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Sábado, 31 de Mayo de 2008Viernes, 30 de Mayo de 2008Un cierto MadridComunidad e identidadUna reflexión a partir del debate sobre las comunidades, sobre qué es la identidad real y su relación con las identidades imaginadas Me ha llamado mucho la atención cómo, el post sobre comunidades del otro día, ha destapado rechazos espontáneos al concepto mismo de identidad. Primero fue Manolo Pancorbo en comentarios:
Luego Aulo en el blog Entelequia quien comentaba:
Por qué no hay comunidad sin identidadUna comunidad es, ante todo, un demos, una identidad. Cada miembro sabe quién es parte y quién no. Sé quienes son mis amigos del pueblo y cada uno de mis amigos sabe quienes son sus amigos del pueblo. Por supuesto las listas no serán absolutamente idénticas. Pero serán equivalentes a efectos prácticos: si uno se ofrece a organizar una cena, sabemos con relativa certeza a quién nos vamos a encontrar cuando crucemos la puerta del restaurante. Y sobre todo sabemos que seremos tratados como un igual en identidad: si yo les considero mis amigos del pueblo, los que me encuentre me considerarán un amigo (igual) entre los demás. ¿Qué es identidad? No es una definición macro tipo “es amigo del pueblo todo aquel que…“. Esas son las identidades genéricas imaginarias (tipo “ser español”, “ser argentino” o ser “católico”). Son identidades que convienen a la gestión estatal y que en general derivan de ella. Identidades imaginarias que no se parecen en nada a las identidades de una comunidad real. Identidad es la expectativa cierta de que aquello por lo que reconozco a los miembros de una red me reconocerá a mi frente a ellos. Si yo defino la red como “mis amigos”, puedo esperar que sus participantes me llamen amigo. Si defino la red como “los compañeros entre los que escribimos el libro X“, sé que ellos me reconocerán como autor. Si defino la comunidad como “la red de las Indias“, sus miembros me considerarán “indiano“. Identidad, comunidad y sujetoSiguiendo con lo que planteaba Aulo en el comentario de arriba deberíamos preguntarnos si una identidad/comunidad es un sujeto. Mi respuesta es que no. Como decía en el post anterior, lo que define a la comunidad es la interacción. Una red, una comunidad, no existe para algo. No tiene un destino. Existe tan sólo para si, para su propia interacción. No hay un sujeto, hay muchos. Y eso es así aunque la red pueda ser reconocida desde fuera e incluso aunque los miembros de una red se den objetivos comunes más o menos permanentes. Las personas somos complejas, vivimos en conversaciones donde las respuestas e intereses de otros influyen en nuestras propias elecciones. No somos individuos, no estamos aislados. Tenemos entornos, participamos de comunidades y por tanto tenemos múltiples identidades: somos parte de una familia, de distintas comunidades de amigos, de redes virtuales temáticas, de… El sujeto, el que hace las cosas, el que se dota de objetivos, es la persona. Las personas interactúan en comunidades y en esa interacción generan sentido, dan significado a sus identidades compartidas. Y si este significado es compartido por los miembros de una comunidad puede llegar a hacer aparecer a esa red, a esa comunidad como sujeto frente a los otros. Pero aunque para muchos de vosotros pueda parecer que “las Indias hizo una máquina de fabbing“, yo, que estoy dentro de esa comunidad, sé que la máquina la hizo Alex, que le ayudaron Maki y Mercedes y que la idea misma de investigar el fabbing surgió de una serie de conversaciones a partir de libros que sugerí yo, encargó María, compró Nat y empezamos a discutir con Arnau. Identidades reales vs sujetos imaginariosComo en los ejemplos de arriba, las identidades de una comunidad son identidades reales. Cada uno puede hacer una lista de nombres, apellidos o nicks, de la gente con la que comparte las identidades que enmarcan sus interacciones cotidianas. Puede describirlos uno a uno. Puedo decir quienes son los miembros de mi familia, quienes son mis compañeros de trabajo, quienes son mis amigos y quienes están en mis comunidades virtuales. Y por lo general podré describirlos separadamente por