contextopedia El poder de las redes De las naciones a las redes

Domingo, 10 de Agosto de 2008

Por qué no publico ya en inglés ni comento la agenda cool

Si queremos que nuestra conversación, nuestros debates, existan globalmente, no podemos ni seguir el orden del día del anglomundo ni escribir en inglés.

The Economist dedica una sección a los Bestsellers del mundo. Al Economist no se le puede acusar de chovinismo británico. Pocas publicaciones abren tanto el campo de países y regiones en sus análisis. Pero no seamos inocentes, el Economist representa la visión anglocéntrica de la globalización.

Échenle un ojo a los libros de viaje por ejemplo. Parece que el mundo sueña con viajar a EEUU. Y que Francesco da Mosto es cada vez más influyente… ¿Perdón? ¿Qué usted no sabe quién es Francesco da Mosto? ¡¡¡Pooooooor favor!!! ¿Es que no ve la BBC?

Mejor aún, vayan a ver el ranking de novela negra. ¿No le suena ningún nombre? ¿Qué esperaban la gran negra europea? ¿La mediterránea?

En principio podría ser simplemente risible, igual que el que a liga EEUU de baseball le llamen las World Series. Pero no lo es.

La visión batasuni

¿Recuerdan la clase de integración para inmigrantes de los batasunis?

- Sólo hay 3 países en el mundo (..)
- Pero yo soy de Rusia
- Eso es una provincia del resto del mundo

Todos nos reimos con la broma… pero el caso es que el mundo está lleno de batasunis. Batasunis que creen que el mundo se divide en dos: su estado nacional con su idioma y resto del mundo que habla inglés.

Son los que argumentarán la necesidad de utilizar el inglés como lengua franca y asociarán abrirse al mundo a trabajar en inglés con todo lo que no sea el entorno familiar. Las consecuencias son obvias e inmediatas:

  1. La apertura será asimétrica, darán por buena la mayor: mundo= anglomundo. Y por tanto someterán su agenda a una agenda donde nunca podrán siquiera influir, porque
  2. nunca serán emisores en calidad de iguales. Miren al sr Botín tratando de convencer a la City de que su banco no debe ser juzgado con las generalizaciones que se derivan de la crisis subprime en el mercado financiero del anglomundo. Escuchenlé hacerlo en inglés y díganme, si conocen minimamente el City Style, bajo que rol y en qué posición le encajará ese público en su imaginario.

    Y no es sólo en las finanzas. Basta participar en cualquier congreso sobre la evolución de internet, sobre politología o sociología para darse cuenta de dónde conduce: anglos que hacen la teoría general (a ellos pertenece el orden del día, la agenda global) y simpáticos académicos de países excoloniales que aplican los modelos a realidades concretas. Con suerte para los que ni siquiera son excolonizados anglos quedará el huequito de lo exótico. Para el anglomundo, fuera del centro queda la aplicación particular, la ingeniería.

La alternativa

Basta ver las listas de bestseller y el alcance de las traducciones para darse cuenta de que el inglés no funciona como interconector. Tenemos que leer en inglés porque nos informa del anglomundo, no del mundo. Para saber del mundo también hay que leer lo que se hace en la lusofonía, en la francofonía, en la arabofonía, en chino…

No valen siquiera cosas como Global Voices porque simplemente la traducción del filtro anglo es una trampa: sólo sirve para localizar mejor la visión que el anglomundo tiene del mundo. Hacerla pasar más suavemente por realidad global. Traducir a cada lengua los prejuicios e intereses del pretendido centro no es solución aunque más de un local-guru haga de eso su posicionamiento.

Se trata de escuchar sin filtros, conectarse directamente con cada esfera lingüística. ¿Cuando el resto del mundo leerá en nuestro idioma o encontrará a quien traduzca para cada lengua? Cuando el valor del marco conversacional lo justifique. Eso sólo ocurrirá cuando cada esfera lingüística no someta su agenda a la anglófona.

El señor Botín podrá entonces dirigirse en su propia lengua a la City. A esta le merecerá la pena pagar intérpretes para entender sus intervenciones y traductores para leer a sus analistas.

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Lunes, 28 de Julio de 2008

La muerte de la lectura profunda y el choque de teologías

La web ha cambiado nuestra forma de leer… y por tanto la estructura misma de nuestro pensamiento… ¿En cualquier lengua?

The AtlanticSiguiendo la discusión del otro día, encuentro en el último número de The Atlantic un artículo de Nicholas Carr titulado de forma un tanto amarilla Is Google making us stupid?.

La tesis es que la web, no Google, ha cambiado nuestra forma de leer… y por tanto la estructura misma de nuestro pensamiento. Para asentar lo primero cita un estudio sobre comportamiento en la red desarrollado por el University College London que concluye:

It is clear that users are not reading online in the traditional sense; indeed there are signs that new forms of “reading” are emerging as users “power browse” horizontally through titles, contents pages and abstracts going for quick wins. It almost seems that they go online to avoid reading in the traditional sense.

La idea es que la lectura profunda ha muerto. Leemos más que nunca -asegura- pero no nos abstraemos en un texto como antes durante horas. Ahora saltamos de un lado a otro, leyendo en diagonal, extrayendo datos de aquí y de allí, sin volver nunca a una fuente ya visitada.

Como en una suerte de adaptación al nuevo medio cultural, nuestros itinerarios informacionales son cambiantes, casi aleatorios… pero superficiales. Algo así como los recorridos de una mosca sobre la comida. Cubrimos más espacio informativo… pero profundizamos menos.

El lado malo es que la lectura profunda es en realidad indistinguible del pensamiento profundo… y perdiendo una estaríamos perdiendo al otro. La perspectiva según el autor, es la de un tipo de pensamiento muy relacionado, muy comprehensivo… pero que no establecería relaciones íntimas entre temas dispares. En una palabra, sería menos profundo y por tanto menos innovador y creativo. Nuestra inteligencia se parece cada vez menos a lo que considerábamos inteligencia y cada vez más a la inteligencia artificial y a los sistemas expertos.

Lengua latina, mente latina

En lo que no repara Carr es que la primera tecnología estructuradora del pensamiento es el idioma. Una tecnología que no es neutral en absoluto y que carga de manera casi mágica con toda una tradición cultural -y por tanto unos valores- implícitos. El propio olvido de Carr, es una buena muestra de ello.

La cultura anglo tiene una tradición empirista que nace de haber quedado fuera del ámbito de la tradición regulacionista y casuista del Derecho Romano y la escolástica. Una tradición eminentemente práctica en la generación del conocimiento que ha traído grandes joyas al mundo: desde la Common Law a Newton… una forma de pensar lo nuevo que es mucho más deslumbrante en sus logros que en las reflexiones que le dan lugar. No es casualidad la asincronía en el debate sobre el significado político de la web 2.0.

Para llegar a lo nuevo, en nuestra tradición, es preciso desprenderse y criticar una pesada carga. Innovar es un ejercicio de Zen para nosotros que te obliga a bucear por las densas aguas de una tradición cultural y legal sumamente pesada. En el mundo anglo, aportar sentido viene después del hacer, como nos enseñaron nuestros profesores de crítica. Digg, la Wikipedia o Google fueron pensados después de hechos. Feevy o BBVA tu cuentas -por dar ejemplos cercanos- lo fueron antes. En el mundo latino hay que vencer muchas resistencias culturales antes de llegar al hacer. Hay una frontera cultural obvia: vivimos instalados en el mundo de la Teología Católica, no en el de la protestante.

A simple vista no parece ninguna ventaja… pero tampoco hay que olvidar que al fin el protestantismo articula la comunidad en torno a prohibiciones, mientras que la tradición jurídico-teológica del Sur (católica o sunní) lo hace en torno a las excepciones y el regateo frente a la ley.

Leer desde el Sur

La frontera de tradiciones no es desde luego homogénea. No nos falta influencia anglo en nuestra cultura. Basta leer a los local gurus españoles que escriben sobre Internet para darse cuenta. En un tiempo en el que sin innovación no se sobrevive, las más rancias tradiciones del autoodio y el complejo de inferioridad propios del colonizado renacen con fuerza: la glosa, la referencia descontextuada, parecen requerirse más que el pensamiento original. Ver grandes directivos esforzándose por hablar toscamente en inglés es motivo de fea mofa en YouTube… pero no nos hace reflexionar sobre aquello que a lo que nos lleva…

Y sin embargo… la diferencia existe. Leer en serio en esta parte del mundo sigue siendo minoritario, pero el número de gente que lee en el metro de Madrid, Barcelona, Bilbao o Valencia sigue llamando la atención en comparación con las ciudades del Norte europeo.

Llegamos ahora a hacer nuestra la escritura rápida del periodismo anglo, hija del telégrafo, como cuenta Enrique Meneses. Necesitamos textos breves y frases cortas porque nuestro modo de vivir se ha hecho más rápido y nómada, porque estamos rodeados de información y medios. Necesitamos concisión para hacer posible la lectura profunda que Carr da por moribunda en el anglomundo. Lo que en el anglomundo es un RIP aquí es una demanda.

Conclusiones

El tipo de conocimiento y argumentación que se entienden previos a la acción son muy diferentes en aquel mundo. La práctica del surfeo por la red, por el rastreo a saltos entre fuentes informativas, conecta e intensifica rasgos específicos de la cultura y tradiciones del anglomundo y la Teología protestante. Fundamentos culturales que entienden que la interpretación y no la reflexión son previas a la acción. En este sentido y en ese contexto cultural es cierto que la lectura profunda puede estar en jaque simplemente, porque dentro de ese esquema, ya no es funcional.

