contextopedia El poder de las redes De las naciones a las redes

Domingo, 11 de Mayo de 2008

Libertad para separarse

De los dos conceptos de libertad de Berlin al derecho a segregación

A raiz de un comentario de Carlos Boyle y de un documental de Curtis que recomendaba, pasé este fin de semana repasando a Isaiah Berlin.

Curtis hace una crítica de Dos conceptos de libertad que llega justito justito hasta las puertas de la crítica a la concepción protestante del individuo… pero se queda ahí sin entender demasiado y tras haber liado demasiadas cosas.

Según Curtis la libertad negativa -es decir, la que se vive cuando no te es impuesta coherción ilegal- es la vivida por los individios en el mercado… pero en realidad no basta para organizar la idea de una sociedad democrática o inclusiva, puesto que los individuos, en política no actúan sólo como tales, sino movidos por una cierta idea positiva de libertad, por un objetivo social, un deseo de cambio que daría sentido a la sociedad y fundamento a lo político. Si a la democracia se le trata de despojar de esto, concluye Curtis, el resultado sería el caos iraquí, afgano o el autoritarismo ruso.

Sinceramente creo que el surgimiento de los paraestados y las sociedades de bandas se explica mejor desde la teoría de las sombras del estado que sobre las categorías de Berlin… pero en cualquier caso y volviendo al espíritu del post que abría el debate creo que tanto Curtis como Carlos caen en la trampa protestante: admitir al individuo como sujeto de esas categorías.

En realidad tanto en el mercado como en el espacio público el sujeto es la persona. Persona que a veces (normalmente frente a redes identitarias y casi siempre frente al estado) actúa como individuo, pero que otras (cuando lo identitario es relevante, ya sea en el ágora o en el mercado) actúa en tanto que miembro de una red o grupo.

Así, en general, podemos decir que ni los individuos ni los grupos son los sujetos de lo político, sino las personas actuando según una lógica individual o una lógica de pertenencia. La persona no es el individuo, porque en la persona también define y limita el comportamiento la red, las redes en las que se incluye y que define, redes que olvidamos cuando hablamos de individuo.

Al individualizar a la persona los conceptos berlinianos se hacen estrechos. La libertad negativa de Berlin (hoy remozada y vuelta al debate social a través de Petitt) no es en realidad y solamente un compromiso de que la persona no será obligada -ilegalmente- a realizar algo que no quiera.

Se trata de algo más profundo: la libertad de segregación. No se trata de que el estado o las redes no puedan fijar normas positivas que nos obliguen, por ejemplo, a pagar impuestos, cumplir cuotas, ir a la guerra o asistir a un mínimo de reuniones asociativas o ceremonias religiosas. Se trata de que en cualquier momento podamos hacer efectivo nuestro derecho a abandonar el espacio político cuyas normas no nos resultan aceptables. En pocas palabras, se trata de que seamos libres de borrar nuestra firma al pie del contrato social de tal o cual comunidad política (sea nuestra Iglesia, nuestro partido, nuestra red de amigos o el estado que nos considera sus ciudadanos).

Por eso las tiranías comienzan siempre poniendo impedimentos a la salida del territorio estatal, controlando pasaportes, impidiendo que la gente lleve a sus hijos consigo, saque su dinero del país cuando viaja o simplemente pueda volver, si cambia de país de residencia.

Por eso asociamos las sectas a la coherción y el chantaje de aquellos que quieren abandonarlas.

Por eso las políticas restrictivas de visados, controles aeroportuarios, etc. refuerzan no sólo las tendencias autoritarias en los países de origen de quienes las sufren en Barajas, sino también las tendencias disciplinarias y antidemocráticas en el cuerpo mismo del estado que las anima.

Por eso la idea de un único cuerpo político mundial, de unos Estados Unidos de la Tierra, es profundamente totalitaria, por democráticos que se pinten. Un mundo bajo una única ley, bajo un único gobierno, sin posibilidad de exilio, refugio o huida es un mundo terrorífico, una golosina para la arbitrariedad estatal que por definición se vería libre de crítica, oposición exterior o juicio independiente.

La primera libertad es la liberad de segregarse, de abandonar la comunidad política a la que llegamos por azares del nacimiento o por elección. Aún cuando no la ejerzamos, aún cuando sigamos perteneciendo a las mismas redes y pagando impuestos al mismo estado toda nuestra vida, esa será la libertad que realmente nos haga más libres, al ser la única garantía del resto de libertades que podamos defender.

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Viernes, 9 de Mayo de 2008

La libertad en tiempos del capitalismo autoritario

El marco político global ya no es el de 1989. Sociedad de control, estado disciplinario y culturas políticas del miedo a la libertad vuelven a conducir el mundo por caminos de servidumbre.

A finales de los 80 la relación entre libertad económica y libertades políticas parecía incuestionable. ¿Quién podía negar que en la perspectiva del Este europeo democracia, desarrollo y capitalismo iban de la mano?

La masacre de Tiananmen lejos de negar el marco general parecía confirmarlo, los aires reformistas y las demandas democráticas, se decía, emergían de la naciente prosperidad que se palpaba ya en los polos experimentales de libre mercado.

Fuera del mundo comunista, las transiciones taiwanesa y coreana parecían reafirmar la idea: las libertades económicas y el libre comercio eran la puerta al desarrollo y la matriz de fuertes movimientos de reforma democrática que a su vez generaban marcos institucionales favorecedores de más capitalismo y más desarrollo.

Democracia, desarrollo y capitalismo parecían tan inseparables como evidentes. Fukuyama lanzaba su libro El fin de la Historia.

Pero miremos hoy lo que quedó de los dragones. Singapur, la empresa-estado autoritario y no la Chequia de Havel, parece el nuevo faro del mundo en desarrollo. Un faro muy al gusto de los totalitarismos en reforma económica. Lee Kuan Yew, que fuera eterno primer ministro de la ciudad, comentaba a Time:

Asesoré a Deng Xiaoping cuando visitó Singapur en noviembre de 1978. Este hombre pequeño de tamaño, pero gigante como líder, me dijo que me felicitaba por haber hecho un buen trabajo, ya que desde la primera vez que vino a Singapur y aquella visita notó que ya no era el mismo lugar, encontrándola mucho mejor. Entonces le di las gracias y le dije: “Lo que aquí podemos hacer, usted puede hacerlo mejor. Somos los descendientes de los campesinos sin tierra del sur de China. En cambio usted tiene a los mandarines, los escritores, los intelectuales y a todo un grupo de gente brillante, por lo que puede hacerlo mejor”. Y él me miró, pero no dijo nada.

Años después, en noviembre de 1992, durante su viaje de las provincias meridionales, él señaló, “aprendan de Singapur” y “háganlo mejor que ellos.” Y me di cuenta que nunca olvidó lo que le dije en aquella ocasión.

Hoy Vietnam y China lideran las tasas de crecimiento mientras el mundo mima a una China que se prepara para albergar unos Juegos Olímpicos que cada día recuerdan más a los del 36.

El modelo ruso encaja en este mapa con naturalidad y se expande por el otrora segundo mundo como una plaga: pluralismo limitado, populismo plebiscitario, culto al liderazgo providencial, lenguage bélico, desarrollo autoritario y clientelar de un estado cada vez más autónomo…

Paralelamente en los países anteriormente conocidos como libres, la tendencia, alentada desde EEUU y la UE parece orientarse al establecimiento de sociedades de control alimentadas por el miedo a las consecuencias de la globalización, articuladas por un estado cada vez más disciplinario y reidentificadas sobre una cultura política del neopuritanismo.

¿Son de extrañar en este marco las reacciones segregacionistas? ¿Los intentos de crear marcos identitarios para una polis de nuevo tipo? Tal vez los caminos de la libertad sigan la senda que lleva de las naciones a las redes…

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Miércoles, 19 de Marzo de 2008

Los servicios web como itinerario biográfico

Poco a poco se configura un verdadero “camino de iniciación digital” que arranca en las mal llamadas redes sociales como Tuenti, sigue con Blogger y termina en la lógica hacker y bricoleur del hágaselo usted mismo y servicios identitarios muy específicos como Red Panal

De un tiempo a esta parte habréis visto que ando declarando mi independencia virtual respecto a la mayoría de los servicios web. Con la memoria cada vez más barata, ¿qué sentido tiene depender de un Yahoo! o Google para albergar tus propios vídeos o fotos? ¿Qué sentido tiene crear nuevas formas centralizadas como Twitter cuando podemos crear algo como la RMD?

Esos servicios, hoy ya básicos, tuvieron su momento, sirvieron para iniciar y difundir nuevas formas de comunicación bloguera. Pero esto no quiere decir que vayan a languidecer o desaparecer.

Tuenti y Orkut: la iniciación

Al contrario, lo que pasa es que ocuparán su lugar en esa especie de camino de iniciación digital que arranca con las mal llamadas redes sociales como tuenti.

Cada generación y cada época en cada lugar tienen su iniciación mediante alguno de estos servicios, dándoles un ciclo periódico. Si recordáis primero fue el estallido de Friendster y Orkut. Luego nadie habló de ellos durante un par de años, hasta que aparecieron myspace.com y Tuenti.

La innovación original que ofrecían estos servicios (la posibilidad de trazar la red social) pronto se incorporó a todos los servicios web, como ya predijimos en 2004

¿Qué aportan hoy? Pues la verdad es que para internautas con ciertas horas de vuelo en Internet y dejando al margen regresiones adolescentes y búsqueda de sustitutivos de meetic o match.com, más bien nada. Pero socialmente son el punto de entrada a un uso activo de Internet, una verdadera escuela de ciudadanía digital. Por eso la media de edad es muy baja, en tuenti.com, que es la red más extensa en España, el 80% de los usuarios está entre 15 y 20 años.

Cada nueva generación que entra a la red, descubre a través de Orkut, Tuenti o similares, el poder de abrir redes producido por la conexión directa a otras personas, descubre la no necesidad de contacto presencial, la magia de la web y la interacción… Hasta que empieza a darse cuenta de que está en una escuela, quiere más espacio, más poder, más capacidad de relación… y descubre la blogsfera.

