« Una sencilla verdad « Portada » Release the cure »
Lunes, 7 de Julio de 2008
Mañana parto a Santander para participar en el curso que organiza la industria todos los años. Este año se llama Las nuevas formas de edición y su incidencia en los derechos de autores y editores y la idea era hablar de la experiencia de la Colección Planta 29 y de cómo hacer negocio en Dominio Público
Pero es un poco tarde en realidad para eso. Si queremos estar un paso por delante en el debate y la negociación con las editoriales hay que pasar ya a hablar del libro electrónico.
La tentación es pensar que la revolución del libro electrónico será similar a la que en su día abrió el ya fenecido Rio, al convertir el mp3 en el formato de la música móvil. Y es cierto que algunas cosas son parecidas pero el conjunto es realmente muy diferente y tienden a facilitar la apertura del modelo de negocio de las editoriales. Veamos:
- El reproductor de mp3 vino a suceder al walkman y al discman, el objeto social preexistía, el uso de dispositivos para llevar música encima ya estaba extendido. Mientras el consumo de música es masivo, la lectura de libros no lo es tanto: el número de lectores que leen al menos una novela o un ensayo a la semana no es comparable a los que escuchan al menos un disco nuevo a la semana. Por lo mismo, los 300 euros que costaba el Rio cuando salió -o los 600 del primer iPod- no imposibilitaron la formación de una primera gran bolsa de consumidores: ver gente con reproductores de mp3 en el metro se convirtió pronto en algo normal. Algo que no ha pasado, ni seguramente pasará con el Iliad.
- El libro electrónico es una verdadera novedad, porque la gracia del libro electrónico es que no es un libro
es una biblioteca y un cuaderno que -en breve, estamos trabajando en el software- permitirá compartir comentarios y notas en una red. Es decir, mientras el lector de mp3 se orientaba al consumo individual de música, el libro electrónico se orienta a la lectura compartida, a la biblioteca y la generación de conocimiento en red, algo que no ha prendido de forma masiva ni siquiera en las grandes organizaciones.
- Los costes de digitalización son mucho más altos en el caso del libro. Hacer una copia electrónica de un disco recien comprado deja el disco intacto y consiste en correr un programa y esperar 15 minutos a que aparezcan los archivos mp3 en el escritorio. Digitalizar un libro es un verdadero trabajo que lleva horas y deja el original destrozado. Si calculamos los costes, la digitalización sólo resulta rentable en el caso de las bibliotecas.
Es decir, el público, tanto particular como sobre todo institucional, del libro electrónico tiene fuertes incentivos a pagar por contenidos. La cuestión es si las editoriales entenderán el modo en que pueden atender esta demanda, pues aquí empiezan las novedades:
- No hay que repetir los errores del negocio discográfico: si hasta Steve Jobs reniega del DRM no se trata de imponer un modelo cerrado como intentan -infructuosamente- el Kindle de Amazon o el Sony Reader. El libro electrónico sirve para compartir bibliotecas y el modelo de negocio debe orientarse a ellas, sin cercenar el uso marginal, personal, basado en la copia privada o el main-business no despegará.
- En el libro electrónico los formatos son importantes
y diversos. El pdf no es equivalentes al mp3 en música: un tema en mp3 me sirve, en principio en cualquier reproductor, un pdf sólo podré leerlo cómodamente si el formato de pantalla coincide con las dimensiones de mi libro electrónico. Cuanto más abierto sea el formato electrónico, más valor tendrá la edición porque más fácil será la personalización a las necesidades de cada usuario dentro de la biblioteca corporativa o escolar.
¿Dónde está el negocio?
A diferencia del negocio de la música pop, el libro electrónico, por lo dicho más arriba es escásamente sustitutivo del libro en papel en términos globales:
- la mayoría de usuarios, es decir, la masa de gente que lee menos de un libro al mes, seguirán usando el libro en papel.
