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Viernes, 30 de Mayo de 2008Comunidad e identidadVersiones Latoc Me ha llamado mucho la atención cómo, el post sobre comunidades del otro día, ha destapado rechazos espontáneos al concepto mismo de identidad. Primero fue Manolo Pancorbo en comentarios:
Luego Aulo en el blog Entelequia quien comentaba:
Por qué no hay comunidad sin identidadUna comunidad es, ante todo, un demos, una identidad. Cada miembro sabe quién es parte y quién no. Sé quienes son mis amigos del pueblo y cada uno de mis amigos sabe quienes son sus amigos del pueblo. Por supuesto las listas no serán absolutamente idénticas. Pero serán equivalentes a efectos prácticos: si uno se ofrece a organizar una cena, sabemos con relativa certeza a quién nos vamos a encontrar cuando crucemos la puerta del restaurante. Y sobre todo sabemos que seremos tratados como un igual en identidad: si yo les considero mis amigos del pueblo, los que me encuentre me considerarán un amigo (igual) entre los demás. ¿Qué es identidad? No es una definición macro tipo es amigo del pueblo todo aquel que . Esas son las identidades genéricas imaginarias (tipo ser español, ser argentino o ser católico). Son identidades que convienen a la gestión estatal y que en general derivan de ella. Identidades imaginarias que no se parecen en nada a las identidades de una comunidad real. Identidad es la expectativa cierta de que aquello por lo que reconozco a los miembros de una red me reconocerá a mi frente a ellos. Si yo defino la red como mis amigos, puedo esperar que sus participantes me llamen amigo. Si defino la red como los compañeros entre los que escribimos el libro X, sé que ellos me reconocerán como autor. Si defino la comunidad como la red de las Indias, sus miembros me considerarán indiano. Identidad, comunidad y sujetoSiguiendo con lo que planteaba Aulo en el comentario de arriba deberíamos preguntarnos si una identidad/comunidad es un sujeto. Mi respuesta es que no. Como decía en el post anterior, lo que define a la comunidad es la interacción. Una red, una comunidad, no existe para algo. No tiene un destino. Existe tan sólo para si, para su propia interacción. No hay un sujeto, hay muchos. Y eso es así aunque la red pueda ser reconocida desde fuera e incluso aunque los miembros de una red se den objetivos comunes más o menos permanentes. Las personas somos complejas, vivimos en conversaciones donde las respuestas e intereses de otros influyen en nuestras propias elecciones. No somos individuos, no estamos aislados. Tenemos entornos, participamos de comunidades y por tanto tenemos múltiples identidades: somos parte de una familia, de distintas comunidades de amigos, de redes virtuales temáticas, de El sujeto, el que hace las cosas, el que se dota de objetivos, es la persona. Las personas interactúan en comunidades y en esa interacción generan sentido, dan significado a sus identidades compartidas. Y si este significado es compartido por los miembros de una comunidad puede llegar a hacer aparecer a esa red, a esa comunidad como sujeto frente a los otros. Pero aunque para muchos de vosotros pueda parecer que las Indias hizo una máquina de fabbing, yo, que estoy dentro de esa comunidad, sé que la máquina la hizo Alex, que le ayudaron Maki y Mercedes y que la idea misma de investigar el fabbing surgió de una serie de conversaciones a partir de libros que sugerí yo, encargó María, compró Nat y empezamos a discutir con Arnau. Identidades reales vs sujetos imaginariosComo en los ejemplos de arriba, las identidades de una comunidad son identidades reales. Cada uno puede hacer una lista de nombres, apellidos o nicks, de la gente con la que comparte las identidades que enmarcan sus interacciones cotidianas. Puede describirlos uno a uno. Puedo decir quienes son los miembros de mi familia, quienes son mis compañeros de trabajo, quienes son mis amigos y quienes están en mis comunidades virtuales. Y por lo general podré describirlos separadamente por mi experiencia de interacción con ellos. Pero no puedo decir quienes forman el sexo masculino, quienes hablan español, quienes tienen una cultura mediterránea o quienes forman España. Esas identidades son imaginarias simplemente porque para definirme por ellas, tengo que imaginar un sujeto con el que no puedo hablar, con el que no puedo interactuar un sujeto que no existe. En otras palabras: no existen como identidad real porque no hay una comunidad real que les de soporte. No existen España, Argentina, Cataluña o Brasil como sujetos. Ni siquiera existe la Umah ni la Iglesia Universal (la Cristiandad). No existen la raza negra ni la etnia serbia como seres vivos. No existe swahili como sujeto ni sus hablantes forman, ni mucho menos, una comunidad. No existen las mujeres ni los varones como sujetos activos de nada. No existen los gays. No existen los madrileños ni ninguno de los colectivos anteriores más que como agregado estadístico. No se les puede poner a ninguna de estos imaginarios un verbo después que suponga una sola gota de voluntad o deseo, sin hacer un ejercicio de disneyzación salvaje. Es símplemente estúpido decir frases como la lengua se muere, nuestra cultura sufre, las mujeres somos o los españoles pensamos. Sólo las personas mueren, sufren, disfrutan, piensan, son. Y si no existe una comunidad, una conversación