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Jueves, 26 de Mayo de 2005Cultura, aculturación, globalización y libertadesVersiones Latoc
Esperando para comer a mi maestro Juan Urrutia discutimos Nat y yo sobre cultura, relativismo y defensa cultural. En un momento se arman las ideas y apuro uno de los últimos rinconcitos de la Moleskine:
Dicho en otras palabras, cada cultura es una gran caja de herramientas sociales, de normas implícitas y explícitas de comportamiento que delimitan el modo en que las instituciones (familia, mercado, gobierno) y las personas se relacionan y ordenan entre si, de modo que garanticen la supervivencia colectiva. ¿Cómo se mide su éxito? Pues símplemente por la amplitud del abanico de opciones que permiten a los individuos que componen la comunidad. Si dado el medio, es decir, un conjunto de recursos no sólo económicos y tecnológicos sino también político y geográfico, una cultura ofrece más opciones (más libertad) a sus miembros que otra , estará favoreciendo más la diversidad y por tanto más cerca de un óptimo paretiano en la distribución de derechos que otra. La cultura que ofrece menos es simplemente derrochadora de oportunidades, ineficiente para sus miembros. Poco importa que estos no escogieran las opciones ofrecidas de más respecto a la otra: tienen menos oportunidades de desarrollo personal y colectivo (siquiera sean no desedas) porque su estructura de relaciones no les permite alcanzarlas. ¿Qué pasa cuando hay cambios tecnológicos? Pues que dados los recursos se amplia el marco de posibilidades. Normalmente este cambio no supone una crisis de las relaciones sociales de las que nace. Estas lo tratan como algo estupendo, como una demostración de su propia capacidad para la adaptación y el progreso. Pero de cuando en cuando los cambios tecnológicos no son sólamente de grado, no hacen referencia solamente a la productividad del sistema (que era lo que pensaban las starlets de las .com) sino que lo ponen en cuestión. Son tecnologías que generan nuevos paradigmas. [Ejemplo: Las bitácoras y la parabol y el nuevo paradigma comunicacional que viene] Los que me conocen saben que siempre he sido un gran batallador frente a la aculturación que va pareja no a la globalización sino al carácter asimétrico de las nuevas hegemonías y lenguajes que surgen de ella. ¿Qué entiendo por aculturación? Pues ese complejo lamentable que lleva al deseo de fingir el medio. Ejemplo, en mi tierra la asunción de la piel clara y el pelo liso y rubio como patrón de belleza (ergo camomila a gogo), los niños pintando las casas con jardín verde y tejados con dos aguas cuando nuestras casas son blancas, de tejado plano y no crece la hierba ni patrás, sino la grama ya sabéis. Pero globalizarse no es aculturarse. Globalizarse es asumir culturalmente la modificación del marco histórico dada por los cambios tecnológicos en la comunicación y la ampliación del libre comercio para obtener una frontera de posibilidades más amplias. Aculturarse es posiblemente la forma más costosa de asumir globalización, la solución de esquina en la distribución de libertades. Además posiblemente contraproducente a medio plazo los valores protestantes del Norte también arrastran constricciones innecesarias a la libertad individual y como dicen en mi tierra to se pega (como bien contaba María) Pero si pensamos en una globalización con anticuerpos frente a la aculturación y según el marco anterior, la llamada defensa de las culturas no sería sino una renuncia al óptimo paretiano en la distribución de derechos y libertades. Pura reacción aunque se vista de buen rollito y defensa de la pluralidad contra la que realmente atentaría puesto que es de suponer que al aumentar el rango de oportunidades de elección de las personas tendería por lo general a aumentar el rango de opciones elegidas. Es decir, la defensa de la excepción cultural, de la diferencia nacional, de la integridad de las culturas no sería sino una expresión del miedo a la pérdida del privilegio, de terror a la libertad de los demás. Ejemplo: los que defienden que el tratamiento de la mujer como ser inferior en determinados mundos religiosos y geográficos debe entenderse en su marco cultural comprensión que en todo