« Un mundo sin copyright: el libro « Portada » El fin del dilema »
Miércoles, 10 de Agosto de 2005
Las piezas de Londres 7J van encajando de una manera que a los no habituados a profundizar sobre AlQaida hoy parecerá sorprendente. Leed este imprescindible post de Lobo porque a mi juicio es el mejor resumen publicado sobre dónde están las cosas a día de hoy y de cómo y por qué encajan desde el explosivo utilizado hasta la traza operativa.
Como él me quedo con la cita final de Standish, que recoge uno de los aspectos más subversivos de la guerra distribuida:
Al-Qaida is now an ideology. Its moved beyond being a structural organization. All one has to do to form an al-Qaida cell is to get together with a group of like-minded individuals and say, We are going to start an al-Qaida cell.
If one is prepared to carry out an attack in the name of al-Qaida, one becomes an al-Qaida operative.
alQaida es ahora una ideología. Va hacia algo más allá de una organización estructurada. Todo lo que uno tiene que hacer para formar una célula de alQaida es unirse a un grupo de individuos de ideas similares y decir Vamos a comenzar una célula de alQaida
Si alguien está preparado para lanzar un ataque en nombre de alQaida, se convierte en parte operativa de alQaida
Lobo se prengunta entonces ¿qué nos enseña esto del 11-M y las teorías conspiranoicas?. Y creo que ahí falla. La cuestión es cómo se vence en una guerra contra una organización que por definición no puede desarticularse
por qué nunca estuvo articulada.
Las respuestas conformarán justamente ese debate que el uso político por parte de algunos grandes medios de las teorías conspiranoicas nos robaron en España tras el 11M. Por mi parte, y por si sirve de algo, acabo de rescatar y subir a este blog mi primera contribución al tema tras aquellos atentados.
De él quisiera destacar ahora unos párrafos:
En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, usando las redes para coordinarse, el conflicto es multicanal, se da simultáneamente en muchos frentes, emergiendo del aparente caos un orden espontáneo (el swarming) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos.
Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla: la identidad de red, la doctrina común es tan importante como la tecnología. La guerra en la sociedad red, la netwar, es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades ya saben lo que tienen que hacer y saben que tienen que comunicarse entre si no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella. La definición de los sujetos en conflicto, lo implícito, es más importante en este tipo de enfrentamiento que lo explícito (los planes o estrategias de combate).
Para vencer a una estrategia de swarming, de conflicto simultáneo y autoorganizado en todos los frentes, sólo cabe reorganizarse reticularmente y mejorar la propia capacidad informacional: hacer swarming defensivo, como el británico durante La batalla de Inglaterra. Por eso es un error dramático aumentar la centralización y el control de los individuos: la única consecuencia real es debilitar la propia capacidad para formar redes espontáneas en el bando propio sin mermar las del contrario. (
)
Pero lo más importante en la netwar no es lo explícito, la tecnología, sino lo implícito, la identidad. Al-Qaida no necesita enviar un dirigente desde los montes afganos para dirigir los atentados, no necesita dictar instrucciones al teléfono de los jefes de comando, estos ya saben lo que tienen que hacer. A diferencia del terrorismo territorial y jerárquico de ETA, las comunicaciones con el centro transmiten mucha más info después que antes de los asesinatos y además de forma pública, a través de los medios. No existen complejos debates sobre la línea política ni una exaustiva supervisión de los planes de acción porque la dirección es un centro de red, no una jerarquía orgánica.
Las claves estratégicas son públicas (y aparecen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera y Al-Arabia). La identidad común es implícita y sencilla (cuatro elementos teóricos) y por tanto mucho más amplia que la que podría parecer en cualquier grupo de fanáticos. Cualquiera, con info pública puede procurarse los medios y cometer un atentado que le haga merecedor de ser firmado por la red y ser aceptado en ella. Dentro de las amplias fronteras del salafismo y el wahabismo, no hay nada menos sectario que la red de Bin Laden. Por eso es, tomada en conjunto, tan poco vulnerable.