real entre personas reales, toda descripción será una descripción desubjetivada, arbitraria y difusa como lo es cualquier estadística. Alergia a la identidad e identidad humana genéricaEntiendo que Manolo o Aulo tengan alergia a sujetos imaginarios e identidades macro. Tras ellos, con más o menos pudor, se esconde siempre la voluntad de una comunidad, esa sí, bien real, de construir maquinarias sociales de poder. Tras la nación, el estado nacional y tras éste los que lo dirigen o aspiran a dirigirlo (una comunidad real). Tras la comunidad de fé, la estructura de la clerecía y sus jerarcas (también una comunidad real). Tras la clase, el partido obrero y sus dirigentes (otra bien real), tras la identidad de género las aspirantes a funcionarias de la igualdad (más) Todos esos imaginarios median entre nuestras identidades reales (que son múltiples) y la idea genérica de Humanidad o especie (otra que por cierto, tampoco es sujeto alguno). Usan la lógica de definición identitaria de las comunidades reales (quién es y quién no es), que es en realidad una lógica de diversidad definida por el con quienes hablo y quienes me consideran su igual, para, en un terreno donde previamente se ha definido una identidad como principal, excluir a otros, decirnos que no son en realidad, nuestros iguales Las identidades reales, pequeñas, las que definen a las comunidades y de las cuales cada uno de nosotros tiene unas pocas, nos unen en realidad a los otros seres humanos, precisamente porque sólo tienen sentido en la diversidad y la mezcla, porque son particulares, pequeñas. Defender las identidades reales como base de la socialización, rechazar los imaginarios, es lo único que en la práctica nos libera de la dialéctica amigo-enemigo, precisamente porque muestra el carácter irreductible de la diversidad humana, porque para ser yo, tengo que ser y compartir con muchos. Comunidad e identidad Chamou-me muito a atenção como, o pós sobre comunidades do outro dia, tem destapado rejeições espontáneos ao conceito mesmo de identidade. Primeiro foi Manolo Pancorbo em comentários:
Depois Aulo no blog Entelequia quem comentava:
Por que não há comunidade sem identidadeUma comunidade é, antes de mais nada, um dêmos, uma identidade. A cada membro sabe quem é parte e quem não. Sê quem são meus amigos do povo e a cada um de meus amigos sabe quem são seus amigos do povo. Por suposto as listas não serão absolutamente idênticas. Mas serão equivalentes a efeitos práticos: se um se oferece a organizar um jantar, sabemos com relativa certeza a quem nos vamos encontrar quando cruzemos a porta do restaurante. E sobretudo sabemos que seremos tratados como um igual em identidade: se eu lhes considero meus amigos do povo, os que me encontre considerar-me-ão um amigo (igual) entre os demais. Que é identidade? Não é uma definição macro tipo é amigo do povo todo aquele que . Essas são as identidades genéricas imaginarias (tipo ser espanhol, ser argentino ou ser católico). São identidades que convêm à gestão estatal e que em general derivam dela. Identidades imaginarias que não se parecem em nada às identidades de uma comunidade real. Identidade é a expectativa verdadeira de que aquilo pelo que reconheço aos membros de uma rede reconhecer-me-á a minha em frente a eles. Se eu defino a rede como meus amigos, posso esperar que seus participantes me chamem amigo. Se defino a rede como os colegas entre os que escrevemos o livro X, sei que eles reconhecer-me-ão como autor. Se defino a comunidade como a rede das Índias, seus membros considerar-me-ão indiano. Identidade, comunidade e sujeitoSeguindo com o que propunha Aulo no comentário de acima deveríamos nos perguntar se uma identidade/comunidade é um sujeito. Minha resposta é que não. Como dizia no pós anterior, o que define à comunidade é a interacção. Uma rede, uma comunidade, não existe para algo. Não tem um destino. Existe tão só para se, para sua própria interacção. Não há um sujeito, há muitos. E isso é assim ainda que a rede possa ser reconhecida desde fora e inclusive ainda que os membros de uma rede se dêem objectivos comuns mais ou menos permanentes. As pessoas somos complexas, vivemos em conversas onde as respostas e interesses de outros influem em nossas próprias eleições. Não somos indivíduos, não estamos isolados. Temos meios, participamos de comunidades e por tanto temos múltiplas identidades: somos parte de uma família, de diferentes comunidades de amigos, de redes virtuais temáticas, de O sujeito, o que faz as coisas, o que se dota de objectivos, é a pessoa. As pessoas interactúan em comunidades e nessa interacção geram sentido, dão significado a suas identidades compartilhadas. E se este significado é compartilhado pelos membros de uma comunidade pode chegar a fazer aparecer a essa rede, a essa comunidade como sujeito em frente aos outros. Mas ainda que pára muitos de vocês possa parecer que as Índias fez uma máquina de fabbing, eu, que estou dentro dessa comunidade, sei que a máquina a fez Alex, que lhe ajudaram Maki e Mercedes e que a ideia mesma de pesquisar o fabbing surgiu de uma série de conversas a partir de livros que sugeri eu, encarregou María, comprou Nat e começamos a discutir com Arnau. Identidades reais vs sujeitos imaginariosComo nos exemplos de acima, as identidades de uma comunidade são identidades reais. A cada um pode