mi experiencia de interacción con ellos. Pero no puedo decir quienes forman el sexo masculino, quienes hablan español, quienes tienen una cultura mediterránea o quienes forman España. Esas identidades son imaginarias simplemente porque para definirme por ellas, tengo que imaginar un sujeto con el que no puedo hablar, con el que no puedo interactuar… un sujeto que no existe. En otras palabras: no existen como identidad real porque no hay una comunidad real que les de soporte. No existen España, Argentina, Cataluña o Brasil como sujetos. Ni siquiera existe la Umah ni la Iglesia Universal (la Cristiandad). No existen la raza negra ni la etnia serbia como seres vivos. No existe swahili como sujeto ni sus hablantes forman, ni mucho menos, una comunidad. No existen las mujeres ni los varones como sujetos activos de nada. No existen los gays. No existen los madrileños ni ninguno de los colectivos anteriores más que como agregado estadístico. No se les puede poner a ninguna de estos imaginarios un verbo después que suponga una sola gota de voluntad o deseo, sin hacer un ejercicio de disneyzación salvaje. Es símplemente estúpido decir frases como la lengua se muere, nuestra cultura sufre, las mujeres somos o los españoles pensamos. Sólo las personas mueren, sufren, disfrutan, piensan, son. Y si no existe una comunidad, una conversación real entre personas reales, toda descripción será una descripción desubjetivada, arbitraria y difusa como lo es cualquier estadística. Alergia a la identidad e identidad humana genéricaEntiendo que Manolo o Aulo tengan alergia a sujetos imaginarios e identidades macro. Tras ellos, con más o menos pudor, se esconde siempre la voluntad de una comunidad, esa sí, bien real, de construir maquinarias sociales de poder. Tras la nación, el estado nacional y tras éste los que lo dirigen o aspiran a dirigirlo (una comunidad real). Tras la comunidad de fé, la estructura de la clerecía y sus jerarcas (también una comunidad real). Tras la clase, el partido obrero y sus dirigentes (otra bien real), tras la identidad de género las aspirantes a funcionarias de la igualdad (más)… Todos esos imaginarios median entre nuestras identidades reales (que son múltiples) y la idea genérica de Humanidad o especie (otra que por cierto, tampoco es sujeto alguno). Usan la lógica de definición identitaria de las comunidades reales (quién es y quién no es), que es en realidad una lógica de diversidad definida por el con quienes hablo y quienes me consideran su igual, para, en un terreno donde previamente se ha definido una identidad como principal, excluir a otros, decirnos que no son en realidad, nuestros iguales… Las identidades reales, pequeñas, las que definen a las comunidades y de las cuales cada uno de nosotros tiene unas pocas, nos unen en realidad a los otros seres humanos, precisamente porque sólo tienen sentido en la diversidad y la mezcla, porque son particulares, pequeñas. Defender las identidades reales como base de la socialización, rechazar los imaginarios, es lo único que en la práctica nos libera de la dialéctica amigo-enemigo, precisamente porque muestra el carácter irreductible de la diversidad humana, porque para ser yo, tengo que ser y compartir con muchos. Jueves, 29 de Mayo de 2008EklesiaNuevos modelos de familia con Beatriz SanrománTorre KioAnochece en FuencarralRedefiniendo democracia¿Es la democracia un movimiento o un sistema? ¿Una colección de mecanismos descentralizados o un proceso de distribución de la red social? Hace un par de días dejamos el debate sobre plurarquía y democracia en un punto clave: democracia y plurarquía no son sistémicamente iguales, no hacen parte de la misma naturaleza. Al fin la democracia es un sistema de gestión de la escasez propio de las redes descentralizadas (como el estado) y la plurarquía es un modo de regulación espontánea que emerge en las redes distribuidas (donde ciertos tipos de abundancia son inherentes a la estructura, como las comunidades o el mercado en competencia perfecta). Pero hay un plano más amplio en el que se ligan democracia y plurarquía. Como escribe Augusto de Franco:
Dicho de otro modo, existe una tradición histórica de rechazo a la generación artificial de escasez, una forma de encarar la organización social que tradicionalmente ha pretendido distribuir el poder generando un tejido social más denso (haciendo netweaving). Pero la estructura de comunicaciones y por tanto la estructura de la información no han permitido hasta muy recientemente (como cuento en los primeros capítulos de El poder de las redes) la existencia de ámbitos relativamente amplios y transnacionalizados de relaciones distribuidas. En el mundo pre-Internet las comunidades necesariamente eran no ya pequeñas, sino locales en un sentido estricto, territorial. Por eso los trabajos de Dewey, de Franco, el glocalismo, etc. sitúan lo democrático en lo local, en lo pequeño. Por eso los movimientos modernos, desde el primero de ellos, los Comuneros, pueden conocer ámbitos pluriárquicos en lo estrictamente local, pero cuando se extienden acaban generando mecanismos representativos basados en el voto. Cuando se piensa la organización social desde el plurarquismo, cuando es el amor a la libertad quien nos anima, no es una forma concreta y siempre igual de organización/regulación política lo que se defiende en cada momento y situación. El plurarquismo no es una religión, sino una mirada particular que tienen por objetivo la reducción del ámbito de la imposición. El estado nación democrático, surgió cuando la estructura de comunicaciones, y por tanto la base informacional del poder lo hicieron posible. Es un difícil maridaje ese de estado y libertad que sin embargo no tiene alternativas en el estado. La única alternativa es la contención del estado dentro del espacio en el que la escasez le hace imprescindible y el desarrollo de otros espacios (redes) donde la plurarquía es posible. Por eso la apuesta es, frente a la autocracia y el desarrollo disciplinario de los estados, el reforzamiento de esos valores que el mismo estado democrático reclama, comenzando por las libertades civiles y no la construcción de democracias con apellidos (socialista, bolivariana, social…) más o menos biensonantes:
En los ámbitos donde la abundancia es posible (lo local, el mercado, la red, la gestión comunitaria…) la plurarquía y sólo la plurarquía es aceptable y ha de defenderse enfrentando la generación artificial de escasez que articula desde la voracidad reguladora estatal hasta el proyecto wikipedico o el rankismo en Internet, pasando por los monopolios en el mercado (de ahí que todos los plurarquistas sean devolucionistas) No es por tanto un programa de gestión para el estado lo que estamos discutiendo, el plurarquismo no es una ideología de o para la máquina estatal. Porque de lo que se trata es de ampliar la esfera de la abundancia y limitar la imposición, tejiendo redes, restringiendo el ámbito del estado por un lado y trascendiéndolo por otro. Y es en construir esa transcendencia -postnacional, desterritorializada- en la que, personalmente, creo que hay que aportar más sentido y desarrollar la reflexión. Pero aún quedan debates por delante entre los plurarquistas. De momento ya emerge uno nuevo. Miércoles, 28 de Mayo de 2008La globalización según el anglomundoLa globalización parece relatada por un afásico ególatra, lento y fanfarrón, que en medio del estrépito y la violencia, sólo es capaz de percibir sentido en su propia representación, mientras los demás actores, embobados, esperan pacientes a que el gran hombre -por lo demás, completamente ciego a su presencia- les de entrada a un diálogo que, en realidad, pertenecía a la escena anterior. El anglomundo y su autismo son increibles. Uno no sabe ya si enojarse o desesperarse. No es que lleguen tarde, mal y nunca a los debates relevantes de la red a base de ignorar lo que ocurre en el resto del mundo, como pasó con la Wikipedia ni siquiera que lleguen con diez años de retraso hasta a las reflexiones más tontas ¿sufre el idioma por los SMS? aparecía esta misma semana en The Economist). Lo peor es cuando teorizan el autismo como fuente de beneficios económicos y políticos. El libro de moda en EEUU, ampliamente citado en el NYT por ejemplo, es Network Power de David Singh Grewal. Según Amazon:
Grewall, es J.D. en la Yale Law School, estudiante de doctorado en el Department of Government de Harvard, donde está asociado al Proyecto Justice, Welfare, and Economics Lo curioso es que parece haber descubierto los efectos red, pero en vez de derivar de ellos una teoría de la abundancia, como hizo Juan Urrutia a finales de los 90, ha sacado una teoría que en realidad muestra -e invita a explotar- las posibilidades de “la red mayor” y centralizadora para imponerse al resto. Y es que ha teorizado como ejemplos positivos:
No me tome nadie por un antiamericano o anglófobo. Nada más lejos en alguien que como yo lee en inglés al menos durante 4 horas al día desde hace años y que puede citar a Jefferson y Franklin de memoria… Pero eso no me hace ciego frente a la evolución de la cultura del anglomundo y de sus discursos (estructuralmente idénticos a los del rankismo, por cierto). No creo que debamos mantenernos ciegos ante el peligro cierto y grave de pagar rentas monopolistas o de posición en todos los campos y resignarse a la marginalidad. La globalización hoy parece relatada por un afásico ególatra, lento y fanfarrón, que en medio del estrépito y la violencia, sólo es capaz de percibir sentido en su propia representación, mientras los demás actores, embobados, esperan pacientes a que el gran hombre -por lo demás, completamente ciego a su presencia- les de entrada a un diálogo que, en realidad, pertenecía a la escena anterior. En esa globalización relatada por el anglomundo, nuestras reflexiones y debates -y por tanto nuestros intereses- son y serán excluidos. Porque si el anglomundo no intercomunica, sino que compartimenta para ganar posición e imponerse como estándar, que es lo que de hecho hace y Grewall modeliza, simplemente no podremos llegar a otras esferas lingüísticas y de mercado… …a no ser que, de una vez dejemos de pretender que el anglomundo es nuestra conexión con la globalidad y el desarrollo y nos pongamos en serio a distribuir la red global, comunicándonos con otras esferas culturales directamente, creando enlaces comerciales que no pasen por la Europa anglificada ni por Estados Unidos, en una palabra… globalizándonos como exploradores para evitar ser globalizados como mero paisaje enmudecido. ¿Exagero? Vean este vídeo. Es breve. Y díganme si los media, la blogsfera o incluso la prensa seria del anglomundo están por la labor de interconectar o por el contrario la expectativa es que fortalezcan su papel como filtro asimétrico: Martes, 27 de Mayo de 2008La misma foto 3 años y medio despuésPlurarquía y democracia: avanzando en el debateUna pausa y sistematización del estado del debate sobre la plurarquía en una de sus facetas más interesantes: la relación con la democracia Seguimos avanzando en nuestro debate sobre la relación entre plurarquía y democracia. De hecho, a partir de la reflexión abierta por Augusto de Franco hemos alcanzado ya un consenso muy importante desde el punto de vista teórico:
Lo que no genera consenso en absoluto es la definición que el glocalismo hace de la plurarquía como democracia local. Hay que aclarar antes los subtextos del debate para que nadie se asuste ni deje en comentarios barbaridades:
El punto de vista más extendido estos días por los newsgroups de Exploradores apunta en realidad a que democracia y plurarquía no pueden explicarse como fenómenos de una misma naturaleza:
La clave es que la plurarquía produce acción colectiva, pero sin decisión colectiva. La soberanía recae en las personas reales, no en la comunidad en la que se integran, que no puede elegir por ellas ni mediante mecanismos autocráticos ni mediante la imposición de la voluntad de la mayoría:
Frente a esto un amigo recientemente incorporado a nuestros foros, buen conocedor de los planteamientos glocalistas respondía:
La cuestión que se abre ahí, sin embargo, es doble:
En este sentido otra intervención llegaba a afirmar que:
Es decir, si la respuesta a la segunda pregunta es negativa ¿Cómo se liga una forma de autoregulación -no institucionalizada- con una forma de poder institucionalizado como sería la democracia en sentido débil? Nos queda mucho que debatir sin duda. Y ciertamente no podemos negar estar aprendiendo muchísimo. Preparando el programa del curso de este otoño de Planta29El sionismo digitalMi último aporte a “De las naciones a las redes” Cuando hace unos días Wired comentaba la última aventura del segregacionismo randiano definitivamente tenía algo de nuevo, algo muy lejano de Minerva y otros experimentos libertarios del siglo pasado:
Entre la virtual y políticamente naive Freedonia y esta (carísima) apuesta por la diversidad, por dar espacio físico a “diversos sistemas sociales, políticos y legales” está la experimentación social y masiva de Internet. Los esquemas han cambiado. Cuando Second Life tuvo sus minutos de fama en 2006, mítines de Barack Obama incluidos, decenas de miles de personas visitaron islas virtuales, concurrieron a manifestaciones, compraron recuerdos… Fue un caso de turismo digital masivo que inevitablemente arrasó, mallorquinizó, un espacio relacional que estaba tecnológicamente preparado para alojar muchas tiendas pero filosóficamente desarmado para atender una demanda masiva de experimentación social y política. Una demanda que en todo el mundo colectivos como El país llamado a se aprestaron a cubrir convocando a quien quisiera unirse a la fundación de un país virtual. Pero “la gente”, así en general, no existe. La falta de comunidad real, de identidad acaban haciéndose pagar. Inevitablemente surge el mismo fantasma que en Freedonia o en Second Life: estamos jugando a un juego de rol, no viviendo una vida “más verdadera”. Pero la experiencia social queda. Las comunidades reales de personas compartiendo y discutiendo florecen, la socialización distribuida y desterritorializada comienza a ser un hecho cultural aceptado. La ciudadanía empieza a sentirse acompañada, cuando no desplazada por lo que Marcelo Estraviz había llamado Linkanía ya en 2001:
Exploramos nuestras linkanías, nuestras pertenencias a esferas de socialización donde impera la abundancia, donde no es necesario votar nada, donde la plurarquía1 es el sistema “natural” de regulación. Es lo adictivo de la vida digital. Inevitablemente aparece la voluntad de trasladar a ese mundo pluriárquico, diverso, libre, el mayor número posible de esferas de socialización. Eso es lo que llamamos sionismo digital. El nombre mismo surge de un mensaje de Pere Quintana en un foro en 2006 en el que celebra el resultado, una vida autónoma de la agenda pública marcada por los medios, un entorno de confianza y conversación propio formado tanto por gente volante como con pares que han ido quedándose en la red a lo largo de los años:
El foro donde esto se publicaba, y seguramente no sea casualidad, era “Ciberpunko Internacia”, un breve mix de dos tradiciones, el plurarquismo del ciberpunk español de los noventa y dosmil y el sueño de un espacio transnacional del viejo Zamenhof. Pero el sionismo digital es más que una tendencia social masiva en el ciberespacio. Es la matriz de donde surgirá toda una interesantísima reflexión de la que es deudor este mismo libro. En primer lugar el sionismo digital precisa reentender, reapropiarse de la comprensión de Internet. El auge del discurso de la web 2.0 había venido acompañado del gran momento de los rankings. La blogsfera era retratada como un único espacio relativamente homogéneo y jerarquizado (en términos de “influencia”) en el que las pequeñas comunidades formaban una escueta e irrelevante “larga cola”. Un mal lugar para entenderse, para colocarse uno mismo. El sionismo digital es en realidad un comunitarismo pluriárquico y de libre agregación, no un discurso de la marginalidad. Se remapea la blogsfera y aparece una topología que desmiente radicalmente el mensaje mediático. Ciertamente hay una red grande en la blogsfera… pero hay miles de pequeñas redes independientes, apenas conectadas entre si, autistas frente al mensaje del llamativo y mediatizado circo de la blogsfera de los gurús. Es el mar de flores. En sucesivos experimentos y mediciones se constata que el mar de flores es varias veces superior en número a la gran alcachofa central. Internet es un espacio de diversidad irreductible, de identidades distintas más o menos solapadas entre las que saltar continuamente. Un damero inmenso por el que saltar