En respuesta al último post de Juan Urrutia
A raiz de mi post de esta mañana comentando el último artículo de Siegel, Juan Urrutia ha escrito otro titulado también Blogofascismo en el que comenta cosas tan interesantes como que:
La identidad de los bloggers es muy superficial porque es muy barato abandonar lo que el mismo David llama la ética del hacker. Uno de los factores pricipales de ese bajo coste de la disidencia es precisamente que, como para los hackers el valor supremo es la experimentación ( o, si queremos, el bricolage), es muy fácil disfrazar de vanguardista cualquier uso que se haga del nuevo medio para reforzar las viejas identitades centradas en valores religiosos, nacionales o simplemente éticos.
Sin embargo parte de una idea falsa:
Parece ser que, a medida de que el número de blogs aumenta es más fácil localizarlos en el espacio de las coordenadas tradicionales.
Porque el artículo de Siegel, como el mío, se refiere a la blogsfera política… que no es sino una porción muy pequeña de la blogsfera total…. A día de hoy, sobre el total en lengua española el número de blogs políticos se cuenta en centenares (contando muy generósamente) sobre un total que ya se mide en millones. En el mundo anglosajón esta distancia ha crecido aún más.
La polarización de la que hablamos se ha dado tan sólo en el seno de esas identidades tradicionales que llamamos políticas. La diversidad sigue ganando por goleada en la blogsfera, en EEUU y aquí. Es más, conforme crece, la blogsfera se despolitiza y más se reduce el campo de la polarización. Conforme la blogsfera se puebla toma protagonismo la inmensa masa de periferias (myspace, msnspaces, etc.) cuyos ejes están más cerca de la cotidianidad definida a lo Bordieux que de la dinámica de bloques heredada de las asambleas montagnards.
¿Entonces por qué hablamos de la blogsfera política? Por dos cosas:
- porque es alimentada desde fuera, desde los medios tradicionales que la usan ora como correa de transmisión ora como imagen de la blogsfera en su conjunto (ya que la blogsfera periodística se solapa en buena medida con la política)
- porque los que quedamos fuera o en las lindes, les miramos esperando que influyan en sus compañeros de partido a ver si de una vez hacen una ley de propiedad intelectual, derechos civiles en la red, etc. mínimamente decente, en un resto de inocencia democrática que de momento es básicamente esteril.
Lo interesante del artículo de Siegel que reseño es para mi la definición del fascismo como un clima. Lo terrible que se intuye tras su artículo es jústamente que la blogsfera políca no puede dar lugar sino a ese clima hooliganesco, al blogofascismo, conforme se torna más y más marginal en el conjunto del medio. Lo que no quería pensar y a lo que me acerca Siegel con su análisis de la blogsfera política norteamericana es que en nuestros tiempos, lo político definido al modo del siglo XX es tan necesariamente reaccionario como lo religioso definido al modo del siglo XVIII era en la época de la revolución francesa.
Y por cierto, que algo sea reaccionario no quiere decir que vaya a desaparecer o diluirse. A veces por el contrario, puede encontrar un sorprendente protagonismo… que no dejaremos de sentir anacrónico.







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Ups! Por lo vist he metido la pata. Resultado de no haber leído a Siegel con paciencia y cuidado sin duda; pero también supongo ganas de meterme con los hackers y decir una obviedad pero que suena dura: que su identidad es débil porque no les cuesta mucho disentir de su propia comunidad.
Esto se debe a que esa comunidad todavía no ha tenido tiempo de acuñar sus propias connvenciones en materias tradicionales y a que no ha habido tiempo para que otras materias ( como por ejemplo la “devolution” )aparezcan como centrales al común de los mortales que todavía sigue leyendo a Flaubert como paradigma de la novela o lo que es lo mismo a estos efectos se emocionan con Simenon o Mankel).
En cualquier caso me encanta que parezca haber signos de que la plítica polarizada o sin polarizar deja de ser el reservorio de los valores que cohesionan a los ciudadanos. Pero me temo que la confirmación de esta tendencia llevará tiempo y exigirá una actitud descarada como la del grupo musical hoy llamado grande Marlaska y hasta ayer Juez Garzón. Su actitud me parece la más alergre y efectiva para acabar con la pomposidad de algunos pilares del Estado.
Es que a mi esa parte de tu post, la de la debilidad identitaria del bricoleur me parece brillante, no obvia aunque empíricamente comprobada, sólo que no la relacionaría causalmente con la otra.
Mañana tenemos que escribir sobre ello.