fazer uma lista de nomes, apellidos ou nicks, da gente com a que compartilha as identidades que enmarcan suas interacções quotidianas. Pode descrevê-los um a um. Posso dizer quem são os membros de minha família, quem são meus colegas de trabalho, quem são meus amigos e quem estão em minhas comunidades virtuais. E pelo geral poderei descrevê-los separadamente por minha experiência de interacção com eles. Mas não posso dizer quem formam o sexo masculino, quem falam espanhol, quem têm uma cultura mediterránea ou quem formam Espanha. Essas identidades são imaginarias simplesmente porque para definir-me por elas, tenho que imaginar um sujeito com o que não posso falar, com o que não posso interactuar um sujeito que não existe. Em outras palavras: não existem como identidade real porque não há uma comunidade real que lhes de suporte. Não existem Espanha, Argentina, Cataluña ou Brasil como sujeitos. Nem sequer existe a Umah nem a Igreja Universal (a Cristiandad). Não existem a raça negra nem a etnia sérvia como seres vivos. Não existe swahili como sujeito nem seus hablantes formam, nem muito menos, uma comunidade. Não existem as mulheres nem os varões como sujeitos activos de nada. Não existem os gays. Não existem os madrilenos nem nenhum dos colectivos anteriores mais que como agregado estatístico. Não se lhes pode pôr a nenhuma destes imaginarios um verbo depois que suponha uma sozinha gota de vontade ou desejo, sem fazer um exercício de disneyzación selvagem. É símplemente estúpido dizer frases como a língua se morre, nossa cultura sofre, as mulheres somos ou os espanhóis pensamos. Só as pessoas morrem, sofrem, desfrutam, pensam, são. E se não existe uma comunidade, uma conversa real entre pessoas reais, toda descrição será uma descrição desubjetivada, arbitrária e difusa como o é qualquer estatística. Alergia à identidade e identidade humana genéricaEntendo que Manolo ou Aulo tenham alergia a sujeitos imaginarios e identidades macro. Depois deles, com mais ou menos pudor, se esconde sempre a vontade de uma comunidade, essa sim, bem real, de construir maquinarias sociais de poder. Depois da nação, o estado nacional e depois deste os que o dirigem ou aspiram ao dirigir (uma comunidade real). Depois da comunidade de fé, a estrutura da clerecía e suas jerarcas (também uma comunidade real). Depois da classe, o partido operário e seus dirigentes (outra bem real), depois da identidade de género as aspirantes a servidoras públicas da igualdade (mais) Todos esses imaginarios median entre nossas identidades reais (que são múltiplas) e a ideia genérica de Humanidade ou espécie (outra que por verdadeiro, também não é sujeito algum). Usam a lógica de definição identitaria das comunidades reais (quem é e quem não é), que é em realidade uma lógica de diversidade definida pelo com quem falo e quem me consideram seu igual, para, num terreno onde previamente se definiu uma identidade como principal, excluir a outros, nos dizer que não são em realidade, nossos iguais As identidades reais, pequenas, as que definem às comunidades e das quais a cada um de nós tem umas poucas, nos unem em realidade aos outros seres humanos, precisamente porque só fazem sentido na diversidade e a mistura, porque são particulares, pequenas. Defender as identidades reais como base da socialización, recusar os imaginarios, é o único que na prática nos libera da dialéctica amigo-inimigo, precisamente porque mostra o carácter irreductible da diversidade humana, porque para ser eu, tenho que ser e compartilhar com muitos. Comunidade e identidade Chamoume moito a atención como, o post sobre comunidades do outro día, ha destapado rexeitamentos espontáneos ao concepto mesmo de identidade. Primeiro foi Manolo Pancorbo en comentarios:
Logo Aulo no blog Entelequia quen comentaba:
Por que non hai comunidade sen identidadeUnha comunidade é, ante todo, un deamos, unha identidade. Cada membro sabe quen é parte e quen non. Sé quen son os meus amigos do pobo e cada un dos meus amigos sabe quen son os seus amigos do pobo. Por suposto as listas non serán absolutamente idénticas. Pero serán equivalentes a efectos prácticos: si uno ofrécese a organizar unha cea, sabemos con relativa certeza a quen nos imos a atopar cando crucemos a porta do restaurante. E sobre todo sabemos que seremos tratados como un igual en identidade: si eu considérolles os meus amigos do pobo, os que me atope consideraranme un amigo (igual) entre os demais. Que é identidade? Non é unha definición macro tipo é amigo do pobo todo aquel que . Esas son as identidades genéricas imaxinarias (tipo ser español, ser arxentino ou ser católico). Son identidades que conveñen á xestión estatal e que en xeral derivan dela. Identidades imaxinarias que non se parecen en nada ás identidades dunha comunidade real. Identidade é a expectativa certa de que aquilo polo que recoñezo aos membros dunha rede recoñecerame á miña fronte a eles. Si eu defino a rede como os meus amigos, podo esperar que os seus participantes chámenme amigo. Si defino a rede como os compañeiros entre os que escribimos o libro X, sei que eles me recoñecerán como autor. Si defino a comunidade como a rede das Indias, os seus membros consideraranme indiano. Identidade, comunidade e suxeitoSeguindo co que suscitaba Aulo no comentario de arriba deberiamos preguntarnos si unha identidade/comunidade