y en el que socializar, no una versión barata y digital del universo mediático descentralizado del siglo XX. Pero cuando la libertad de la plurarquía es reconocida, cuando realmente nuestra comunidad social principal se articula en conversaciones virtuales y estas, en el universo de las lenguas latinas, trascienden rápidamente las fronteras estatales, una nueva pregunta aparece inevitable. ¿No puedo llevar mi vida económica también a un mundo así? ¿No puedo trabajar en red, independizar mi sostenimiento de los avatares de la economía y las crisis nacionales del mismo modo que mi conversación se ha ido mestizando, abriendo e independizando de la agenda mediática? Aparecen PYMEs que trabajan en red. Tener un compañero de trabajo virtual, la ventana de la mensajería instantánea siempre abierta, empieza a ser común. Los tipos de cambio empiezan a interesar a los emprendedores con muy pequeñas empresas. Ha llegado la hora de mirar a los grandes, a las transnacionales (multilocales) en las que poco a poco se van convirtiendo algunas multinacionales. Ha llegado la hora de experimentar con el núcleo duro de toda articulación social: la estructura económico-territorial. Término creado por los ensayistas suecos Alexander Bard y Jan Soderqvist que define el sistema de decisión colectiva de la netocracia. Según estos autores “todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores” En el marco de las teorías de la plurarquía (opuestas a la teoría de la netocracia de Bard y Soderqvist), este sistema aparece espontáneamente en las redes sociales distribuidas y se hace posible en estas redes al imperar en ellas lo que Juan Urrutia llamó lógica de la abundancia: la opción de cada uno no merma las posibilidades de los demás. En democracia sin embargo, la escasez impone la decisión colectiva a la individual, por eso, la plurarquía “hace imposible manterner la noción fundamental de democracia, donde la mayoría decide sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión”. En un sistema pluriárquico la toma de decisiones no es binaria. No es sí o no. Es en mayor o menor medida. Alguien propone y se suma quien quiere. La dimensión de la acción dependerá de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta. Aunque la mayoría no sólo no simpatizara sino que se manifestara en contra, no podría evitar su realización. Lunes, 26 de Mayo de 2008Día de la toalla 2008Es día de la toalla en las Indias… ![]() Las Indias os desea un feliz día de la toalla y que este año disfrutéis de muchos detonadores gargáricos pangalácticos!! Día de la toalla en las IndiasMi comunidad no participaSon muchos los amigos que me escriben para preguntarme como aumentar la participación en esta o aquella comunidad o iniciativa. La respuesta es en realidad, sencilla, pero requiere clarificar qué es una comunidad y sobre todo qué no lo es. ¿Creamos una plataforma y hay poca participación? Antes dejemos claras unas cosas básicas que el dospuntocerismo siempre olvida:
Domingo, 25 de Mayo de 2008 , mi columna de este mes en Libro de notas .
(0) se puede devolver el resultado de las consultas MySQL en formato XML [vía ]. En Erik’s Diary también explicaban hace mucho como hacerlo con los procedimientos almacenados de MySQL: XML output from MySql .
(0)Rodrigo da Rocha, Juan Urrutia, Manuel Castro, Enrique González y Nat en la DoradaPablo TojaMi próximo libroEmpiezo a darle forma a la idea de un nuevo libro centrado en el concepto de plurarquía y su relación con las redes sociales distribuidas, la sostenibilidad y el devolucionismo De las naciones a las redes está en su recta final. Sólo queda que Enrique y Arnau entreguen sus últimos capítulos, darle un repaso de estilo general, pulir unas cuantas esquinitas y mandárselo a Yolanda para corrección. Avanzo que habrá además una sorpresa con el prólogo… Pero en el que no dejo de pensar es en el siguiente libro. Se llamará Plurarquía: la política de las redes (o algo parecido) y si todo va bien aparecerá en papel en 2009. Mi idea es resumir el debate mundial sobre la plurarquía de los últimos 7 años. Comenzará con la aparición del término de la mano de Sodervisq y Bard. Una interpretación fundamentalmente