En el mundo latino y mediterráneo, en cambio, el amor a la novedad, a lo empírico, por mucho que se desarrolle, no nos librará de tener que enfrentar ex ante todo tipo de resistencias culturales profundas a cualquier propuesta, ya sea en la charla de bar o en una presentación de productos. En nuestras empresas, en nuestras conversaciones, aportar es poner pegas, es ser abogado del diablo. Y para enfrentarlas no basta con reunir fuentes o cazar ideas. Hay que bucear y entender la lógica interna de los argumentos. Para vencer una cultura más lenta y conservadora, hay que ser más profundo. De hecho y es algo más que casualidad, lo que los anglos llaman lectura horizontal entre títulos y cabeceras (véase la cita de arriba) en español se llama lectura diagonal.

Y el caso es que lo que tenemos es menos tiempo para alcanzar esa profundidad. Por eso, a este lado de la frontera de civilizaciones, necesitamos textos breves para leer más… aunque profundamente

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Miércoles, 23 de Julio de 2008

Qué es y qué implica la sostenibilidad

La sostenibilidad, lo que significa y a lo que no puede reducirse

Este es el audio de la conferencia de cierre del Global Forum América Latina. La publico a petición de mi amigo Carlos que estuvo allí y quería postearla en su blog.


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Martes, 22 de Julio de 2008

Menos que libros, más que lectura

Una idea genial de Manuel Castro abre un mundo en el debate sobre el libro electrónico y el futuro de la lectura

En estos días estoy acompañando a Nat a las tradicionales comidas de fin de curso con nuestros clientes. No son sólo celebraciones, son una pequeña pausa en la lógica de trabajo en la que se intercambian ideas y se habla con libertad de ideas en bruto.

El otro día, estábamos con Fernando Summers, Enrique González y Manuel Castro, de BBVA. Hablábamos del libro electrónico y de las posibilidades de dispositivos como el Iliad o el pequeño Hanlin y de las dificultades de colaboración con la anquilosada industria editorial.

Visto lo visto y con la experiencia de la Colección Planta 29, para abrir y fundamentar debates, para impulsar la generación de inteligencia organizativa, la clave está en una combinación de libro electrónico y Dominio Público.

Y ahí Manuel Castro tiró una pelota genial.

Según el CIS, del 33.1% de personas que, en España, afirman leer diariamente, sólo el 33.7% lee libros y de estos sólo el 6.8% lee ensayos. Es decir, el mercado establecido, el alcance de lo que los editores ofrecen, es inferior al 1% de la población en lo que hace a ensayo y, en el mejor de los casos, ronda el 15% en la narrativa.

¿Por qué no pensar productos en la lógica del otro público, la de los que ya no juegan al juego de una industria que quedó en el siglo pasado y cuyo sueño de futuro es hacer la agonía de su actual modelo de negocio lo más larga posible? Desde luego, no faltan voces en la red en este sentido, pero la pregunta es cómo.

Y la idea de Manolo tocaba el centro: cambiar formatos, YouTubizar la lectura. En Europa se considera que una publicación no periódica es un libro si excede de 49 páginas. ¿Pero quien puede leer de un tirón 49 páginas con la vida de hoy?

Creemos repositorios en Dominio Público con formatos optimizados para libro electrónico y, digamos… 23 páginas como máximo para los ensayos y 42 para los relatos. Dejemos que se organicen comunidades de lectura, creación y ensayo. Descubramos y promocionemos nuevos autores que se desarrollen ya en los nuevos formatos. Organicemos alrededor de estas comunidades debates presenciales y en la red e introduzcamos todo esto en la vida corporativa (sólo el 10.5% de los lectores lee fundamentalmente en el trabajo) para que fertilice la generación de conocimiento con nuevas ideas y valores.

Sí, serán menos que libros. Pero estaremos impulsando mucho más que la lectura.

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Lunes, 7 de Julio de 2008

¿Amenaza el libro electrónico a las editoriales?

La revolución del libro electrónico es muy distinta de la de la música digital… y seguramente muchísimo menos dramática.

Mañana parto a Santander para participar en el curso que organiza la industria todos los años. Este año se llama Las nuevas formas de edición y su incidencia en los derechos de autores y editores y la idea era hablar de la experiencia de la Colección Planta 29 y de cómo hacer negocio en Dominio Público…

…Pero es un poco tarde en realidad para eso. Si queremos estar un paso por delante en el debate y la negociación con las editoriales hay que pasar ya a hablar del libro electrónico.

La tentación es pensar que la revolución del libro electrónico será similar a la que en su día abrió el ya fenecido Rio, al convertir el mp3 en el formato de la música móvil. Y es cierto que algunas cosas son parecidas pero el conjunto es realmente muy diferente y tienden a facilitar la apertura del modelo de negocio de las editoriales. Veamos:

  1. El reproductor de mp3 vino a suceder al walkman y al discman, el objeto social preexistía, el uso de dispositivos para llevar música encima ya estaba extendido. Mientras el consumo de música es masivo, la lectura de libros no lo es tanto: el número de lectores que leen al menos una novela o un ensayo a la semana no es comparable a los que escuchan al menos un disco nuevo a la semana. Por lo mismo, los 300 euros que costaba el Rio cuando salió -o los 600 del primer iPod- no imposibilitaron la formación de una primera gran bolsa de consumidores: ver gente con reproductores de mp3 en el metro se convirtió pronto en algo normal. Algo que no ha pasado, ni seguramente pasará con el Iliad.
  2. El libro electrónico es una verdadera novedad, porque la gracia del libro electrónico es que no es un libro… es una biblioteca y un cuaderno que -en breve, estamos trabajando en el software- permitirá compartir comentarios y notas en una red. Es decir, mientras el lector de mp3 se orientaba al consumo individual de música, el libro electrónico se orienta a la lectura compartida, a la biblioteca y la generación de conocimiento en red, algo que no ha prendido de forma masiva ni siquiera en las grandes organizaciones.
  3. Los costes de digitalización son mucho más altos en el caso del libro. Hacer una copia electrónica de un disco recien comprado deja el disco intacto y consiste en correr un programa y esperar 15 minutos a que aparezcan los archivos mp3 en el escritorio. Digitalizar un libro es un verdadero trabajo que lleva horas y deja el original destrozado. Si calculamos los costes, la digitalización sólo resulta rentable en el caso de las bibliotecas.

Es decir, el público, tanto particular como sobre todo institucional, del libro electrónico tiene fuertes incentivos a pagar por contenidos. La cuestión es si las editoriales entenderán el modo en que pueden atender esta demanda, pues aquí empiezan las novedades:

  1. No hay que repetir los errores del negocio discográfico: si hasta Steve Jobs reniega del DRM no se trata de imponer un modelo cerrado como intentan -infructuosamente- el Kindle de Amazon o el Sony Reader. El libro electrónico sirve para compartir bibliotecas y el modelo de negocio debe orientarse a ellas, sin cercenar el uso marginal, personal, basado en la copia privada o el main-business no despegará.
  2. En el libro electrónico los formatos son importantes… y diversos. El pdf no es equivalentes al mp3 en música: un tema en mp3 me sirve, en principio en cualquier reproductor, un pdf sólo podré leerlo cómodamente si el formato de pantalla coincide con las dimensiones de mi libro electrónico. Cuanto más abierto sea el formato electrónico, más valor tendrá la edición porque más fácil será la personalización a las necesidades de cada usuario dentro de la biblioteca corporativa o escolar.

¿Dónde está el negocio?

A diferencia del negocio de la música pop, el libro electrónico, por lo dicho más arriba es escásamente sustitutivo del libro en papel en términos globales:

  • la mayoría de usuarios, es decir, la masa de gente que lee menos de un libro al mes, seguirán usando el libro en papel.
  • Como demostramos con Planta 29 los pdf’s libres y fácilmente reproducibles representan para estos usuarios el equivalente de un promocional. De hecho un promocional mucho más efectivo que los habituales adelantos en prensa. Más descargas significa más libros vendidos en papel y no menos.
  • Los heavy users del libro, que son los que se gastarán los 400 o 500 euros que cuesta un libro electrónico, tienen todos los incentivos para suscribirse a una tarifa plana igual o superior a su gasto medio mensual en libros

¿Pueden ganar las editoriales dinero con el libro electrónico sin entrar en batallas estériles que les separen de sus clientes como ha hecho la música? No es tan difícil: El negocio del libro electrónico está en la suscripción individual o colectiva, no en la venta de ejemplares individuales. Lo lógico es que yo me suscriba a colecciones o editoriales completas pagando una tarifa plana a cambio de un derecho de descarga.

Dicho de otro modo: o las editoriales apuestan por las bibliotecas electrónicas o crean sus propias bibliotecas.

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Sábado, 28 de Junio de 2008

Una sencilla verdad

En EEEE estamos empezando a discutir nuestra constitución. El preámbulo lo escribimos en Montevideo y le hemos llamado “Documento de la banda oriental”. Paso a reproducirlo para todos.

Una persona solamente es libre si es dueña de las bases de su propia subsistencia, cuando no tiene obligación alguna de rendir pleitesía a nadie y puede abandonar su red de un modo efectivo si entiende que ya no atiende a las necesidades de su propia felicidad, felicidad que sólo ella misma puede juzgar.

La posibilidad del acceso a la propiedad por cada uno y el desarrollo general del comercio, son pues las bases económicas de cualquier ciudadanía que no consista en una mera representación. Es a esta sencilla verdad a la que llamamos neovenecianismo.