é un suxeito. A miña resposta é que non. Como dicía no post anterior, o que define á comunidade é a interacción. Unha rede, unha comunidade, non existe para algo. Non ten un destino. Existe tan só para si, para a súa propia interacción. Non hai un suxeito, hai moitos. E iso é así aínda que a rede poida ser recoñecida desde fóra e ata aínda que os membros dunha rede déanse obxectivos comúns máis ou menos permanentes. As persoas somos complexas, vivimos en conversacións onde as respostas e intereses doutros inflúen en nosas propias eleccións. Non somos individuos, non estamos illados. Temos contornas, participamos de comunidades e xa que logo temos múltiples identidades: somos parte dunha familia, de distintas comunidades de amigos, de redes virtuales temáticas, de O suxeito, o que fai as cousas, o que se dota de obxectivos, é a persoa. As persoas interactúan en comunidades e nesa interacción xeran sentido, dan significado ás súas identidades compartidas. E si este significado é compartido polos membros dunha comunidade pode chegar a facer aparecer a esa rede, a esa comunidade como suxeito fronte aos outros. Pero aínda que para moitos de vós poida parecer que as Indias fixo unha máquina de fabbing, eu, que estou dentro desa comunidade, sei que a máquina fíxoa Alex, que lle axudaron Maki e Mercés e que a idea mesma de investigar o fabbing xurdiu dunha serie de conversacións a partir de libros que suxerín eu, encargou María, comprou Nat e empezamos a discutir con Arnau . Identidades reais vs suxeitos imaxinariosComo nos exemplos de arriba, as identidades dunha comunidade son identidades reais. Cada un pode facer unha lista de nomes, apelidos ou nicks, da xente coa que comparte as identidades que enmarcan as súas interaccións cotiás. Pode describilos un a un. Podo dicir quen son os membros da miña familia, quen son os meus compañeiros de traballo, quen son os meus amigos e quen están nas miñas comunidades virtuales. E polo xeral poderei describilos separadamente pola miña experiencia de interacción con eles. Pero non podo dicir quen forman o sexo masculino, quen falan español, quen teñen unha cultura mediterránea ou quen forman España. Esas identidades son imaxinarias simplemente porque para definirme por elas, teño que imaxinar un suxeito co que non podo falar, co que non podo interactuar un suxeito que non existe. Noutras palabras: non existen como identidade real porque non hai unha comunidade real que lles de soporte. Non existen España, Arxentina, Cataluña ou Brasil como suxeitos. Nin sequera existe a Umah nin a Igrexa Universal (a Cristiandad). Non existen a raza negra nin a etnia serbia como seres vivos. Non existe swahili como suxeito nin os seus hablantes forman, nin moito menos, unha comunidade. Non existen as mulleres nin os varóns como suxeitos activos de nada. Non existen os gays. Non existen os madrileños nin ningún dos colectivos anteriores máis que como agregado estatístico. Non se lles pode poñer a ningunha destes imaxinarios un verbo despois que supoña unha soa pinga de vontade ou desexo, sen facer un exercicio de disneyzación salvaxe. É símplemente estúpido dicir frases como a lingua mórrese, a nosa cultura sofre, as mulleres somos ou os españois pensamos. Só as persoas morren, sofren, gozan, pensan, son. E si non existe unha comunidade, unha conversación real entre persoas reais, toda descrición será unha descrición desubjetivada, arbitraria e difusa como o é calquera estatística. Alergia á identidade e identidade humana genéricaEntendo que Manolo ou Aulo teñan alergia a suxeitos imaxinarios e identidades macro. Tras eles, con máis ou menos pudor, escóndese sempre a vontade dunha comunidade, esa si, ben real, de construír maquinarias sociais de poder. Trala nación, o estado nacional e tras este os que o dirixen ou aspiran a dirixilo (unha comunidade real). Trala comunidade de fé, a estrutura da clerecía e as súas jerarcas (tamén unha comunidade real). Trala clase, o partido obreiro e os seus dirixentes (outra ben real), trala identidade de xénero as aspirantes a funcionarias da igualdade (máis) Todos eses imaxinarios median entre as nosas identidades reais (que son múltiples) e a idea genérica de Humanidade ou especie (outra que por certo, tampouco é suxeito algún). Usan a lóxica de definición identitaria das comunidades reais (quen é e quen non é), que é en realidade unha lóxica de diversidad definida polo con quen falo e quen me consideran o seu igual, para, nun terreo onde previamente definiuse unha identidade como principal, excluír a outros, dicirnos que non son en realidade, os nosos iguais As identidades reais, pequenas, as que definen ás comunidades e das cales cada un de nós ten unhas poucas, únennos en realidade aos outros seres humanos, precisamente porque só teñen sentido na diversidad e a mestura, porque son particulares, pequenas. Defender as identidades reais como base da socialización, rexeitar os imaxinarios, é o único que na práctica libéranos da dialéctica amigo-inimigo, precisamente porque mostra o carácter irreductible da diversidad humana, porque para ser eu, teño que ser e compartir con moitos. Comunidade e identidade Me #a fòrça # #el l'atencion cossí, lo post # # #el de comunitats de l'autre jorn, a descaperat de refuses espontanèus al concèpte meteis d'identitat. Primièr foguèt Manolo Pancorbo en de comentaris:
