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Jueves, 23 de Junio de 2005Diversidad, patentes y voluntad divinaVersiones Latoc
La idea, desde el punto de vista evolucionista es que ni siquiera importa la complementariedad ahora. Puede que el otro, el diferente o minoritario, el freaky, no aporte ningún factor que sea complementario al nuestro en este momento. Pero puede que sí que lo sea mañana porque no sabemos como será entonces el entorno en el que nos movamos. Si no sabemos cuales van a ser los factores que serán necesarios mañana para seguir vivo, la diversidad se convierte en una forma de cooperación necesaria para la supervivencia (no sólo colectiva, sino propia) a medio y largo plazo, tanto o más que la competencia a corto. En este marco podemos definir la competencia como la lucha por obtener más recursos más eficientemente. Esa lucha es fundamentalmente un proceso de aprendizaje y superación por parte de cada individuo y por cada grupo en su forma de organización. Normalmente está basada en un sistema de incentivos que premia la innovación exitosa con una parte mayor de lo mismo que se ha producido. Los resultados para los individuos se miden en % de producción apropiada y para el conjunto en eficiencia paretiana, productividad, etc. La cooperación en cambio se mediría como porcentaje de la producción redistribuida. La lógica es que una vez obtenidos los recursos, una vez mejorada la máquina social, toca hacer extensivos también las consecuciones a los que protagonizaron innovaciones no triunfadoras o simplemente siguieron como hasta ahora. La medida de esa redistribución, cuánto viene a caer en manos del que no participó de la apuesta, vendría a representar en cuanto valoramos la diversidad. Dicho en otras palabras, cuanto valor damos hoy a la posibilidad de que nos sean útiles mañana. Todos los sistemas sociales desarrollan formas de competencia y cooperación, aunque no siempre bajo el mismo sistema de incentivos. El denostado mercado también distribuye los incrementos de riqueza generados entre aquellos que no participaron de su generación. Por ejemplo, una mejora tecnológica que aumente la productividad. Aunque se localice en un sólo sector y en una sola empresa, todos los agentes acaban viéndose beneficiados por ella. Otra cosa es que esa redistribución se considere insuficiente o que los mecanismos a través de los cuales hace extensiva sus ventajas al resto de la población puedan parecer contradictorios a corto plazo. En este ejemplo es muy probable que el cambio tecnológico produzca paro a corto aunque mejore el poder de compra a largo. Lo corto que sea el corto plazo y lo largo que sea el largo plazo dependerán de la estructura del mercado de trabajo, de las regulaciones generales, del grado de concentración industrial, del grado de internacionalización de la economía y de otros factores Pero el caso es que, se pinte como se pinte, existe redistribución y cooperación cohesiva en el mercado.
Patentes y propiedad intelectual son sistemas que buscan incentivar la competencia a costa de la cooperación. Lo nuevo no se hará extensivo durante un periodo determinado (75 años en según que casos), no porque los demás no quieran seguirlo, sino porque legalmente estará garantizado que no se extienda, que ningún otro distinto del patentador podrán hacer uso de ese avance sin pagarle una renta extra directa. ¿Es esto erróneo? Pues depende, a fin de cuentas, si sabemos que los factores de supervivencia y éxito de la comunidad son estables ¿de qué me valdría la diversidad? ¿por qué dejar que el mercado redistribuya y desarrolle la cooperación? ¿Por qué no ir más rápido hacia donde sabemos se irá indefectiblemente, favoreciendo la competencia a costa de la cooperación y más allá del mercado mediante un monopolio temporal sobre la invención asegurado legalmente? Lo que parece claro es que si bien un mundo donde esto fuera así, donde las claves de todos los futuros posibles fueran conocidas, es imaginable, es