negativa que sin embargo abrió el camino a la comprensión de fenómenos fundamentales de este tiempo como la naturaleza de la blogsfera o la estructura de AlQaida. Seguirán una serie de pequeños capítulos que comenzando con el impacto del trabajo de Juan Urrutia La lógica de la abundancia (2000) y culminando en los debates sobre la wikipedia en español (2006, anteriores en casi dos años y más profundos que los que tiene ahora la blogsfera y los medios anglófonos) explicarán como el ciberpunk español llegó a la crítica de la generación artificial de escasez que está en la base del bluff del dospuntocerismo. En una tercera parte el escenario se trasladará a Iberoamérica y dará un salto atrás en el tiempo. En 1988 Maturana -uno de los grandes intelectuales del siglo- empezaba a hablar del papel de las redes de conversaciones en la aparición de un metabolismo social colectivo. Una visión que fecundaría el movimiento del desarrollo local en Brasil, que años después pasaría a tomar la plurarquía como uno de sus conceptos teóricos clave y redefiniéndola como democracia local. Un marco que supone además una crítica del estado (desde su origen) como programa de verticalización, de jerarquización de la red, opuesto a democracia/plurarquía como tendencia social a la organización espontánea y horizontal sostenible. Mientras tanto en el nodo europeo del debate, la teorización sobre la plurarquía avanzaba desde 2005 hacia un discurso sobre la diversidad que a su vez integraba y daba fundamento al devolucionismo. Pero al mismo tiempo, cuando aparecían los primeros fenómenos de sionismo digital que parecían confirmar que la plurarquía estaba limitada al organismo y la autoregulación de las redes virtuales, un nuevo fenómeno ligado a la globalización y a internet, el neovenecianismo, parecía apuntar, a través de experiencias y experimentos sociales, hacia la posibilidad de que el ámbito de la plurarquía fuera más amplio. Se abre entonces el debate que estamos teniendo en este mismo momento. Un debate que apunta ya algunas síntesis (como la definición operativa de palabras como comunidad) a partir de las cuales creo que podré terminar el libro con una definición y visión general de la plurarquía como forma de organización y programa de desarrollo social. Sábado, 24 de Mayo de 2008Democracia local y plurarquíaEl debate sobre la plurarquía llega a un punto nodal El debate sobre la plurarquía que abrimos en febrero en Porto Alegre continúa. De hecho hemos llegado a un punto de inflexión, un momento en el que las ideas se acumulan y del que posiblemente surja una síntesis nueva entre las distintas tendencias en el mundo. El centro del debate ahora está en una tesis de Augusto de Franco que parte de una sencilla asociación de ideas:
La idea no es sólo provocativa. También resuelve un problema implícito en nuestra propia evolución del ciberpunk al neovenecianismo. Desde finales de los 90, con la publicación de La lógica de la abundancia de Juan Urrutia, habíamos explicado la plurarquía desde la abundancia, como un producto natural, pero particular, de la vida en redes distribuidas virtuales. Sin embargo, nuestra propia práctica colectiva y empresarial habían traspasado ese umbral. La plurarquía era, es, posible en condiciones generales de escasez (cuando las cosas no tienen precio cero y ni siquiera tienden a ello). Lo que está implícito en la propuesta de Augusto es que no es la escasez en general la que imposibilita la plurarquía como forma de regulación de la comunidad integrada, sino un tipo particular de generación artificial de escasez basada en la destrucción del carácter distribuido de la red, en la imposición de mecanismos de gestión de conflicto y representación autónoma gracias a la ampliación (artificial o no) del demos a identidades que al no segregarse están abocadas al conflicto y por tanto a la gestión de la escasez. , la nueva serie de J.J. Abrams , más conocido como el fabricante de éxitos rotundos como Alias o Lost y que también ha preparado el capítulo XI de Star Trek para el cine. De momento, vayan suscribiéndose a algunos blogs con noticias sobre esta serie: Fringe.es y fringe-blog.blogspot.com .