caso podría ser histórica, pero no presente porque hace mucho que están dados los medios para la igualdad de derechos civiles, es más, cuando hace mucho ya que descubrimos que el desarrollo de las oportunidades de la mujer es la clave del desarrollo socioeconómico colectivo y la ampliación de las fronteras de posibilidad de todos. La cuestión es pues, como defiende Fátima Mernissi, globalizarse sin aculturarse. ¿Cómo se hace? Pues símplemente no negándose a ver. No vaciando las fotos de la gente real. No exacerbando la propia extranjeridad en el país de uno como si fuera un signo de distinción. Una respuesta hermosa puede verse en los cibercafés de cualquier país del Tercer Mundo. Y un consejo para lectores y sobre todo para lectoras morenitas y rizosas, aborreced de camomila y alisados, black is beautiful ;). Cultura, aculturación, globalización y libertades
Esperando para comer a meu maestro Juan Urrutia discutimos Nat e eu sobre cultura, relativismo e defesa cultural. Num momento armam-se as ideias e apresso um dos últimos rinconcitos da Moleskine:
Dito em outras palavras, a cada cultura é uma grande caixa de ferramentas sociais, de normas implícitas e explícitas de comportamento que delimitan o modo em que as instituições (família, mercado, governo) e as pessoas se relacionam e ordenam entre se, de maneira que garantam a sobrevivência colectiva. Como se mede seu sucesso? Pois símplemente pela amplitude do leque de opções que permitem aos indivíduos que compõem a comunidade. Se dado o médio, isto é, um conjunto de recursos não só económicos e tecnológicos senão também político e geográfico, uma cultura oferece mais opções (mais liberdade) a seus membros que outra , estará a favorecer mais a diversidade e por tanto mais cerca de um óptimo paretiano na distribuição de direitos que outra. A cultura que oferece menos é simplesmente derrochadora de oportunidades, ineficiente para seus membros. Pouco importa que estes não escolhessem as opções oferecidas a mais com respeito à outra: têm menos oportunidades de desenvolvimento pessoal e colectivo (sequer sejam não desedas) porque sua estrutura de relações não lhes permite as atingir. Que passa quando há mudanças tecnológicas? Pois que dados os recursos se ampla o marco de possibilidades. Normalmente esta mudança não supõe uma crise das relações sociais das que nasce. Estas o tratam como algo estupendo, como uma demonstração de sua própria capacidade para a adaptação e o progresso. Mas de quando em quando as mudanças tecnológicas não são sólamente de grau, não fazem referência somente à productividad do sistema (que era o que pensavam as starlets das .com) senão que o põem em questão. São tecnologias que geram novos paradigmas. [Exemplo: As bitácoras e a parabol e o novo paradigma comunicacional que vem] Os que me conhecem sabem que sempre fui um grande batallador em frente à aculturación que vai casal não à globalização senão ao carácter asimétrico das novas hegemonías e linguagens que surgem dela. Que entendo por aculturación? Pois esse complexo lamentável que leva ao desejo de fingir o médio. Exemplo, em minha terra a assunção da pele clara e o cabelo liso e rubio como patrón de beleza (ergo camomila a gogo), os meninos pintando as casas com jardim verde e tejados com duas águas quando nossas casas são brancas, de tejado plano e não cresce a erva nem patrás, senão a grama já sabeis. Mas globalizarse não é aculturarse. Globalizarse é assumir culturalmente a modificação do marco histórico dada pelas mudanças tecnológicas na comunicação e a ampliação do livre comércio para obter uma fronteira de possibilidades mais amplas. Aculturarse é possivelmente a forma mais costosa de assumir globalização, a solução de esquina na distribuição de liberdades. Ademais possivelmente contraproducente em médio prazo valorize-los protestantes do Norte também arrastam constricciones innecesarias à liberdade individual e como dizem em minha terra to se cola (como bem contava María) Mas se pensamos numa globalização com anticuerpos em frente à aculturación e segundo o marco anterior, a chamada defesa das culturas não seria senão uma renúncia ao óptimo paretiano na distribuição de direitos e liberdades. Pura reacção ainda que vista-se