- Como demostramos con Planta 29 los pdfs libres y fácilmente reproducibles representan para estos usuarios el equivalente de un promocional. De hecho un promocional mucho más efectivo que los habituales adelantos en prensa. Más descargas significa más libros vendidos en papel y no menos.
- Los heavy users del libro, que son los que se gastarán los 400 o 500 euros que cuesta un libro electrónico, tienen todos los incentivos para suscribirse a una tarifa plana igual o superior a su gasto medio mensual en libros
¿Pueden ganar las editoriales dinero con el libro electrónico sin entrar en batallas estériles que les separen de sus clientes como ha hecho la música? No es tan difícil: El negocio del libro electrónico está en la suscripción individual o colectiva, no en la venta de ejemplares individuales. Lo lógico es que yo me suscriba a colecciones o editoriales completas pagando una tarifa plana a cambio de un derecho de descarga.
Dicho de otro modo: o las editoriales apuestan por las bibliotecas electrónicas o crean sus propias bibliotecas.
¿Amenaza el libro electrónico a las editoriales? Amanhã parto a Santander para participar no curso que organiza a indústria todos os anos. Neste ano chama-se As novas formas de edição e sua incidencia nos direitos de autores e editores e a ideia era falar da experiência da Colecção Planta 29 e de como fazer negócio em Domínio Público
Mas é um pouco tarde em realidade para isso. Se queremos estar um passo por diante no debate e a negociação com as editoriais há que passar já a falar do livro electrónico.
A tentación é pensar que a revolução do livro electrónico será similar à que em seu dia abriu o já fenecido Rio, ao converter o mp3 no formato da música móvel. E é verdadeiro que algumas coisas são parecidas mas o conjunto é realmente muito diferente e tendem a facilitar a abertura do modelo de negócio das editoriais. Vejamos:
- O reproductor de mp3 vinho a suceder ao walkman e ao discman, o objecto social preexistía, o uso de dispositivos para levar música em cima já estava estendido. Enquanto o consumo de música é em massa, a leitura de livros não o é tanto: o número de leitores que lêem ao menos uma novela ou um ensaio à semana não é comparable aos que escutam ao menos um disco novo à semana. Pelo mesmo, os 300 euros que custava o Rio quando saiu -ou os 600 do primeiro iPod- não imposibilitaron a formação de uma primeira grande carteira de consumidores: ver gente com reproductores de mp3 no metro converteu-se cedo em algo normal. Algo que não passou, nem seguramente passará com o Iliad.
- O livro electrónico é uma verdadeira novidade, porque a graça do livro electrónico é que não é um livro
é uma biblioteca e um cuaderno que -em breve, estamos a trabalhar no software- permitirá compartilhar comentários e notas numa rede. Isto é, enquanto o leitor de mp3 orientava-se ao consumo individual de música, o livro electrónico orienta-se à leitura compartilhada, à biblioteca e a geração de conhecimento em rede, algo que não prendeu de forma em massa nem sequer nas grandes organizações.
- Os custos de digitalización são bem mais altos no caso do livro. Fazer uma cópia electrónica de um disco recien comprado deixa o disco intacto e consiste em correr um programa e esperar 15 minutos a que apareçam os arquivos mp3 no escritorio. Digitalizar um livro é um verdadeiro trabalho que leva horas e deixa o original destroçado. Se calculamos os custos, a digitalización só resulta rentable no caso das bibliotecas.
Isto é, o público, tanto particular como sobretudo institucional, do livro electrónico tem fortes incentivos a pagar por conteúdos. A questão é se as editoriais entenderão o modo em que podem atender esta demanda, pois aqui começam as novidades:
- Não há que repetir os erros do negócio discográfico: se até Steve Jobs renega do DRM não se trata de impor um modelo fechado como tentam -infrutiferamente- o Kindle de Amazon ou o Sony Reader. O livro electrónico serve para compartilhar bibliotecas e o modelo de negócio deve orientar-se a elas, sem cercenar o uso marginal, pessoal, baseado na cópia privada ou o main-business não decolará.