Al-Qaida es una enredadera, una identidad red distribuida e incluyente dentro de su mundo. Y nos toca aprender a serlo a nosotros también y a todos los niveles. Las viejas identidades nacionales al estilo del XIX no nos permitirán sobrevivir en el nuevo siglo. O aprendemos a definirnos como enredadera, como nación red distribuida e incluyente o moriremos como árboles caducos que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias y homenajes a banderas, senyeras e ikurriñas.
El 11M representa el fin de una época. Nuestro bautizo de sangre en la Sociedad Red. No hay vuelta atrás. Como hemos defendido en esta serie, la única forma efectiva a medio plazo de enfrentar los nuevos peligros, es sumergirse hasta el fondo en el nuevo mundo, alentar la construcción de redes sociales, definirnos como nación red. Las tecnologías que han de marcar esta nueva etapa son precisamente aquellas que llevan el concepto de red social hasta el último rincón de nuestras vidas: abiertas y distribuidas, móviles y libres. El desarrollo de las libertades individuales en organizaciones abiertas será el único triunfo que cabrá esperar en esta guerra y el único medio de alcanzarlo. Una nueva generación debe protagonizar las transformaciones que necesitamos y reorganizar el mundo tal como somos, como una enredadera y no como un árbol.
Así que a mi juicio, las prenguntas son: ¿Hemos avanzado en esto desde el 11M? ¿Sirve a esto la ocupación de Iraq y la Cruzada contra el terrorismo del Presidente Bush?
De Madrid 11M a Londres 7J As peças de Londres 7J vão encajando de uma maneira que aos não habituados a aprofundar sobre AlQaida hoje parecerá surpreendente. Lede este imprescindible pós de Lobo porque a meu julgamento é o melhor resumem publicado sobre onde estão as coisas a dia de hoje e de como e por que encajan desde o explosivo utilizado até a traça operativa.
Como ele fico com a cita final de Standish , que recolhe um dos aspectos mais subversivos da guerra distribuída:
A o-Qaida is now an ideology. Its movei beyond being a structural organization. All one tens to do to form an a o-Qaida cell is to get together with a group of like-minded individuals and say, We are going to start an a o-Qaida cell.
If one is prepared to carry out an attack in the name of a o-Qaida, one becomes an a o-Qaida operative.
alQaida é agora uma ideologia. Vai para algo para além de uma organização estructurada. Todo o que um tem que fazer para formar uma célula de alQaida é se unir a um grupo de indivíduos de ideias similares e dizer Vamos começar uma célula de alQaida
Se alguém está preparado para lançar um ataque em nome de alQaida, se converte em parte operativa de alQaida
Lobo se prengunta então que nos ensina isto do 11-M e as teorias conspiranoicas?. E acho que aí falha. A questão é como se vence numa guerra contra uma organização que por definição não pode desarticularse
por que nunca esteve articulada.
As respostas conformarão justamente esse debate que o uso político por parte de alguns grandes meios das teorias conspiranoicas nos roubaram em Espanha depois do 11M. Por minha parte, e por se serve de algo, acabo de resgatar e subir a este blog minha primeira contribuição ao tema depois daqueles atentados.
Dele quisesse destacar agora uns parágrafos:
Neste mundo reticular, com uma multiplicidad de agentes que actuam autonomamente, usando as redes para se coordenar, o conflito é multicanal, se dá simultaneamente em muitas frentes, emergindo do aparente caos um ordem espontáneo (o swarming) que resulta letal para os velhos elefantes organizativos.
Esta coordenação não requer na maioria dos casos nem sequer uma direcção consciente ou uma direcção centralizada. Ao invés, como assinalava o próprio professor Arquilla: a identidade de rede, a doutrina comum é tão importante como a tecnologia. A guerra na sociedade rede, a netwar, é uma guerra de corso, na que pequenas unidades já sabem o que têm que fazer e sabem que têm que se comunicar entre se não para preparar a acção senão só em consequência dela. A definição dos sujeitos em conflito, o implícito, é mais importante neste tipo de confronto que o explícito (os planos ou estratégias de combate).