La blogsfera como servicio

El segundo escalón de este proceso es el uso de la blogsfera como un conjunto de servicios. Blog en Blogger, fotos en flickr, vídeos en YouTube… lo mejorcito de la web 2.0. En un principio el blog es una mera selección de contenidos, una bitácora de las exploraciones de cabotaje de quien todavía es un usuario. Luego, en el mejor de los casos, va adentrándose en la corriente, generando sus propios contenidos: primero texto, luego tal vez, pequeños montajes de vídeo con JumpCut o retoques fotográficos con Picnik. El usuario empieza a ser bricoleur, empieza a descubrir la ética del hacker y pasa a vivir la web 2.1

La madurez bloguera

Poco a poco deja de ser principalmente un usuario. Busca un dominio y lo asocia a un hosting barato para poder instalar su propio WordPress. Empieza a explorar por su cuenta y sacar partido del Poder de las redes. De alguna manera habrá entrado a formar parte de la muy discutida netocracia

Los servicios avanzados

Esto no quiere decir que abandone los servicios externos. Simplemente dejará de depender de ellos y explorará otros nuevos. Pero estos estarán centrados necesariamente en el bricoleurismo, ofrecerán un plus más allá de lo que podemos hacer facilmente en nuestra red. Matías lo cuenta hablando de Red Panal, un colectivo musical donde los músicos intercambian pistas y se agregan a los proyectos de otros para acabar creando juntos nuevas obras:

El usuario Veredita subió una pista que llamó Lavalle. Por otro lado, DJStuart había subido unas pistas de baterías electrónicas y José, desde Venezuela, subió una banda sonora que llamó War Wood. Finalmente, Ubatuba le agregó unas guitarras eléctricas, y elnegro hizo una mezcla final, sumando todos los archivos.

Por cierto que los resultados, como en este caso, son muy interesantes

Pero la propia calidad del resultado nos relata también mucho. En un sitio como Red Panal no se trata de compartir música (en realidad compartir descargas) sino de crear música. Los que lo hacen lo viven con identidad y dedicación, se lo toman en serio, son músicos.

La red y los servicios de los netócratas son necesariamente reducidos, no compiten por el número, por encuadrar usuarios al estilo de Google, Yahoo! o mySpace… sino por mostrarse útiles a una identidad muy concreta. Es más interesante para Red Panal un buen vocalista con ganas de compartir y crear con otros que 1000 baterías aficionados que no están dispuestos a participar de las creaciones de otros.

Conclusiones

Como ya sabíamos y argumentamos criticando el rankismo, no existe una blogsfera sino muchas, un verdadero mar de flores de redes e identidades. Su diversidad es irreductible.

Pero si queremos hacer una cierta taxonomía de este mar de flores, si aún teniendo claro que servicio y red son cosas bien distintas queremos clasificarlo de algún modo…. más nos vale verlo como un viaje, como un camino biográfico.

Así entenderemos que los servicios más populares serán rara vez los más innovadores o los más interesantes, serán simplemente los más educativos y mejor promocionados, los que satisfagan mejor las necesidades de esa iniciación a la vida en red que es útil al mayor número.

Serán tal vez servicios creados por la netocracia, pero no serán para uso de la netocracia, que andará siempre en cositas más pequeñas y sofisticadas.

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Lunes, 17 de Marzo de 2008

Web 2.0: Democracia y marcha atrás

La vivencia social de las redes no se da en una isla. Más allá de la plurarquía también hay una experiencia mediatizada, heredera degradada de la lógica democrática, que está produciendo monstruos

Cuando Monopoly Francia decidió hacer participativa la elección de las 24 ciudades que aparecerían en su nuevo tablero, tuvo un resultado irónico: en la elección de pueblos ni siquiera aparecía París. El ganador abrumador era Moncuq, un pequeño pueblo cuyo nombre suena igual a Mon Cou (mi culo).

La lógica marketiniana y web 2.0 hacía aguas: ¿los que habían votado comprarían el nuevo tablero o era un sabotaje de nuevo tipo?

El participacionismo

A la tríada clásica (tiranía - oligarquía - democracia) la experiencia social de red añadió una más: la plurarquía. No dejaba de tener lógica que si en el nuevo mundo abierto por Internet descubríamos una nueva forma de organización política, esta nos permitiera más libertad. Pero la vivencia social de las redes no se da en una isla. También hay una experiencia mediatizada, heredera degradada de la lógica democrática.

Se trata del participacionismo, la ideología que hay bajo el discurso político de la Wikipedia, digg-menéme-reddit o la elección en myspace del representante español en Eurovisión.

La característica esencial del participacionismo es que define unas reglas de votación -normalmente para la edición colectiva de contenidos- pero no un demos; una técnica, no un sujeto.

La clave sin embargo de los sistemas políticos está siempre en el quién decide, no cómo se organiza técnicamente la decisión. Así, dejando que vote la gente (una categoría social de difícil demarcación), dejando un demos voluntariamente ambiguo, el resultado final legitima a una oligarquía participativa que presenta sus creaciones como agregado social, como expresión de las ideas de la gente.

Esta representación que no es suplantación porque ni siquiera se sabe muy bien a quién se está suplantando, funciona razonablemente bien hasta que esa oligarquía juega a romper, literalmente, el tablero. Ahí el cuestionamiento se hace insoslayable.

Moraleja

El participacionismo da una respuesta tecnológica a una pregunta política. Responde a un quién con un cómo. Esconde bajo el método la sustancia. Sólo el sujeto importa cuando de elegir se trata. Recuerden a Lincoln: por quién, para quién y de quién. Esas son las preguntas que responden a la naturaleza de cualquier gobierno… así sea virtual.

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Martes, 11 de Marzo de 2008

¿Periodismo con participación o periódico participativo?

La experiencia del Ecoperiódico nos lleva a plantearnos si son ya posibles periódicos participativos al estilo OhMyNews o si lo posible a estas alturas son ya sólo periodicos comunitarios abiertos a la participación… que no es lo mismo ni es igual

Natalia acaba de publicar un balance crítico del primer año de experiencia con Ecoperiódico. Es un balance que parece muy duro en un momento en el que el Ecoperiódico renueva su imagen, refuerza su equipo, tiene más lectores que nunca y para remate acaba de ser elegido medio de comunicación oficial de Ambientalia 2008, macroevento que reunirá en Abril al III Congreso Andaluz de Desarrollo Sostenible, al VII Congreso Andaluz de Ciencias Medioambientales y el I Encuentro Estatal de Investigadores Ambientales.

Pero Nat es clara:

hemos hecho un buen medio comunitario abierto a la participación pero no un periódico participativo

La distinción es clara. En nuestro modelo un periódico participativo es un periódico comunitario en el que las noticias son enviadas por miembros de esa red y donde un pequeño equipo de editores se encarga tan sólo de evitar trolls, maquetar y dar acceso a la portada. El modelo hacia el que la práctica nos ha llevado es sin embargo, el de un periódico comunitario en el que los miembros de la red participan cuanto y cuando quieren pero que en conjunto y mayoritariamente está elaborado por un equipo concreto y dedicado de personas.

La diferencia no es una cuestión de matiz, sino de fondo y nos lleva a poner en cuestión algunos presupuestos ideológicos muy web 2.0 que nos quedaban por ahí.

Por ejemplo, la clave para el triunfo de un periódico participativo comunitario es formar a la gente para convertirse en periodistas ciudadanos que utilicen como forma de comunicación la web del propio periódico enviando noticias. Y Nat de pregunta:

si les damos la formación ¿no sería mejor dársela para que conviertan en blogueros y fueran por tanto más independientes y potentes comunicativamente?

Desde luego cuando este año hemos tenido oportunidad de formar gente o pequeños grupos del entorno medioambiental… hemos optado por esta opción. Un blog medioambiental más es una voz más. Por supuesto que no se trata de una dicotomía cerrada:

Por supuesto que estos enviarán -y cierto que envían- noticias de tanto en cuanto. Pero la masa crítica que permitiría a un pequeño medio como ecoperiodico nutrirse sólo de eso, seguramente sería incluso mayor que lo que el propio medio ecologista organizado es hoy…

Así que la cuestión está ahí: los entornos identitarios reales, las comunidades donde todos más o menos saben quienes son, o por dónde andan todos, son relativamente pequeñas. Dando servicio a todas las de una familia temática, como hace el Ecoperiódico, podremos llegar a unos cuantos miles de personas diariamente como máximo… pero si eso no da la masa crítica, tendremos que virar hacia los contenidos generalistas, como Soitu y entonces, por generalista, por falta de identidad clara del público, tendremos que volver igualmente al modelo del periodismo con participación… que es otra cosa.

En pocas palabras: El modelo OhMyNews correspondía a otra época, como dice Nat, tal vez pasó el momento o sólo fue un espejismo, pero al menos en nuestras comunidades de interés y en nuestra lengua parece que ya no cabe planteárselo.

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 7:25 pm | (5)

Viernes, 22 de Febrero de 2008

E unus pluribum (segunda parte)

Cerrando el bucle de la relación entre abundancia, liberdad, diversidad, devolución y plurarquía a partir de la experiencia y el debate de Porto Alegre

Pero no son sólo los idiomas, lo que define a los plurarquistas en cada campo es su sentido y defensa de la diversidad.

El movimiento por la devolución es precisamente un producto directo del plurarquismo, pues la propiedad intelectual aparece como un freno artificial a la diversidad y por tanto a la generación de espacios sociales de plurarquía.

Y más allá del multilingüismo práctico y de la opción por la Devolución frente a Creative Commons en mantra del uso del plural es constante.

El futuro no será una aldea global, sino miles de aldeas globales

nos aseguraba Augusto de Franco definiendo el localismo y avanzando el concepto de multiverso.

