Confesiones que no caben en un tweet
La ciudad desierta. Sobre la mesa dos cafes y lemoncelo. Dolce Vita, Pink Floid de fondo. Ella se levanta al baño. La conversación flota entre el último post de Juan y el tweet de Pere sobre Maricarmen.
Tomo la Blackberry, no puedo evitarlo. Soy un feliz enamorado. Si estoy mal me basta con hacerle sonreir. Si ha de marchar, con mirarle mientras sube la calle. Años ya y cada vez que la veo me muero por conocerla.
Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 3:19 pm







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El amor es grande y en verano se dilata.
Mirá vos, un poeta…
Las flores nunca fallan.
suerte y cuida el corazón!