- No livro electrónico os formatos são importantes
e diversos. O pdf não é equivalentes ao mp3 em música: um tema em mp3 serve-me, em princípio em qualquer reproductor, um pdf só poderei o ler comodamente se o formato de tela coincide com as dimensões de meu livro electrónico. Quanto mais aberto seja o formato electrónico, mais valor terá a edição porque mais fácil será a personalización às necessidades da cada utente dentro da biblioteca corporativa ou escolar.
Onde está o negócio?
A diferença do negócio da música pop, o livro electrónico, pelo dito mais acima é escásamente sustitutivo do livro em papel em termos globais:
- a maioria de utentes, isto é, a massa de gente que lê menos de um livro ao mês, seguirão usando o livro em papel.
- Como demonstrámos com Planta 29 os pdfs livres e facilmente reproducibles representam para estes utentes o equivalente de um promocional. Aliás um promocional bem mais efectivo que os habituais progressos em imprensa. Mais descargas significa mais livros vendidos em papel e não menos.
- Os heavy users do livro, que são os que gastar-se-ão os 400 ou 500 euros que custa um livro electrónico, têm todos os incentivos para se subscrever a uma tarifa plana igual ou superior a seu gasto médio mensal em livros
Podem ganhar as editoriais dinheiro com o livro electrónico sem entrar em batalhas estéreis que lhes separem de seus clientes como fez a música? Não é tão difícil: O negócio do livro electrónico está na assinatura individual ou colectiva, não na venda de exemplares individuais. O lógico é que eu me subscreva a colecções ou editoriais completas pagando uma tarifa plana a mudança de um direito de descarga.
Dito de outro modo: ou as editoriais apostam pelas bibliotecas electrónicas ou criam suas próprias bibliotecas.
Ameaça o livro electrónico às editoriais? Mañá parto a Santander para participar no curso que organiza a industria todos os anos. Este ano chámase As novas formas de edición e a súa incidencia nos dereitos de autores e editores e a idea era falar da experiencia da Colección Planta 29 e de como facer negocio en Dominio Público
Pero é un pouco tarde en realidade para iso. Si queremos estar un paso por diante no debate e a negociación coas editoriais hai que pasar xa a falar do libro electrónico.
A tentación é pensar que a revolución do libro electrónico será similar á que no seu día abriu o xa fenecido Rio, ao converter o mp3 no formato da música móbil. E é certo que algunhas cousas son parecidas pero o conxunto é realmente moi diferente e tenden a facilitar a apertura do modelo de negocio das editoriais. Vexamos:
- O reproductor de mp3 viño a suceder ao walkman e ao discman, o obxecto social preexistía, o uso de dispositivos para levar música encima xa estaba estendido. Mentres o consumo de música é masivo, a lectura de libros non o é tanto: o número de lectores que len polo menos unha novela ou un ensaio á semana non é comparable aos que escoitan polo menos un disco novo á semana. Polo mesmo, os 300 euros que custaba o Rio cando saíu -ou os 600 do primeiro iPod- non imposibilitaron a formación dunha primeira gran bolsa de consumidores: ver xente con reproductores de mp3 no metro converteuse pronto en algo normal. Algo que non pasou, nin seguramente pasará co Iliad.
- O libro electrónico é unha verdadeira novidade, porque a graza do libro electrónico é que non é un libro
é unha biblioteca e un caderno que -en breve, estamos traballando no software- permitirá compartir comentarios e notas nunha rede. É dicir, mentres o lector de mp3 orientábase ao consumo individual de música, o libro electrónico oriéntase á lectura compartida, á biblioteca e a xeración de coñecemento en rede, algo que non prendeu de forma masiva nin sequera nas grandes organizacións.
- Os custos de digitalización son moito máis altos no caso do libro. Facer unha copia electrónica dun disco recien comprado deixa o disco intacto e consiste en correr un programa e esperar 15 minutos a que aparezan os arquivos mp3 no escritorio. Digitalizar un libro é un verdadeiro traballo que leva horas e deixa o orixinal esnaquizado. Si calculamos os custos, a digitalización só resulta rendible no caso das bibliotecas.
