Insistentes rumores señalan que el gobierno boliviano decretará el estado de sitio en Santa Cruz -la primera provincia del país- en la noche del domingo al lunes. Puede ser el principio del fin. La tensión crece entre agresiones y violencia política haciendo entrever el peor futuro posible: el conflicto civil armado.
Los rumores en Bolivia sobre la inminencia de la declaración de estado de sitio en Santa Cruz son cada vez más insistentes. Algo tiene el vicepresidente boliviano García de Linera que nadie le cree los desmentidos. Y éso que el sentido común apuntaría a mantener las formas al menos durante la Cumbre Sudamericana.
Pero es que la tesión va in crescendo. Hace tan sólo dos días grupos del MAS asaltaron una de las iglesias donde los líderes cívicos de la oposición mantenían una huelga de hambre para obligar al gobierno a mantener el compromiso de no aprobar una constitución tan sólo con sus votos (movimiento llamado de los 2/3).
Y hoy mismo,
A poco de la llegada de los mandatarios invitados, desde la oriental ciudad de Santa Cruz se denunció que en la madrugada del viernes desconocidos dispararon una ráfaga de ametralladora contra la casa del principal líder cívico del país, Germán Antelo, quien encabeza en esa región las protestas contra Morales.
Daniel Castro, vocero del Comité Cívico de Santa Cruz –considerado el gobierno moral de esa región oriental, la más rica de Bolivia– confirmó a la AP que la vivienda de Antelo recibió seis impactos de bala, pero sin que hubiera heridos. En el oriente son cada vez más las voces que hablan de una separación del país.
El gobierno trata de asociar el autonomismo paceño, que es uno de los componentes más fuertes de la oposición democrática, al independentismo minoritario de la los sectores extremistas de la derecha cruceña. De éste modo trata de deslegitimar a los opositores de la izquierda democrática paceña. La jugada es clara: territorializar el conflicto político permitiría aislar a la oposición, acorralando a los autonomistas y llevándoles hacia el camino sin salida de elegir entre la opción nacionalista-independentista o tragar sin más con un nuevo régimen étnico de cuya Constitución misma estarían excluídos.
Como recoge María la situación es preocupante y los gritos de Independencia van parejos a los asertos de Aquí va a haber sangre. Son muchos los analistas y actores que en estos días, en la intimidad, reconocen la posibilidad material de una guerra civil. Sin embargo, la carta que hace unos minutos publicaba nuestro amigo Sebastián molina, trasluce que se ha llegado a un momento crítico. Un punto en el que la declaración del estado de sitio podría dar lugar a una dinámica que sólo puede terminar en la ruptura definitiva del país, en el fin de lo político:
Señores del gobierno, frenen a sus huestes. Los únicos que ganarán con la espiral en la que estamos y de la que debemos salir ya mismo, son los merecenarios y los vendedores de armas. Ustedes no ganarán… NADA. Señor Presidente Constitucional de la República de Bolivia: no cometa la estupidez de declarar un Estado de Sitio la noche de este domingo 10. Lo único que haría sería desatar un conflicto mayor de consecuencias impredecibles.
Son malos tiempos para la lírica, pero en ella nos van la dignidad, la sensatez y el futuro. Hace falta mucha valentía para ser lírico mientras los demás velan emocionados las armas. Por eso de todas las noticias leidas hoy me quedo con una frase de Sebastián. Una frase que ojalá sepan empuñar los bolivianos y bolivianas en la calle frente a la locura creciente del juego político en el país:
No cuenten conmigo para una guerra, este país merece vivir por él, no morir por él.
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[…] Para leer un análisis completo de la situación pinchad aquí. […]
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[…] David de Ugarte: El gobierno trata de asociar el autonomismo paceño, que es uno de los componentes más fuertes de la oposición democrática, al independentismo minoritario de la los sectores extremistas de la derecha cruceña. De éste modo trata de deslegitimar a los opositores de la izquierda democrática paceña. La jugada es clara: territorializar el conflicto polÃtico permitirÃa aislar a la oposición, acorralando a los autonomistas y llevándoles hacia el camino sin salida de elegir entre la opción nacionalista-independentista o tragar sin más con un nuevo régimen étnico de cuya Constitución misma estarÃan excluÃdos. […]
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[…] Bolivia: Como adelantábamos esta madrugada la tensión está llegando a niveles muy peligrosos. Desde Cochabamba, Mario Duran Chuquimía hace una crónica ejemplar relatando ambientes y conversaciones de todos los sectores. Mario culmina asegurando que: Bolivia en estos momentos atraviesa el momento mas critico en su historia republicana., ya que el gobierno y sectores contrarios están exacerbando los animos de la gente, esparciendo el combustible para un enfrentamiento entre bolivianos que posiblemente degenere en una guerra civil. […]
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Hace falta un reflexión ante un momento tan delicado.