Podemos crear tantos blogs, agregadores, entornos colaborativos, wikis o foros como queramos. Entonces, ¿qué sentido tiene someternos a los deseos y los dictados de unos cuantos usuarios que controlan una comunidad virtual?

escribía Enrique Gómez resumiendo el debate que enfrentaba la unicidad de la Wikipedia a la idea de un universo plural de contextopedias

No existe una blogsfera sino muchas

defendía yo mismo en Sevilla y en Porto Alegre, mar de flores en mano, frente al dospuntocerismo y los rankistas de EEUU y España…

Siempre lo múltiple, lo diverso, la asunción de que no existe una sóla verdad social, una salsa de spagetti perfecta… es decir, la convicción de fondo de que es posible vivir la abundancia y de que esta es un producto de la plurarquía, del amor a la diversidad.

E unus pluribum, de uno muchos. Porque al fin, diversidad social, libertad personal y abundancia son la misma cosa…

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Miércoles, 20 de Febrero de 2008

El debate mundial sobre la plurarquía

La plurarquía es un concepto en debate que enfrenta a distintas escuelas y tendencias de todo el mundo. En Porto Alegre pudimos debatir y en mi caso al menos, aprender muchísimo. Les dejo con un mapa de las principales tendencias y el estado del debate entre ellas

La Conferencia Mundial de Desarrollo de Ciudades fue un verdadero multiverso: cientos de escuelas y tendencias debatieron sus temas al mismo tiempo, solapándose y fertilizándose unas a otras. Uno de los clusters y no el menor en relevancia, desde luego, fue el que desarrolló el debate sobre la plurarquía.

Hoy he dedicado todo el día a sistematizar en mi contextopedia todo lo aprendido al respecto en estos días. De aquí en adelante por favor, pinchad en los enlaces, aunque espero pulir y profundizar las entradas en las próximas semana -incluso con cosas que de momento sólo aparecen en este post- de momento creo que son útiles a la claridad de la argumentación, especialmente si no habéis seguido el debate durante los últimos años.

La evolución de Bard y Soderqvist

Plurarquía y netocracia son términos que aparecen por primera vez en 2002 de la mano de Alexander Bard y Jan Sodervisq en su libro Netocracia.

Ya entonces lo novedoso del enfoque encajaba un tanto forzadamente en la vocación neomarxista de los autores, que trataba de definir a la netocracia como una clase en el sentido marxista del término. Alter ego internetero de la burguesía, encontraba su antagonista pasivo en el consumariado, nueva clase negativa de la sociedad nacida de Internet.

Con los años ambos autores radicalizaron su visión de la plurarquía. Originalmente descrita como la forma de organización natural de la netocracia y definida como un sistema en el que

todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores

la plurarquía va perdiendo poco a poco su sentido liberardor e identificándose con el sistema global de sometimiento del consumariado

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Ponlo en tu blog con:

La mirada del ciberactivismo español

Aunque el movimiento ciberpunk y las Indias dieron noticia desde el primer momento de las tesis y los conceptos de Bard y Soderqvist, ayudándolos a popularizarse en nuestro idioma, sus desarrollos insistieron desde el principio en presentar tanto netocracia como plurarquía como una propiedad de las redes sociales distribuidas.

Se une entonces al planteamiento de Juan Urrutia sobre la lógica de la abundancia, desarrollando los fundamentos económicos del concepto:

[En la sociedad de las redes distribuidas] se produce un doble fenómeno, por un lado reaparece la esfera pública deliberativa, al liberarse del control de los grandes grupos mediáticos, por otro se redimensiona, pues la lógica de la abundancia reduce cada vez más los campos sobre los que es necesaria la elección colectiva en favor de aquellos donde reina la pluriarquía

La plurarquía tendría pues un sentido positivo, incluso programático, pues representaría la restricción del ámbito de la escasez y una razón para enfrentar la generación artificial de esta.

El la misma lógica, la netocracia será definida no como una clase, sino como los dinamizadores, los pequeños mumis que inevitablemente surgen en una red distribuida para mantener la lógica de la abundancia en su interior:

Las redes distribuidas se organizan pluriárquicamente, es decir no existe dirección en el sentido tradicional. Sin embargo surgen en el interior de estas redes grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la materialización de la identidad que les define.

Estos grupos son los netocracia de cada red, sus líderes en el sentido estricto, pues no pueden tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red, a la hora de proponer acciones comunes.

La crítica al planteamiento de Bard y Soderqvist está implícita: el desconocimiento de los autores suecos de las bases materiales (topología y economía) de las redes distribuidas, les llevan a encajar artificialmente a la netocracia en el molde de la clase marxista.

Sin embargo, la propia insistencia sobre las lógicas materiales de la plurarquía a partir de la definición económica de lógica de la abundancia, restringían en principio demasiado el ámbito de aplicación del concepto a ámbitos de alta productividad o presencia de efectos red.

Poco a poco y a partir de la crítica de la web 2.0 y la práctica del neovenecianismo a pequeña escala, el concepto de abundancia se irá abriendo de lo virtual hasta significar, más allá del precio cero, la posibilidad de generar entornos donde no se imponga la elección democrática -o autocrática- a la acción colectiva.

Aunque la renuncia a las economías de escala suponga un coste de oportunidad cuyo marginal (el coste extra generado al conjunto social por cada nodo que decide no seguir la opción mayoritaria) no tiene por qué ser siempre decreciente, los beneficios de la diversidad pueden considerarse suficientes, ante incertidumbre, como para optar por una organización pluriárquica.

En otras palabras, para cuando el ciberpunk se está transformando en neovenecianismo, la plurarquía deja de ser una consecuencia de abundancia, para entenderse la abundancia como un resultado de la práctica de la plurarquía, poniéndose el centro del relato en el carácter distribuido de la red social.

El “localismo” de Agusto de Franco

Este era precisamente el presupuesto del localismo desarrollado por Augusto de Franco, quien partirá de una redefinición de local como cluster distribuido para teorizar y experimentar la práctica de la plurarquía en el contexto del desarrollo local.

Incorporando al análisis elementos de la democracia cooperativa de John Dewey y sus propios desarrollos sobre teoría de redes sociales, de Franco aportará contribuciones notables. Enfrentado a un entorno donde la sostenibilidad -tanto del desarrollo socioeconómico como la ambiental- es uno de esos consensos arraigados precisamente porque nadie sabe definirlos muy bien, de Franco, materializará el concepto en términos de robustez de la red.

Por definición sólo reestructurando como redes distribuidas las redes que les sirven de base puede asegurarse la sostenibilidad en cualquier ámbito: el energético, el desarrollo económico o la democratización del proceso político. La vindicación social de la sostenibilidad se convierte por tanto, al llegar a su materialidad básica, en un verdadero programa de desarrollo de los entornos sociales de la plurarquía.

Así la plurarquía aparece como una profudización del proceso democratizador que lejos de enfrentarse a la democracia como sistema político del estado nación, la defiende como presupuesto y la desarrolla desde lo local.

Una línea argumental que cierra el triángulo democracia-desarrollo-sostenibilidad en una especie de círculo virtuoso de la distribución de poder y la generación de mecanismos pluriárquicos en distintas facetas de la vida social. Este discurso de hecho ha servido de inspiración teórica a programas de la importancia del Gobierno Solidario Local de Porto Alegre (Brasil).

Conclusiones

De la teoría de la netocracia al neovenecianismo y el localismo, la plurarquía se revela como el gran concepto matriz para entender nuestra época. El debate sobre su significado y aplicación se da ya plenamente en el terreno de lo que hemos llamado los ejes del nuevo mundo, y sus distintas escuelas e interpretaciones representan ya, sin duda, los gérmenes de las grandes corrientes ideológicas del mañana.

Olvídense de los vacuos debates dospuntoceristas, si quieren conocer las divisorias que durante el próximo siglo ocuparán el espacio que en su día tuvieron la de liberales-conservadores durante el XIX o derecha-izquierda durante el XX, empiecen a profundizar en las diferencias entre las teorías de la plurarquía y las de la netocracia

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Martes, 5 de Febrero de 2008

La venta de Yahoo! y tú, quien al final manda

La amenaza de una vuelta al viejo sistema de monopolios en la red, del fin de la competencia entre mumis, me llevan a decir adios a los servicios web de los grandes. Volvemos al bricolage duro, a distribuir la red comenzando por las herramientas

Se está escribiendo mucho sobre la posible compra de Yahoo! por Microsoft. Pero mucho más allá de la épica de los gigantes, lo que se está poniendo en cuestión es la estructura misma de la web. Al final del viaje la web 2.0 y la web 2.1 nos han llevado de cabeza al maravilloso mundo del monopolio y el control de nuestra privacidad.

Como publicamos hoy en la Bitácora de las Indias, lo que está en juego es la misma lógica del mumi y la vuelta a los monopolios tradicionales:

La cada día más cercana compra de Yahoo! por Microsoft generaría sólo dos posibles concurrentes globales, con un número de servicios tal y tan extendidos que la posibilidad de cambiar de mumi serí­a cara para cada usuario. Y con un control y potencia financiera tales que actuarían como barrera de entrada ante cualquier posible nuevo mumi que les amenazara.

La blogsfera y nosotros que la queremos tanto

¿Qué hacer? Recentralizar en cada uno, en cada blog, lo que al final supone, por agregación, redistribuir.

¿Dificultades? Desde luego no de precio. A fin de cuentas, la memoria es cada vez más barata y los servicios de hosting barato ofrecen ya gigas por 4€ al mes todo incluído.

No, la dificultad es cultural: la ética del hacker, la lógica del bricoleur, se ha visto anegada por discursos que trasladaban el acento del hacer, el aprender y el compartir a la experiencia de usuario, del protagonismo de las personas autoorganizadas en redes, a su conversión en espectadores las estrellitas blogueras y los gigantes corporativos.

En una palabra, exáctamente igual que pasó con las invasión de las puntocom a finales de los 90, el discurso dospuntocerista ha servido para propagar la pasividad que decía haber superado, para pasar de un consumariado inactivo a uno creativo pero dependiente de las herramientas de otros.