É dicir, o público, tanto particular como sobre todo institucional, do libro electrónico ten fortes incentivos a pagar por contidos. A cuestión é si as editoriais entenderán o modo en que poden atender esta demanda, pois aquí empezan as novidades:
- Non hai que repetir os erros do negocio discográfico: si ata Steve Jobs renega do DRM non se trata de impoñer un modelo pechado como intentan -infructuosamente- o Kindle de Amazon ou o Sony Reader. O libro electrónico serve para compartir bibliotecas e o modelo de negocio debe orientarse a elas, sen cercenar o uso marginal, persoal, baseado na copia privada ou o main-business non despegará.
- No libro electrónico os formatos son importantes
e diversos. O pdf non é equivalentes ao mp3 en música: un tema en mp3 sérveme, en principio en calquera reproductor, un pdf só poderei lelo cómodamente si o formato de pantalla coincide coas dimensións do meu libro electrónico. Canto máis aberto sexa o formato electrónico, máis valor terá a edición porque máis fácil será a personalización ás necesidades de cada usuario dentro da biblioteca corporativa ou escolar.
Onde está o negocio?
A diferenza do negocio da música pop, o libro electrónico, polo devandito máis arriba é escásamente sustitutivo do libro en papel en términos globais:
- a maioría de usuarios, é dicir, a masa de xente que le menos dun libro ao mes, seguirán usando o libro en papel.
- Como demostramos con Planta 29 os pdfs libres e fácilmente reproducibles representan para estes usuarios o equivalente dun promocional. De feito un promocional moito máis efectivo que os habituais adiantos en prensa. Máis descargas significa máis libros vendidos en papel e non menos.
- Os heavy users do libro, que son os que se gastarán os 400 ou 500 euros que custa un libro electrónico, teñen todos os incentivos para subscribirse a unha tarifa plana igual ou superior ao seu gasto medio mensual en libros
Poden gañar as editoriais diñeiro co libro electrónico sen entrar en batallas estériles que lles separen dos seus clientes como fixo a música? Non é tan difícil: O negocio do libro electrónico está na suscripción individual ou colectiva, non na venda de exemplares individuais. O lóxico é que eu me subscriba a coleccións ou editoriais completas pagando unha tarifa plana a cambio dun dereito de descarga.
Dito doutro xeito: ou as editoriais apostan polas bibliotecas electrónicas ou crean as súas propias bibliotecas.
Ameaza o libro electrónico ás editoriais? Deman part en Santander per participar en lo cors que # # #el l'industria totes los ans. Se sona ongan Las nòvas formas d'edicion e la siá incidéncia en los dreches d'autors e editors e l'idèa èra parlar de l'experiéncia de la Colleccion Planta 29 e de cossí far negòci en Domeni Public
Mas es un pauc tard en realitat per aiçò. Se volèm èsser un pas per davant en lo debat e la negociacion amb las editorialas cal passar ja a parlar del libre electronic.
La temptacion es pensar que la revolucion del libre electronic serà similara qu'en lo sieu jorn li dobriguèt a el lo ja fenecido Rio, al convertir lo mp3 en lo formato de la musiciana mobila. E es cèrt que qualques causas son semblantas mas l'ensemble es vertadièrament fòrça desparièr e tendon a facilitar la dubertura del modèl de negòci de las editorialas. Vejam:
- Lo reproductor de mp3 vin a succedir al walkman e al discman, l'objècte social preexistissiá, l'emplec de dispositius per portar musiciana dessús ja èra estendut. Mentre lo consum de musiciana es massiu, la lectura de libres o es pas tanta: lo nombre de lectors que liegen almens un roman o un assag a la setmana es pas comparable que li escotan a el almens un disc nòu a la setmana. Per çò de meteis, los 300 d'èuros que costava lo Rio quand sortiguèt -o los 600 del primièr iPod- faguèron impossible pas la formacion d'una primièra granda borsa de consumidors: veire de gents amb reproductors de mp3 en lo mètre se convertiguèt lèu en qualquarren normal. Qualquarren qu'es pas passat, ni passarà segurament amb lo Iliad.