seguro de que no es nuestro mundo. Ni el que conociera Mill. Y ahora volvamos a traducirlo a términos teológicos: ¿cuando tiene sentido el desprecio de la diversidad? Cuando conozco los designios de Dios, cuando sé que es manifestación de la voluntad divina y qué no. Por eso, la batalla por la diversidad es al fin una batalla entre los que parten de la incognocibilidad de Dios y los que parten de su conocimiento completo, de los que creen saber que hay teleología, que toda la Historia se encamina hacia un punto, hacia un final, y los que asumen que seguramente no sea así y que si en todo caso fuera de ese modo, sería imposible saber cual es el destino deseado. No vivimos una guerra de civilizaciones ni entre religiones, vivimos una guerra entre los distintos avatares de un Ozymandias iluminado e integrista y los demás, seamos devotos, deicidas, politeistas, agnósticos o simple y modéstamente, humanos. Pero, entonces ¿qué hay de rigurosamente nuevo en nuestros días? Mucho. Empezando porque a lo mejor, la sustituibilidad entre cooperación y competencia, entre fomento de la superación y valoración de la diversidad se está extinguiendo. Y con ella de algún modo muere Darwin y vuelve Blake Diversidad, patentes y voluntad divina
A ideia, desde o ponto de vista evolucionista é que nem sequer importa a complementariedad agora. Pode que o outro, o diferente ou minoritário, o freaky, não contribua nenhum factor que seja complementar ao nosso neste momento. Mas pode que sim que o seja amanhã porque não sabemos como será então o meio no que nos movamos. Se não sabemos cuales vão ser os factores que serão necessários amanhã para seguir vivo, a diversidade se converte numa forma de cooperação necessária para a sobrevivência (não só colectiva, senão própria) a médio e longo prazo, tanto ou mais que a concorrência a curto. Neste marco podemos definir a concorrência como a luta por obter mais recursos mais eficientemente. Essa luta é fundamentalmente um processo de aprendizagem e superação por parte da cada indivíduo e pela cada grupo em sua forma de organização. Normalmente está baseada num sistema de incentivos que premeia a inovação exitosa com uma parte maior do mesmo que se produziu. Os resultados para os indivíduos medem-se em % de produção apropriada e para o conjunto em eficiência paretiana, productividad, etc. A cooperação em mudança medir-se-ia como percentagem da produção redistribuida. A lógica é que uma vez obtidos os recursos, uma vez melhorada a máquina social, toca fazer extensivos também as consecuciones aos que protagonizaram inovações não triunfadoras ou simplesmente seguiram como até agora. A medida dessa redistribución, quanto vem a cair em mãos do que não participou da aposta, viria a representar em quanto valorizamos a diversidade. Dito em outras palavras, quanto valor damos hoje à possibilidade de que nos sejam úteis manhã. Todos os sistemas sociais desenvolvem formas de concorrência e cooperação, ainda que não sempre baixo o mesmo sistema de incentivos. O denostado mercado também distribui os incrementos de riqueza gerados entre aqueles que não participaram de sua geração. Por exemplo, uma melhora tecnológica que aumente a productividad. Ainda que localize-se num só sector e numa sozinha empresa, todos os agentes acabam se vendo beneficiados por ela. Outra coisa é que essa redistribución se considere insuficiente ou que os mecanismos através dos quais faz extensiva suas vantagens ao resto da população possam parecer contradictorios em curto prazo. Neste exemplo é muito provável que a mudança tecnológica produza desemprego a curto ainda que melhore o poder de compra a longo. O curto que seja o curto prazo e o longo que seja o longo prazo dependerão da estrutura do mercado de trabalho, das regulações gerais, do grau de concentração industrial, do grau de internacionalización da economia e de outros factores Mas o caso é que, se pinte como se pinte, existe redistribución e cooperação cohesiva no mercado.