de bom rollito e defesa da pluralidad contra a que realmente atentaria já que é de supor que ao aumentar o rango de oportunidades de eleição das pessoas tenderia pelo geral a aumentar o rango de opções eleitas. Isto é, a defesa da excepção cultural, da diferença nacional, da integridade das culturas não seria senão uma expressão do medo à perda do privilégio, de terror à liberdade dos demais. Exemplo: os que defendem que o tratamento da mulher como ser inferior em determinados mundos religiosos e geográficos deve se entender em seu marco cultural entendimento que em todo caso poderia ser histórica, mas não presente porque faz muito que estão dados os meios para a igualdade de direitos civis, é mais, quando faz muito já que descobrimos que o desenvolvimento das oportunidades da mulher é a finque do desenvolvimento socioeconómico colectivo e a ampliação das fronteiras de possibilidade de todos. A questão é pois, como defende Fátima Mernissi, globalizarse sem aculturarse. Como se faz? Pois símplemente não se negando a ver. Não esvaziando as fotos da gente real. Não exacerbando a própria extranjeridad no país de um como se fosse um signo de distinción. Uma resposta formosa pode ver-se nos cibercafés de qualquer país do Terceiro Mundo. E um conselho para leitores e sobretudo para leitoras morenitas e rizosas, aborreced de camomila e alisados, black is beautiful ;). Cultura, aculturación, globalização e liberdades
Esperando para comer ao meu mestre Juan Urrutia discutimos Nat e eu sobre cultura, relativismo e defensa cultural. Nun momento ármanse as ideas e apuro uno dos últimos rinconcitos da Moleskine:
Dito noutras palabras, cada cultura é unha gran caixa de ferramentas sociais, de normas implícitas e explícitas de comportamento que delimitan o modo en que as institucións (familia, mercado, goberno) e as persoas relaciónanse e ordenan entre si, de modo que garantan a supervivencia colectiva. Como se mide o seu éxito? Pois símplemente pola amplitud do abanico de opcións que permiten aos individuos que compoñen a comunidade. Si dado o medio, é dicir, un conxunto de recursos non só económicos e tecnolóxicos senón tamén político e xeográfico, unha cultura ofrece máis opcións (máis liberdade) aos seus membros que outra , estará favorecendo máis a diversidad e xa que logo máis preto dun óptimo paretiano na distribución de dereitos que outra. A cultura que ofrece menos é simplemente derrochadora de oportunidades, ineficiente para os seus membros. Pouco importa que estes non escollesen as opcións ofrecidas de máis respecto de a outra: teñen menos oportunidades de desenvolvemento persoal e colectivo (sequera sexan non desedas) porque a súa estrutura de relacións non lles permite alcanzalas. Que pasa cando hai cambios tecnolóxicos? Pois que dados os recursos se ampla o marco de posibilidades. Normalmente este cambio non supón unha crise das relacións sociais das que nace. Estas trátano como algo estupendo, como unha demostración da súa propia capacidade para a adaptación e o progreso. Pero de cando en cando os cambios tecnolóxicos non son sólamente de grado, non fan referencia soamente á productividad do sistema (que era o que pensaban as starlets das .com) senón que o poñen en cuestión. Son tecnoloxías que xeran novos paradigmas. [Exemplo: As bitácoras e a parabol e o novo paradigma comunicacional que vén] Os que me coñecen saben que sempre fun un gran batallador fronte á aculturación que vai parella non á globalización senón ao carácter asimétrico das novas hegemonías e linguaxes que xorden dela. Que entendo por aculturación? Pois ese complexo lamentable que leva ao desexo de finxir o medio. Exemplo, na miña terra a asunción da pel clara e o pelo liso e louro como patrón de beleza (ergo camomila a gogo), os nenos pintando as casas con xardín verde e tellados con dúas augas cando as nosas casas son brancas, de tellado plano e non crece a herba nin patrás, senón a grama xa sabedes. Pero globalizarse non é aculturarse. Globalizarse é asumir culturalmente a modificación do marco histórico dada polos cambios tecnolóxicos na comunicación e a ampliación do libre comercio para obter unha fronteira de posibilidades máis amplas. Aculturarse é posiblemente a forma máis custosa