- Lo libre electronic es una veritabla novetat, pr'amor que la gràcia del libre electronic es qu'es pas un libre
es una bibliotèca e un quasèrn que -en breve, trabalham dins lo logicial- permetrà partejar de comentaris e de nòtas en una ret. Es dire, mentre lo lector de mp3 s'orientava al consum individual de musiciana, lo libre electronic s'orienta a la lectura partejada, a la bibliotèca e la generacion de coneissença en ret, qualquarren qu'a pas pres de forma massiva quitament pas en las grandas organizacions.
- Los còstes de digitalizacion son fòrça mai nautes en lo cas del libre. Far una còpia electronica d'un disc recien crompat daissa lo disc intacto e consistís en córrer un programa e esperar 15 menutas a qu'aparescan los archius mp3 en lo escritorio. Digitalizar un libre es un veritable trabalh que pòrta d'oras e daissa l'original estrossejat. Se calculam los còstes, la digitalizacion resulta sonque rendabla en lo cas de las bibliotècas.
Es dire, lo public, tant particular coma sustot institucional, del libre electronic a de fòrts incentius a pagar per de contenguts. L'afar es se las editorialas entendràn la manièra en que pòdon atier aquesta demanda, doncas començan aicí las novetats:
- Cal pas repetir los errors del negòci discografic: se fins a Steve Jobs renègue del DRM se tracta pas d'impausar un modèl barrat coma ensajan -infructuosamente- lo Kindle de Amazon o lo Sony Reader. Lo libre electronic servís a partejar de bibliotècas e lo modèl de negòci a de s'orientar a elas, sens cercenar l'emplec marginal, personal, basat en la còpia privada o lo main-business desgahetarà pas.
# # #el lo libre electronic a las editorialas? Demà part a Santander per a participar en el curs que organitza la indústria tots els anys. Enguany es diu Les noves formes d'edició i la seva incidència en els drets d'autors i editors i la idea era parlar de l'experiència de la Col·lecció Planta 29 i de com fer negoci en Domini Públic
Però és una mica tard en realitat per a això. Si volem estar un pas per davant en el debat i la negociació amb les editorials cal passar ja a parlar del llibre electrònic.
La temptació és pensar que la revolució del llibre electrònic serà similar a la qual en el seu dia va obrir el ja fenecido Rio, al convertir el mp3 en el format de la música mòbil. I és cert que algunes coses són semblants però el conjunt és realment molt diferent i tendeixen a facilitar l'obertura del model de negoci de les editorials. Vegem:
- El reproductor de mp3 vi a succeir al walkman i al discman, l'objecte social preexistía, l'ús de dispositius per a portar música damunt ja estava estès. Mentre el consum de música és massiu, la lectura de llibres no ho és tant: el nombre de lectors que llegeixen almenys una novel·la o un assaig a la setmana no és comparable als quals escolten almenys un disc nou a la setmana. Pel mateix, els 300 euros que costava el Rio quan va sortir -o els 600 del primer iPod- no van impossibilitar la formació d'una primera gran borsa de consumidors: veure gent amb reproductors de mp3 en el metre es va convertir aviat en alguna cosa normal. Alguna cosa que no ha passat, ni segurament passarà amb el Iliad.
- El llibre electrònic és una veritable novetat, perquè la gràcia del llibre electrònic és que no és un llibre
és una biblioteca i un quadern que -en breu, estem treballant en el programari- permetrà compartir comentaris i notes en una xarxa. És a dir, mentre el lector de mp3 s'orientava al consum individual de música, el llibre electrònic s'orienta a la lectura compartida, a la biblioteca i la generació de coneixement en xarxa, alguna cosa que no ha prendido de forma massiva ni tan sols en les grans organitzacions.