Patentes e propriedade intelectual são sistemas que procuram incentivar a concorrência a costa da cooperação. O novo não fá-se-á extensivo durante um período determinado (75 anos em segundo que casos), não porque os demais não queiram o seguir, senão porque legalmente estará garantido que não se estenda, que nenhum outro diferente do patentador poderão fazer uso desse avanço sem lhe pagar uma renda extra directa. É isto erróneo? Pois depende, afinal de contas, se sabemos que os factores de sobrevivência e sucesso da comunidade são estáveis de que valer-me-ia a diversidade? por que deixar que o mercado redistribuya e desenvolva a cooperação? Por que não ir mais rápido para onde sabemos ir-se-á indefectiblemente, favorecendo a concorrência a costa da cooperação e para além do mercado mediante um monopólio temporário sobre a invenção assegurado legalmente? O que parece claro é que conquanto um mundo onde isto fosse assim, onde as finques de todos os futuros possíveis fossem conhecidas, é imaginable, é seguro de que não é nosso mundo. Nem o que conhecesse Mill. E agora voltemos ao traduzir a termos teológicos: quando faz sentido o desprezo da diversidade? Quando conheço os desígnios de Deus, quando sê que é manifestação da vontade divina e daí não. Por isso, a batalha pela diversidade é ao fim uma batalha entre os que partem da incognocibilidad de Deus e os que partem de seu conhecimento completo, dos que crêem saber que há teleología, que toda a História se encaminha para um ponto, para um final, e os que assumem que seguramente não seja assim e que se em todo caso fora desse modo, seria impossível saber qual é o destino desejado. Não vivemos uma guerra de civilizações nem entre religiões, vivemos uma guerra entre os diferentes avatares de um Ozymandias alumiado e integrista e os demais, sejamos devotos, deicidas, politeistas, agnósticos ou simples e modéstamente, humanos. Mas, então que há de rigorosamente novo em nossos dias? Muito. Começando porque talvez, a sustituibilidad entre cooperação e concorrência, entre fomento da superação e valoração da diversidade se está a extinguir. E com ela de algum modo morre Darwin e volta Blake Diversidade, patentes e vontade divina
A idea, desde o punto de vista evolucionista é que nin sequera importa a complementariedad agora. Poida que o outro, o diferente ou minoritario, o freaky, non aporte ningún factor que sexa complementario ao noso neste momento. Pero poida que si que o sexa mañá porque non sabemos como será entón a contorna no que nos movamos. Si non sabemos cales van ser os factores que serán necesarios mañá para seguir vivo, a diversidad convértese nunha forma de cooperación necesaria para a supervivencia (non só colectiva, senón propia) a medio e longo prazo, tanto ou máis que a competencia a curto. Neste marco podemos definir a competencia como a loita por obter máis recursos máis eficientemente. Esa loita é fundamentalmente un proceso de aprendizaxe e superación por parte de cada individuo e por cada grupo na súa forma de organización. Normalmente está baseada nun sistema de incentivos que premia a innovación exitosa cunha parte maior do mesmo que se produciu. Os resultados para os individuos mídense en % de produción apropiada e para o conxunto en eficiencia paretiana, productividad, etc. A cooperación en cambio mediríase como porcentaxe da produción redistribuida. A lóxica é que unha vez obtidos os recursos, unha vez mellorada a máquina social, toca facer extensivos tamén as consecucións aos que protagonizaron innovacións non triunfadoras ou simplemente seguiron como ata agora. A medida desa redistribución, canto vén caer en mans do que non participou da aposta, viría representar en canto valoramos a diversidad. Dito noutras palabras, canto valor damos hoxe á posibilidade de que nos sexan útiles mañá. Todos os sistemas sociais desenvolven formas de competencia e cooperación, aínda que non sempre baixo o mesmo sistema de incentivos. O denostado mercado tamén distribúe os incrementos de riqueza xerados entre aqueles que non participaron da súa xeración. Por exemplo, unha mellora tecnolóxica que aumente a productividad. Aínda que se localice nun só sector e nunha soa empresa, todos os axentes acaban véndose beneficiados por ela. Outra cousa é que esa redistribución considérese insuficiente ou que os mecanismos a través dos cales fai extensiva as súas vantaxes ao resto da poboación poidan parecer contradictorios a curto prazo. Neste exemplo é moi probable que o cambio tecnolóxico produza paro a curto aínda que mellore o poder de compra a longo. O curto que sexa o curto prazo e o longo que sexa o longo prazo dependerán da estrutura do mercado de traballo, das regulaciones xerais, do grado de concentración industrial, do grado de internacionalización da economía e doutros factores Pero o caso é que, píntese como se pinte, existe redistribución e cooperación cohesiva no mercado.