Para vencer a uma estratégia de swarming, de conflito simultâneo e autoorganizado em todas as frentes, só cabe reorganizarse reticularmente e melhorar a própria capacidade informacional: fazer swarming defensivo, como o britânico durante A batalha de Inglaterra. Por isso é um erro dramático aumentar a centralización e o controle dos indivíduos: a única consequência real é debilitar a própria capacidade para formar redes espontáneas no bando próprio sem mermar as do contrário. (
)
Mas o mais importante na netwar não é o explícito, a tecnologia, senão o implícito, a identidade. A o-Qaida não precisa enviar um dirigente desde os montes afegãos para dirigir os atentados, não precisa ditar instruções ao telefone dos chefes de comando, estes já sabem o que têm que fazer. A diferença do terrorismo territorial e jerárquico de ETA, as comunicações com o centro transmitem muita mais info depois que dantes dos assassinatos e além de forma pública, através dos meios. Não existem complexos debates sobre a linha política nem uma exaustiva supervisión dos planos de acção porque a direcção é um centro de rede, não uma hierarquia orgânica.
Finque-las estratégicas são públicas (e aparecem na CNN, na o-Quds, A o-Jazeera e A o-Arabia). A identidade comum é implícita e singela (quatro elementos teóricos) e por tanto bem mais ampla que a que poderia parecer em qualquer grupo de fanáticos. Qualquer, com info pública pode se tentar os meios e cometer um atentado que lhe faça merecedor de ser assinado pela rede e ser aceitado nela. Dentro das amplas fronteiras do salafismo e o wahabismo, não há nada menos sectario que a rede de Bin Laden. Por isso é, tomada em conjunto, tão pouco vulnerável.
A o-Qaida é uma enredadera, uma identidade rede distribuída e incluyente dentro de seu mundo. E toca-nos aprender a sê-lo a nós também e a todos os níveis. As velhas identidades nacionais ao estilo do XIX não permitir-nos-ão sobreviver no novo século. Ou aprendemos a definir-nos como enredadera, como nação rede distribuída e incluyente ou morreremos como árvores caducos que cairão indefectiblemente entre salmodias identitarias e homenagens a bandeiras, senyeras e ikurriñas.
O 11M representa o fim de uma época. Nosso baptizo de sangue na Sociedade Rede. Não há voltada atrás. Como defendemos nesta série, a única forma efectiva em médio prazo de enfrentar os novos perigos, é se submergir até o fundo no novo mundo, alentar a construção de redes sociais, nos definir como nação rede. As tecnologias que têm de marcar esta nova etapa são precisamente aquelas que levam o conceito de rede social até o último rincão de nossas vidas: abertas e distribuídas, móveis e livres. O desenvolvimento das liberdades individuais em organizações abertas será o único triunfo que caberá esperar nesta guerra e o único médio do atingir. Uma nova geração deve protagonizar as transformações que precisamos e reorganizar o mundo tal como somos, como uma enredadera e não como uma árvore.
Assim que a meu julgamento, as prenguntas são: Avançámos em isto desde o 11M? Serve a isto a ocupação de Iraq e a Cruzada contra o terrorismo do Presidente Bush?
De Madri 11M a Londres 7J As pezas de Londres 7J van encaixando dun xeito que aos non habituados a profundar sobre AlQaida hoxe parecerá sorprendente. Lede este imprescindible post de Lobo porque ao meu xuízo é o mellor resumen publicado sobre onde están as cousas a día de hoxe e de como e por que encaixan desde o explosivo utilizado ata a traza operativa.
Como el quédome coa cita final de Standish , que recolle un dos aspectos máis subversivos da guerra distribuída:
A o-Qaida is now an ideology. Its movede beyond being a structural organization. All one has to do to form an a o-Qaida cell is to get together with a group of like-minded individuals and say, We are going to start an a o-Qaida cell.