Exploradores Electronicos es una red de mercaderes y emprendedores libres dedicada al propósito de la construcción y experimentación de un espacio propio de ciudadanía libre, constituida sin coherción grupal o estatal alguna y consagrada al desarrollo de un espacio transnacional y desterritorializado en el que profundizar las libertades y derechos que hacen posible una vida plena en comunidades solapadas, pluriárquicas y no cohercitivas.

Para ello nos constituimos como una red distribuida de personas libremente agrupadas, actuando políticamente por si mismas y económicamente a través de empresas que se coordinarán y aliarán
voluntariamente para la creación de una infraestructura común de bases que, distribuidas por el mundo, han de servir para independizar nuestro comercio y nuestro debate de los avatares de cualquier estado o mercado y, sobre todo, para servir a la igualdad de oportunidades entre todos los exploradores, independientemente del estado que les provea de pasaporte.

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Lunes, 23 de Junio de 2008

Cinco claves para trabajar en red fructíferamente

Mi aporte a la inauguración del primer nodo de la Escuela de Redes, ayer en Curitiba

  1. No hay que construir organización, no es necesario -ni positivo- fijar estructuras para alentar el debate social o hacer ciberactivismo en una red distribuida. Es justo el modelo contrario al del activismo de los siglos XIX y XX, la organización preexiste y es la propia red social en el sentido amplio, red que es, además, una red distribuida.
  2. Cuando la comunidad emerge, no existe para ningún fin distinto del de la propia interacción de sus miembros. No tiene sentido por ejemplo hablar de lo que debería hacer u ofrecer la Escola de redes. Como dice nuestro amigo Augusto de Franco, la escuela es la red: no hay una institución que ofrezca o “haga” nada, no hay un sujeto colectivo, aunque se comparta una identidad, el proceso de aprendizaje emerge de la propia interacción, no de la participación en proyectos lanzados de arriba a abajo. Así que si queremos aprender o investigar sobre, pongo por caso, bibliotecas en red, lo mejor que podemos hacer es documentar por nuestra cuenta y abrir un debate en la red sobre ello.
  3. Las algaradas francesas del 2005 nos enseñaron que una red distribuida puede crecer extendiendo el conocimiento que ya ha alcanzado, sin tener que repetir una y otra vez su debate interno y el proceso de aprendizaje original. Para ello tan sólo es necesario que el crecimiento no sea una mera interconexión entre nodos sueltos o representantes de subredes por muy distribuidas que sean cada una de estas. Si la red crece de forma distruida, no conectando líderes, sino un número amplio de nodos entre si, las experiencias de cada red pasan a formar parte del conjunto de experiencias de cada una de ellas
  4. En ningún caso este conocimiento es único, tiene una única posición. La plurarquía que mueve la capacidad adaptativa, innovadora, de las redes, se basa en la diversidad. Esa diversidad, esa divergencia de pareceres, es fundamental para la sostenibilidad de la red. ¿Por qué? Porque cuantas más alternativas sean exploradas más aumentarán las probabilidades de supervivencia ante cambios en el medio
  5. Las redes que no celebran, no merecen tener nada que celebrar. La celebración, la fiesta, lo lúdico y lo lírico es fundamental para la generación de confianza… y la confianza es el capital de las redes sociales, la base del capital social de una red.
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Viernes, 30 de Mayo de 2008

Comunidad e identidad

Una reflexión a partir del debate sobre las comunidades, sobre qué es la identidad real y su relación con las identidades imaginadas

Me ha llamado mucho la atención cómo, el post sobre comunidades del otro día, ha destapado rechazos espontáneos al concepto mismo de identidad. Primero fue Manolo Pancorbo en comentarios:

Y volvemos a lo de la “identidad”. El hecho de que esa identidad no sea necesariamente nacional no suaviza el rechazo visceral que me produce.

Luego Aulo en el blog Entelequia quien comentaba:

Sin embargo, no sé si estoy de acuerdo en que sea necesario, crear una identidad para hacer una comunidad, supongo que según tengamos uno u otro concepto de identidad y de sujeto, supongo que no tendrán igual concepción de identidad determinados tipos de nacionalismo que un anarquismo o que el propio de Ugarte;

Por qué no hay comunidad sin identidad

Una comunidad es, ante todo, un demos, una identidad. Cada miembro sabe quién es parte y quién no. Sé quienes son mis amigos del pueblo y cada uno de mis amigos sabe quienes son sus amigos del pueblo. Por supuesto las listas no serán absolutamente idénticas. Pero serán equivalentes a efectos prácticos: si uno se ofrece a organizar una cena, sabemos con relativa certeza a quién nos vamos a encontrar cuando crucemos la puerta del restaurante. Y sobre todo sabemos que seremos tratados como un igual en identidad: si yo les considero mis amigos del pueblo, los que me encuentre me considerarán un amigo (igual) entre los demás.

¿Qué es identidad? No es una definición macro tipo “es amigo del pueblo todo aquel que…“. Esas son las identidades genéricas imaginarias (tipo “ser español”, “ser argentino” o ser “católico”). Son identidades que convienen a la gestión estatal y que en general derivan de ella. Identidades imaginarias que no se parecen en nada a las identidades de una comunidad real.

Identidad es la expectativa cierta de que aquello por lo que reconozco a los miembros de una red me reconocerá a mi frente a ellos. Si yo defino la red como “mis amigos”, puedo esperar que sus participantes me llamen amigo. Si defino la red como “los compañeros entre los que escribimos el libro X“, sé que ellos me reconocerán como autor. Si defino la comunidad como “la red de las Indias“, sus miembros me considerarán “indiano“.

Identidad, comunidad y sujeto

Siguiendo con lo que planteaba Aulo en el comentario de arriba deberíamos preguntarnos si una identidad/comunidad es un sujeto. Mi respuesta es que no.

Como decía en el post anterior, lo que define a la comunidad es la interacción. Una red, una comunidad, no existe para algo. No tiene un destino. Existe tan sólo para si, para su propia interacción. No hay un sujeto, hay muchos. Y eso es así aunque la red pueda ser reconocida desde fuera e incluso aunque los miembros de una red se den objetivos comunes más o menos permanentes.

Las personas somos complejas, vivimos en conversaciones donde las respuestas e intereses de otros influyen en nuestras propias elecciones. No somos individuos, no estamos aislados. Tenemos entornos, participamos de comunidades y por tanto tenemos múltiples identidades: somos parte de una familia, de distintas comunidades de amigos, de redes virtuales temáticas, de…

El sujeto, el que hace las cosas, el que se dota de objetivos, es la persona. Las personas interactúan en comunidades y en esa interacción generan sentido, dan significado a sus identidades compartidas. Y si este significado es compartido por los miembros de una comunidad puede llegar a hacer aparecer a esa red, a esa comunidad como sujeto frente a los otros. Pero aunque para muchos de vosotros pueda parecer que “las Indias hizo una máquina de fabbing“, yo, que estoy dentro de esa comunidad, sé que la máquina la hizo Alex, que le ayudaron Maki y Mercedes y que la idea misma de investigar el fabbing surgió de una serie de conversaciones a partir de libros que sugerí yo, encargó María, compró Nat y empezamos a discutir con Arnau.

Identidades reales vs sujetos imaginarios

Como en los ejemplos de arriba, las identidades de una comunidad son identidades reales. Cada uno puede hacer una lista de nombres, apellidos o nicks, de la gente con la que comparte las identidades que enmarcan sus interacciones cotidianas. Puede describirlos uno a uno.

Puedo decir quienes son los miembros de mi familia, quienes son mis compañeros de trabajo, quienes son mis amigos y quienes están en mis comunidades virtuales. Y por lo general podré describirlos separadamente por mi experiencia de interacción con ellos.

Pero no puedo decir quienes forman el sexo masculino, quienes hablan español, quienes tienen una cultura mediterránea o quienes forman España. Esas identidades son imaginarias simplemente porque para definirme por ellas, tengo que imaginar un sujeto con el que no puedo hablar, con el que no puedo interactuar… un sujeto que no existe. En otras palabras: no existen como identidad real porque no hay una comunidad real que les de soporte.

No existen España, Argentina, Cataluña o Brasil como sujetos. Ni siquiera existe la Umah ni la Iglesia Universal (la Cristiandad). No existen la raza negra ni la etnia serbia como seres vivos. No existe swahili como sujeto ni sus hablantes forman, ni mucho menos, una comunidad. No existen las mujeres ni los varones como sujetos activos de nada. No existen los gays. No existen los madrileños ni ninguno de los colectivos anteriores más que como agregado estadístico.

No se les puede poner a ninguna de estos imaginarios un verbo después que suponga una sola gota de voluntad o deseo, sin hacer un ejercicio de disneyzación salvaje. Es símplemente estúpido decir frases como la lengua se muere, nuestra cultura sufre, las mujeres somos o los españoles pensamos. Sólo las personas mueren, sufren, disfrutan, piensan, son. Y si no existe una comunidad, una conversación real entre personas reales, toda descripción será una descripción desubjetivada, arbitraria y difusa como lo es cualquier estadística.

Alergia a la identidad e identidad humana genérica

Entiendo que Manolo o Aulo tengan alergia a sujetos imaginarios e identidades macro. Tras ellos, con más o menos pudor, se esconde siempre la voluntad de una comunidad, esa sí, bien real, de construir maquinarias sociales de poder. Tras la nación, el estado nacional y tras éste los que lo dirigen o aspiran a dirigirlo (una comunidad real). Tras la comunidad de fé, la estructura de la clerecía y sus jerarcas (también una comunidad real). Tras la clase, el partido obrero y sus dirigentes (otra bien real), tras la identidad de género las aspirantes a funcionarias de la igualdad (más)…

Todos esos imaginarios median entre nuestras identidades reales (que son múltiples) y la idea genérica de Humanidad o especie (otra que por cierto, tampoco es sujeto alguno). Usan la lógica de definición identitaria de las comunidades reales (quién es y quién no es), que es en realidad una lógica de diversidad definida por el con quienes hablo y quienes me consideran su igual, para, en un terreno donde previamente se ha definido una identidad como principal, excluir a otros, decirnos que no son en realidad, nuestros iguales…

Las identidades reales, pequeñas, las que definen a las comunidades y de las cuales cada uno de nosotros tiene unas pocas, nos unen en realidad a los otros seres humanos, precisamente porque sólo tienen sentido en la diversidad y la mezcla, porque son particulares, pequeñas.