Patentes e propiedade intelectual son sistemas que buscan incentivar a competencia a costa da cooperación. O novo non se fará extensivo durante un periodo determinado (75 anos en segundo que casos), non porque os demais non queiran seguilo, senón porque legalmente estará garantido que non se estenda, que ningún outro distinto do patentador poderán facer uso dese avance sen pagarlle unha renda extra directa. É isto erróneo? Pois depende, a final de contas, si sabemos que os factores de supervivencia e éxito da comunidade son estables de que me valería a diversidad? por que deixar que o mercado redistribuya e desenvolva a cooperación? Por que non ir máis rápido cara a onde sabemos irase indefectiblemente, favorecendo a competencia a costa da cooperación e máis aló do mercado mediante un monopolio temporal sobre a invención asegurado legalmente? O que parece claro é que aínda que un mundo onde isto fose así, onde as claves de todos os futuros posibles fosen coñecidas, é imaginable, é seguro de que non é o noso mundo. Nin o que coñecese Mill. E agora volvamos traducilo a términos teolóxicos: cando ten sentido o desprezo da diversidad? Cando coñezo os designios de Deus, cando sei que é manifestación da vontade divina e que non. Por iso, a batalla pola diversidad é ao fin unha batalla entre os que parten da incognocibilidad de Deus e os que parten do seu coñecemento completo, dos que creen saber que hai teleología, que toda a Historia encamíñase cara a un punto, cara a un final, e os que asumen que seguramente non sexa así e que si en todo caso fóra dese modo, sería imposible saber cal é o destino desexado. Non vivimos unha guerra de civilizacións nin entre relixións, vivimos unha guerra entre os distintos avatares dun Ozymandias iluminado e integrista e os demais, sexamos devotos, deicidas, politeistas, agnósticos ou simple e modéstamente, humanos. Pero, entón que hai de rigurosamente novo nos nosos días? Moito. Empezando porque se cadra, a sustituibilidad entre cooperación e competencia, entre fomento da superación e valoración da diversidad estase extinguindo. E con ela dalgún modo morre Darwin e volve Blake Diversidad, patentes e vontade divina
L'idèa, dempuèi lo ponch de vista evolucionista es qu'impòrta quitament pas la complementariedad ara. Pòt que l'autre, lo desparièr o minoritari, lo freaky, apòrte pas cap factor que siá complementari al nòstre en aqueste moment. Mas pòt qu'òc qu'o siá deman pr'amor que sabèm pas coma serà alavetz l'entorn que nos mogam en el. Se Sabèm pas cuales van èsser los factors que seràn de besonh deman per seguir viu, la diversitat se convertís en una forma de cooperacion de besonh per la subrevivença (non solament collectiva, mas pròpria) a mièg e long tèrme, tant o mai que la competéncia a cuert. En aqueste marc podèm definir la competéncia coma la lucha per obténer mai de recorses mai eficientemente. Aquesta lucha es fondamentalament un procès d'aprendissatge e superacion de la part de cada individu e per cada grop en la siá forma d'organizacion. Es normalament basada en un sistèma d'incentius que prèmia l'innovacion exitosa amb una part màger de çò de meteis que s'es produsit. Los resultats pels individus se mesuran en % de produccion apropriada e per l'ensemble en eficiéncia paretiana, productivitat, etc. La cooperacion se mesurariá per contra coma percentatge de la produccion redistribuida. La logica es qu'un còp obtengut los recorses, un còp melhorat la maquina sociala, tòca far extensius tanben las obtencions que li protagonizèron a el d'innovacions pas de trionfadoras o seguiguèron simplament coma fins ara. La mesura d'aquesta redistribucion, quant ven a quèir en de mans que ne participèt pas de l'escomesa, vendriá a representar quand avaloram la diversitat. Dich en d'autres mots, cuanto valor donam uèi a la possibilitat que nos sián util matin. Totes los sistèmas socials desvolòpan de formas de competéncia e cooperacion, e mai se pas totjorn jol meteis sistèma d'incentius. Lo denostado mercat distribuís tanben los increments de riquesa generada entre aqueles que participèron pas de la siá generacion. Per exemple, un melhorament tecnologic qu'aumente la productivitat. E mai se se localize en un sonque sector e en una sola entrepresa, totes los agents acaban en se vesent beneficiadi per ela. Autra causa es qu'aquesta redistribucion se considère insufisenta o que los mecanismes que fa a travèrs d'el extensiva las siás ventajas al rèste de la populacion pòscan semblar contradictòris a cuert tèrme. En aqueste exemple es fòrça probable que lo cambiament tecnologic produsissètz caumatge a cuert e mai se melhore lo poder de crompa a long. Çò de cuert que siá lo cuert tèrme e çò de long que siá lo long tèrme dependràn de l'estructura del mercat de trabalh, de las regulacions generalas, del gra de concentracion industriala, del gra d'internacionalizacion de l'economia e d'autres factors Mas lo cas es que, se pinte coma se pinte, existís redistribucion e cooperacion cohesiva dins lo mercat.