If one is prepared to carry out an attack in the name of a o-Qaida, one becomes an a o-Qaida operative.
alQaida é agora unha ideoloxía. Vai cara a algo máis alá dunha organización estructurada. Todo o que un ten que facer para formar unha célula de alQaida é unirse a un grupo de individuos de ideas similares e dicir Imos comezar unha célula de alQaida
Si alguén está preparado para lanzar un ataque en nome de alQaida, convértese en parte operativa de alQaida
Lobo se prengunta entón que nos ensina isto do 11-M e as teorías conspiranoicas?. E creo que aí falla. A cuestión é como se vence nunha guerra contra unha organización que por definición non pode desarticularse
por que nunca estivo articulada.
As respostas conformarán justamente ese debate que o uso político por parte dalgúns grandes medios das teorías conspiranoicas roubáronnos en España tralo 11M. Pola miña banda, e por si serve de algo, acabo de rescatar e subir a este blog a miña primeira contribución ao tema tras aqueles atentados.
Del quixese destacar agora uns párrafos:
Neste mundo reticular, cunha multiplicidad de axentes que actúan autónomamente, usando as redes para coordinarse, o conflito é multicanal, dáse simultáneamente en moitas frontes, emergiendo do aparente caos unha orde espontánea (o swarming) que resulta letal para os vellos elefantes organizativos.
Esta coordinación non require na maioría dos casos nin sequera unha dirección consciente ou unha dirección centralizada. Ao contrario, como sinalaba o propio profesor Arquilla: a identidade de rede, a doutrina común é tan importante como a tecnoloxía. A guerra na sociedade rede, a netwar, é unha guerra de corso, na que pequenas unidades xa saben o que teñen que facer e saben que teñen que comunicarse entre si non para preparar a acción senón só a consecuencia dela. A definición dos suxeitos en conflito, o implícito, é máis importante neste tipo de enfrontamento que o explícito (os plans ou estratexias de combate).
Para vencer a unha estratexia de swarming, de conflito simultáneo e autoorganizado en todas as frontes, só cabo reorganizarse reticularmente e mellorar a propia capacidade informacional: facer swarming defensivo, como o británico durante A batalla de Inglaterra. Por iso é un erro dramático aumentar a centralización e o control dos individuos: a única consecuencia real é debilitar a propia capacidade para formar redes espontáneas no bando propio sen mermar as do contrario. (
)
Pero o máis importante na netwar non é o explícito, a tecnoloxía, senón o implícito, a identidade. A o-Qaida non necesita enviar un dirixente desde os montes afganos para dirixir os atentados, non necesita dictar instrucións ao teléfono dos xefes de comando, estes xa saben o que teñen que facer. A diferenza do terrorismo territorial e jerárquico de ETA, as comunicacións co centro transmiten moita máis info despois que antes dos asasinatos e ademais de forma pública, a través dos medios. Non existen complexos debates sobre a liña política nin unha exaustiva supervisión dos plans de acción porque a dirección é un centro de rede, non unha xerarquía orgánica.
As claves estratéxicas son públicas (e aparecen na CNN, na o-Quds, A o-Jazeera e A o-Arabia). A identidade común é implícita e sinxela (catro elementos teóricos) e xa que logo moito máis ampla que a que podería parecer en calquera grupo de fanáticos. Calquera, con info pública pode procurarse os medios e cometer un atentado que lle faga merecedor de ser asinado pola rede e ser aceptado nela. Dentro das amplas fronteiras do salafismo e o wahabismo, non hai nada menos sectario que a rede de Bin Laden. Por iso é, tomada en conxunto, tan pouco vulnerable.
A o-Qaida é unha enredadera, unha identidade rede distribuída e incluyente dentro do seu mundo. E tócanos aprender a selo a nós tamén e a todos os niveis. As vellas identidades nacionais ao estilo do XIX non nos permitirán sobrevivir no novo século. Ou aprendemos a definirnos como enredadera, como nación rede distribuída e incluyente ou morreremos como árbores caducas que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias e homenaxes a bandeiras, senyeras e ikurriñas.