Après Aulo en lo blog Entelequia qui comentava:
Perqué i a pas comunitat sens identitatUna comunitat es, davant tot, un donem, una identitat. Cada membra sap quién es part e quién pas. Siás qui es los mieus amics del pòble e cadun de los mieus amics sap qui es los sieus amics del pòble. Per supausat las listas seràn pas absoludament identicas. Mas seràn equivalentes a d'efèctes practics: s'òm s'ofrís a organizar òm sopa, sabèm amb relativa certitud a quién nos anam trobar quand crosarem la pòrta del restaurant. E sabèm sustot que serem tractats coma un parièr en identitat: s'ieu lor considèri los mieus amics del pòble, es quaus me tròbe me consideraràn un amic (parièr) entre los autres. Qué es identitat? Es pas una definicion macro tipe es amic del pòble tot aquel que . Aquestas son las identitats genericas imaginàrias (tipe èsser espanhòl, èsser argentin o èsser catolic). Son d'identitats que convien a la gestion estatala e que derivan en general d'ela. Identitats imaginàrias que se semblan pas en brica a las identitats d'una comunitat reala. Identitat es l'expectativa cèrta qu'aquò per çò que reconeissi als membres d'una ret me reconeisserà a la miá tèsta a eles. S'ieu definissi la ret coma los mieus amics, pòdi esperar que los sieus participants me criden amic. Se definissi la ret coma los companhs qu'escrivèm entre el lo libre X, sabi qu'eles me reconeisseràn coma autor. Se definissi la comunitat coma la ret de las Indias, las siás membras me consideraràn indiano. Identitat, comunitat e subjècteEn seguint amb çò que sometiá Aulo en lo comentari d'auriam de naut nos preguntar s'una identitat/comunitat es una subjècta. La miá responsa es que pas. Coma disiá en lo post anterior, çò que definís a la comunitat es l'interaccion. Una ret, una comunitat, existís pas per qualquarren. A pas una destinacion. Existís sonque per se, per la siá pròpria interaccion. I a pas un subjècte, i a fòrça. E çò es aital e mai se la ret pòsca èsser reconeguda dempuèi fòra e quitament e mai se los membres d'una ret se donen d'objectius comuns mai o mens permanents. Las personas sèm complèxas, vivèm en de convèrsas a on las responsas e d'interèsses d'unes autres influisson en las nòstras pròprias eleccions. Sèm pas d'individus, sèm pas isolats. Avèm d'entorns, participam de comunitats e per avèm tant de multiplas identitats: sèm part d'una familha, de distintas de comunitats d'amics, de rets virtualas tematicas, de Lo subjècte, eth quau fa las causas, eth quau se dòta d'objectius, es la persona. Las personas interactúan en de comunitats e en aquesta interaccion genèran de sens, donan significat a las siás identitats partejadas. E s'aqueste significat es partejat pels membres d'una comunitat pòt arribar a far aparéisser a aquesta ret, a aquesta comunitat coma subjècte front als autres. Mas e mai se per fòrça de vosautres pòsca semblar que las Indias faguèt una maquina de fabbing, ieu, que soi dins aquesta comunitat, sabi que la maquina la faguèt Alex, que li ajudèron Maki e Mercedes e que l'idèa meteissa d'investigar lo fabbing sorgiguèt d'una seria de convèrsas tre libres que suggeriguèri ieu, encarguèt María, crompèt Nat e començam a discutir amb Arnau. Identitats realas vs subjèctes imaginarisComa en los exemples de naut, las identitats d'una comunitat son identitats realas. Cadun pòt far una lista de noms, de noms de familha o nicks, de las gents que parteja amb el las identitats qu'enquadran las siás interaccions quotidianas. Pòt los descriure òm a òm. Pòdi dire qui es los membres de la miá familha, qui es los mieus companhs de trabalh, qui es los mieus amics e qui son dins las miás comunitats virtualas. E per çò de general poirai los descriure separadament per la miá experiéncia d'interaccion amb eles. Mas pòdi pas dire qui forman lo sèxe masculin, qui parlan espanhòl, qui an una cultura mediterranèa o qui forman Espanha. Aquestas identitats son imaginàrias simplament pr'amor que per me definir per elas, me cal imaginar un subjècte que pòdi amb el pas parlar, que pòdi amb el pas interactuar un subjècte qu'existís pas. En d'autres mots: existisson pas coma identitat reala pr'amor qu'i a pas una comunitat reala que lor de supòrt. Existisson pas Espanha, Argentina, Catalonha o Brasil coma subjèctes. Existís quitament pas la Umah ni la Glèisa Universala (la Cristiandad). Existisson pas la raça negra ni la etnia sèrbia coma d'èssers viues. Existís pas swahili coma subjècte ni los sieus parlants forman, ni fòrça mens, una comunitat. Existisson pas las femnas ni los òmes coma subjèctes actius de brica. Existisson pas los gays. Existisson pas los madrilencs ni cap dels collectius anteriors mai que coma agregado estatistic. Se lor pòt pas póner a cap d'aquestes imaginaris un vèrb après que supause una sola gota de volontat o desir, sens far un exercici de disneyzación sauvatge. Es símplemente estúpido dire de frasas coma la lenga se morís, la nòstra cultura sofrís, las femnas sèm o los espanhòles pensam. Sonque las personas morissen, sofrisson, gaudisson, pensan, son. E s'existís pas una comunitat, una convèrsa reala entre de personas realas, tota descripcion serà una descripcion desubjetivada, arbitrària e difusa coma çò es quina estatistica que siá. Allergia a l'identitat e identitat umana genericaEntendi que Manolo o Aulo ajan allergia a subjèctes imaginaris e