de asumir globalización, a solución de esquina na distribución de liberdades. Ademais posiblemente contraproducente a medio prazo os valores protestantes do Norte tamén arrastran constricciones innecesarias á liberdade individual e como din na miña terra to pégase (como ben contaba María) Pero si pensamos nunha globalización con anticorpos fronte á aculturación e segundo o marco anterior, a chamada defensa das culturas non sería senón unha renuncia ao óptimo paretiano na distribución de dereitos e liberdades. Pura reacción aínda que se vista de bo rollito e defensa da pluralidade contra a que realmente atentaría posto que é de supoñer que ao aumentar o rango de oportunidades de elección das persoas tendería polo xeral a aumentar o rango de opcións elixidas. É dicir, a defensa da excepción cultural, da diferenza nacional, da integridad das culturas non sería senón unha expresión do medo á perda do privilexio, de terror á liberdade dos demais. Exemplo: os que defenden que o tratamento da muller como ser inferior en determinados mundos relixiosos e xeográficos debe entenderse no seu marco cultural comprensión que en todo caso podería ser histórica, pero non presente porque fai moito que están dados os medios para a igualdade de dereitos civís, é máis, cando fai moito xa que descubrimos que o desenvolvemento das oportunidades da muller é a clave do desenvolvemento socioeconómico colectivo e a ampliación das fronteiras de posibilidade de todos. A cuestión é pois, como defende Fátima Mernissi, globalizarse sen aculturarse. Como se fai? Pois símplemente non negándose a ver. Non baleirando as fotos da xente real. Non exacerbando a propia extranjeridad no país dun coma se fose un signo de distinción. Unha resposta fermosa pode verse nos cibercafés de calquera país do Terceiro Mundo. E un consello para lectores e sobre todo para lectoras morenitas e rizosas, aborreced de camomila e alisados, black is beautiful ;). Cultura, aculturación, globalización e liberdades
En esperant per manjar a lo mieu mèstre Juan Urrutia discutissèm Nat e ieu sobratz cultura, relativismo e defensa culturala. En un moment s'arman las idèas e dificultat òm dels darrièrs rinconcitos de la Moleskine:
Dich en d'autres mots, cada cultura es una granda caissa d'esturments socials, de nòrmas implícitas e explicitas de comportament que delimitan la manièra en que las institucions (familha, mercat, govèrn) e las personas se ligan e ordenan entre se, de manièra que garantiscan la subrevivença collectiva. Cossí se mesura la siá capitada? Doncas símplemente per l'amplor del ventalh d'opcions que permeton als individus que compausan la comunitat. Se donat lo mièg, es dire, un ensemble de recorses non solament economics e tecnologics mas tanben politic e geografic, una cultura ofrís mai d'opcions (mai libertat) a las siás membras que d'autra , favorirà mai la diversitat e per tant mai près d'un excellent paretiano en la distribucion de dreches que d'autra. La cultura qu'ofrís es mens simplament derrochadora d'oportunitats, ineficiente per las siás membras. Impòrta pauc qu'aquestes escuelhèsson pas las opcions ofridas de mai respecto a l'autra: an mens d'oportunitats de desvolopament personal e collectiu (siquiera sián pas desedas) pr'amor que la siá estructura de relacions lor permet pas las aténher. Qué passa quand i a de cambiaments tecnologics? Doncas que donats los recorses s'ampla lo marc de possibilitats. Normalament aqueste cambiament supausa pas una crisi de las relacions socialas que ne nais. Aquestas o tractan coma qualquarren estupendo, coma una demostracion de la siá pròpria capacitat per l'adaptacion e lo progrès. Mas de quand en quand los cambiaments tecnologics son pas sólamente de gra, fan referéncia pas sonque a la productivitat del sistèma (qu'èra çò que pensavan las starlets de las .com) Mas qu'o ponon en afar. Son de tecnologias que genèran de nòus paradigmas. [Exemple: Las bitácoras e la parabol e lo nòu paradigma comunicacional que ven] Es quaus me coneisson sabon que soi totjorn estat un grand batallador tèsta a la aculturación que va coble pas a la globalizacion mas al caractèr asimetric de las nòvas hegemonías e de lengatges que sorgisson d'ela. Qué entendi per aculturación? Doncas