O 11M representa o fin dunha época. Noso bautizo de sangue na Sociedade Rede. Non hai volta atrás. Como defendemos nesta serie, a única forma efectiva a medio prazo de enfrontar os novos perigos, é mergullarse ata o fondo no novo mundo, alentar a construción de redes sociais, definirnos como nación rede. As tecnoloxías que han de marcar esta nova etapa son precisamente aquelas que levan o concepto de rede social ata o último recuncho das nosas vidas: abertas e distribuídas, móbiles e libres. O desenvolvemento das liberdades individuais en organizacións abertas será o único triunfo que caberá esperar nesta guerra e o único medio de alcanzalo. Unha nova xeración debe protagonizar as transformacións que necesitamos e reorganizar o mundo tal como somos, como unha enredadera e non como unha árbore.
Así que ao meu xuízo, as prenguntas son: avanzamos nisto desde o 11M ? Serve a isto a ocupación de Iraq e a Cruzada contra o terrorismo do Presidente Bush?
De Madrid 11M a Londres 7J Les peces de Londres 7J van encaixant d'una manera que als no habituados a aprofundir sobre AlQaida avui semblarà sorprenent. Llegiu aquest imprescindible post de Llop perquè al meu judici és el millor resum publicat sobre on estan les coses a dia d'avui i de com i per què encaixen des de l'explosiu utilitzat fins a la traça operativa.
Com ell em quedo amb la cita final de Standish, que recull un dels aspectes més subversivos de la guerra distribuïda:
Al-Qaida is now an ideology. Its moveu beyond being a structural organization. All one has to do to form an al-Qaida cell is to get together with a group of like-minded individuals and say, We llauri going to start an al-Qaida cell.
If one is prepared to carry out an attack in the name of al-Qaida, one becomes an al-Qaida operative.
alQaida és ara una ideologia. Va cap a alguna cosa més enllà d'una organització estructurada. Tot el que un ha de fer per a formar una cèl·lula de alQaida és unir-se a un grup d'individus d'idees similars i dir Anem a començar una cèl·lula de alQaida
Si algú està preparat per a llançar un atac en nom de alQaida, es converteix en part operativa de alQaida
Llop es prengunta llavors què ens ensenya això de l'11-M i les teories conspiranoicas?. I crec que aquí falla. La qüestió és com es venç en una guerra contra una organització que per definició no pot desarticularse
per què mai va estar articulada.
Les respostes conformaran justament aquest debat que l'ús polític per part d'alguns grans mitjans de les teories conspiranoicas ens van robar a Espanya després del 11M. Per la meva part, i per si serveix d'alguna cosa, acabo de rescatar i pujar a aquest blog la meva primera contribució al tema després d'aquells atemptats.
D'ell volgués destacar ara uns paràgrafs:
En aquest món reticular, amb una multiplicidad d'agents que actuen autónomamente, usant les xarxes per a coordinar-se, el conflicte és multicanal, es dóna simultàniament en molts fronts, emergiendo de l'aparent caos un ordre espontani (el swarming) que resulta letal per als vells elefants organizativos.
Aquesta coordinació no requereix en la majoria dels casos ni tan sols una adreça conscient o una adreça centralitzada. Al contrari, com assenyalava el propi professor Arquilla: la identitat de xarxa, la doctrina comuna és tan important com la tecnologia. La guerra en la societat xarxa, la netwar, és una guerra de cors, en la qual petites unitats ja saben el que han de fer i saben que han de comunicar-se entre si no per a preparar l'acció sinó només a conseqüència d'ella. La definició dels subjectes en conflicte, el implícito, és més important en aquest tipus d'enfrontament que l'explícit (els plans o estratègies de combat).
Per a vèncer a una estratègia de swarming, de conflicte simultani i autoorganizado en tots els fronts, només cap reorganizarse reticularmente i millorar la pròpia capacitat informacional: fer swarming defensiu, com el britànic durant La batalla d'Anglaterra. Per això és un error dramàtic augmentar la centralización i el control dels individus: l'única conseqüència real és debilitar la pròpia capacitat per a formar xarxes espontànies en el bàndol propi sense minvar les del contrari. (
)
Però el més important en la netwar no és l'explícit, la tecnologia, sinó el implícito, la identitat. Al-Qaida no necessita enviar un dirigent des de les muntanyes afganeses per a dirigir els atemptats, no necessita dictar instruccions al telèfon dels caps de comando, aquests ja saben el que han de fer. A diferència del terrorisme territorial i jerárquico d'ETA, les comunicacions amb el centre transmeten molta més info després que abans dels assassinats i a més de forma pública, a través dels mitjans. No existeixen complexos debats sobre la línia política ni una exaustiva supervisió dels plans d'acció perquè l'adreça és un centre de xarxa, no una jerarquia orgànica.