Por eso, nos toca a todos convertirnos en pequeños mumis, enseñar a nuestros amigos a convertir sus vídeos a flv fácilmente con mencoder y tener sus propios players en sus blogs para no necesitar a YouTube, usar jabber o el propio blog para eludir a Twitter, o montar nuestros pequeños flickrs que unan cámara, móvil y bitácora…

Se acabaron los días felices y cómodos donde nos daban todo hecho. Para ser libres hay que ser netócratas: aprender, compartir, enseñar… Vuelve el tiempo de los pequeños mumis para todos los que no quieran caer en el lado triste, de la nueva brecha digital abierta por los gigantes y convertirse en consumariado, en meros espectadores participativos y vigilados de alguno de los dos grandes.

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 11:45 am | (24)

Domingo, 3 de Febrero de 2008

Cómo ver la tele me hizo volver a creer en el Arte

Hace un par de semanas viví un gran y desapercibido momento histórico de la televisión que me llevó a volver a creer en el Arte…

No tengo aparato de televisión y aunque instalé Zattoo, la verdad es que casi nunca me acuerdo de echar un ojo en busca de algo interesante. La tele es para mi como el zumo de tomate para muchos viajeros de bussiness class, algo que sólo consumo cuando estoy en ruta, cuando aparezco por la noche en la habitación del hotel antes de dormir.

La experiencia se suele resumir en un breve paseo por los canales abiertos, que acaba en constatación del triste destino de la tele con parada final en alguno de los grandes canales internacionales de noticias.

Pero el otro día fue distinto. Creo que estaba en Sevilla. Pude vivir un gran momento. Un momento que me acercó a Duchamp y Malevich y que me ha tenido reflexionando durante todos estos días porque creo que me ha llevado a volver a creer en el Arte. Pero pongamos un poco de contexto…

Hasta la difusión de la fotografía, qué era arte y qué no resultaba bastante evidente. La creación icónica era socialmente muy costosa. Sobre esto escribí bastante, hace ahora diez años:

Durante siglos, la producción y la creación de imágenes tuvo un coste social tal que limitó su uso al ritual político y religioso. De este modo la imagen misma se identificó con el poder y la gloria, hasta el punto de que los dioses monoteístas, como expresión de lo omnímodo de su poder, se diferenciaron de los dioses anteriores en exigir la prohibición de todo elemento iconográfico.

Sin embargo las imágenes pervivieron en el cristianismo (y en general en las religiones proselitistas) por su utilidad política y educativa, y en cierta forma como una herencia del substrato politeísta de los pueblos conversos, aunque no sin contradicciones, cismas y problemas (desde los iconoclastas a la Reforma).

Las nuevas formas de reproducción gráfica, del grabado a la imprenta y finalmente a la litografía, fueron convirtiendo la imagen
bidimensional en un cotizado bien de lujo, pero en último término normal, y despojándole de su carácter místico. Carácter que sin embargo encontró refugio en el concepto humanista del artista como creador, al fin como émulo o discípulo de la divinidad, de la cual de algún modo participaba a través de la inspiración. Aquí nació la idea moderna del arte sin precio. Como expresión o participación directa de la divinidad, no podía tenerlo.

La evolución técnica habría de dar un vuelco a la visión del arte y al modo de representación nacidos con el humanismo renacentista. Una máquina, que en el fondo no era más que un mecanismo de caja oscura como aquella en la que estaba basada el ideal de perspectiva/representación al uso, reproducía fiel e instantáneamente la realidad en dos dimensiones.

Abocado a un nuevo modo de representación, la gran pregunta del Arte será entonces qué es el Arte y las obras de la vanguardia su investigación práctica. El famoso urinario de Duchamp dará una respuesta que seguirá centrada en el autor. Como explicaría el propio Duchamp sobre el polémico mueble de baño:

Si el Sr. Mutt construyó o no con sus propias manos la Fuente no tiene ninguna importancia. Él la ELIGIÓ. Tomó un objeto de la vida diaria, lo reubicó de manera que se perdiera su sentido práctico, le dio un nuevo título y punto de vista y creó un nuevo significado para ese objeto.

Pero a esas alturas Malevich ya había presentado Blanco sobre blanco y con él dado la respuesta que se convertirá en canónica: si el Arte es generación de sentido, no reside tanto en el autor como en el observador, el cŕitico, que le atribuye significado.

Resumiendo a lo bruto, lo que aprendí de mis mejores profesores de Historia del Arte, desde Jesusa Vega en la UAM a los cambridgeanas tertulias del Madingley Hall fue que el Arte lo hacen los críticos… y que todos somos críticos. Por eso ya nadie habla de obras, sino de propuestas, porque al final del viaje el artista simplemente expone una propuesta a la que los demás, su contexto social, darán o no significado convirtiéndola o no en Arte.

Esto implicó también un cambio radical en la actitud de la élite intelectual hacia el llamado Arte de masas. Es difícil entender hoy la ruptura que supuso la famosa entrevista de Truffaut a Hitchcock. El cine americano, los carteles, el cómic, la publicidad, la música pop… todos los géneros y ámbitos creativos despreciados por una élite intelectual a la defensiva de las tecnologías masificadoras de la imagen, podían ser criticadas y por tanto dotadas de sentido y convertirse, en ese momento en Arte, así con mayúsculas.

Eso era lo que hacían por ejemplo Antonio Gasset y su añorado Días de Cine. O a su propia manera las revistas más o menos pretenciosas de música pop. Y de ahí nacieron por cierto también todas esas imposturas y ese nuevo elitismo de lo cool que comentaba el otro día Arnau en el debate sobre el estado cultural de Barcelona.

Pue bien, cuando todo parecía ya explorado, cuando como cada año uno empieza a pertrecharse de ánimos y estoicismo a ver si consigue dar sentido a ARCO, entro en el hotel, enciendo la tele y descubro el último paso del siglo XX. El último avance del Arte.

El contenedor se llamaba, creo, Cuatrosfera. Sobre cortes y escenas de películas porno aparecía la figura de un crítico que con desapasionado y monocorde tono gassetiano aportaba sentido y regalaba significados como un campeón a las últimas novedades del cine X. Glorioso: presentaba la clásica escena de neumática tatuada en felación de armario con coleta y traje de baratillo como “una instrospección en el mundo de los ejecutivos de grandes compañías“.

Atónito por unos segundos, empecé a reir de puro contento. ¿Quién dijo que el Arte no podía ya avanzar ni sorprendernos? Hay, ahí fuera, un mundo infinito con el que jugar, ironizar y al que aportar significados, y si un canal en abierto, un viernes de madrugada es capaz de hacerlo con una peli pornocaspa… ¿no podemos hacerlo todos con nuestra propia vida?

Todavía no había acabado de decírmelo a mi mismo cuando me di cuenta: había vuelto a creer en el Arte.

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Viernes, 25 de Enero de 2008

La caza salvaje de Juaristi

Juaristi confiesa el espíritu de los noventa

A finales de los 90, Jon Juaristi publica El bucle melancólico y Sacra Némesis, dos libros que marcarán la línea del antivasquismo ilustrado de las legislaturas de Aznar. Su proyecto entonces consiste en historiar los avatares del nacionalismo vasco, revelando el carácter y origen contemporáneo de sus mitos históricos y leyendas fundacionales.

No cabe un planteamiento más moderno ni más inocente. Juaristi quería mostrarnos que los mitos no eran verdad histórica, que los padres fundacionales no eran santos y andaban en malas compañías (ideológicas y políticas), que los relatos desde los que ese y en general todos los nacionalismos (como mostraría luego con más dulzura en El bosque originario) basan los implícitos de sus reclamos políticos son sólo cuentos de nacionalistas, cosas que no pasaron más que en el espacio de una suerte de melancolía adolescente colectiva…

Recuerdo que en esa época me inflé a escribir en Ciberpunk.com sobre la naturaleza del mito frente a la pretensión juaristiana de desvelar su realidad histórica abriendo las mentes nacionalistas a las luces de la Razón…

El racionalismo antinacionalista juaristiano estaba condenado a la frustración. El mito al ser asumido genera realidad social. Al asumirlo -que no es lo mismo que creer en su realidad histórica- la gente se comporta como si su sujeto (la nación) tuviera realmente una memoria y esa memoria fuera operativa. Los resultados del mito son indistinguibles de los que produciría el consenso general sobre el más contrastado y auténtico discurso histórico. El mito es generador de verdad social, pues no hay modo en el presente de falsarlo basándose en sus resultados políticos y sociales.

Por eso el argumento racionalista que viene a decir símplemente que los relatos del nacionalista son cuentos no llega ni a arañar su conciencia identitaria. El consenso generado por el mito, una vez es utilizado como parte del estatus social, es en si mismo generador de verdad también. El consenso identitario nacionalista no surge de una lectura común del pasado, sino de una vocación compartida, de un mito de futuro, que genera un pasado a su medida destinado a reforzarlo. A nadie -salvo a los más inocentes conversos- le importa su verdad histórica. Son verdad social y políticamente.

Esto era lo que significaba el viejo slogan ciberpunk: El futuro influye en el presente mucho más que el pasado. Al fin, como decía Juan, una obviedad. Explorábamos la postmodernidad y nos rechinaba ya la fe en la razón histórica única.

En contraste con el carácter hegemónico que llegó a tener hace diez años el discurso juaristiano, llama la atención ahora el poco eco generado por La caza salvaje. Es una novela divertida, con un punto friki-erudito en su documentación. Pero sobre todo es una verdadera confesión del autor. Juaristi se relata en una proyección histórica de sus propios viajes ideológicos como una suerte de Zelig descreido. Alguien que realmente sabe de la ausencia de una verdad social no circunstancial, con existencia propia al margen de tal o cual consenso, de tal o cual estatus de poder… y que no sabe que hacer a partir de ahí. Alguien que en el fondo cree que no hay conocimiento sin fe o al menos sin programa.

Y ante este vacío opta por el cinismo del aventurero político, del cazador: se va sumergiendo en los sucesivos relatos, apurando el caliz de su coherencia interna hasta las heces, hasta el límite de su razón interna, en un viaje destructivo en busca de unas esencias inexistentes.