- Els costos de digitalización són molt més alts en el cas del llibre. Fer una còpia electrònica d'un disc recien comprat deixa el disc intacte i consisteix a córrer un programa i esperar 15 minuts al fet que apareguin els arxius mp3 en l'escriptori. Digitalitzar un llibre és un veritable treball que porta hores i deixa l'original destrossat. Si calculem els costos, la digitalización només resulta rendible en el cas de les biblioteques.
És a dir, el públic, tant particular com sobretot institucional, del llibre electrònic té forts incentius a pagar per continguts. La qüestió és si les editorials entendran la manera en què poden atendre aquesta demanda, doncs aquí comencen les novetats:
- No cal repetir els errors del negoci discogràfic: si fins a Steve Jobs renega del DRM no es tracta d'imposar un model tancat com intenten -infructuosamente- el Kindle de Amazon o el Sony Reader. El llibre electrònic serveix per a compartir biblioteques i el model de negoci ha d'orientar-se a elles, sense cercenar l'ús marginal, personal, basat en la còpia privada o el main-business no desenganxarà.
- En el llibre electrònic els formats són importants
i diversos. El pdf no és equivalents al mp3 en música: un tema en mp3 em serveix, en principi en qualsevol reproductor, un pdf només podré llegir-ho còmodament si el format de pantalla coincideix amb les dimensions del meu llibre electrònic. Quant més obert sigui el format electrònic, més valor tindrà l'edició perquè més fàcil serà la personalización a les necessitats de cada usuari dintre de la biblioteca corporativa o escolar.
On està el negoci?
A diferència del negoci de la música pop, el llibre electrònic, pel dit més a dalt és escásamente substitutiu del llibre en paper en termes globals:
- la majoria d'usuaris, és a dir, la massa de gent que llegeix menys d'un llibre al mes, seguiran usant el llibre en paper.
- Com vam demostrar amb Planta 29 els pdfs lliures i fàcilment reproducibles representen per a aquests usuaris l'equivalent d'un promocional. De fet un promocional molt més efectiu que els habituals avenços en premsa. Més descarregues significa més llibres venuts en paper i no menys.
- Els heavy users del llibre, que són els quals es gastaran els 400 o 500 euros que costa un llibre electrònic, tenen tots els incentius per a subscriure's a una tarifa plana igual o superior a la seva despesa mitja mensual en llibres
Poden guanyar les editorials diners amb el llibre electrònic sense entrar en batalles estèrils que els separin dels seus clients com ha fet la música? No és tan difícil: El negoci del llibre electrònic està en la subscripció individual o col·lectiva, no en la venda d'exemplars individuals. El lògic és que jo em subscrigui a col·leccions o editorials completes pagant una tarifa plana a canvi d'un dret de descarrega.
Dit d'una altra manera: o les editorials aposten per les biblioteques electròniques o creen les seves pròpies biblioteques.
Amenaça el llibre electrònic a les editorials?
Mañana parto a Santander para participar en el curso que organiza la industria todos los años. Este año se llama Las nuevas formas de edición y su incidencia en los derechos de autores y editores y la idea era hablar de la experiencia de la Colección Planta 29 y de cómo hacer negocio en Dominio Público
Pero es un poco tarde en realidad para eso. Si queremos estar un paso por delante en el debate y la negociación con las editoriales hay que pasar ya a hablar del libro electrónico.
La tentación es pensar que la revolución del libro electrónico será similar a la que en su día abrió el ya fenecido Rio, al convertir el mp3 en el formato de la música móvil. Y es cierto que algunas cosas son parecidas pero el conjunto es realmente muy diferente y tienden a facilitar la apertura del modelo de negocio de las editoriales. Veamos:
- El reproductor de mp3 vino a suceder al walkman y al discman, el objeto social preexistía, el uso de dispositivos para llevar música encima ya estaba extendido. Mientras el consumo de música es masivo, la lectura de libros no lo es tanto: el número de lectores que leen al menos una novela o un ensayo a la semana no es comparable a los que escuchan al menos un disco nuevo a la semana. Por lo mismo, los 300 euros que costaba el Rio cuando salió -o los 600 del primer iPod- no imposibilitaron la formación de una primera gran bolsa de consumidores: ver gente con reproductores de mp3 en el metro se convirtió pronto en algo normal. Algo que no ha pasado, ni seguramente pasará con el Iliad.