Les claus estratègiques són públiques (i apareixen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera i Al-Aràbia). La identitat comuna és implícita i senzilla (quatre elements teòrics) i per tant molt més àmplia que la qual podria semblar en qualsevol grup de fanàtics. Qualsevol, amb info pública pot procurar-se els mitjans i cometre un atemptat que li faci merecedor de ser signat per la xarxa i ser acceptat en ella. Dintre de les àmplies fronteres del salafismo i el wahabismo, no hi ha gens menys sectario que la xarxa de Bin Laden. Per això és, presa en conjunt, tan poc vulnerable.
Al-Qaida és una enredadera, una identitat xarxa distribuïda i incluyente dintre del seu món. I ens toca aprendre a ser-ho a nosaltres també i a tots els nivells. Les velles identitats nacionals a l'estil del XIX no ens permetran sobreviure en el nou segle. O aprenem a definir-nos com enredadera, com nació xarxa distribuïda i incluyente o morirem com arbres caducos que cauran indefectiblemente entre salmodias identitarias i homenatges a banderes, senyeras i ikurriñas.
El 11M representa la fi d'una època. El nostre bateig de sang en la Societat Xarxa. No hi ha tornada enrere. Com hem defensat en aquesta sèrie, l'única forma efectiva a mig termini d'enfrontar els nous perills, és submergir-se fins al fons en el nou món, encoratjar la construcció de xarxes socials, definir-nos com nació xarxa. Les tecnologies que han de marcar aquesta nova etapa són precisament aquelles que porten el concepte de xarxa social fins a l'últim racó de les nostres vides: obertes i distribuïdes, mòbils i lliures. El desenvolupament de les llibertats individuals en organitzacions obertes serà l'únic triomf que cabrà esperar en aquesta guerra i l'únic mig d'aconseguir-ho. Una nova generació ha de protagonitzar les transformacions que necessitem i reorganizar el món tal com som, com una enredadera i no com un arbre.
Així que al meu judici, les prenguntas són: Hem avançat en això des del 11M? Serveix a això l'ocupació de L'Iraq i la Creuada contra el terrorisme del President Bush?
De Madrid 11M a Londres 7J
Las piezas de Londres 7J van encajando de una manera que a los no habituados a profundizar sobre AlQaida hoy parecerá sorprendente. Leed este imprescindible post de Lobo porque a mi juicio es el mejor resumen publicado sobre dónde están las cosas a día de hoy y de cómo y por qué encajan desde el explosivo utilizado hasta la traza operativa.
Como él me quedo con la cita final de Standish, que recoge uno de los aspectos más subversivos de la guerra distribuida:
Al-Qaida is now an ideology. Its moved beyond being a structural organization. All one has to do to form an al-Qaida cell is to get together with a group of like-minded individuals and say, We are going to start an al-Qaida cell.
If one is prepared to carry out an attack in the name of al-Qaida, one becomes an al-Qaida operative.
alQaida es ahora una ideología. Va hacia algo más allá de una organización estructurada. Todo lo que uno tiene que hacer para formar una célula de alQaida es unirse a un grupo de individuos de ideas similares y decir Vamos a comenzar una célula de alQaida
Si alguien está preparado para lanzar un ataque en nombre de alQaida, se convierte en parte operativa de alQaida
Lobo se prengunta entonces ¿qué nos enseña esto del 11-M y las teorías conspiranoicas?. Y creo que ahí falla. La cuestión es cómo se vence en una guerra contra una organización que por definición no puede desarticularse
por qué nunca estuvo articulada.
Las respuestas conformarán justamente ese debate que el uso político por parte de algunos grandes medios de las teorías conspiranoicas nos robaron en España tras el 11M. Por mi parte, y por si sirve de algo, acabo de rescatar y subir a este blog mi primera contribución al tema tras aquellos atentados.
