
Después de leer el
post de María sobre un reciente caso en Barajas, abro el correo y me encuentro la
carta de un amigo argentino: “Después de pasar todo el día lunes y la noche en una habitación totalmente cerrada sin ventanas y con un guardia permanentemente en la puerta, al día siguiente me llevaron ante una Jueza de Instrucción. No me permitieron hacer una llamada antes de salir para comunicarle a mi amigo español la dirección y el Juzgado al que concurriría. Hubo que hacer gestiones, ante el preocupado llamado de mi amigo para averiguar donde me llevaban”.
Léanla entera y luego, si quieren hablamos del
sueño democrático europeo.
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Es lamentable, y las salas dónde se retiene a la gente…un amigo ha estado muchas veces en ellas (como abogado) y me ha contado que las condiciones son lamentables. Por otro lado mi novia ha trabajado muchos años en el aeropuerto y me ha contado cada escena de un madero chusquero y carpetovetónico tal y como conocemos mirando a la persona y prácticamente tomando él la decisión de si esa persona podía o no entrar en el país que es para echarse a temblar. Como anécdota contar que el programa que manejan todas las compañías y que contiene las razones por las que a un pasajero se le puede negar viajar contienen (sin duda porque lleva ahí muchos años pero es significativo) “hippie aparience” como motivo justificado.
Es la imagen pura de la globalización (la persona vestida “rara”) frente al estado nacional (el policía que puede decidir si pasa o no pero no sabría citar dos libros).