d'identitats macro. Après eles, amb mai o mens pudor, s'amaga totjorn la volontat d'una comunitat, aquesta òc, plan reala, de bastir de maquinàrias socialas de poder. Après la nacion, l'estat nacional e après aqueste es quaus o adreçan o aspiran a o adreçar (una comunitat reala). Après la comunitat de fé, l'estructura de la clerecía e las siás jerarcas (tanben una comunitat reala). Après la classa, lo partit obrièr e las siás dirigentas (una autra plan reala), après l'identitat de genre las aspirantas a de foncionàrias de l'egalitat (mai) Totes aquestes imaginaris intervien entre las nòstras identitats realas (que son multiplas) e l'idèa generica d'Umanitat o espècia (d'autra que per cèrt, es tanpauc subjècte qualqu'un). Usan la logica de definicion identitària de las comunitats realas (quién es e quién es pas), qu'es en realitat una logica de diversitat definida per l'amb qui parli e qui me considèran lo sieu parièr, per, en un terren a on s'es definit prèviament una identitat coma principala, exclure a d'autres, nos dire que son pas en realitat, los nòstres parièrs Las identitats realas, pichonas, es quaus definisson a las comunitats e que cadun de nosautres n'a unas paucas, nos jonhon en realitat als autres èssers umans, justament pr'amor qu'an sonque sentit en la diversitat e la barreja, pr'amor que son particularas, pichonas. Defendre las identitats realas coma basa de la socialización, refusar los imaginaris, es çò de sol qu'en la practica nos libèra del dialectic amic-enemic, justament pr'amor que mòstra lo caractèr irreductible de la diversitat umana, pr'amor que per èsser ieu, me cal èsser e partejar amb fòrça. Comunitat e identitat M'ha cridat molt l'atenció com, el post sobre comunitats de l'altre dia, ha destapat rebutjos espontanis al concepte mateix d'identitat. Primer va ser Manolo Pancorbo en comentaris:
Després Aulo en el blog Entelequia qui comentava:
Per què no hi ha comunitat sense identitatUna comunitat és, davant tot, un donem, una identitat. Cada membre sap qui és part i qui no. Sigues qui són els meus amics del poble i cadascun dels meus amics sap qui són els seus amics del poble. Per suposat les llistes no seran absolutament idèntiques. Però seran equivalents a efectes pràctics: si un s'ofereix a organitzar un sopar, sabem amb relativa certesa a qui ens anem a trobar quan creuem la porta del restaurant. I sobretot sabem que serem tractats com un igual en identitat: si jo els considero els meus amics del poble, els quals em trobi em consideraran un amic (igual) entre els altres. Què és identitat? No és una definició macro tipus és amic del poble tot aquell que . Aquestes són les identitats genèriques imaginàries (tipus ser espanyol, ser argentí o ser catòlic). Són identitats que convenen a la gestió estatal i que en general deriven d'ella. Identitats imaginàries que no se semblen en gens a les identitats d'una comunitat real. Identitat és l'expectativa certa que allò pel que reconec als membres d'una xarxa em reconeixerà a la meva enfront d'ells. Si jo defineixo la xarxa com els meus amics, puc esperar que els seus participants em cridin amic. Si defineixo la xarxa com els companys entre els quals escrivim el llibre X, sé que ells em reconeixeran com autor. Si defineixo la comunitat com la xarxa de les Índies, els seus membres em consideraran indiano. Identitat, comunitat i subjecteSeguint amb el que plantejava Aulo en el comentari d'a dalt hauríem de preguntar-nos si una identitat/comunitat és un subjecte. La meva resposta és que no. Com deia en el post anterior, el que defineix a la comunitat és la interacció. Una xarxa, una comunitat, no existeix per a alguna cosa. No té un destí. Existeix tan només per a si, per a la seva pròpia interacció. No hi ha un subjecte, hi ha molts. I això és així encara que la xarxa pugui ser reconeguda des de fora i fins i tot encara que els membres d'una xarxa es donin objectius comuns més o menys permanents. Les persones som complexes, vivim en converses on les respostes i interessos d'uns altres influeixen en les nostres pròpies eleccions. No som individus, no estem aïllats. Tenim entorns, participem de comunitats i per tant tenim múltiples identitats: som part d'una família, de distintes comunitats d'amics, de xarxes virtuals temàtiques, de El subjecte, el qual fa les coses, el qual es dota d'objectius, és la persona. Les persones interactúan en comunitats i en aquesta interacció generen sentit, donen significat a les seves identitats compartides. I si aquest significat és compartit pels membres d'una comunitat pot arribar a fer aparèixer a aquesta xarxa, a aquesta comunitat com subjecte enfront dels altres. Però encara que per a molts de vosaltres pugui semblar que les Índies va fer una màquina de fabbing, jo, que estic dintre d'aquesta comunitat, sé que la màquina la va fer Alex, que li van ajudar Maki i Mercedes i que la idea mateixa d'investigar el fabbing va sorgir d'una sèrie de converses a partir de llibres que vaig suggerir jo, va encarregar María, va comprar Nat i comencem a discutir amb Arnau. Identitats reals vs subjectes imaginarisCom en els exemples d'a dalt, les identitats d'una comunitat són identitats reals. Cadascun pot fer una llista de noms, cognoms o nicks, de la gent amb la qual comparteix les identitats que emmarquen les seves interaccions quotidianes. Pot descriure'ls