Defender las identidades reales como base de la socialización, rechazar los imaginarios, es lo único que en la práctica nos libera de la dialéctica amigo-enemigo, precisamente porque muestra el carácter irreductible de la diversidad humana, porque para ser yo, tengo que ser y compartir con muchos.

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Jueves, 29 de Mayo de 2008

Redefiniendo democracia

¿Es la democracia un movimiento o un sistema? ¿Una colección de mecanismos descentralizados o un proceso de distribución de la red social?

Hace un par de días dejamos el debate sobre plurarquía y democracia en un punto clave: democracia y plurarquía no son sistémicamente iguales, no hacen parte de la misma naturaleza.

Al fin la democracia es un sistema de gestión de la escasez propio de las redes descentralizadas (como el estado) y la plurarquía es un modo de regulación espontánea que emerge en las redes distribuidas (donde ciertos tipos de abundancia son inherentes a la estructura, como las comunidades o el mercado en competencia perfecta).

Pero hay un plano más amplio en el que se ligan democracia y plurarquía. Como escribe Augusto de Franco:

A democracia, nesse sentido, não é um regime determinado, não é um modelo aplicável a várias circunstâncias, mas um movimento ou uma atitude constante de desconstituição de autocracia.

Dicho de otro modo, existe una tradición histórica de rechazo a la generación artificial de escasez, una forma de encarar la organización social que tradicionalmente ha pretendido distribuir el poder generando un tejido social más denso (haciendo netweaving).

Pero la estructura de comunicaciones y por tanto la estructura de la información no han permitido hasta muy recientemente (como cuento en los primeros capítulos de El poder de las redes) la existencia de ámbitos relativamente amplios y transnacionalizados de relaciones distribuidas.

En el mundo pre-Internet las comunidades necesariamente eran no ya pequeñas, sino locales en un sentido estricto, territorial.

Por eso los trabajos de Dewey, de Franco, el glocalismo, etc. sitúan lo democrático en lo local, en lo pequeño. Por eso los movimientos modernos, desde el primero de ellos, los Comuneros, pueden conocer ámbitos pluriárquicos en lo estrictamente local, pero cuando se extienden acaban generando mecanismos representativos basados en el voto.

Cuando se piensa la organización social desde el plurarquismo, cuando es el amor a la libertad quien nos anima, no es una forma concreta y siempre igual de organización/regulación política lo que se defiende en cada momento y situación. El plurarquismo no es una religión, sino una mirada particular que tienen por objetivo la reducción del ámbito de la imposición.

El estado nación democrático, surgió cuando la estructura de comunicaciones, y por tanto la base informacional del poder lo hicieron posible. Es un difícil maridaje ese de estado y libertad que sin embargo no tiene alternativas en el estado. La única alternativa es la contención del estado dentro del espacio en el que la escasez le hace imprescindible y el desarrollo de otros espacios (redes) donde la plurarquía es posible.

Por eso la apuesta es, frente a la autocracia y el desarrollo disciplinario de los estados, el reforzamiento de esos valores que el mismo estado democrático reclama, comenzando por las libertades civiles y no la construcción de democracias con apellidos (socialista, bolivariana, social…) más o menos biensonantes:

Não estamos condenados a conviver eternamente com as formas atuais da democracia representativa, porém não podemos aboli-las em nome de novas formas (supostamente mais participativas) que não assegurem o essencial, o coração mesmo da idéia: a aceitação da legitimidade do outro, a liberdade e a valorização da opinião e o exercício da conversação no espaço público…

En los ámbitos donde la abundancia es posible (lo local, el mercado, la red, la gestión comunitaria…) la plurarquía y sólo la plurarquía es aceptable y ha de defenderse enfrentando la generación artificial de escasez que articula desde la voracidad reguladora estatal hasta el proyecto wikipedico o el rankismo en Internet, pasando por los monopolios en el mercado (de ahí que todos los plurarquistas sean devolucionistas)

No es por tanto un programa de gestión para el estado lo que estamos discutiendo, el plurarquismo no es una ideología de o para la máquina estatal. Porque de lo que se trata es de ampliar la esfera de la abundancia y limitar la imposición, tejiendo redes, restringiendo el ámbito del estado por un lado y trascendiéndolo por otro.

Y es en construir esa transcendencia -postnacional, desterritorializada- en la que, personalmente, creo que hay que aportar más sentido y desarrollar la reflexión. Pero aún quedan debates por delante entre los plurarquistas. De momento ya emerge uno nuevo.

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Miércoles, 28 de Mayo de 2008

La globalización según el anglomundo

La globalización parece relatada por un afásico ególatra, lento y fanfarrón, que en medio del estrépito y la violencia, sólo es capaz de percibir sentido en su propia representación, mientras los demás actores, embobados, esperan pacientes a que el gran hombre -por lo demás, completamente ciego a su presencia- les de entrada a un diálogo que, en realidad, pertenecía a la escena anterior.

El anglomundo y su autismo son increibles. Uno no sabe ya si enojarse o desesperarse. No es que lleguen tarde, mal y nunca a los debates relevantes de la red a base de ignorar lo que ocurre en el resto del mundo, como pasó con la Wikipedia ni siquiera que lleguen con diez años de retraso hasta a las reflexiones más tontas ¿sufre el idioma por los SMS? aparecía esta misma semana en The Economist).

Lo peor es cuando teorizan el autismo como fuente de beneficios económicos y políticos. El libro de moda en EEUU, ampliamente citado en el NYT por ejemplo, es Network Power de David Singh Grewal. Según Amazon:

David Singh Grewal’s remarkable and ambitious book draws on several centuries of political and social thought to show how globalization is best understood in terms of a power inherent in social relations, which he calls network power. Using this framework, he demonstrates how our standards of social coordination both gain in value the more they are used and undermine the viability of alternative forms of cooperation. A wide range of examples are discussed, from the spread of English and the gold standard to the success of Microsoft and the operation of the World Trade Organization, to illustrate how global standards arise and falter. The idea of network power supplies a coherent set of terms and concepts—applicable to individuals, businesses, and countries alike—through which we can describe the processes of globalization as both free and forced. The result is a sophisticated and novel account of how globalization, and politics, work.

Grewall, es J.D. en la Yale Law School, estudiante de doctorado en el Department of Government de Harvard, donde está asociado al Proyecto Justice, Welfare, and Economics

Lo curioso es que parece haber descubierto los efectos red, pero en vez de derivar de ellos una teoría de la abundancia, como hizo Juan Urrutia a finales de los 90, ha sacado una teoría que en realidad muestra -e invita a explotar- las posibilidades de “la red mayor” y centralizadora para imponerse al resto. Y es que ha teorizado como ejemplos positivos:

  • Cómo la lengua inglesa se está convirtiendo en beneficiaria de un efecto red precisamente por el autismo militante de su blogsfera y sus medios. Al no traducir ni hacerse eco de nada “exterior” al anglomundo pero haber partido en en la globalización de Internet siendo el idioma con mayor número de hablantes conectados, se presenta como un estándar frente a los minoritarios recien llegados (como el español o el portugués sin ir más lejos).
  • Cómo Microsoft supo aprovecharse de una situación ventajosa en el mercado para llevarla hasta un monopolio de hecho, forzando, a base de patentes, a la asunción de sus productos como un estándares. Todo ello, sin hacer lo que cualquier verdadero competidor por un estándar hace: abrir código y facilitar la interoperabilidad.
  • ¿Y tengo que hablar de como opera EEUU en la OMC, manteniéndose como único país con derecho de veto unilateral, obteniendo todavía rentas frente a la periferia de una posición ganada en Europa en los 40?

No me tome nadie por un antiamericano o anglófobo. Nada más lejos en alguien que como yo lee en inglés al menos durante 4 horas al día desde hace años y que puede citar a Jefferson y Franklin de memoria… Pero eso no me hace ciego frente a la evolución de la cultura del anglomundo y de sus discursos (estructuralmente idénticos a los del rankismo, por cierto).

No creo que debamos mantenernos ciegos ante el peligro cierto y grave de pagar rentas monopolistas o de posición en todos los campos y resignarse a la marginalidad.

La globalización hoy parece relatada por un afásico ególatra, lento y fanfarrón, que en medio del estrépito y la violencia, sólo es capaz de percibir sentido en su propia representación, mientras los demás actores, embobados, esperan pacientes a que el gran hombre -por lo demás, completamente ciego a su presencia- les de entrada a un diálogo que, en realidad, pertenecía a la escena anterior.

En esa globalización relatada por el anglomundo, nuestras reflexiones y debates -y por tanto nuestros intereses- son y serán excluidos. Porque si el anglomundo no intercomunica, sino que compartimenta para ganar posición e imponerse como estándar, que es lo que de hecho hace y Grewall modeliza, simplemente no podremos llegar a otras esferas lingüísticas y de mercado…

…a no ser que, de una vez dejemos de pretender que el anglomundo es nuestra conexión con la globalidad y el desarrollo y nos pongamos en serio a distribuir la red global, comunicándonos con otras esferas culturales directamente, creando enlaces comerciales que no pasen por la Europa anglificada ni por Estados Unidos, en una palabra… globalizándonos como exploradores para evitar ser globalizados como mero paisaje enmudecido.