aqueste complèxe lamentable que pòrta al desir de fingir lo mièg. Exemple, dins la miá tèrra l'assumpcion de la pèl clara e lo pel liso e rubio coma patron de beutat (ergo camomila a gogo), los mainats en pintant los ostals amb jardin verd e de tets amb doas aigas quand de nòstres ostals son blancs, de tet plano e creish pas l'èrba ni patrás, mas la grama sabètz ja. Mas globalizarse es pas aculturarse. Globalizarse Es assumir culturalament la modificacion del marc istoric donada pels cambiaments tecnologics en la comunicacion e l'ampliament del liure comèrci per obténer una frontièra de possibilitats mai amplas. Aculturarse Es possiblament la forma mai costosa d'assumir globalizacion, la solucion de cantoada en la distribucion de libertats. En mai possiblament contraproducente a mièg tèrme las valors protestantes del Nòrd rosigan tanben constricciones innecesarias a la libertat individuala e coma dison dins la miá tèrra to se tusta (coma comptava plan María) Mas se pensam en una globalizacion amb anticuerpos front a la aculturación e segontes lo marc anterior, la cridada defensa de las culturas seriá pas mas un renonciament a l'excellent paretiano en la distribucion de dreches e libertats. Pura reaccion e mai se se vestissètz de bon rollito e defensa de la pluralitat qu'atemptariá contra el vertadièrament doncas qu'es de supausar qu'a l'aumentar lo reng d'oportunitats d'eleccion de las personas tenderiá per çò de general a aumentar lo reng d'opcions escuelhudas. Es dire, la defensa de l'excepcion culturala, de la diferéncia nacionala, de l'integritat de las culturas seriá pas mas una expression de la paur a la pèrda del privilègi, de terror a la libertat dels autres. Exemple: es quaus defendon que lo tractament de la femna coma èsser inferiora dins de determinats monds religioses e geografics a de s'entendre en lo sieu marc cultural compreneson qu'en tot cas poiriá èsser istorica, mas pas presenta pr'amor que fa fòrça que son donats los mejans per l'egalitat de dreches civils, es mai, quand fa fòrça doncas que descobrissèm que lo desvolopament de las oportunitats de la femna es la clau del desvolopament socioeconomic collectiu e l'ampliament de las frontièras de possibilitat de totes. L'afar es doncas, coma defend Fátima Mernissi, globalizarse sens aculturarse. Cossí se fa? Doncas símplemente en se volent pas pas veire. Pas vaciando las fòtos de las gents realas. Pas exacerbando la pròpria extranjeridad dins lo país d'òm coma se foguèsse un signe de distincion. Una responsa polida pòt se veire en los cibercafés de quin país que siá del Tresen Mond. E un conselh per de lectors e sustot per lectoras morenitas e rizosas, aborrissètz de camomila e alisados, black is beautiful ;). Cultura, aculturación, globalizacion e de libertats
Esperant per a menjar al meu mestre Juan Urrutia discutim Nat i jo sobre cultura, relativismo i defensa cultural. En un moment s'armen les idees i apuro un dels últims rinconcitos de la Moleskine:
Dit en altres paraules, cada cultura és una gran caixa d'eines socials, de normes implícitas i explícites de comportament que delimitan la manera en què les institucions (família, mercat, govern) i les persones es relacionen i ordenen entre si, de manera que garanteixin la supervivència col·lectiva. Com es mesura el seu èxit? Doncs símplemente per l'amplitud del ventall d'opcions que permeten als individus que componen la comunitat. Si donat el mig, és a dir, un conjunt de recursos no només econòmics i tecnològics sinó també polític i geogràfic, una cultura ofereix més opcions (més llibertat) als seus membres que una altra , estarà afavorint més la diversitat i per tant més a prop d'un òptim paretiano en la distribució de drets que una altra. La cultura que ofereix menys és simplement derrochadora d'oportunitats, ineficiente per als seus membres. Poc importa que aquests no escollissin les opcions ofertes de més respecte a l'altra: tenen menys oportunitats de desenvolupament personal i col·lectiu (si més no siguin no desedas) perquè la seva estructura de relacions no els permet aconseguir-les. Què passa quan hi ha canvis tecnològics? Doncs que donats els recursos s'àmplia el marc de possibilitats. Normalment aquest canvi no suposa una