un a un. Puc dir qui són els membres de la meva família, qui són els meus companys de treball, qui són els meus amics i qui estan en les meves comunitats virtuals. I pel general podré descriure'ls separadament per la meva experiència d'interacció amb ells. Però no puc dir qui formen el sexe masculí, qui parlen espanyol, qui tenen una cultura mediterrània o qui formen Espanya. Aquestes identitats són imaginàries simplement perquè per a definir-me per elles, haig d'imaginar un subjecte amb el qual no puc parlar, amb el qual no puc interactuar un subjecte que no existeix. En altres paraules: no existeixen com identitat real perquè no hi ha una comunitat real que els de suporti. No existeixen Espanya, Argentina, Catalunya o Brasil com subjectes. Ni tan sols existeix la Umah ni l'Església Universal (la Cristiandad). No existeixen la raça negra ni l'ètnia sèrbia com éssers vius. No existeix swahili com subjecte ni els seus parlants formen, ni molt menys, una comunitat. No existeixen les dones ni els homes com subjectes actius de res. No existeixen els gais. No existeixen els madrilenys ni cap dels col·lectius anteriors més que com agregat estadístic. No se'ls pot posar a cap d'aquests imaginaris un verb després que suposi una sola gota de voluntat o desig, sense fer un exercici de disneyzación salvatge. És símplemente estúpid dir frases com la llengua es mor, la nostra cultura sofreix, les dones som o els espanyols pensem. Només les persones moren, sofreixen, gaudeixen, pensen, són. I si no existeix una comunitat, una conversa real entre persones reals, tota descripció serà una descripció desubjetivada, arbitraria i difusa com l'és qualsevol estadística. Al·lèrgia a la identitat i identitat humana genèricaEntenc que Manolo o Aulo tinguin al·lèrgia a subjectes imaginaris i identitats macro. Després d'ells, amb més o menys pudor, s'amaga sempre la voluntat d'una comunitat, aquesta sí, bé real, de construir maquinàries socials de poder. Després de la nació, l'estat nacional i després d'aquest els quals ho dirigeixen o aspiren a dirigir-ho (una comunitat real). Després de la comunitat de fé, l'estructura de la clerecía i les seves jerarcas (també una comunitat real). Després de la classe, el partit obrer i els seus dirigents (una altra bé real), després de la identitat de gènere les aspirants a funcionàries de la igualtat (més) Tots aquests imaginaris intervenen entre les nostres identitats reals (que són múltiples) i la idea genèrica d'Humanitat o espècie (una altra que per cert, tampoc és subjecte algun). Usen la lògica de definició identitaria de les comunitats reals (qui és i qui no és), que és en realitat una lògica de diversitat definida per l'amb qui parlo i qui em consideren el seu igual, per a, en un terreny on prèviament s'ha definit una identitat com principal, excloure a uns altres, dir-nos que no són en realitat, els nostres iguals Les identitats reals, petites, les quals defineixen a les comunitats i de les quals cadascun de nosaltres té unes poques, ens uneixen en realitat als altres éssers humans, precisament perquè només tenen sentit en la diversitat i la barreja, perquè són particulars, petites. Defensar les identitats reals com base de la socialització, rebutjar els imaginaris, és l'únic que en la pràctica ens allibera de la dialèctica amic-enemic, precisament perquè mostra el caràcter irreductible de la diversitat humana, perquè per a ser jo, haig de ser i compartir amb molts. Comunitat i identitat
Me ha llamado mucho la atención cómo, el post sobre comunidades del otro día, ha destapado rechazos espontáneos al concepto mismo de identidad. Primero fue Manolo Pancorbo en comentarios:
Luego Aulo en el blog Entelequia quien comentaba:
Por qué no hay comunidad sin identidadUna comunidad es, ante todo, un demos, una identidad. Cada miembro sabe quién es parte y quién no. Sé quienes son mis amigos del pueblo y cada uno de mis amigos sabe quienes son sus amigos del pueblo. Por supuesto las listas no serán absolutamente idénticas. Pero serán equivalentes a efectos prácticos: si uno se ofrece a organizar una cena, sabemos con relativa certeza a quién nos vamos a encontrar cuando crucemos la puerta del restaurante. Y sobre todo sabemos que seremos tratados como un igual en identidad: si yo les considero mis amigos del pueblo, los que me encuentre me considerarán un amigo (igual) entre los demás. ¿Qué es identidad? No es una definición macro tipo es amigo del pueblo todo aquel que . Esas son las identidades genéricas imaginarias (tipo ser español, ser argentino o ser católico). Son identidades que convienen a la gestión estatal y que en general derivan de ella. Identidades imaginarias que no se parecen en nada a las identidades de una comunidad real. Identidad es la expectativa cierta de que aquello por lo que reconozco a los miembros de una red me reconocerá a mi frente a ellos. Si yo defino la red como mis amigos, puedo esperar que sus participantes me llamen amigo. Si defino la red como los compañeros entre los que escribimos el libro X, sé que ellos me reconocerán como autor. Si defino la comunidad como la red de las Indias, sus miembros me considerarán indiano. Identidad, comunidad y sujetoSiguiendo con lo que planteaba Aulo en el comentario de arriba deberíamos preguntarnos si una identidad/comunidad es un sujeto. Mi respuesta es que no. Como