¿Exagero? Vean este vídeo. Es breve. Y díganme si los media, la blogsfera o incluso la prensa seria del anglomundo están por la labor de interconectar o por el contrario la expectativa es que fortalezcan su papel como filtro asimétrico:

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Lunes, 26 de Mayo de 2008

Mi comunidad no participa

Son muchos los amigos que me escriben para preguntarme como aumentar la participación en esta o aquella comunidad o iniciativa. La respuesta es en realidad, sencilla, pero requiere clarificar qué es una comunidad y sobre todo qué no lo es.

¿Creamos una plataforma y hay poca participación? Antes dejemos claras unas cosas básicas que el dospuntocerismo siempre olvida:

  1. El conjunto de usuarios de un servicio no forma una comunidad. Para que un grupo de personas formen una comunidad tiene que existir una identidad común, una definición clara de quien forma el demos y un conocimiento mutuo entre ellos (tienen que formar una red distribuida). Luego la comunidad podrá crecer, pero lo que es claro es que las comunidades humanas no se forman alrededor de servicios y aún menos alrededor de webs.
  2. Las comunidades usan los servicios, no se definen por ellos. Del mismo modo que no hay una comunidad de usuarios de la seguridad social o del transporte público, no hay una comunidad de usuarios de feevy, flickr, blogger ni de nada que podamos crear, siquiera sea pensando en un perfil muy determinado.
  3. Participar no es lo mismo que interactuar. La interactividad entre sus miembros puede ser una medida de la potencia de una comunidad o de lo adecuado de un servicio para una red concreta, pero no tiene nada que ver con participar. Se interactúa con los otros, se participa de las ofertas del anfitrión. Interactuar tiene lógica distribuida, participar tiene lógica centralizada. Al interactuar somos dueños, al participar somos seguidores. La cultura de la participación no tiene nada que ver con el modo de vida de la interacción. La obsesión por las votaciones no sólo puede suponer generación artificial de escasez, lo que queda lejos de la lógica comunitaria.
  4. Votar sirve para resolver conflictos… y para nada más. Los mecanismos de votación son la esencia de lo participativo: participas de lo de otros, no lo haces tuyo, no interactúas con otros, no se genera una experiencia vital común que fortalezca los lazos con otros. Si votar es nuestra forma de relacionarnos con los otros, esos otros nunca tendrán cara y nombre propio para nosotros. Votar aliena de la relación humana interpersonal: no genera ni fortalece a la comunidad, al contrario, la representa frente a la persona como algo abstracto y ajeno.

    No olvidemos que en una comunidad lo esencial no es el mecanismo de resolución de conflictos (las eventuales votaciones), sino la definición del demos. No somos iguales porque participemos en la misma asamblea, sino que participamos de la misma asamblea porque nos reconocemos previamente como iguales.

  5. Las plataformas triunfan o fracasan en relación a una comunidad, no en abstracto. Si tengo una comunidad como Exploradores, una pequeña red de iguales que se conocen e interactúan todos los días, discutiendo, cambiando mensajes y enlaces entre si y abro un servicio como Pressmark para facilitarles lo que ya hacen, lo más probable es que triunfe. ¿Pero qué quiere decir triunfo en este contexto? Simplemente que les sea útil para interactuar entre ellos. La expectativa no es tener muchos usuarios, encuadrar gente, crear cercos poniendo un sello de ganadería… el objetivo es servir al desarrollo de una interacción que ya existía previamente. Si nuestro sitio de enlaces de repente gana muchos usuarios nuevos, gente que lo prueba y lo usa para si o para compartir con su red, pero no convence o no es usado por los miembros de Exploradores… el servicio habrá fracasado.
  6. La gente no existe. Las cosas no se hacen para la gente, no existe un demos que sea la gente. Si abrimos un espacio para la gente o invitamos a votar o decidir un tema a la gente estaremos en realidad invitando a cualquier grupo o red previamente organizada a presentar sus intereses o sus miradas como las del conjunto social, cuando no a reventar los límites de una comunidad realmente existente. Es la trampa habitual del la generación de escasez. No definir el demos es la forma más típica de presentar como comunitario y democrático lo que en realidad es todo lo contrario. ¿Ejemplos? Abrir a la gente en general las votaciones sobre el futuro Monopoly o sobre el representante a enviar a Eurovisión produce resultados paradójicos porque lo que estamos es precisamente reventando los límites del demos de los jugadores de monopoly o los fans de Eurovisión.
  7. Una comunidad no es un tema de interés. Ofrecer servicios o contenidos para un determinado perfil de intereses no genera una comunidad. Todo lo más atrae a una -o con suerte- varias comunidades ya existentes… aunque seguramente no las integre.
  8. Las comunidades no nacen artificialmente simplemente porque se nos ocurrió hacerles una plataforma. Si queremos crear una comunidad no nos pongamos a crear servicios porque no funcionará. Los servicios sirven a una comunidad, no la generan. Crear una comunidad es construir una identidad. Tiene que ver con valores y experiencias compartidas. Algo que se desarrolla y crece con la interacción. Es entonces cuando los servicios son útiles, pero no antes. ¿Quieres crear una comunidad? Vuelve al off-line o encuentra una causa puntual tan potente que tras hacer una campaña virtual sus protagonistas se sientan emocional e intelectualmente tan ligados entre si como para querer seguir haciendo cosas juntos todos los días.
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Sábado, 24 de Mayo de 2008

Democracia local y plurarquía

El debate sobre la plurarquía llega a un punto nodal

El debate sobre la plurarquía que abrimos en febrero en Porto Alegre continúa.

De hecho hemos llegado a un punto de inflexión, un momento en el que las ideas se acumulan y del que posiblemente surja una síntesis nueva entre las distintas tendencias en el mundo.

El centro del debate ahora está en una tesis de Augusto de Franco que parte de una sencilla asociación de ideas:

  • Lo local en términos de red es un cluster, una comunidad real organizada como red distribuida
  • La plurarquía es por tanto la democracia local, no un paso más allá, no un avance sobre la democracia, sino su verdadero objetivo y destino: la democracia es un proyecto local que se ve mermado, disminuido por la escasez inevitable de la escala cuando se fusiona con el estado nacional.

La idea no es sólo provocativa. También resuelve un problema implícito en nuestra propia evolución del ciberpunk al neovenecianismo.

Desde finales de los 90, con la publicación de La lógica de la abundancia de Juan Urrutia, habíamos explicado la plurarquía desde la abundancia, como un producto natural, pero particular, de la vida en redes distribuidas virtuales.

Sin embargo, nuestra propia práctica colectiva y empresarial habían traspasado ese umbral. La plurarquía era, es, posible en condiciones generales de escasez (cuando las cosas no tienen precio cero y ni siquiera tienden a ello).

Lo que está implícito en la propuesta de Augusto es que no es la escasez en general la que imposibilita la plurarquía como forma de regulación de la comunidad integrada, sino un tipo particular de generación artificial de escasez basada en la destrucción del carácter distribuido de la red, en la imposición de mecanismos de gestión de conflicto y representación autónoma gracias a la ampliación (artificial o no) del demos a identidades que al no segregarse están abocadas al conflicto y por tanto a la gestión de la escasez.

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Viernes, 23 de Mayo de 2008

Comunidad, igualdad y demos

Las comunidades no surgen para jugar a las votaciones. Las comunidades surgen porque hay una identidad común tan potente como marcar un demos, una frontera, una manera de vivir

A partir de una serie de posts de Carlos Boyle, que me invitó esta semana a trabajar el tema, he comenzado a estudiar la historia de los swarming.

Recordaba el impacto que en su día me causaron Las guerras campesinas en Alemania de Engels y Los comuneros de Joseph Pérez y volví a este.

La revolución comunera de 1520 -la primera revolución plenamente moderna en Europa- es la que inaugura también el uso de la palabra comunidad misma. Y aunque de hecho la comunidad castellana es una asamblea y su plural no representa otra cosa que la coordinación de das distintas asambleas urbanas, al español pasa a significar pura y simplemente revolución política. Quijote, aconsejando a Sancho sobre el gobierno de la ínsula barataria, dice:

Te han de quitar el gobierno tus vasallos o ha de haber entre ellos comunidades

Quevedo, la mayor gloria del reaccionarismo ibérico de todos los tiempos, usaba comunero como sinónimo de sedicioso y en la misma línea el primer Diccionario de autoridades de la RAE recogía esta acepción:

Comunidades: Levantamiento y sublevaciones de los pueblos contra su Señor

¿Pero de dónde venía esta asociación tan marcada? El debate sobre los comuneros, con sus interpretaciones ha estado marcado sucesivamente por los programas del absolutismo, el liberalismo decimonónico y el regeneracionismo. Teñido todo él de nacionalismo primero español y más recientemente castellanista. Pero los comuneros simplemente no podían tener un significado nacional o nacionalista. Su concepción del mundo es más entendible hoy desde la teoría de lo local que desde la lógica política de las naciones-queriendo-ser-estados.

Pero si la historiografía contemporánea (Azaña, Pérez, Maravall) se orienta hacia el significado global, constituyente y moderno, de las pretensiones de la Junta, creo que lo más interesante hoy, con la inflación del término comunidad que vivimos, es detenerse en la lógica de funcionamiento de lo que aquellos urbanitas revolucionarios llamaron comunidad.

La comunidad no es otra cosa que una asamblea, es entendida como una comunidad de iguales, donde todos son dignos de cualquier función con independencia de su origen (fueran cristianos nuevos o viejos) y posición social.