crisi de les relacions socials de les quals neix. Aquestes ho tracten com alguna cosa estupend, com una demostració de la seva pròpia capacitat per a l'adaptació i el progrés. Però de quan en quan els canvis tecnològics no són sólamente de grau, no fan referència solament a la productivitat del sistema (que era el que pensaven les starlets de les .com) sinó que ho posen en qüestió. Són tecnologies que generen nous paradigmes. [Exemple: Les bitácoras i la parabol i el nou paradigma comunicacional que ve] Els quals em coneixen saben que sempre he estat un gran batallador enfront de la aculturación que va parella no a la globalització sinó al caràcter asimètric de les noves hegemonies i llenguatges que sorgeixen d'ella. Què entenc per aculturación? Doncs aquest complex lamentable que porta al desig de fingir el mig. Exemple, en la meva terra l'assumpció de la pell clara i el pèl llis i ros com patró de bellesa (ergo camomila a gogo), els nens pintant les cases amb jardí verd i teulades amb dues aigües quan nostres cases són blanques, de teulada plana i no creix l'herba ni patrás, sinó la grama ja sabeu. Però globalizarse no és aculturarse. Globalizarse és assumir culturalmente la modificació del marc històric donada pels canvis tecnològics en la comunicació i l'ampliació del lliure comerç per a obtenir una frontera de possibilitats més àmplies. Aculturarse és possiblement la forma més costosa d'assumir globalització, la solució de cantonada en la distribució de llibertats. A més possiblement contraproducente a mig termini els valoris protestants del Nord també arrosseguen constricciones innecessàries a la llibertat individual i com diuen en la meva terra to es pega (com bé explicava María) Però si pensem en una globalització amb anticossos enfront de la aculturación i segons el marc anterior, la cridada defensa de les cultures no seria sinó una renúncia a l'òptim paretiano en la distribució de drets i llibertats. Pura reacció encara que es vesteixi de bon rollito i defensa de la pluralitat contra la qual realment atemptaria ja que és de suposar que a l'augmentar el rang d'oportunitats d'elecció de les persones tendiria pel general a augmentar el rang d'opcions triades. És a dir, la defensa de l'excepció cultural, de la diferència nacional, de la integritat de les cultures no seria sinó una expressió de la por a la pèrdua del privilegi, de terror a la llibertat dels altres. Exemple: els quals defensen que el tractament de la dona com ser inferior en determinats mons religiosos i geogràfics ha d'entendre's en el seu marc cultural comprensió que en tot cas podria ser històrica, però no present perquè fa molt que estan donats els mitjans per a la igualtat de drets civils, és més, quan fa molt ja que descobrim que el desenvolupament de les oportunitats de la dona és la clau del desenvolupament socioeconómico col·lectiu i l'ampliació de les fronteres de possibilitat de tots. La qüestió és doncs, com defensa Fátima Mernissi, globalizarse sense aculturarse. Com es fa? Doncs símplemente no negant-se a veure. No buidant les fotos de la gent real. No exacerbando la pròpia extranjeridad en el país d'un com si fos un signe de distinció. Una resposta bella pot veure's en els cibercafés de qualsevol país del Tercer Món. I un consell per a lectors i sobretot per a lectores morenitas i rizosas, avorriu de camomila i alisados, black is beautiful ;). Cultura, aculturación, globalització i llibertats
Esperando para comer a mi maestro Juan Urrutia discutimos Nat y yo sobre cultura, relativismo y defensa cultural. En un momento se arman las ideas y apuro uno de los últimos rinconcitos de la Moleskine:
