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Martes, 13 de Diciembre de 2005

Cory Doctorow: el futuro imaginado desde la blogsfera de los guays

Versiones Latoc

Cory DoctorowCory Doctorow escribió Tocando Fondo en 2003, en plena cultura obsesiva del Page Rank. Su adhocracia es tan yonki del whuffie como la netocracia blogsférica de entonces era del posicionamiento en Google.

Si tienes un rank vital -whoffie- cero, si no estás en las listas de más influyentes, si tu puesto en Technorati no es menor de un millar, “te conviertes en una no-persona“…”Así es como tocas fondo“.

Eso lo dice el héroe. Un héroe que no cuestiona el sistema. Lo disfruta y lo justifica porque en su día sirvió para tirar – como Google- a la vieja oligarquía y sustituirla por una adhocracia que se parece terriblemente por su lado a la élite blogsférica:

Una entrevista de contrapunto a un portavoz de los adhócratas estableció que todos los nuevos enseñantes habían estado escribiendo planes de estudios y conferencias durante años para los profesores a los que habían reemplazado, y que también habían escrito muchos de sus artículos periodísticos.

Pero ¿cómo es esta sociedad basada en el ranking interpersonal permanente, en la popularidad? ¿Cómo es, en realidad y siempre según Doctorow, la blogsfera de la cual la “sociedad Bitchun” es sólo un trasunto?

“Suponemos” que aquí no estamos en competición los unos con los otros, pero todos sabemos que eso es sólo una educada ficción. La verdad es que hay una verdadera competición.

Un mundo basado en la escasez del reconocimiento, percibido como un juego de suma cero donde lo que gana uno lo pierde otro. Esa mirada miope es antes que nada un error. Pero toda mirada va pareja en realidad a una voluntad.

Doctorow refleja si no un “programa” sí un ambiente que presenta como irremediable que se configure un filtro, una adhocracia que recentralice la red informativa manteniendo para el público -los comunes- la condición de receptor sin obtener la de emisor -o relegándola a emisor irrelevante- es decir sustituyendo la mediación de los grupos mediáticos por la mediación de la adhocracia bloguera.

Cory Doctorow no hace ni mucho menos una utopía hacker. No es el espíritu del hacker el que respira bajo el libro, es el del geek que se pretende elitista, el del blogger guay que rechaza toda conversación, toda acción que no sea un egotrip o se traduzca en popularidad rankeable.

No, definitivamente, Doctorow no entra entre los escritores de mi mundo.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 8:46 am
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Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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