Lo esencial no es el mecanismo de resolución de conflictos (las eventuales votaciones), sino la definición del demos. No somos iguales porque participemos en la misma asamblea, sino que participamos de la misma asamblea porque nos reconocemos previamente como iguales.

Por eso, la elección de portavoces en las comunidades, como cuenta Carlos en las recientes movilizaciones argentinas, no es producto de una votación entre alternativas, sino de un consenso. En la Atenas de Pericles se resolvía con un sorteo e igual podría hacerse en cualquier asamblea (quintaesencia red distribuida) convocada desde un principio de identidad.

La elección de alternativas o representantes sólo es conflictiva -y por tanto hace falta votar- cuando

  • se trata de una red no distribuida donde lo que se elige son nodos centralizadores que podrán cambiar la naturaleza de la red (es decir, no existe comunidad) o
  • cuando la asamblea está escindida en identidades estables que tienen visiones coherentes y opuestas sobre los temas en discusión

En el primer caso el uso de la palabra comunidad es cuando menos aventurado, la imagen que nos viene a la cabeza sería la de los congresos a la búlgara: unanimidades forzadas por la potencia cohercitiva de la dependencia a una red clientelar. En el segundo caso uno se pregunta qué sentido tiene mantener una definición de demos en el que unos ven como peligro a los otros en vez de segregarse. En ambos, la respuesta general es que se está creando escasez artificialmente.

Así que, lo que define a las comunidades dignas de ese nombre no es la participación como ejercicio del voto, las comunidades no surgen para jugar a las votaciones. Las comunidades surgen porque hay una identidad común tan potente como marcar un demos, una frontera, una manera de vivir. Vivir juntos.

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Domingo, 11 de Mayo de 2008

Libertad para separarse

De los dos conceptos de libertad de Berlin al derecho a segregación

A raiz de un comentario de Carlos Boyle y de un documental de Curtis que recomendaba, pasé este fin de semana repasando a Isaiah Berlin.

Curtis hace una crítica de Dos conceptos de libertad que llega justito justito hasta las puertas de la crítica a la concepción protestante del individuo… pero se queda ahí sin entender demasiado y tras haber liado demasiadas cosas.

Según Curtis la libertad negativa -es decir, la que se vive cuando no te es impuesta coherción ilegal- es la vivida por los individios en el mercado… pero en realidad no basta para organizar la idea de una sociedad democrática o inclusiva, puesto que los individuos, en política no actúan sólo como tales, sino movidos por una cierta idea positiva de libertad, por un objetivo social, un deseo de cambio que daría sentido a la sociedad y fundamento a lo político. Si a la democracia se le trata de despojar de esto, concluye Curtis, el resultado sería el caos iraquí, afgano o el autoritarismo ruso.

Sinceramente creo que el surgimiento de los paraestados y las sociedades de bandas se explica mejor desde la teoría de las sombras del estado que sobre las categorías de Berlin… pero en cualquier caso y volviendo al espíritu del post que abría el debate creo que tanto Curtis como Carlos caen en la trampa protestante: admitir al individuo como sujeto de esas categorías.

En realidad tanto en el mercado como en el espacio público el sujeto es la persona. Persona que a veces (normalmente frente a redes identitarias y casi siempre frente al estado) actúa como individuo, pero que otras (cuando lo identitario es relevante, ya sea en el ágora o en el mercado) actúa en tanto que miembro de una red o grupo.

Así, en general, podemos decir que ni los individuos ni los grupos son los sujetos de lo político, sino las personas actuando según una lógica individual o una lógica de pertenencia. La persona no es el individuo, porque en la persona también define y limita el comportamiento la red, las redes en las que se incluye y que define, redes que olvidamos cuando hablamos de individuo.

Al individualizar a la persona los conceptos berlinianos se hacen estrechos. La libertad negativa de Berlin (hoy remozada y vuelta al debate social a través de Petitt) no es en realidad y solamente un compromiso de que la persona no será obligada -ilegalmente- a realizar algo que no quiera.

Se trata de algo más profundo: la libertad de segregación. No se trata de que el estado o las redes no puedan fijar normas positivas que nos obliguen, por ejemplo, a pagar impuestos, cumplir cuotas, ir a la guerra o asistir a un mínimo de reuniones asociativas o ceremonias religiosas. Se trata de que en cualquier momento podamos hacer efectivo nuestro derecho a abandonar el espacio político cuyas normas no nos resultan aceptables. En pocas palabras, se trata de que seamos libres de borrar nuestra firma al pie del contrato social de tal o cual comunidad política (sea nuestra Iglesia, nuestro partido, nuestra red de amigos o el estado que nos considera sus ciudadanos).

Por eso las tiranías comienzan siempre poniendo impedimentos a la salida del territorio estatal, controlando pasaportes, impidiendo que la gente lleve a sus hijos consigo, saque su dinero del país cuando viaja o simplemente pueda volver, si cambia de país de residencia.

Por eso asociamos las sectas a la coherción y el chantaje de aquellos que quieren abandonarlas.

Por eso las políticas restrictivas de visados, controles aeroportuarios, etc. refuerzan no sólo las tendencias autoritarias en los países de origen de quienes las sufren en Barajas, sino también las tendencias disciplinarias y antidemocráticas en el cuerpo mismo del estado que las anima.

Por eso la idea de un único cuerpo político mundial, de unos Estados Unidos de la Tierra, es profundamente totalitaria, por democráticos que se pinten. Un mundo bajo una única ley, bajo un único gobierno, sin posibilidad de exilio, refugio o huida es un mundo terrorífico, una golosina para la arbitrariedad estatal que por definición se vería libre de crítica, oposición exterior o juicio independiente.

La primera libertad es la liberad de segregarse, de abandonar la comunidad política a la que llegamos por azares del nacimiento o por elección. Aún cuando no la ejerzamos, aún cuando sigamos perteneciendo a las mismas redes y pagando impuestos al mismo estado toda nuestra vida, esa será la libertad que realmente nos haga más libres, al ser la única garantía del resto de libertades que podamos defender.

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Viernes, 9 de Mayo de 2008

La libertad en tiempos del capitalismo autoritario

El marco político global ya no es el de 1989. Sociedad de control, estado disciplinario y culturas políticas del miedo a la libertad vuelven a conducir el mundo por caminos de servidumbre.

A finales de los 80 la relación entre libertad económica y libertades políticas parecía incuestionable. ¿Quién podía negar que en la perspectiva del Este europeo democracia, desarrollo y capitalismo iban de la mano?

La masacre de Tiananmen lejos de negar el marco general parecía confirmarlo, los aires reformistas y las demandas democráticas, se decía, emergían de la naciente prosperidad que se palpaba ya en los polos experimentales de libre mercado.

Fuera del mundo comunista, las transiciones taiwanesa y coreana parecían reafirmar la idea: las libertades económicas y el libre comercio eran la puerta al desarrollo y la matriz de fuertes movimientos de reforma democrática que a su vez generaban marcos institucionales favorecedores de más capitalismo y más desarrollo.

Democracia, desarrollo y capitalismo parecían tan inseparables como evidentes. Fukuyama lanzaba su libro El fin de la Historia.

Pero miremos hoy lo que quedó de los dragones. Singapur, la empresa-estado autoritario y no la Chequia de Havel, parece el nuevo faro del mundo en desarrollo. Un faro muy al gusto de los totalitarismos en reforma económica. Lee Kuan Yew, que fuera eterno primer ministro de la ciudad, comentaba a Time:

Asesoré a Deng Xiaoping cuando visitó Singapur en noviembre de 1978. Este hombre pequeño de tamaño, pero gigante como líder, me dijo que me felicitaba por haber hecho un buen trabajo, ya que desde la primera vez que vino a Singapur y aquella visita notó que ya no era el mismo lugar, encontrándola mucho mejor. Entonces le di las gracias y le dije: “Lo que aquí podemos hacer, usted puede hacerlo mejor. Somos los descendientes de los campesinos sin tierra del sur de China. En cambio usted tiene a los mandarines, los escritores, los intelectuales y a todo un grupo de gente brillante, por lo que puede hacerlo mejor”. Y él me miró, pero no dijo nada.

Años después, en noviembre de 1992, durante su viaje de las provincias meridionales, él señaló, “aprendan de Singapur” y “háganlo mejor que ellos.” Y me di cuenta que nunca olvidó lo que le dije en aquella ocasión.

Hoy Vietnam y China lideran las tasas de crecimiento mientras el mundo mima a una China que se prepara para albergar unos Juegos Olímpicos que cada día recuerdan más a los del 36.

El modelo ruso encaja en este mapa con naturalidad y se expande por el otrora segundo mundo como una plaga: pluralismo limitado, populismo plebiscitario, culto al liderazgo providencial, lenguage bélico, desarrollo autoritario y clientelar de un estado cada vez más autónomo…

Paralelamente en los países anteriormente conocidos como libres, la tendencia, alentada desde EEUU y la UE parece orientarse al establecimiento de sociedades de control alimentadas por el miedo a las consecuencias de la globalización, articuladas por un estado cada vez más disciplinario y reidentificadas sobre una cultura política del neopuritanismo.