De él quisiera destacar ahora unos párrafos:
En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, usando las redes para coordinarse, el conflicto es multicanal, se da simultáneamente en muchos frentes, emergiendo del aparente caos un orden espontáneo (el swarming) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos.
Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla: la identidad de red, la doctrina común es tan importante como la tecnología. La guerra en la sociedad red, la netwar, es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades ya saben lo que tienen que hacer y saben que tienen que comunicarse entre si no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella. La definición de los sujetos en conflicto, lo implícito, es más importante en este tipo de enfrentamiento que lo explícito (los planes o estrategias de combate).
Para vencer a una estrategia de swarming, de conflicto simultáneo y autoorganizado en todos los frentes, sólo cabe reorganizarse reticularmente y mejorar la propia capacidad informacional: hacer swarming defensivo, como el británico durante La batalla de Inglaterra. Por eso es un error dramático aumentar la centralización y el control de los individuos: la única consecuencia real es debilitar la propia capacidad para formar redes espontáneas en el bando propio sin mermar las del contrario. (
)
Pero lo más importante en la netwar no es lo explícito, la tecnología, sino lo implícito, la identidad. Al-Qaida no necesita enviar un dirigente desde los montes afganos para dirigir los atentados, no necesita dictar instrucciones al teléfono de los jefes de comando, estos ya saben lo que tienen que hacer. A diferencia del terrorismo territorial y jerárquico de ETA, las comunicaciones con el centro transmiten mucha más info después que antes de los asesinatos y además de forma pública, a través de los medios. No existen complejos debates sobre la línea política ni una exaustiva supervisión de los planes de acción porque la dirección es un centro de red, no una jerarquía orgánica.
Las claves estratégicas son públicas (y aparecen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera y Al-Arabia). La identidad común es implícita y sencilla (cuatro elementos teóricos) y por tanto mucho más amplia que la que podría parecer en cualquier grupo de fanáticos. Cualquiera, con info pública puede procurarse los medios y cometer un atentado que le haga merecedor de ser firmado por la red y ser aceptado en ella. Dentro de las amplias fronteras del salafismo y el wahabismo, no hay nada menos sectario que la red de Bin Laden. Por eso es, tomada en conjunto, tan poco vulnerable.
Al-Qaida es una enredadera, una identidad red distribuida e incluyente dentro de su mundo. Y nos toca aprender a serlo a nosotros también y a todos los niveles. Las viejas identidades nacionales al estilo del XIX no nos permitirán sobrevivir en el nuevo siglo. O aprendemos a definirnos como enredadera, como nación red distribuida e incluyente o moriremos como árboles caducos que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias y homenajes a banderas, senyeras e ikurriñas.
El 11M representa el fin de una época. Nuestro bautizo de sangre en la Sociedad Red. No hay vuelta atrás. Como hemos defendido en esta serie, la única forma efectiva a medio plazo de enfrentar los nuevos peligros, es sumergirse hasta el fondo en el nuevo mundo, alentar la construcción de redes sociales, definirnos como nación red. Las tecnologías que han de marcar esta nueva etapa son precisamente aquellas que llevan el concepto de red social hasta el último rincón de nuestras vidas: abiertas y distribuidas, móviles y libres. El desarrollo de las libertades individuales en organizaciones abiertas será el único triunfo que cabrá esperar en esta guerra y el único medio de alcanzarlo. Una nueva generación debe protagonizar las transformaciones que necesitamos y reorganizar el mundo tal como somos, como una enredadera y no como un árbol.
Así que a mi juicio, las prenguntas son: ¿Hemos avanzado en esto desde el 11M? ¿Sirve a esto la ocupación de Iraq y la Cruzada contra el terrorismo del Presidente Bush?
Si crees que puedes aportar algo interesante deja un comentario...
Debes estar logueado con tu OpenID para postear.
Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just
« Un mundo sin copyright: el libro « Portada » El fin del dilema »
Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog hace devolución expresa de ellas al Dominio Público
|