Brevets e proprietat intellectuala son de sistèmas que cercan incentivar la competéncia a còsta de la cooperacion. Çò de nòu se farà pas extensiu pendent un periòde determinat (75 ans en segontes que de cases), pas pr'amor que los autres vòlgan pas o seguir, mas pr'amor que serà legalament garantit que s'estenda pas, que cap autre distinto del patentador poiràn far emplec d'aquesta avançada sens li pagar una renda extra dirècta. Es aquò erróneo? Doncas depend, a fin de comptes, se sabèm que los factors de subrevivença e capitada de la comunitat son establas de qué me valriá la diversitat? Perqué daissar que lo mercat redistribuya e desvolòpe la cooperacion? Perqué pas anar mai rapid cap a a on sabèm s'anarà indefectiblemente, en favorint la competéncia a còsta de la cooperacion e mai ailà del mercat mejançant un monopòli temporal sobre l'invencion assegurada legalament? Çò Que sembla clar es que cnjse plan un mond a on aquò fòra aital, a on las claus de totes los futurs possibles anèsson conegudas, es imaginable, es segur qu'es pas lo nòstre mond. Ni eth quau coneguèsse Mill. E tornem ara a o revirar a de tèrmes teológicos: quand a sentit lo mensprètz de la diversitat? Quand coneissi los designios de Dieu, quand siás qu'es manifestacion de la volontat divina e qué pas. Per aquò, la batalha per la diversitat es a la fin una batalha que partisson entre el de la incognocibilidad de Dieu e es quaus partisson de la siá coneissença complèta, que ne creson saber qu'i a teleología, que tota l'Istòria se encamina cap a un ponch, cap a una fin, e es quaus assumisson que segurament pas siá aital e que cnjse en tot cas fòra d'aquesta manièra, seriá impossibla saber cual es la destinacion desirada. Vivèm pas una guèrra de civilizacions ni entre de religions, vivèm una guèrra entre los distintos avatares d'un Ozymandias illuminat e integrista e los autres, siam devòts, deicidas, politeistas, agnósticos o simple e modéstamente, umans. Mas, alavetz qué i a de rigurosamente nòu en los nòstres jorns? Fòrça. En començant pr'amor qu'a çò de melhor, la sustituibilidad entre cooperacion e competéncia, entre foment de la superacion e avaloracion de la diversitat s'extinguís. E amb ela de qualque manièra morís Darwin e torna Blake Diversitat, de brevets e volontat divina
La idea, des del punt de vista evolucionista és que ni tan sols importa la complementariedad ara. Pot que l'altre, el diferent o minoritari, el freaky, no aporti cap factor que sigui complementari al nostre en aquest moment. Però pot que sí que ho sigui demà perquè no sabem com serà llavors l'entorn en el qual ens moguem. Si no sabem cuales van a ser els factors que seran necessaris demà per a seguir viu, la diversitat es converteix en una forma de cooperació necessària per a la supervivència (no només col·lectiva, sinó pròpia) a mig i llarg termini, tant o més que la competència a curt. En aquest marc podem definir la competència com la lluita per obtenir més recursos més eficientemente. Aquesta lluita és fonamentalment un procés d'aprenentatge i superació per part de cada individu i per cada grup en la seva forma d'organització. Normalment està basada en un sistema d'incentius que premia la innovació reeixida amb una part major del mateix que s'ha produït. Els resultats per als individus es mesuren en % de producció apropiada i per al conjunt en eficiència paretiana, productivitat, etc. La cooperació en canvi es mesuraria com percentatge de la producció redistribuida. La lògica és que una vegada obtinguts els recursos, una vegada millorada la màquina social, toca fer extensius també les consecucions als quals van protagonitzar innovacions no triomfadores o simplement van seguir com fins a ara. La mesura d'aquesta redistribución, quant ve a caure en mans del que no va participar de l'aposta, vindria a representar quan valorem la diversitat. Dit en altres paraules, quant valor donem avui a la possibilitat que ens siguin útils matí. Tots els sistemes socials desenvolupen formes de competència i cooperació, encara que no sempre sota el mateix sistema d'incentius. El denostado mercat també distribueix els increments de riquesa generats entre