¿Son de extrañar en este marco las reacciones segregacionistas? ¿Los intentos de crear marcos identitarios para una polis de nuevo tipo? Tal vez los caminos de la libertad sigan la senda que lleva de las naciones a las redes…

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Miércoles, 19 de Marzo de 2008

Los servicios web como itinerario biográfico

Poco a poco se configura un verdadero “camino de iniciación digital” que arranca en las mal llamadas redes sociales como Tuenti, sigue con Blogger y termina en la lógica hacker y bricoleur del hágaselo usted mismo y servicios identitarios muy específicos como Red Panal

De un tiempo a esta parte habréis visto que ando declarando mi independencia virtual respecto a la mayoría de los servicios web. Con la memoria cada vez más barata, ¿qué sentido tiene depender de un Yahoo! o Google para albergar tus propios vídeos o fotos? ¿Qué sentido tiene crear nuevas formas centralizadas como Twitter cuando podemos crear algo como la RMD?

Esos servicios, hoy ya básicos, tuvieron su momento, sirvieron para iniciar y difundir nuevas formas de comunicación bloguera. Pero esto no quiere decir que vayan a languidecer o desaparecer.

Tuenti y Orkut: la iniciación

Al contrario, lo que pasa es que ocuparán su lugar en esa especie de camino de iniciación digital que arranca con las mal llamadas redes sociales como tuenti.

Cada generación y cada época en cada lugar tienen su iniciación mediante alguno de estos servicios, dándoles un ciclo periódico. Si recordáis primero fue el estallido de Friendster y Orkut. Luego nadie habló de ellos durante un par de años, hasta que aparecieron myspace.com y Tuenti.

La innovación original que ofrecían estos servicios (la posibilidad de trazar la red social) pronto se incorporó a todos los servicios web, como ya predijimos en 2004

¿Qué aportan hoy? Pues la verdad es que para internautas con ciertas horas de vuelo en Internet y dejando al margen regresiones adolescentes y búsqueda de sustitutivos de meetic o match.com, más bien nada. Pero socialmente son el punto de entrada a un uso activo de Internet, una verdadera escuela de ciudadanía digital. Por eso la media de edad es muy baja, en tuenti.com, que es la red más extensa en España, el 80% de los usuarios está entre 15 y 20 años.

Cada nueva generación que entra a la red, descubre a través de Orkut, Tuenti o similares, el poder de abrir redes producido por la conexión directa a otras personas, descubre la no necesidad de contacto presencial, la magia de la web y la interacción… Hasta que empieza a darse cuenta de que está en una escuela, quiere más espacio, más poder, más capacidad de relación… y descubre la blogsfera.

La blogsfera como servicio

El segundo escalón de este proceso es el uso de la blogsfera como un conjunto de servicios. Blog en Blogger, fotos en flickr, vídeos en YouTube… lo mejorcito de la web 2.0. En un principio el blog es una mera selección de contenidos, una bitácora de las exploraciones de cabotaje de quien todavía es un usuario. Luego, en el mejor de los casos, va adentrándose en la corriente, generando sus propios contenidos: primero texto, luego tal vez, pequeños montajes de vídeo con JumpCut o retoques fotográficos con Picnik. El usuario empieza a ser bricoleur, empieza a descubrir la ética del hacker y pasa a vivir la web 2.1

La madurez bloguera

Poco a poco deja de ser principalmente un usuario. Busca un dominio y lo asocia a un hosting barato para poder instalar su propio WordPress. Empieza a explorar por su cuenta y sacar partido del Poder de las redes. De alguna manera habrá entrado a formar parte de la muy discutida netocracia

Los servicios avanzados

Esto no quiere decir que abandone los servicios externos. Simplemente dejará de depender de ellos y explorará otros nuevos. Pero estos estarán centrados necesariamente en el bricoleurismo, ofrecerán un plus más allá de lo que podemos hacer facilmente en nuestra red. Matías lo cuenta hablando de Red Panal, un colectivo musical donde los músicos intercambian pistas y se agregan a los proyectos de otros para acabar creando juntos nuevas obras:

El usuario Veredita subió una pista que llamó Lavalle. Por otro lado, DJStuart había subido unas pistas de baterías electrónicas y José, desde Venezuela, subió una banda sonora que llamó War Wood. Finalmente, Ubatuba le agregó unas guitarras eléctricas, y elnegro hizo una mezcla final, sumando todos los archivos.

Por cierto que los resultados, como en este caso, son muy interesantes

Pero la propia calidad del resultado nos relata también mucho. En un sitio como Red Panal no se trata de compartir música (en realidad compartir descargas) sino de crear música. Los que lo hacen lo viven con identidad y dedicación, se lo toman en serio, son músicos.

La red y los servicios de los netócratas son necesariamente reducidos, no compiten por el número, por encuadrar usuarios al estilo de Google, Yahoo! o mySpace… sino por mostrarse útiles a una identidad muy concreta. Es más interesante para Red Panal un buen vocalista con ganas de compartir y crear con otros que 1000 baterías aficionados que no están dispuestos a participar de las creaciones de otros.

Conclusiones

Como ya sabíamos y argumentamos criticando el rankismo, no existe una blogsfera sino muchas, un verdadero mar de flores de redes e identidades. Su diversidad es irreductible.

Pero si queremos hacer una cierta taxonomía de este mar de flores, si aún teniendo claro que servicio y red son cosas bien distintas queremos clasificarlo de algún modo…. más nos vale verlo como un viaje, como un camino biográfico.

Así entenderemos que los servicios más populares serán rara vez los más innovadores o los más interesantes, serán simplemente los más educativos y mejor promocionados, los que satisfagan mejor las necesidades de esa iniciación a la vida en red que es útil al mayor número.

Serán tal vez servicios creados por la netocracia, pero no serán para uso de la netocracia, que andará siempre en cositas más pequeñas y sofisticadas.

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Lunes, 17 de Marzo de 2008

Web 2.0: Democracia y marcha atrás

La vivencia social de las redes no se da en una isla. Más allá de la plurarquía también hay una experiencia mediatizada, heredera degradada de la lógica democrática, que está produciendo monstruos

Cuando Monopoly Francia decidió hacer participativa la elección de las 24 ciudades que aparecerían en su nuevo tablero, tuvo un resultado irónico: en la elección de pueblos ni siquiera aparecía París. El ganador abrumador era Moncuq, un pequeño pueblo cuyo nombre suena igual a Mon Cou (mi culo).

La lógica marketiniana y web 2.0 hacía aguas: ¿los que habían votado comprarían el nuevo tablero o era un sabotaje de nuevo tipo?

El participacionismo

A la tríada clásica (tiranía - oligarquía - democracia) la experiencia social de red añadió una más: la plurarquía. No dejaba de tener lógica que si en el nuevo mundo abierto por Internet descubríamos una nueva forma de organización política, esta nos permitiera más libertad. Pero la vivencia social de las redes no se da en una isla. También hay una experiencia mediatizada, heredera degradada de la lógica democrática.

Se trata del participacionismo, la ideología que hay bajo el discurso político de la Wikipedia, digg-menéme-reddit o la elección en myspace del representante español en Eurovisión.

La característica esencial del participacionismo es que define unas reglas de votación -normalmente para la edición colectiva de contenidos- pero no un demos; una técnica, no un sujeto.

La clave sin embargo de los sistemas políticos está siempre en el quién decide, no cómo se organiza técnicamente la decisión. Así, dejando que vote la gente (una categoría social de difícil demarcación), dejando un demos voluntariamente ambiguo, el resultado final legitima a una oligarquía participativa que presenta sus creaciones como agregado social, como expresión de las ideas de la gente.

Esta representación que no es suplantación porque ni siquiera se sabe muy bien a quién se está suplantando, funciona razonablemente bien hasta que esa oligarquía juega a romper, literalmente, el tablero. Ahí el cuestionamiento se hace insoslayable.

Moraleja

El participacionismo da una respuesta tecnológica a una pregunta política. Responde a un quién con un cómo. Esconde bajo el método la sustancia. Sólo el sujeto importa cuando de elegir se trata. Recuerden a Lincoln: por quién, para quién y de quién. Esas son las preguntas que responden a la naturaleza de cualquier gobierno… así sea virtual.

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 12:15 pm | (8)

Martes, 11 de Marzo de 2008

¿Periodismo con participación o periódico participativo?

La experiencia del Ecoperiódico nos lleva a plantearnos si son ya posibles periódicos participativos al estilo OhMyNews o si lo posible a estas alturas son ya sólo periodicos comunitarios abiertos a la participación… que no es lo mismo ni es igual

Natalia acaba de publicar un balance crítico del primer año de experiencia con Ecoperiódico. Es un balance que parece muy duro en un momento en el que el Ecoperiódico renueva su imagen, refuerza su equipo, tiene más lectores que nunca y para remate acaba de ser elegido medio de comunicación oficial de Ambientalia 2008, macroevento que reunirá en Abril al III Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible, al VII Congreso Andaluz de Ciencias Medioambientales y el I Encuentro Estatal de Investigadores Ambientales.

Pero Nat es clara:

hemos hecho un buen medio comunitario abierto a la participación pero no un periódico participativo

La distinción es clara. En nuestro modelo un periódico participativo es un periódico comunitario en el que las noticias son enviadas por miembros de esa red y donde un pequeño equipo de editores se encarga tan sólo de evitar trolls, maquetar y dar acceso a la portada. El modelo hacia el que la práctica nos ha llevado es sin embargo, el de un periódico comunitario en el que los miembros de la red participan cuanto y cuando quieren pero que en conjunto y mayoritariamente está elaborado por un equipo concreto y dedicado de personas.

La diferencia no es una cuestión de matiz, sino de fondo y nos lleva a poner en cuestión algunos presupuestos ideológicos muy web 2.0 que nos quedaban por ahí.

Por ejemplo, la clave para el triunfo de un periódico participativo comunitario es formar a la gente para convertirse en periodistas ciudadanos que utilicen como forma de comunicación la web del propio periódico enviando noticias. Y Nat de pregunta:

si les damos la formación ¿no sería mejor dársela para que conviertan en blogueros y fueran por tanto más independientes y potentes comunicativamente?