La casa salvaje es el psicodrama novelizado de toda esa generación de intelectuales conversos que venían del nacionalismo vasco y que en los 90 y más allá, sirvieron al neonacionalismo español enfrentando en lógica moderna a sus antagonistas internos.

Merece la pena leerlo aunque sea sólo para constatar la derrota de aquel neoracionalismo tuerto que se pretendía alternativa moderna al nacionalismo y que, incapaz de asumir gozosamente la postmodernidad, sólo encontró el oscuro cinismo del cazador que hace sus presas al amparo de las jaurías desenfrenadas de un estado que se impregnaba de nacionalismo estatal a marchas forzadas. Y se quedaron solos.

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Lunes, 21 de Enero de 2008

De las naciones a las redes

Nueva redacción de la intro a “De las naciones a las redes” que recoge lo avanzado en las conversaciones y debates del último mes en el blog y en la lista de Borondón con los otros coautores.

Centenares de miles de personas, hay quien calcula incluso un millón, viven hoy como neonómadas voluntarios, viajando de país en país y renunciando a una residencia estable, conectados entre si en distintas redes virtuales a través de las cuales se ganan la vida y aseguran su independencia personal y económica.

Es un fenómeno excéntrico sin duda, pero no único. Cada vez son más las personas que centran su vida económica y social alrededor de comunidades online. Los procesos políticos y deliberativos que originan cada vez tienen menos que ver con los estados y sus fronteras. Envuelven a millones de personas en todo el mundo y son el caldo de cultivo de nuevas identidades de todo tipo: desde Al Qaeda a las redes de ecoaldeas o los sionistas digitales, herederos de las primeras culturas del ciberespacio y el underground digital.

Al mismo tiempo, cada vez más empresas transnacionales, se dotan de esferas comunicativas y políticas de decisión e influencia cuyo impacto es indudable sobre todos los ámbitos de la vida de sus miembros. El viejo sistema de las multinacionales cuyo centro e identidad original derivaba de una empresa nacional que se había internacionalizado, empieza a quedar atrás. Hoy no dejan de brotar nuevas venecias corporativas que tratan a los estados de igual a igual, piensan en términos de relaciones exteriores y dotan a sus empleados de identidad y e incluso nuevas formas de ciudadanía.

La tesis central de este libro es que el paso de una sociedad de economía y comunicación descentralizada -el mundo de las naciones- a un mundo de redes distribuidas hijo de Internet y la globalización económica, hace cada vez más dificil a las personas identificarse en términos nacionales.

La identidad nace de la necesidad de materializar o cuando menos imaginar la comunidad en la que se desarrolla y produce nuestra vida. La nación apareció y se extendió precisamente porque las viejas identidades colectivas locales ligadas a la religión y a la producción agraria y artesanal ya no representaban de un modo satisfactorio a la red social que producía el grueso de la actividad económica, social y política que determinaba el entorno de las personas.

Del mismo modo, para un número creciente de personas, el mercado nacional cada vez expresa menos el conjunto de relaciones sociales que dan forma a su cotidianidad. Ni los productos que consumen son nacionales, ni lo son los contextos de las noticias que determinan los grandes cursos vitales colectivos, ni necesariamente lo son la mayoría de aquellos con los que las discuten y cuya opinión les interesa.

La identidad nacional se está quedando muy pequeña y muy grande al mismo tiempo, se está volviendo ajena.

No se trata de un rápido desmoronamiento. No debemos olvidar que la nación surgió de una necesidad real… y a pesar de ello el proceso de su universalización llevó casi dos siglos y fue, cuando menos, correoso, encontrando constantes resistencias de todo tipo. Abandonar las comunidades reales donde todos conocían la cara y el nombre de los demás para abrazar la patria -una comunidad abstracta donde no se conocia a los otros, se les imaginaba- fue un proceso costoso y difícil.

Y de hecho es predecible que estado y nacionalidad permanezcan entre nosotros largo tiempo, del mismo modo que la Cristiandad sigue existiendo y algunas casas reales siguen reinando a pesar de que la identidad nacional sea hoy dominante y determinante políticamente y de que el mundo se organice políticamente en estados nacionales y no sobre relaciones dinásticas o comunidades de fe.

Son muchos los historiadores, politólogos y sociólogos que hoy predicen e incluso abogan por una privatización de la identidad nacional. Un proceso que habría de tener similitudes con el paso de la religión al ámbito de lo personal y privado que caracterizó el ascenso del estado nacional. Pero la cuestión es que esa privatización, esa superación sólo puede darse desde una identidad colectiva alternativa.

Y lo realmente interesante es que las comunidades y redes virtuales identitarias que apuntan posibilidades de construirla no sólo se definen por ser transnacionales, sino que manifiestan una naturaleza muy distinta a la de las grandes comunidades imaginadas de la Modernidad, como la propia nación, la raza o la clase histórica del marxismo. Sus miembros se conocen uno a uno incluso aunque no se hayan encontrado fisicamente jamás. Es en cierta manera una comunidad real o mejor, una comunidad imaginada que se precipita hacia la realidad.

En la primera parte de este libro trataremos de entender la nación, las herramientas y símbolos a partir de los que esta se imaginó y vivió.

En la segunda seguiremos las experiencias de los segregacionistas de los siglos XIX y XX, aquellos que no aceptaron el paso a un mundo que cada vez se parecía más a un puzzle de centenares de piezas de color e intentaron separarse de la inevitable homogeneización interna que generaba.

Y finalmente exploraremos las nuevas vidas e identidades transnacionales y cómo se definen en contraste con los ejes y temas tanto de la nación como del segregacionismo clásico.

[De las naciones a las redes, página del proyecto ]

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Domingo, 13 de Enero de 2008

El horizonte de un mundo postnacional

Podrán las redes sociales, las comunidades reales articuladas en red como una realidad económica y social, “superar” al estado nacional? ¿Dejarán algún día de existir el estado o la identidad nacional? La analogía veneciana también nos da juego para responder a estas preguntas

La conquista de Venecia por Napoleon en 1797 es uno de los grandes puntos simbólicos de la Historia. Es importante entenderlo hoy con todo su significado pues representó el fin de un largo ciclo histórico y la verdadera acta de nacimiento de la Europa de los estados nacionales. Una ola que no pararía hasta finales del siglo XIX con la unificación italiana y que tendría su broche con las independencias noruega e irlandesa.

Desde principios del siglo XV, con su expansión italiana, estaba ya más que claro que el modelo político, económico e identitario de la República representaba una amenaza para el Papado y un disolvente para la Cristiandad. La Serenísima, que había sabido mantenerse independiente tanto de Bizancio como del Sacro Imperio, había jugado su propio juego en las cruzadas y basaba su economía en la fortaleza de redes comerciales que no reconocían en la frontera con el mundo musulmán mayor abismo que el que le separaba de los reinos cristianos. Inmersa en un mundo católico, Venecia jugará sin embargo a hacer política vaticana e incluso a dar batallas teológicas con tal de debilitar la posición bizantina, romana e imperial. Y las jugará con astucia e inteligencia, ganando su propia supervivencia. Sufrirá sí, una larga decadencia, producto no del agotamiento de su modelo político e identitario, sino de la posición excéntrica en la que queda tras el descubrimiento de América. Y lo que es más importante cuando desaparece, no lo hace a manos de Roma, sino de Napoleón. No será un reforzamiento de la cristiandad lo que la destruya ni lo que de forma finalmente a Europa, sino la soberanía nacional, descendiente in filo tempore de esa identidad superpuesta a las redes económicas y las carreras personales que Venecia había generado gracias a su sistema de gobierno colectivo pegado a la gestión económica de sus mercados.

La Cristiandad sigue existiendo y nadie dirá que la identidad religiosa no haya sido importante en los dos últimos siglos. Pero tras la autocoronación de Napoleón en presencia del Papa, la Iglesia, las iglesias, poco han tenido que hacer frente a un concepto de soberanía y una identidad ligada al mercado nacional de orígenes adriáticos. Estado dinástico y Cristiandad no son ya categorías operativas políticamente. La religión e incluso la monarquía se han privatizado en la orilla septentrional del Mediterráneo de forma estable.

Cuando trazamos una perspectiva a largo plazo, cuando tratamos de imaginar un mundo postnacional futuro, la analogía veneciana parece oportuna.

Algunos autores como Xabier Zabalza1 o Juan de Aranzadi2 llevan años analizando la perspectiva de una desnacionalización de la vida pública e incluso de la indentidad personal. El primero lo presenta de un modo un tanto voluntarista, naif y en bastantes sentidos ahistórico:

Hasta el siglo XVIII, los pueblos de Europa se desangraron en nombre de la religión. Los europeos nos matábamos por ser católicos, protestantes, ortodoxos o musulmanes. Hasta que llegó un momento en el que se dijo: “¡Ya vale de muertes! Vamos a circunscribir la cuestión religiosa al ámbito de la vida privada. La vida pública debe ser aconfesional”. Mi teoría es que con las naciones debe ocurrir más o menos lo mismo. Durante los siglos XIX y XX, nos hemos matado en nombre de la nación, por ser alemanes, franceses, españoles o vascos. Esos sentimientos están muy bien, pero para la vida privada. La vida pública, hoy, debería estar desnacionalizada.

Y el segundo desde un antinacionalismo de origen libertario y racionalista que permite entrever elementos del sueño PT cuando construye una ética que pretende fundamentar la felicidad, no en el honor o la valentía, no “en el diálogo o, mucho menos, el enfrentamiento violento”, sino en el hecho de “huir, desplazarse, cambiar de lugar y de gente, irse a vivir con otro grupo”, hasta disolver cualquier “ilusión de pertenencia a un pueblo”.

Lo interesante de ambas miradas es que otean ya un mundo postnacional donde el sentimiento nacional, el amor por la comunidad nacional imaginada, sea puramente privado o incluso inexistente.

