Bajo toda arquitectura de información se esconde una estructura de poder. Si ésa estructura es la de los documentos de trabajo de cualquier particular, de cualquier oficina de empresa o administración en cualquier lugar del mundo, la lucha por su reconocimiento como estándar internacional será a muerte.
La batalla por los formatos no es una mera cuestión técnica. Los formatos reconocidos como estándares internacionales son inmediatamente reconocidos por la legislación de cada país como válidos para el software de su administración.
¿Pero qué pasaría si implementar un programa que utilizara esos formatos significara arriesgarse a que Microsoft exija al autor daños y perjuicios por infracción de patentes o el pago de licencias?
Esa es la batalla de fondo en la guerra del ooxml. Guerra abierta por un Microsoft incapaz de mantener el monopolio de los formatos ante el incontenible avance del ODF -el formato por defecto, entre otros, del popular OpenOffice-, reconocido hace tiempo por la ISO como estándar internacional.
De entrada el ooxml tenía pocas probabilidades de salir adelante, tanto por sus problemas técnicos como sobre todo por la inseguridad que genera a los creadores de aplicaciones, que movilizaron en contra a buena parte del mundo teki en todo el mundo. Pero el proceso de reflexión y decisión de la ISO es harto barroco y deja margen a Microsoft para hacer lobby en unos sitios, impulsar el cambio de estatuto como miembro de algunos países para que puedan votar a favor de su formato, neutralizar la mayoría de votos negativos en otros, como España, para forzar la abstención e impartir seminarios de última hora con los representantes de países como Ghana o Zimbabwe que no sólo pueden cambiar el subtotal africano a pesar de la presión por el no de las organizaciones civiles y de países que apuestan por el desarrollo y la soberanía sociotecnológica como Nigeria o Sudáfrica, sino que podrían decidir el resultado final.
Los resultados, el 2 de septiembre. Y una conclusión ya: los estándares globales no pueden decidirse desde la fantasía nacionalista ecuménica de una ISO que funcione como una Sociedad de Naciones. Los intereses económicos en juego son tan potentes que muchas veces las empresas implicadas tienen mayor capacidad financiera no ya que los comités nacionales, sino que países enteros. La lógica internacional nos lleva de cabeza a la dictadura de facto de las grandes multinacionales, como ha pasado con la legislación sobre propiedad intelectual. Es necesario comenzar a pensar y actuar transnacionalmente…
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[...] profecías que realmente no tienen mérito. Hoy Kriptópolis nos cuenta como en Suecia un grupo de 23 empresas, [...]
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[...] tema tan de actualidad como la aprobación del OOXML como un estándar ISO. Abella se pregunta por las consecuencias que puede tener para la industria del software una vez aprobado. Ni siquiera nos paramos demasiado en comentar el grotesco proceso de aprobación del OOXML. No [...]






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Es realmente interesante, que las lógicas supranacionales y transnacionales, que se ven en forma muy abstracta, o mejor dicho, en extremo lejana e incomprensible, afectan en formas insospechadas sobre nuestras existencias habituales. En Chile, tenemos ya ejemplos de las transnacionales, o la transnacionalidad como lo expresa David, que afectan nuestras existencias: El acuerdo entre Microsoft y el Ministerio de Economía es uno, pero también tenemos el lobby por la norma de HDTV, feroz por todos los oferentes, las modificaciones impositivas a la gran minería del cobre (permiten incluso declarar pérdidas y seguir operando), el lobby de Telmex (Carlos Slim) por la portabilidad del número telefónico, y otras cosas más que sería lata describir en este espacio.
David, no te pierdas este apasionante debate:
Eben Moglen vs Tim O’Reilly (o versus “open source”)
“Jeeee… debemos empezar a redefinir qué es libertad. Si no hubieses desperdiciado el tiempo en un desvarío hablando de “open source” en vez de concentrarte en el concepto de libertad que ahora pretendes iniciar, (…)”
http://mnm.uib.es/gallir/posts/2007/08/21/1154/