Desde luego cuando este año hemos tenido oportunidad de formar gente o pequeños grupos del entorno medioambiental… hemos optado por esta opción. Un blog medioambiental más es una voz más. Por supuesto que no se trata de una dicotomía cerrada:

Por supuesto que estos enviarán -y cierto que envían- noticias de tanto en cuanto. Pero la masa crítica que permitiría a un pequeño medio como ecoperiodico nutrirse sólo de eso, seguramente sería incluso mayor que lo que el propio medio ecologista organizado es hoy…

Así que la cuestión está ahí: los entornos identitarios reales, las comunidades donde todos más o menos saben quienes son, o por dónde andan todos, son relativamente pequeñas. Dando servicio a todas las de una familia temática, como hace el Ecoperiódico, podremos llegar a unos cuantos miles de personas diariamente como máximo… pero si eso no da la masa crítica, tendremos que virar hacia los contenidos generalistas, como Soitu y entonces, por generalista, por falta de identidad clara del público, tendremos que volver igualmente al modelo del periodismo con participación… que es otra cosa.

En pocas palabras: El modelo OhMyNews correspondía a otra época, como dice Nat, tal vez pasó el momento o sólo fue un espejismo, pero al menos en nuestras comunidades de interés y en nuestra lengua parece que ya no cabe planteárselo.

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Viernes, 22 de Febrero de 2008

E unus pluribum (segunda parte)

Cerrando el bucle de la relación entre abundancia, liberdad, diversidad, devolución y plurarquía a partir de la experiencia y el debate de Porto Alegre

Pero no son sólo los idiomas, lo que define a los plurarquistas en cada campo es su sentido y defensa de la diversidad.

El movimiento por la devolución es precisamente un producto directo del plurarquismo, pues la propiedad intelectual aparece como un freno artificial a la diversidad y por tanto a la generación de espacios sociales de plurarquía.

Y más allá del multilingüismo práctico y de la opción por la Devolución frente a Creative Commons en mantra del uso del plural es constante.

El futuro no será una aldea global, sino miles de aldeas globales

nos aseguraba Augusto de Franco definiendo el localismo y avanzando el concepto de multiverso.

Podemos crear tantos blogs, agregadores, entornos colaborativos, wikis o foros como queramos. Entonces, ¿qué sentido tiene someternos a los deseos y los dictados de unos cuantos usuarios que controlan una comunidad virtual?

escribía Enrique Gómez resumiendo el debate que enfrentaba la unicidad de la Wikipedia a la idea de un universo plural de contextopedias

No existe una blogsfera sino muchas

defendía yo mismo en Sevilla y en Porto Alegre, mar de flores en mano, frente al dospuntocerismo y los rankistas de EEUU y España…

Siempre lo múltiple, lo diverso, la asunción de que no existe una sóla verdad social, una salsa de spagetti perfecta… es decir, la convicción de fondo de que es posible vivir la abundancia y de que esta es un producto de la plurarquía, del amor a la diversidad.

E unus pluribum, de uno muchos. Porque al fin, diversidad social, libertad personal y abundancia son la misma cosa…

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Miércoles, 20 de Febrero de 2008

El debate mundial sobre la plurarquía

La plurarquía es un concepto en debate que enfrenta a distintas escuelas y tendencias de todo el mundo. En Porto Alegre pudimos debatir y en mi caso al menos, aprender muchísimo. Les dejo con un mapa de las principales tendencias y el estado del debate entre ellas

La Conferencia Mundial de Desarrollo de Ciudades fue un verdadero multiverso: cientos de escuelas y tendencias debatieron sus temas al mismo tiempo, solapándose y fertilizándose unas a otras. Uno de los clusters y no el menor en relevancia, desde luego, fue el que desarrolló el debate sobre la plurarquía.

Hoy he dedicado todo el día a sistematizar en mi contextopedia todo lo aprendido al respecto en estos días. De aquí en adelante por favor, pinchad en los enlaces, aunque espero pulir y profundizar las entradas en las próximas semana -incluso con cosas que de momento sólo aparecen en este post- de momento creo que son útiles a la claridad de la argumentación, especialmente si no habéis seguido el debate durante los últimos años.

La evolución de Bard y Soderqvist

Plurarquía y netocracia son términos que aparecen por primera vez en 2002 de la mano de Alexander Bard y Jan Sodervisq en su libro Netocracia.

Ya entonces lo novedoso del enfoque encajaba un tanto forzadamente en la vocación neomarxista de los autores, que trataba de definir a la netocracia como una clase en el sentido marxista del término. Alter ego internetero de la burguesía, encontraba su antagonista pasivo en el consumariado, nueva clase negativa de la sociedad nacida de Internet.

Con los años ambos autores radicalizaron su visión de la plurarquía. Originalmente descrita como la forma de organización natural de la netocracia y definida como un sistema en el que

todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores

la plurarquía va perdiendo poco a poco su sentido liberardor e identificándose con el sistema global de sometimiento del consumariado

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Ponlo en tu blog con:

La mirada del ciberactivismo español

Aunque el movimiento ciberpunk y las Indias dieron noticia desde el primer momento de las tesis y los conceptos de Bard y Soderqvist, ayudándolos a popularizarse en nuestro idioma, sus desarrollos insistieron desde el principio en presentar tanto netocracia como plurarquía como una propiedad de las redes sociales distribuidas.

Se une entonces al planteamiento de Juan Urrutia sobre la lógica de la abundancia, desarrollando los fundamentos económicos del concepto:

[En la sociedad de las redes distribuidas] se produce un doble fenómeno, por un lado reaparece la esfera pública deliberativa, al liberarse del control de los grandes grupos mediáticos, por otro se redimensiona, pues la lógica de la abundancia reduce cada vez más los campos sobre los que es necesaria la elección colectiva en favor de aquellos donde reina la pluriarquía

La plurarquía tendría pues un sentido positivo, incluso programático, pues representaría la restricción del ámbito de la escasez y una razón para enfrentar la generación artificial de esta.

El la misma lógica, la netocracia será definida no como una clase, sino como los dinamizadores, los pequeños mumis que inevitablemente surgen en una red distribuida para mantener la lógica de la abundancia en su interior:

Las redes distribuidas se organizan pluriárquicamente, es decir no existe dirección en el sentido tradicional. Sin embargo surgen en el interior de estas redes grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la materialización de la identidad que les define.

Estos grupos son los netocracia de cada red, sus líderes en el sentido estricto, pues no pueden tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red, a la hora de proponer acciones comunes.

La crítica al planteamiento de Bard y Soderqvist está implícita: el desconocimiento de los autores suecos de las bases materiales (topología y economía) de las redes distribuidas, les llevan a encajar artificialmente a la netocracia en el molde de la clase marxista.

Sin embargo, la propia insistencia sobre las lógicas materiales de la plurarquía a partir de la definición económica de lógica de la abundancia, restringían en principio demasiado el ámbito de aplicación del concepto a ámbitos de alta productividad o presencia de efectos red.

Poco a poco y a partir de la crítica de la web 2.0 y la práctica del neovenecianismo a pequeña escala, el concepto de abundancia se irá abriendo de lo virtual hasta significar, más allá del precio cero, la posibilidad de generar entornos donde no se imponga la elección democrática -o autocrática- a la acción colectiva.

Aunque la renuncia a las economías de escala suponga un coste de oportunidad cuyo marginal (el coste extra generado al conjunto social por cada nodo que decide no seguir la opción mayoritaria) no tiene por qué ser siempre decreciente, los beneficios de la diversidad pueden considerarse suficientes, ante incertidumbre, como para optar por una organización pluriárquica.

En otras palabras, para cuando el ciberpunk se está transformando en neovenecianismo, la plurarquía deja de ser una consecuencia de abundancia, para entenderse la abundancia como un resultado de la práctica de la plurarquía, poniéndose el centro del relato en el carácter distribuido de la red social.

El “localismo” de Agusto de Franco

Este era precisamente el presupuesto del localismo desarrollado por Augusto de Franco, quien partirá de una redefinición de local como cluster distribuido para teorizar y experimentar la práctica de la plurarquía en el contexto del desarrollo local.

Incorporando al análisis elementos de la democracia cooperativa de John Dewey y sus propios desarrollos sobre teoría de redes sociales, de Franco aportará contribuciones notables. Enfrentado a un entorno donde la sostenibilidad -tanto del desarrollo socioeconómico como la ambiental- es uno de esos consensos arraigados precisamente porque nadie sabe definirlos muy bien, de Franco, materializará el concepto en términos de robustez de la red.

Por definición sólo reestructurando como redes distribuidas las redes que les sirven de base puede asegurarse la sostenibilidad en cualquier ámbito: el energético, el desarrollo económico o la democratización del proceso político. La vindicación social de la sostenibilidad se convierte por tanto, al llegar a su materialidad básica, en un verdadero programa de desarrollo de los entornos sociales de la plurarquía.

Así la plurarquía aparece como una profudización del proceso democratizador que lejos de enfrentarse a la democracia como sistema político del estado nación, la defiende como presupuesto y la desarrolla desde lo local.

Una línea argumental que cierra el triángulo democracia-desarrollo-sostenibilidad en una especie de círculo virtuoso de la distribución de poder y la generación de mecanismos pluriárquicos en distintas facetas de la vida social. Este discurso de hecho ha servido de inspiración teórica a programas de la importancia del Gobierno Solidario Local de Porto Alegre (Brasil).

Conclusiones

De la teoría de la netocracia al neovenecianismo y el localismo, la