El problema es, en realidad, mucho más complejo. El presente nos muestra, como hemos visto al hablar del neovenecianismo o de las comunidades etnico-familiares al hablar de las redes lingüísticas, un mundo en el que identidad y economía se van reticularizando, estallando en una multitud de nodos interconectados en redes que son generadoras de identidad y que se superponen a los estados. Nodos y redes que se forman y articulan comunidades reales, cuyos miembros se conocen entre si aunque no hayan estado nunca físicamente juntos.

En la práctica la situación actual de la mayoría de esas redes, cuando actúan políticamente frente a su exterior, no es muy diferente de la de los burgos y repúblicas comerciales medievales. De muchas maneras representan ya una superación de la identidad nacional y germinalmente del estado nacional mismo, en la medida en que su metabolismo económico es capaz de proveer a sus miembros de ciertas garantías sociales, económicas y de carrera personal. Pero necesariamente se vuelven al estado nacional o mejor dicho, a los estados nacionales en los que operan, para reclamar condiciones de base, acceso a infraestructuras y autonomía de un modo similar al que las ciudades de la Hansa o los burgueses de las empalizadas alemanes reclamaban independencia política y seguridad en las rutas a los señores feudales y más tarde a los estados dinásticos.

Hoy una nueva Venecia es no sólo ensoñable, sino predecible. Y sin duda, las nuevas venecias tendrán conflictos con los estados nacionales puesto que atienden a lógicas diferentes tanto en lo identitario como en lo económico. Y por lo mismo, tomarán partido en batallas internas de los estados, ganando influencia en ellos como lo hacían tanto reyes como repúblicas marítimas en el Vaticano. Es predecible que estado y nacionalidad permanezcan entre nosotros largo tiempo, del mismo modo que la Cristiandad sigue existiendo y algunas dinastías siguen reinando… aunque reinar signifique muchísimo menos que unos siglos atrás y la Cristiandad no sea ya un sujeto político ni militar global capaz de movilizar a nadie.

En un largo horizonte seguiremos oyendo hablar de orígenes y cultura, del mismo modo que hoy seguimos teniendo religión y, algunos, somos leales súbditos del rey. A diferencia de la famosa frase de Trotsky, la Historia no tiene un basurero, las formas identitarias no desaparecen sin más, sino que perduran incluso a costa de su significado y operatividad política.

Sólo podemos estar seguros de que el futuro es postnacional y que las nuevas venecias darán, como la original, forma a un nuevo mundo, aunque tal vez, como la Serenísima misma, sólo viéndolo por un instante. Lo importante es que desde hoy, sus formas no son tanto la alternativa de una elección, sino el comienzo de una superación que tendrá tanto de conflicto como de dilución.


1. Mater Vasconia. Lenguas, fueros y discursos nacionales en los países vascos, Editorial Hiria, 2005
2 El escudo de Arquíloco, ed. MT, 2001

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Miércoles, 9 de Enero de 2008

Los mapas de un mundo postnacional

El relato de los mapas del neovenecianismo y el sionismo digital pivotarán, como hoy podemos ver en Google Maps, sobre personas y vectores en vez de hacerlo sobre territorios y tamaños como los actuales.

Hoy intentaremos tener a Hector Milla en Asuntos Propios hablando sobre el manifiesto del país llamado a que lanzó la semana pasada.

Mientras, me gustaría seguir con la reflexión que hacíamos ayer sobre los mapas con los que las nuevas venecias se representarán en el espacio, haciendo unos apuntes a vuelapluma.

Milla remarcaba el esfuerzo por dotar a su comunidad/país de un entorno visual propio, seguramente un metaverso. Es previsible que en los próximos años aparezca una verdadera red distribuida, una www de metaversos al estilo Second Life gracias a OpenSim. Es muy posible que muchas comunidades y empresas tengan sus propios metaversos dedicados a reuniones, formación, encuentros virtuales para charla etc. La puesta en red generará archipiélagos virtuales que también representarán la conversación comunitaria.

Pero esos mapas, como hoy los de Second Life, no representarán un relato sustancialmente diferente -ni más rico- que el de los actuales sistemas de agregación.

En ese sentido es interesante observar como se representan las empresas que empiezan a definirse como comunidades transnacionales. Hay por un lado un esfuerzo evidente por representar la conversación interna, por hacer una suerte de mapas conversacionales que podemos ver en BBVA-blogs o de forma más modesta e incipiente en WellsFargo.

Se trata en realidad agregadores de blogs que a partir de nubes de etiquetas comunitarias, buscadores y portales feevy interactivos tratan de representar las distintas sendas conversacionales que articulan el flujo espontáneo y distribuido de información interna. Algo que corre en paralelo a lo que muchos blogueros y sus redes hacen ya.

La cuestión es cómo esas representaciones que tienden a reforzar la comunidad real mostrando una y otra vez las caras y avatares de las personas que hay bajo los nodos se fundirán con la proyección del territorio físico real y los espacios geográficos.

La semilla está en Google Earth y Google Maps. La posibilidad de añadir y linkar contenidos sobre el mapa convencional culmina, a través de los itinerarios, en una nueva forma de relato.

Poco importa ya en estas aplicaciones el debate sobre la relación de tamaños en el mapa de distintos territorios. Lo que importa son los nodos y la información que contienen y aglutinan. Y más novedoso aún, como los itinerarios se leen secuencialmente, el mapa incorpora el tiempo, se lee como un relato literario, tiene un antes y un después, un sentido del que hasta ahora carecía y que le permite pasar a representar la conversación o cuando menos el stock de información que queda de ella.

Este cambio radical del mapa que pasa de pivotar sobre tamaños y territorios a hacerlo sobre vectores y personas se manifiesta dramáticamente en Twittervision, una aplicación que muestra en tiempo real sobre un mapa del mundo los mensajes que escriben los usuarios de twitter, acompañando los mensajes de los avatares de sus redactores.

Las nuevas representaciones cartográficas son ajenas al territorio símplemente porque el sujeto que protagoniza el relato del mapa no es ya el estado, que se define por administrar la comunidad que vive en un territorio nacional, sino una red, que se define sobre sus nodos y los enlaces entre ellos. Una red aunque quisiera no podría utilizar las metáforas modernas de World Mapper, donde la información modifica la superficie de los estados para representar distintas variables de desarrollo.

La red y su identidad, sus textos en red según la definición de Quintana, se transforman en el tiempo, ganan significado. Frente a la inmutabilidad de las fronteras nacionales que pretenden representar la anatomía estable de un territorio dotado de destino histórico, las identidades en red utilizan el mapa para contar su evolución, su crecimiento hacia dentro, su desarrollo orgánico, sus fronteras siempre cambiantes. La suma de todas ellas no tendrá sin embargo significado, pues una no empieza donde otra termina, sino que se solapan y se conectan. No harán al superponerse siquiera, un puzle del mundo como hacen los estados nación, sino un censo de nodos.

El mapa para las identidades postnacionales será el relato hecho desde un damero… y contado por el caballo del ajedrez.

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Lunes, 31 de Diciembre de 2007

2007 en deugarte.com

Qué aportó y qué exploró este blog durante el año que hoy se cierra

En 2007, hasta ayer mismo, tuvimos 2.542.872 visitantes únicos, es decir, deugarte.com fue leído desde una media de casi 7.000 IP’s diferentes al día.

La contextopedia de este blog tuvo 4.019.782 consultas desde 1.364.347 IP’s diferentes, revelándose además como el gran atractor de buscadores. Los que llegaron desde ellos buscaban fundamentalmente temas relacionados con las redes sociales. Por eso los términos más buscados fueron relativos a sus topologías (topologías de redes, topologías de red, etc.) o al concepto en general (historia de las redes, redes sociales). Más allá de eso los dos términos que más usuarios de google condujeron a deugarte.com fueron second life y postmodernidad.

De hecho las tres páginas diferentes de la portada más leídas del blog durante este año fueron entradas de la contextopedia, no del blog: topologías de red, teoría de redes sociales y Second Life

Lo que las estadísticas nos dicen es que el mayor subgrupo de usuarios de este sito en 2007 es el de gente que tenía por referencia cosas sobre las que habíamos discutido en 2005 y 2006. Seguramente por eso también la versión en pdf de El poder de las redes fue el archivo más bajado desde el sitio durante el año, con casi 18.000 descargas.

Lo que creo que aportó este blog durante este año símplemente no aparece en las estadísticas. Tal vez lo haga el año que viene, del mismo modo que la innovación en las empresas por lo general no resulta significativa en balance en el año en que se hizo. Pero en cualquier caso no me preocupa. No estamos aquí para presentar el blog a ningún concurso de belleza o popularidad ni buscando la inexistente fórmula del blog perfecto.

Este fue el año de feevy pero también el año en el que la gente que nos juntamos por aquí más aportes hicimos en código: desde la versión en español y con plantilla propia del plugin wordpress para móviles a la RMD pasando por la plantilla para hacer portales feevy interactivos.

2007 fue un año de experimentación, juego y exploración. Experimentación con nuevas formas de relato basadas en vídeo gracias a Jumpcut. Juego con los miniposts y lo que significa la RMD. Exploración con la web 2.1, los mundos virtuales y el fabbing.

También ha sido un gran año desde el punto de vista del debate en el que hemos ido un pasito más allá sobre los ejes de estos últimos años. Hemos destilado un argumentario claro y ordenado sobre la Devolución y deconstruido de paso la llamada Cultura Libre, una crítica que nos llevó de cabeza al que será tema central -y posiblemente de lugar a un libro- durante el año que viene: el paso de las naciones a las redes. Un tema con mil ángulos, algunos de los cuales fascinantes y con cosencuencias directas en nuestra práctica, como las nuevas Venecias corporativas.

¿Qué fue 2007 en este sitio para los que andamos regularmente por aquí? Echen un ojo a los posts destacados del año, denles contexto con los miniposts, los vídeos y las fotos y disfruten de lo que será buscado aquí durante el año que viene…

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Domingo, 30 de Diciembre de 2007

¿Cómo reducir el precio de los libros?

Los libros son caros pero las editoriales independientes son por lo general ruinosas. ¿Qué pasa en la cadena de valor del sector editorial? ¿Cómo podría mejorarse a beneficio de los lectores?