aquells que no van participar de la seva generació. Per exemple, una millora tecnològica que augmenti la productivitat. Encara que es localitzi en un només sector i en una sola empresa, tots els agents acaben veient-se beneficiats per ella. Una altra cosa és que aquesta redistribución es consideri insuficient o que els mecanismes a través dels quals fa extensiva els seus avantatges a la resta de la població puguin semblar contradictoris a curt termini. En aquest exemple és molt probable que el canvi tecnològic produeixi atur a curt encara que millori el poder de compra a llarg. El curt que sigui el curt termini i el llarg que sigui el llarg termini dependran de l'estructura del mercat de treball, de les regulacions generals, del grau de concentració industrial, del grau de internacionalización de l'economia i d'altres factors Però el cas és que, es pinti com es pinti, existeix redistribución i cooperació cohesiva en el mercat.
Palesos i propietat intel·lectual són sistemes que busquen incentivar la competència a costa de la cooperació. El nou no es farà extensiu durant un període determinat (75 anys en segons que casos), no perquè els altres no vulguin seguir-ho, sinó perquè legalment estarà garantit que no s'estengui, que cap altre distint del patentador podran fer ús d'aquest avanç sense pagar-li una renda extra directa. És això erroni? Doncs depèn, a fi de comptes, si sabem que els factors de supervivència i èxit de la comunitat són estables de què em valdria la diversitat? per què deixar que el mercat redistribuya i desenvolupi la cooperació? Per què no anar més ràpid cap a on sabem s'anirà indefectiblemente, afavorint la competència a costa de la cooperació i més enllà del mercat mitjançant un monopoli temporal sobre la invenció assegurat legalment? El que sembla clar és que si bé un món on això fos així, on les claus de tots els futurs possibles fossin conegudes, és imaginable, és segur que no és el nostre món. Ni el qual conegués Mill. I ara tornem a traduir-ho a termes teológicos: quan té sentit el menyspreu de la diversitat? Quan conec els designis de Déu, quan sigues que és manifestació de la voluntat divina i què no. Per això, la batalla per la diversitat és a la fi una batalla entre els quals parteixen de la incognocibilidad de Déu i els quals parteixen del seu coneixement complet, dels quals creuen saber que hi ha teleología, que tota la Història s'encamina cap a un punt, cap a un final, i els quals assumeixen que segurament no sigui així i que si en tot cas fora d'aquesta manera, seria impossible saber com és el destí desitjat. No vivim una guerra de civilitzacions ni entre religions, vivim una guerra entre els distints avatars d'un Ozymandias il·luminat i integrista i els altres, siguem devots, deicidas, politeistas, agnósticos o simple i modéstamente, humans. Però, llavors què hi ha de rigurosamente nou en els nostres dies? Molt. Començant perquè al millor, la sustituibilidad entre cooperació i competència, entre foment de la superació i valoració de la diversitat s'està extingint. I amb ella d'alguna manera mor Darwin i torna Blake Diversitat, paleses i voluntat divina
La idea, desde el punto de vista evolucionista es que ni siquiera importa la complementariedad ahora. Puede que el otro, el diferente o minoritario, el freaky, no aporte ningún factor que sea complementario al nuestro en este momento. Pero puede que sí que lo sea mañana porque no sabemos como será entonces el entorno en el que nos movamos. Si no sabemos cuales van a ser los factores que serán necesarios mañana para seguir vivo, la diversidad se convierte en una forma de cooperación necesaria para la supervivencia (no sólo colectiva, sino propia) a medio y largo plazo, tanto o más que la competencia a corto. En este marco podemos definir la competencia como la lucha por obtener más recursos más eficientemente. Esa lucha es fundamentalmente un proceso de aprendizaje y superación por parte de cada individuo y por cada grupo en su forma de organización. Normalmente está basada en un sistema de incentivos que premia la innovación exitosa con una parte mayor de lo mismo que se ha producido. Los resultados