España está barrida por una gran red distribuida de telecomunicaciones. Cientos, miles, seguramente decenas de miles de personas configuran sus wifis domésticas en modo DHCP sin encriptación dejando que el que pase por ahí utilice parte de su ancho de banda.
No hay centro, no hay líderes, no hay consignas ni mucho menos contratos. Y a todos nos es indiferente que la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, cuyos consejeros son políticos caídos en desgracia intentando hacer méritos para acabar sus días de consejero de operadora, se hayan sacado una ley que lo convierta en ilegal. Es imparable, informe, irreprimible. No nos parará la policía ni nos engañarán con falsificaciones los viejos piratas .com. Un nuevo tiempo ha llegado, una nueva España emerge en bandas de radio. Ya pueden seguir los estados buscando vida extraterrestre en las ondas, basta pasear para darse cuenta de que vida hay y se multiplica pero está aquí, al margen de la vieja generación del poder, los pelotazos y la desvergüenza.