Me preocupa el arranque de nuestra última apuesta por aportar al Dominio Público. La Colección Planta 29 está teniendo problemas de distribución que no nos han permitido estar en la oferta navideña.

La distribución, la logística del objeto libro, es el elemento determinante del precio. En la práctica el sector es un oligopolio con muy poquitos concurrentes (la mayoría de las distribuidoras lo son de prensa más que de libros), lo que ya frena notablemente la competencia y hace que de toda la cadena de valor de un libro, sea la distribución la que reciba la retribución más alta. Por si fuera poco hay concentración vertical, grupos que tienen editoriales, periódicos, teles y radios donde promocionarlos, distribuidoras y hasta cadenas de librerías. Lo cual ha impulsado a una mayor concentración del sector que ahora gira casi exclusivamente en torno a tres grandes grupos. Es decir, que si eres un pequeño editor tendrás poco que ofrecer a las distribuidoras independientes y aún menos a las integradas en algún gran grupo y lógicamente tendrás costes proporcionalmente mayores.

Pero hay un elemento en contra que va mucho más allá y en el que no se suele reparar desde fuera del sector. Estar en una librería, hoy, es estar en las mesas, no en las estanterías. Las estanterías, el stock, es desde los 90, cada vez menor en las librerías y los consumidores se han acostumbrado no a pedir libros a su librero sino a encontrarlos y elegir de entre los que aparecen en los mostradores de novedades.

Para estar en estos mostradores no basta con enviar a la librería 4 o 5 ejemplares. Hay que enviar una torre aún a sabiendas de que cuando esa torre disminuya el librero la retirará y devolverá los sobrantes en bloque. No es ninguna locura, el librero es consciente de que si enviamos, por ejemplo 50 ejemplares fue para alcanzar a los 20 compradores potenciales que pasan por su establecimiento. Los otros 30 eran coste de marketing, estaban ahí para que hubiera torre y nuestro producto fuera visible. Un coste en este caso que lleva asociado no sólo el coste de producción en imprenta del libro sino el de distribución porque esos 30 libros de más tienen que ser llevados también hasta la librería… y de vuelta a la editorial después.

Y ni siquiera es tan fácil. Como el juego es general, todas las editoriales lo asumen ya en sus cálculos de coste y todas intentan tener una torre de sus productos. Pero el espacio en las librerías es limitado, así que el problema se resuelve con una gran rotación de la mayoría de los títulos (tu torre estará sólo una semana o dos) que a su vez reducirá el porcentaje de ejemplares vendidos por torre. El resultado global es conocido: tiradas pequeñas, precios altos.

¿Cómo se podrían reducir los precios?

La respuesta intuitiva es el marketing. Si en ésa semana que estaremos en torres podemos vender un porcentaje mayor puede que el precio unitario descienda (dependiendo de la elasticidad de la demanda al gasto de marketing). Pero como más del 95% de las tiradas son de unos pocos miles (cuando no cientos) de ejemplares, cualquier gasto en marketing probablemente sea contraproducente. Por pequeño que sea el coste global, al dividir entre la tirada, el resultado es un coste unitario alto para un objeto como un libro. Añadir dos euros al precio de un coche no representa nada. Añadir dos euros a un libro sí. Además en realidad el lector no sólo pagará esos dos euros de más que nos hemos gastado en marketing. Como en muchos casos el pastel de los ingresos se divide en función de los precios de venta finales, habrá que añadirles a estos dos euros los porcentajes del librero y el distribuidor.

Esta es la causa de que la publicidad de libros sea tan escasa y de que los grupos editoriales la concentren en dos o tres títulos al año… y también de que los grupos mediáticos compren o funden editoriales. La cobertura en prensa, revistas y televisiones, en un sector con poca o casi ninguna publicidad, sustituye el esfuerzo publicitario de la editorial sin incurrir en costes visibles.

La otra vía clásica es aumentar el mercado. El espacio jurídico en el que eso se puede hacer libremente desde España es la Unión Europea. Pero salvo Gibraltar -que no tiene una gran demanda- no hay ningún país donde el mercado de libros escritos en español sea significativo dentro del mercado editorial local.

Y del mercado Iberoamericano ni hablemos. 17 cumbres iberoamericanas no han servido todavía para generar un mercado común de bienes culturales, lo cual quiere decir que sólo los grandes grupos, con capacidad y solvencia para plantearse negociaciones con los estados, pueden llegar a gozar de los beneficios de escala… y aún con problemas.

Finalmente la solución que muchos esperan como agua de mayo es eludir la distribución en librerías. Pero el marco legal español ha evitado hasta ahora que Amazon se instalara en España o que una oferta similar fuera viable. La ley obliga al precio único del libro. Es decir, obliga al librero online a vender al mismo precio que el librero presencial añadiéndole además costes de envío postal. Puedes reducir costes pero la ley te obliga aumentar o cuando menos mantener los precios finales. No suena a camino viable ¿verdad?

Lo única manera de sortear este problema sería editar en tapa dura para librerías y en bolsillo en exclusiva para la red. Pero para que eso fuera aceptable para las distribuidoras y las librerías, la edición para las librerías en red debería aparecer después del ciclo de venta presencial… y aún así los libreros sentirían que de alguna manera están alimentando a su competencia digital.

Además el objetivo de estar en papel y en librerías es precisamente, al menos en nuestro caso, romper la barrera entre el circuito presencial de librerías y el de Internet, incluyendo a nuevos sectores y públicos. Si quisieramos hacer libros en papel sólo para la gente de la red, haríamos un lulu.com imprimiendo a demanda.

¿Y entonces?

Pues evidentemente lo tenemos difícil. No es ninguna novedad. Pero como decía el lema ciberpunk de hace unos años: In blogs we trust.

Confiemos en que, enterados por la red, los lectores los pidan a sus libreros, más que en que estos se lo ofrezcan en las mesas. Confiemos en que los autores corran la voz de sus propios trabajos y que la posibilidad de disponer de la edición electrónica gratuita y descargable abra conversación social y contribuya a generar agendas más allá de las gestionadas por los grandes grupos mediáticos y sus editoriales. O cuando menos, ya que no se trata, ni se pretende, matar al oso, confiemos en darle un mordisco como buenos perros ratoneros que somos.

Si lo conseguimos podremos ir bajando precios, demostrando que es posible y viable una apuesta editorial que aporte al procomún. Hacer remitir los miedos del sector y abrir camino a iniciativas similares que vengan después.

Lo que la experiencia nos dice es que ser pequeños mumis, centrarnos en aportar al procomún y abrir nuevos caminos, paga. Por eso, si 2007 fue para nosotros el año de feevy, 2008 será el año de la colección Planta 29.

Guardado por David de Ugarte en como destacado a las 4:06 pm | (17)

Jueves, 27 de Diciembre de 2007

Presentaciones: guía de estilo indiana

Una guía indiana para hacer presentaciones en formato odt (o ppt si aún usas software privativo) sin aletargar a tu público.

PowerPoint no graciasEs bien conocido que soy de la secta anti-bullet-list de Tafte. Comparto con él las críticas a la sintáxis espasmódica del texto en Power Point que constituye uno de los más terribles riesgos laborales de esta época. Ha llegado pues la hora de contar el estilo y formato de mis presentaciones indianas al modo de una guía de estilo.

La clave es que no se pueden escribir discursos en formato odp (o ppt). Las listas de puntos son una pésima herramienta retórica y nada hay más lamentable que ver a alguien leerlas en público como si las presentaciones fueran aucas de un ciego que no supiera ni hacer pareados. Las diapos están para reforzar el discurso asegurando la transmisión real de información o la atención del público, no para sustituir la necesidad de seducción del relato.

Así que la primera norma que recomiendo si no quieres que tu audiotorio pase al modo letargo en que suele quedar en las oficinas es elabora tu discurso sin pensar en que va a haber proyector. Si se trata de una presentación comercial no tomes modos de vendedor, no lo pienses como un catálogo de maravillas. Dale siempre una estructura dramática simple: presentación, nudo y desenlace. Cuéntala frente a una cámara y súfrete tu mismo. ¿Es interesante? ¿La has podido seguir hasta el final? ¿Entonas correctamente o pones el énfasis donde no toca como hace el Presidente del Gobierno de España? Pregúntale a algún espectador de prueba: ¿Qué tres ideas le quedan claras? ¿Serían las tres que tu elegirías?

Si el discurso funciona podemos pasar a hacer la presentación… ¡Pero ojo! funcionar quiere decir transmitir una emoción y tres ideas. Transmitir, no convencer. Las presentaciones hablan de ti, muestran tu convicción y han de transmitir en qué consiste. Punto. Nada más. En las presentaciones el objetivo es ganar el interés suficiente para que el oyente pinche en un imaginario siga leyendo. Porque para convencer hace falta texto de verdad, argumentaciones, pruebas, recursos que la oralidad no permite estudiar y repasar a tu auditorio críticamente.

Y ahora viene la pregunta clave: ¿Estarás presente en la proyección?

Si la respuesta es negativa: incrusta los cortes de vídeo de tu discurso en un odt (o ppt) vacío. Aunque lo óptimo es completar con imágenes, aquí si que puedes usar texto y hasta listas de puntos. Siempre a posteriori y como refuerzo de la palabra y el gesto, como herramienta para permitir descansar la vista a tus espectadores sin perder el hilo de la argumentación. Como ejemplo reciente baste la presentación que preparé para Ecodiseña 2007.

Si vas a estar presente, si la relación con tu público va a ser presencial, no pongas una sóla línea de texto más allá de las diapositivas-título que abran cada uno de los bloques de tu argumentación.

¿Recuerdas el comienzo de las películas de espías de la Guerra fría? Una fórmula que me encanta es comenzar presentando a los dramatis personae así. Fotos. Simples y sencillas fotos en la calle de aquellos de quienes vas a hablar como fondo visual mientras relatas quiénes son y por qué interesan a tu relato.