Dicho en otras palabras, cada cultura es una gran caja de herramientas sociales, de normas implícitas y explícitas de comportamiento que delimitan el modo en que las instituciones (familia, mercado, gobierno) y las personas se relacionan y ordenan entre si, de modo que garanticen la supervivencia colectiva. ¿Cómo se mide su éxito? Pues símplemente por la amplitud del abanico de opciones que permiten a los individuos que componen la comunidad. Si dado el medio, es decir, un conjunto de recursos no sólo económicos y tecnológicos sino también político y geográfico, una cultura ofrece más opciones (más libertad) a sus miembros que otra , estará favoreciendo más la diversidad y por tanto más cerca de un óptimo paretiano en la distribución de derechos que otra. La cultura que ofrece menos es simplemente derrochadora de oportunidades, ineficiente para sus miembros. Poco importa que estos no escogieran las opciones ofrecidas de más respecto a la otra: tienen menos oportunidades de desarrollo personal y colectivo (siquiera sean no desedas) porque su estructura de relaciones no les permite alcanzarlas. ¿Qué pasa cuando hay cambios tecnológicos? Pues que dados los recursos se amplia el marco de posibilidades. Normalmente este cambio no supone una crisis de las relaciones sociales de las que nace. Estas lo tratan como algo estupendo, como una demostración de su propia capacidad para la adaptación y el progreso. Pero de cuando en cuando los cambios tecnológicos no son sólamente de grado, no hacen referencia solamente a la productividad del sistema (que era lo que pensaban las starlets de las .com) sino que lo ponen en cuestión. Son tecnologías que generan nuevos paradigmas. [Ejemplo: Las bitácoras y la parabol y el nuevo paradigma comunicacional que viene] Los que me conocen saben que siempre he sido un gran batallador frente a la aculturación que va pareja no a la globalización sino al carácter asimétrico de las nuevas hegemonías y lenguajes que surgen de ella. ¿Qué entiendo por aculturación? Pues ese complejo lamentable que lleva al deseo de fingir el medio. Ejemplo, en mi tierra la asunción de la piel clara y el pelo liso y rubio como patrón de belleza (ergo camomila a gogo), los niños pintando las casas con jardín verde y tejados con dos aguas cuando nuestras casas son blancas, de tejado plano y no crece la hierba ni patrás, sino la grama ya sabéis. Pero globalizarse no es aculturarse. Globalizarse es asumir culturalmente la modificación del marco histórico dada por los cambios tecnológicos en la comunicación y la ampliación del libre comercio para obtener una frontera de posibilidades más amplias. Aculturarse es posiblemente la forma más costosa de asumir globalización, la solución de esquina en la distribución de libertades. Además posiblemente contraproducente a medio plazo los valores protestantes del Norte también arrastran constricciones innecesarias a la libertad individual y como dicen en mi tierra to se pega (como bien contaba María) Pero si pensamos en una globalización con anticuerpos frente a la aculturación y según el marco anterior, la llamada defensa de las culturas no sería sino una renuncia al óptimo paretiano en la distribución de derechos y libertades. Pura reacción aunque se vista de buen rollito y defensa de la pluralidad contra la que realmente atentaría puesto que es de suponer que al aumentar el rango de oportunidades de elección de las personas tendería por lo general a aumentar el rango de opciones elegidas. Es decir, la defensa de la excepción cultural, de la diferencia nacional, de la integridad de las culturas no sería sino una expresión del miedo a la pérdida del privilegio, de terror a la libertad de los demás. Ejemplo: los que defienden que el tratamiento de la mujer como ser inferior en determinados mundos religiosos y geográficos debe entenderse en su marco cultural comprensión que en todo caso podría ser histórica, pero no presente porque hace mucho que están dados los medios para la igualdad de derechos civiles, es más, cuando hace mucho ya que descubrimos que el desarrollo de las oportunidades de la mujer es la clave del desarrollo socioeconómico colectivo y la ampliación de las fronteras de posibilidad de todos. La cuestión es pues, como defiende Fátima Mernissi, globalizarse sin aculturarse. ¿Cómo se hace? Pues símplemente no negándose a ver. No vaciando las fotos de la gente real. No exacerbando la propia extranjeridad en el país de uno como si fuera un signo de distinción. Una respuesta hermosa puede verse en los cibercafés de cualquier país del Tercer Mundo. Y un consejo para lectores y sobre todo para lectoras morenitas y rizosas, aborreced de camomila y alisados, black is beautiful ;). Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 7:39 pm
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