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Cooperación, competencia y propiedad intelectual

Como señalaba certeramente Juan Freire esta mañana:

La era digital no es una revolución. Sólo rompe la anomalía en que se había instalado una parte de la humanidad y recupera una forma de trabajar, participar y compartir que creíamos olvidada.

¿Pero cuál era esa manera?

El mercado moderno es anterior al capitalismo industrial, si historiásemos sus orígenes, tal vez poniendo al día al viejo Sombart, nos daríamos cuenta de que es el mercado el que prepara el terreno que la hace posible. El mercado, esa maravillosa máquina, es la principal institución que provee a la sociedad de cohesión organizando la cooperación en un momento de extensión constante de la división del trabajo. Pero también es el gran impulsor, mediante la competencia, de la innovación lampante que desde entonces se instalará en nuestras vidas.

Sin embargo el nuevo mundo pagará caro el apoyo de una capa social de la que requirió para imponerse y adecuar el sistema político y cultural: los intelectuales. Estos ampliarán el sistema de monopolios sobre la creación/invención que habían arañado de las viejas monarquías absolutistas para convertirse en la nueva baja nobleza de la sociedad liberal, en los nuevos rentistas.

Sin embargo el mercado distorsionado por la mal llamada propiedad intelectual ya no será lo mismo.

Patentes y “propiedad intelectual” son sistemas que incentivan la competencia a costa de la cooperación ofrecida por el mercado. Lo nuevo no se hará extensivo durante un periodo determinado (75 años en según que casos), no porque los demás no quieran seguirlo, sino porque legalmente estará garantizado que no se extienda, que ningún otro distinto del patentador podrán hacer uso de ese avance sin pagarle una renta extra directa. Al no poder extenderse la innovación de forma inmediata, las restructuraciones generadas por la incorporación de nuevas tecnologías producirán desajustes prolongados en el tiempo. Este es el origen de lógica ludita según la cual toda nueva tecnología aumenta la productividad a costa de paro.

¿Por qué se rompe ahora la anomalía? Por dos fenómenos ligados a la aparición de redes distribuidas masivas con posibilidad de distribuir a coste marginal nulo: es decir Internet, la web, etc.

El primer fenómeno es simplemente la erosión que sobre el sistema de propiedad intelectual impulsa el nuevo contexto, requerido de nuevos incentivos (la ética del hacker), genera nuevas demandas y prácticas que exigen renunciar al monopolio al modo del software libre.

El segundo es la emergencia de los grandes mumis, que al estar interesados en la extensión de la innovación para poder seguir compitiendo, redefinen el juego haciendo que las restricciones posibles por el monopolio legal no se apliquen.

En conjunto estamos hablando de la lógica de la abundancia que no es otra que la de los mercados que tienden a la competencia perfecta, un modelo incompatible con la distorsión generada por la mal llamada propiedad intelectual.

Guardado por David de Ugarte en Destacados el Jueves, 14 de Diciembre de 2006 a las 1:01 pm (HI) |(0)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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