- El libro electrónico es una verdadera novedad, porque la gracia del libro electrónico es que no es un libro
es una biblioteca y un cuaderno que -en breve, estamos trabajando en el software- permitirá compartir comentarios y notas en una red. Es decir, mientras el lector de mp3 se orientaba al consumo individual de música, el libro electrónico se orienta a la lectura compartida, a la biblioteca y la generación de conocimiento en red, algo que no ha prendido de forma masiva ni siquiera en las grandes organizaciones.
- Los costes de digitalización son mucho más altos en el caso del libro. Hacer una copia electrónica de un disco recien comprado deja el disco intacto y consiste en correr un programa y esperar 15 minutos a que aparezcan los archivos mp3 en el escritorio. Digitalizar un libro es un verdadero trabajo que lleva horas y deja el original destrozado. Si calculamos los costes, la digitalización sólo resulta rentable en el caso de las bibliotecas.
Es decir, el público, tanto particular como sobre todo institucional, del libro electrónico tiene fuertes incentivos a pagar por contenidos. La cuestión es si las editoriales entenderán el modo en que pueden atender esta demanda, pues aquí empiezan las novedades:
- No hay que repetir los errores del negocio discográfico: si hasta Steve Jobs reniega del DRM no se trata de imponer un modelo cerrado como intentan -infructuosamente- el Kindle de Amazon o el Sony Reader. El libro electrónico sirve para compartir bibliotecas y el modelo de negocio debe orientarse a ellas, sin cercenar el uso marginal, personal, basado en la copia privada o el main-business no despegará.
- En el libro electrónico los formatos son importantes
y diversos. El pdf no es equivalentes al mp3 en música: un tema en mp3 me sirve, en principio en cualquier reproductor, un pdf sólo podré leerlo cómodamente si el formato de pantalla coincide con las dimensiones de mi libro electrónico. Cuanto más abierto sea el formato electrónico, más valor tendrá la edición porque más fácil será la personalización a las necesidades de cada usuario dentro de la biblioteca corporativa o escolar.
¿Dónde está el negocio?
A diferencia del negocio de la música pop, el libro electrónico, por lo dicho más arriba es escásamente sustitutivo del libro en papel en términos globales:
- la mayoría de usuarios, es decir, la masa de gente que lee menos de un libro al mes, seguirán usando el libro en papel.
- Como demostramos con Planta 29 los pdfs libres y fácilmente reproducibles representan para estos usuarios el equivalente de un promocional. De hecho un promocional mucho más efectivo que los habituales adelantos en prensa. Más descargas significa más libros vendidos en papel y no menos.
- Los heavy users del libro, que son los que se gastarán los 400 o 500 euros que cuesta un libro electrónico, tienen todos los incentivos para suscribirse a una tarifa plana igual o superior a su gasto medio mensual en libros
¿Pueden ganar las editoriales dinero con el libro electrónico sin entrar en batallas estériles que les separen de sus clientes como ha hecho la música? No es tan difícil: El negocio del libro electrónico está en la suscripción individual o colectiva, no en la venta de ejemplares individuales. Lo lógico es que yo me suscriba a colecciones o editoriales completas pagando una tarifa plana a cambio de un derecho de descarga.
Dicho de otro modo: o las editoriales apuestan por las bibliotecas electrónicas o crean sus propias bibliotecas.
Comentarios
Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just
« Una sencilla verdad « Portada » Release the cure »
Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog hace devolución expresa de ellas al Dominio Público
|