decía en el post anterior, lo que define a la comunidad es la interacción. Una red, una comunidad, no existe para algo. No tiene un destino. Existe tan sólo para si, para su propia interacción. No hay un sujeto, hay muchos. Y eso es así aunque la red pueda ser reconocida desde fuera e incluso aunque los miembros de una red se den objetivos comunes más o menos permanentes. Las personas somos complejas, vivimos en conversaciones donde las respuestas e intereses de otros influyen en nuestras propias elecciones. No somos individuos, no estamos aislados. Tenemos entornos, participamos de comunidades y por tanto tenemos múltiples identidades: somos parte de una familia, de distintas comunidades de amigos, de redes virtuales temáticas, de El sujeto, el que hace las cosas, el que se dota de objetivos, es la persona. Las personas interactúan en comunidades y en esa interacción generan sentido, dan significado a sus identidades compartidas. Y si este significado es compartido por los miembros de una comunidad puede llegar a hacer aparecer a esa red, a esa comunidad como sujeto frente a los otros. Pero aunque para muchos de vosotros pueda parecer que las Indias hizo una máquina de fabbing, yo, que estoy dentro de esa comunidad, sé que la máquina la hizo Alex, que le ayudaron Maki y Mercedes y que la idea misma de investigar el fabbing surgió de una serie de conversaciones a partir de libros que sugerí yo, encargó María, compró Nat y empezamos a discutir con Arnau. Identidades reales vs sujetos imaginariosComo en los ejemplos de arriba, las identidades de una comunidad son identidades reales. Cada uno puede hacer una lista de nombres, apellidos o nicks, de la gente con la que comparte las identidades que enmarcan sus interacciones cotidianas. Puede describirlos uno a uno. Puedo decir quienes son los miembros de mi familia, quienes son mis compañeros de trabajo, quienes son mis amigos y quienes están en mis comunidades virtuales. Y por lo general podré describirlos separadamente por mi experiencia de interacción con ellos. Pero no puedo decir quienes forman el sexo masculino, quienes hablan español, quienes tienen una cultura mediterránea o quienes forman España. Esas identidades son imaginarias simplemente porque para definirme por ellas, tengo que imaginar un sujeto con el que no puedo hablar, con el que no puedo interactuar un sujeto que no existe. En otras palabras: no existen como identidad real porque no hay una comunidad real que les de soporte. No existen España, Argentina, Cataluña o Brasil como sujetos. Ni siquiera existe la Umah ni la Iglesia Universal (la Cristiandad). No existen la raza negra ni la etnia serbia como seres vivos. No existe swahili como sujeto ni sus hablantes forman, ni mucho menos, una comunidad. No existen las mujeres ni los varones como sujetos activos de nada. No existen los gays. No existen los madrileños ni ninguno de los colectivos anteriores más que como agregado estadístico. No se les puede poner a ninguna de estos imaginarios un verbo después que suponga una sola gota de voluntad o deseo, sin hacer un ejercicio de disneyzación salvaje. Es símplemente estúpido decir frases como la lengua se muere, nuestra cultura sufre, las mujeres somos o los españoles pensamos. Sólo las personas mueren, sufren, disfrutan, piensan, son. Y si no existe una comunidad, una conversación real entre personas reales, toda descripción será una descripción desubjetivada, arbitraria y difusa como lo es cualquier estadística. Alergia a la identidad e identidad humana genéricaEntiendo que Manolo o Aulo tengan alergia a sujetos imaginarios e identidades macro. Tras ellos, con más o menos pudor, se esconde siempre la voluntad de una comunidad, esa sí, bien real, de construir maquinarias sociales de poder. Tras la nación, el estado nacional y tras éste los que lo dirigen o aspiran a dirigirlo (una comunidad real). Tras la comunidad de fé, la estructura de la clerecía y sus jerarcas (también una comunidad real). Tras la clase, el partido obrero y sus dirigentes (otra bien real), tras la identidad de género las aspirantes a funcionarias de la igualdad (más) Todos esos imaginarios median entre nuestras identidades reales (que son múltiples) y la idea genérica de Humanidad o especie (otra que por cierto, tampoco es sujeto alguno). Usan la lógica de definición identitaria de las comunidades reales (quién es y quién no es), que es en realidad una lógica de diversidad definida por el con quienes hablo y quienes me consideran su igual, para, en un terreno donde previamente se ha definido una identidad como principal, excluir a otros, decirnos que no son en realidad, nuestros iguales Las identidades reales, pequeñas, las que definen a las comunidades y de las cuales cada uno de nosotros tiene unas pocas, nos unen en realidad a los otros seres humanos, precisamente porque sólo tienen sentido en la diversidad y la mezcla, porque son particulares, pequeñas. Defender las identidades reales como base de la socialización, rechazar los imaginarios, es lo único que en la práctica nos libera de la dialéctica amigo-enemigo, precisamente porque muestra el carácter irreductible de la diversidad humana, porque para ser yo, tengo que ser y compartir con muchos. Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 9:37 am
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