para los individuos se miden en % de producción apropiada y para el conjunto en eficiencia paretiana, productividad, etc. La cooperación en cambio se mediría como porcentaje de la producción redistribuida. La lógica es que una vez obtenidos los recursos, una vez mejorada la máquina social, toca hacer extensivos también las consecuciones a los que protagonizaron innovaciones no triunfadoras o simplemente siguieron como hasta ahora. La medida de esa redistribución, cuánto viene a caer en manos del que no participó de la apuesta, vendría a representar en cuanto valoramos la diversidad. Dicho en otras palabras, cuanto valor damos hoy a la posibilidad de que nos sean útiles mañana. Todos los sistemas sociales desarrollan formas de competencia y cooperación, aunque no siempre bajo el mismo sistema de incentivos. El denostado mercado también distribuye los incrementos de riqueza generados entre aquellos que no participaron de su generación. Por ejemplo, una mejora tecnológica que aumente la productividad. Aunque se localice en un sólo sector y en una sola empresa, todos los agentes acaban viéndose beneficiados por ella. Otra cosa es que esa redistribución se considere insuficiente o que los mecanismos a través de los cuales hace extensiva sus ventajas al resto de la población puedan parecer contradictorios a corto plazo. En este ejemplo es muy probable que el cambio tecnológico produzca paro a corto aunque mejore el poder de compra a largo. Lo corto que sea el corto plazo y lo largo que sea el largo plazo dependerán de la estructura del mercado de trabajo, de las regulaciones generales, del grado de concentración industrial, del grado de internacionalización de la economía y de otros factores Pero el caso es que, se pinte como se pinte, existe redistribución y cooperación cohesiva en el mercado.
Patentes y propiedad intelectual son sistemas que buscan incentivar la competencia a costa de la cooperación. Lo nuevo no se hará extensivo durante un periodo determinado (75 años en según que casos), no porque los demás no quieran seguirlo, sino porque legalmente estará garantizado que no se extienda, que ningún otro distinto del patentador podrán hacer uso de ese avance sin pagarle una renta extra directa. ¿Es esto erróneo? Pues depende, a fin de cuentas, si sabemos que los factores de supervivencia y éxito de la comunidad son estables ¿de qué me valdría la diversidad? ¿por qué dejar que el mercado redistribuya y desarrolle la cooperación? ¿Por qué no ir más rápido hacia donde sabemos se irá indefectiblemente, favoreciendo la competencia a costa de la cooperación y más allá del mercado mediante un monopolio temporal sobre la invención asegurado legalmente? Lo que parece claro es que si bien un mundo donde esto fuera así, donde las claves de todos los futuros posibles fueran conocidas, es imaginable, es seguro de que no es nuestro mundo. Ni el que conociera Mill. Y ahora volvamos a traducirlo a términos teológicos: ¿cuando tiene sentido el desprecio de la diversidad? Cuando conozco los designios de Dios, cuando sé que es manifestación de la voluntad divina y qué no. Por eso, la batalla por la diversidad es al fin una batalla entre los que parten de la incognocibilidad de Dios y los que parten de su conocimiento completo, de los que creen saber que hay teleología, que toda la Historia se encamina hacia un punto, hacia un final, y los que asumen que seguramente no sea así y que si en todo caso fuera de ese modo, sería imposible saber cual es el destino deseado. No vivimos una guerra de civilizaciones ni entre religiones, vivimos una guerra entre los distintos avatares de un Ozymandias iluminado e integrista y los demás, seamos devotos, deicidas, politeistas, agnósticos o simple y modéstamente, humanos. Pero, entonces ¿qué hay de rigurosamente nuevo en nuestros días? Mucho. Empezando porque a lo mejor, la sustituibilidad entre cooperación y competencia, entre fomento de la superación y valoración de la diversidad se está extinguiendo. Y con ella de algún modo muere Darwin y vuelve Blake Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 8:08 pm
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