Después: presentación -dónde anticipas conclusiones-,. nudo -donde explicas cómo se ha llegado o se ha de llegar a un momento que hace inevitables esas conclusiones- y desenlace -donde las conclusiones aparecen una vez más pero esta vez como resultado. ¿Reiterativo? Un tanto. Pero recuerda que el objetivo es transmitir qué piensas, qué crees, de un modo efectivo. Luego vendrá el debate de verdad, cuando tus oyentes hayan podido consultar otras fuentes, chequear tu bibliografía, etc. Es decir, tu objetivo es interesar y dejar en la lista de tareas de tus oyentes la búsqueda de información suplementaria para que se hagan una opinión fundada y propia, no darles todo machacadito y dejarles convencidos. Aunque quisieras es imposible transmitir tanta información de una vez y para siempre.

Elaborar presentaciones es, ante todo, documentarlas gráficamente. Utiliza repositorios de dominio público cuando no llegue con tus propias fotos y capturas.

…Y prepara un texto de soporte con listados de enlaces y bibliografía en formato pdf o similar. Si lo haces bien, te lo pedirán después.

Guardado por David de Ugarte en como destacado> su moleskine a las 12:42 pm | (5)

Domingo, 23 de Diciembre de 2007

La LISI y los ejes del nuevo mundo

A raíz de la aprobación de la LISI, el sentimiento de ruptura de la representación entre una parte de la juventud que vive ya como cotidiana una buena parte de su vida en redes distribuidas, y los partidos políticos se ha hecho patente.

En estos días hemos podido leer cientos, tal vez miles de posts airados, en especial con la izquierda, escritos por jóvenes que se consideran paradójicamente parte de la izquierda. El post más significativo en este sentido me ha parecido el de Versvs. Versvs, un activista conocido, ligado al software libre, pide el boicot electoral a los principales partidos en marzo. Como tantos otros, se considera defraudado por una izquierda que defiende a muerte la propiedad intelectual y lo denuncia como una incoherencia inexplicable si no es por motivos espurios.

Se equivoca: la izquierda es coherente votando a favor de la LISI. Tan coherente que lo hace en vísperas de unas elecciones donde esos votos le resultarán clave. Tan coherente que no le importa perderlos. Fue la izquierda de la revolución francesa la que inventó la propiedad intelectual. Fue la II internacional la que más presión hizo para que se incluyera como “derecho” y hasta la tercera internacional (salvo los ultraizquierdistas de Bordiga enfrentados con Gramsci) la defendió hasta la extenuación como base material de lo que luego sería ese horror de la “alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura” que inventó el PCE de Carrillo y que hasta hoy sigue sirviendo de subtexto en la eterna luna de miel entre la izquierda y la SGAE.

El problema es otro: las categorías tanto de la derecha y la izquierda como del nacionalismo que les da base a ambos, no son operativas ya para enfrentar los problemas propios de una sociedad de redes distribuidas. No es una novedad, hace mucho que venimos hablando de ello por esta red. En especial sobre los límites del pensamiento político actual para replantear la propiedad intelectual.

Versvs me responde a su vez que siempre habrá divisorias. Es cierto. Pero recapitulemos. Con los defraudados de la izquierda hoy que ya viven buena parte de su vida en entornos distribuidos hay un diagnóstico común:

  • durante el siglo XIX y XX el eje derecha/izquierda sustituyó a otros ejes anteriores (ilustrados/escolásticos por ejemplo)
  • ese eje explicaba y representaba los problemas centrales de la época de las redes descentralizadas. Intentar explicar los siglos XIX y XX en los términos del debate entre Salamanca y la Real Sociedad Económica de amigos del País, entre los últimos escolásticos y Jovellanos, hubiera sido una simple marcianada, por mucho que muchos temas abiertos por ellos siguieran pendientes en el debate derecha izquierda de los siglos posteriores
  • Ese debate entre derecha e izquierda, hoy no representa ni puede categorizar los problemas nuevos, propios de una sociedad de redes distribuidas. Son útiles todavía para problemas heredados, para las cosas pendientes del mundo que se está cerrando. Cosas como la extensión de ciertos derechos civiles -que deberían haberse generalizado hace tiempo- o la igualdad de oportunidades. Y aún con problemas y con una cierta confusión de discursos y roles. Pero desde luego esa divisoria no sirve para explicar los problemas genuinos de este tiempo.

Habrá pues una nueva divisoria, un nuevo eje o nuevos ejes de explicación/representación, nos dice Versvs. Pero la cuestión es si esos ejes nuevos se podrán enmarcar en la lógica derecha-izquierda, convirtiéndose en una simple evolución, o se producirá una ruptura conceptual similar a que siguió a la revolución francesa.

Y sinceramente, yo creo que todo apunta a la necesidad de la aparición de un conjunto de categorías completamente nuevas. Izquierda y derecha se relacionan con el estado nacional de una manera en la que es casi imposible que alguna vez puedan absorver movimientos como la Devolución que serán fundamentales en el nuevo mundo.

Por eso, mi tema central de estudio durante el próximo año será jústamente el cambio que está en la base de todo esto. El salto de las naciones a las redes, de pensar desde naciones y estados a pensar desde las redes y comunidades reales. Los nuevos ejes sólo pueden pensarse desde ahí, desde donde ahora se sienten e intentan hacerse oir por una lógica de representación que tiene unas fronteras en las que símplemente no encajan.

Guardado por David de Ugarte en Devolución> como destacado a las 1:51 pm | (4)

Sábado, 22 de Diciembre de 2007

Fabbing: retos para una década

Vídeo montado y completo de la conferencia de ayer en Ecodiseña 2007

Parece que la presentación de ayer gustó mucho en Ecodiseña 2007. Hubiera preferido estar en vivo pero Skype tampoco se portó mal y las preguntas fueron bastante fluidas.

He preparado un vídeo en Jumpcut. Como todos los nuestros deja abiertos y editables los cortes para que reutilicéis cuanto queráis y cómo queráis. Espero que os guste

Guardado por David de Ugarte en Devolución> como destacado a las 5:01 pm | (9)

Viernes, 21 de Diciembre de 2007

Fabbing y sostenibilidad

Una vídeocharla sobre los retos de la sociedad del fabbing para la sostenibilidad y el desarrollo global.

Fabbing: la revolución en la produccción y su repercusión en la idea de un mundo más sostenible es la conferencia que tenía que haber podido dar mañana en Avilés dentro de Ecodiseña 2007.

Tras el desastre de anoche en la T4 hoy no pudimos conseguir billetes a Avilés. Así que a sugerencia de nuestro amigo Maki, ni cortos ni perezosos montamos un pequeño estudio en las Indias. Paco estuvo estupendo a la realización y Nat en el montaje con las diapositivas.

Tengo que pediros perdón por utilizar un formato propietario. Lo hicimos así por ser el que utilizan en los ordenadores del lugar de las conferencias y porque no teníamos tiempo para asegurar compatibilidades, ya se sabe que Microsoft no es amiga de cumplir estándares…

En cualquier caso, espero que os guste el formato de presentación y no puedo sino invitaros a bajar la carpeta, descomprimirla y dejar luego aquí vuestras impresiones.

Guardado por David de Ugarte en Devolución> como destacado a las 12:05 am | (6)

Sábado, 17 de Noviembre de 2007

La Propiedad Intelectual y sus alternativas: Creative Commons vs Devolución

Cuando elegimos un sistema de licencias estamos tomando una posición política, no sólo ética. Este texto resume los debates político-económicos que creo es fundamental conocer para hacer ese posicionamiento consciente y ponderado

¿Por qué los economistas ya no defienden el copyright y las patentes?

El argumento convencional a favor de la existencia de un monopolio legal sobre la invención o la creación artística e intelectual en favor del autor (que eso y no otra cosa es lo que llamamos propiedad intelectual) tiene dos partes.

  1. La actividad creativa o inventiva exige una inversión inicial fuerte que redunda en existencia de rendimientos crecientes a escala que hacen inviable la competencia.
  2. Segundo, el correspondiente monopolio natural tampoco resulta viable si el producto es reproducible a bajo coste.

En consecuencia, decía la argumentación convencional, si queremos que exista la actividad creativa de que se trate es necesario hacer viable el monopolio incrementando artificialmente el coste de la reproducción del producto que incorpora la invención.

Hasta hace 5 años casi todos los economistas tenían este argumento convencional grabado en su disco duro… pero ya había experiencias que señalaban que la realidad, merced al desarrollo de las tecnologías de comunicación distribuida, estaba cambiando. La música era tal vez el ejemplo más popular, pero la industria que más llamaba la atención de los economistas era otra. Una industria que se adaptó antes que ninguna otra a Internet y donde la propiedad iintelectual tenía difícil reclamo, pero que, sin ninguna duda era de las más innovadoras del nuevo entorno: el porno.

El cambio de paradigma comenzó en Mayo de 2002, cuando los profesores en UCLA Michele Boldrin y David Levine publicaron en la American Economic Review el primero de una serie de artículos y papers que demostraban la no necesidad de la existencia de propiedad intelectual para la existencia de incentivos a la innovación en un marco como el actual.

Los resultados dejaban claro que si la invención o idea creativa está incorporada en un producto (lo que es siempre el caso); si la reproducción o imitación o copia exige una cierta formación intelectual ó técnica que hace que la imitación nunca sea sin costes (lo que ocurre en general) y si hay límites a la capacidad de reproducción (lo que es bastante obvio en la mayoría de los casos), el valor descontado presente de las cuasi-rentas que recibe el creador inicial en ausencia de copyrights o patentes, es positivo y crece a medida que se reducen los costes de reproducir el producto en el cual la idea se incorpora.

Es decir, la disponibilidad de ordenadores e internet informáticas que abaratan el coste de reproducir y transmitir informacion hará crecer, no disminuir, los beneficios que pueden obtener los autores en ausencia de la protecion ofrecida por el copyright. En consecuencia y de forma general, el autor no necesita el monopolio para tener incentivos y no sería necesario el copyright para encarecer artificialmente el coste de la reproducción o copia.

Pero, en la práctica, ¿no son necesarias las patentes?

En poco tiempo,