Lleva razón Jesús Zamora en que no podemos quedarnos en una definición de la “identidad real”, es necesario el salto explicativo que lleva de esta al proceso social de construcción de identidades imaginarias. Augusto de Franco nos aporta algunas claves.
Como habéis podido ir siguiendo en los últimos posts, estos días he ido trabajando una definición de identidad que podríamos llamar identidad de red o identidad de la comunidad real.
Criticaba Jesús Zamora (todo un honor) el caracter excesivamente limitado de esta definición. Sinceramente pienso que es fundamental que sea así: operativa y limitada al cluster, a la red distribuida local en el sentido de red (no geográfico). Sin eso no es posible llegar a una definición operativa de comunidad.
Pero lleva razón Jesús en que hay que ir más allá. Hacia una definición relacional de identidad como fenómeno intercomunitario. La idea es que más allá de la identidad real, entendida como la identidad que sostiene la interacción en una comunidad, podamos explicar desde la lógica de red la difusión de las identidades imaginarias. Es decir aquellas en las que precisamente porque exceden el ámbito de la comunidad real, no puedo más que imaginar a los otros, no conocerlos.
En Augusto de Franco nos aporta algunas claves de esa conexión que paso a resumiros:
- Una identidad es generada siempre por un cluster, pero se revela como tal en la medida en que es reconocida por elementos exteriores a ese cluster.
- Las personas reconocen un patrón en comparación con otros patrones. Las identidades sólo pueden ser definidas relacionalmente.
- Una identidad real, una vez formada, puede ser copiada (nunca perfectamente), imitada. Generar una identidad es como generar un meme o un sistema de memes. Existe una identidad imaginaria por tanto, cuando se replicar un patrón fuera del cluster en el que fue generado.
- Las comunidades son, por definición, generadoras, verdaderas fábricas de identidades. Sin una comunidad real de base no surge una identidad y mucho menos se expande, es replicada en otras redes. Hace falta un tiempo de maduración para generar una identidad.
Así que esta tarde, en cuanto tenga un hueco entre el catarro y el trabajo, prometo una segunda entrada para identidad en mi contextopedia. Creo que este debate, aunque parezca pesado, está aportando bastante claridad sobre un tema en el que el esencialismo de muchas identidades imaginarias ha generado muchísima confusión.
Comentarios
Si crees que puedes aportar algo interesante deja un comentario...
Debes estar registrado como usuario para postear.






Creandote un usuario en un
Puedes ver los 23 posts más actualizados de mi
Puedes ver las estadísticas de este blog -entre otros- en el 
Este post ha sido muy clarito y está guay. Mejórate, o algo
Mira que va a ser que ha sido clarito porque no estoy en plena forma…
Me alegra haber podido contribuir al debate.
La distinción que planteas en este post me parece un buen avance, aunque creo que la distinción entre lo “real” y lo “imaginario” es bastante difusa: ¿cuánto tengo que “conocer” a alguien para poder decir que “lo conozco”? (la respuesta está en el viento).
Un saludo