Fotos de un domingo de excursión por la comarca del Alguer

Por la mañana, autobús a la playas de Lazarettu para darnos un bañito y refrescarnos del calorín antes de comer

Y junto a la playa, otro autobús para Capo Caccia, un parque natural de aves marinas.

Una vez en el cabo lo típico es bajar los famosos 656 escalones que te separan de las famosas grutas de Neptuno

El camino cansa, sobre todo de vuelta, pero es impresionante

Y cuando finalmente llegas al nivel del mar, entras a los inmensos salones de la cueva.
A la vuelta, en el horizonte, empezó el tremendo fuego de artificio de una tormenta de otoño que llegó a Alguero pasada la media noche. Para entonces ya estábamos recuperados del esfuerzo a base de helados de la plaza de San Miguel y pizzas del Passaparola.
Hoy está más fresco y despejado. El cielo ha tomado un azul oscuro y profundo. Es el cumpleaños de Jose, así que supongo que saldremos a celebrar… Y claro, toca recoger. Esta noche volamos de vuelta hacia Girona… y mira que me apetece poco.
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[…] Pudisteis seguir nuestro viaje casi día a día gracias al blog de David, que tuvo la paciencia y la constancia para escribir por las noches y bajar por las mañanas a sentarse en los duros adoquines de nuestra estrecha calle, en cuyo número 23 pillábamos la red wifi de un bar que sólo abría los sábados y los domingos por la noche. […]
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[…] Ya de vuelta a la realidad cotidiana, a las llamadas en espera y a la agenda con vida propia, descubro con sorpresa que aún tengo secuelas fÃsicas del último periplo viajero: hacÃa tiempo que no tenÃa unas agujetas como estas. Estoy empezando a dudar que la práctica de alternar el calor y el frÃo sea algo benévolo para el human body. Lo digo porque tras los 656 escalones que franquean la Gruta de Neptuno, me embarqué hacia tierras más frÃas. Disfruté de la lluvia de Santiago de Compostela que sirvió de excusa para que Lola yo decidéramos atrincherarnos en una de las bodegas del Preguntoiro que servÃa un vino tinto que calentaba el espÃritu de qué manera, mientras en el exterior caÃan chuzos de agua Una delicia, y a su vez un buen preparativo para continuar hacia tierras germanas, en donde el frÃo campaba ya a sus anchas y en donde se me congeló casi todo, menos el ingenio y la actitud vital que dan para esto y más, sobre todo con el estÃmulo de la creatividad juguetona de alguien como Cristina. […]





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¿Veis?. Ese duro entrenamiento diario de subir cinco pisos a pie os permite heroicidades como esa..¡¡Neptuno en persona habrá salido a daros la bienvenida!! :-O