(0)Viernes, 23 de Mayo de 2008Comunidad, igualdad y demosLas comunidades no surgen para jugar a las votaciones. Las comunidades surgen porque hay una identidad común tan potente como marcar un demos, una frontera, una manera de vivir A partir de una serie de posts de Carlos Boyle, que me invitó esta semana a trabajar el tema, he comenzado a estudiar la historia de los swarming. Recordaba el impacto que en su día me causaron Las guerras campesinas en Alemania de Engels y Los comuneros de Joseph Pérez y volví a este. La revolución comunera de 1520 -la primera revolución plenamente moderna en Europa- es la que inaugura también el uso de la palabra comunidad misma. Y aunque de hecho la comunidad castellana es una asamblea y su plural no representa otra cosa que la coordinación de das distintas asambleas urbanas, al español pasa a significar pura y simplemente revolución política. Quijote, aconsejando a Sancho sobre el gobierno de la ínsula barataria, dice:
Quevedo, la mayor gloria del reaccionarismo ibérico de todos los tiempos, usaba comunero como sinónimo de sedicioso y en la misma línea el primer Diccionario de autoridades de la RAE recogía esta acepción:
¿Pero de dónde venía esta asociación tan marcada? El debate sobre los comuneros, con sus interpretaciones ha estado marcado sucesivamente por los programas del absolutismo, el liberalismo decimonónico y el regeneracionismo. Teñido todo él de nacionalismo primero español y más recientemente castellanista. Pero los comuneros simplemente no podían tener un significado nacional o nacionalista. Su concepción del mundo es más entendible hoy desde la teoría de lo local que desde la lógica política de las naciones-queriendo-ser-estados. Pero si la historiografía contemporánea (Azaña, Pérez, Maravall) se orienta hacia el significado global, constituyente y moderno, de las pretensiones de la Junta, creo que lo más interesante hoy, con la inflación del término comunidad que vivimos, es detenerse en la lógica de funcionamiento de lo que aquellos urbanitas revolucionarios llamaron comunidad. La comunidad no es otra cosa que una asamblea, es entendida como una comunidad de iguales, donde todos son dignos de cualquier función con independencia de su origen (fueran cristianos nuevos o viejos) y posición social. Lo esencial no es el mecanismo de resolución de conflictos (las eventuales votaciones), sino la definición del demos. No somos iguales porque participemos en la misma asamblea, sino que participamos de la misma asamblea porque nos reconocemos previamente como iguales. Por eso, la elección de portavoces en las comunidades, como cuenta Carlos en las recientes movilizaciones argentinas, no es producto de una votación entre alternativas, sino de un consenso. En la Atenas de Pericles se resolvía con un sorteo e igual podría hacerse en cualquier asamblea (quintaesencia red distribuida) convocada desde un principio de identidad. La elección de alternativas o representantes sólo es conflictiva -y por tanto hace falta votar- cuando
En el primer caso el uso de la palabra comunidad es cuando menos aventurado, la imagen que nos viene a la cabeza sería la de los congresos a la búlgara: unanimidades forzadas por la potencia cohercitiva de la dependencia a una red clientelar. En el segundo caso uno se pregunta qué sentido tiene mantener una definición de demos en el que unos ven como peligro a los otros en vez de segregarse. En ambos, la respuesta general es que se está creando escasez artificialmente. Así que, lo que define a las comunidades dignas de ese nombre no es la participación como ejercicio del voto, las comunidades no surgen para jugar a las votaciones. Las comunidades surgen porque hay una identidad común tan potente como marcar un demos, una frontera, una manera de vivir. Vivir juntos. Pressmark: un delicious libre basado en wpWordpress tiende a constituirse en una llave suiza, en un ladrillo universal desde el que construir casi todo. Alex ha creado un smash up que fácil y limpiamente permite crear desde wp servicios de enlaces tipo delicious
El resultado podéis verlos aquí: Podéis dejar vuestros enlaces y crear vuestro propio usuario simplemente logueándoos con vuestra OpenID. Por fin alguien encontró una utilidad al Prologue, el tema de Wordpress creado hace unos meses para hacer una versión centralizada de la RMD :-D… En realidad está pensado para montar pequeños servicios colectivos para redes locales como Exploradores. Luego, como genera una RSS de cada usuario, otra colectiva, otra para cada una de las tags, etc. podemos discriminar resultados e importarlos automáticamente a nuestro blog como miniposts, incluirlo en nuestro feevy, etc. Cómo instalarlo
Cuando toda tu red se haya creado un usuario ya con su OpenID bastará que desmarques en las opciones de wordpress el Anyone can register para que el servicio quede restringuido a tu red cercana. Por cierto, que los enlaces que sean marcados como privado, serán visibles sólo a los miembros del sitio que tengan rol de administrador. Lo que recomiendo es que, una vez cerrado a nuevos usuarios, cambiemos el rol de todos los miembros a administrador. Jueves, 22 de Mayo de 2008Con Javier, Nacho, Itziar y PabloUn itinerario de más de veinte añosBoceto de un itinerario (largo) con el que compartir contexto teórico e histórico a los indianos más nuevos y sobre todo a los por venir Es difícil resumir en una decena de películas y una veintena de libros y definiciones dos décadas de trabajo, activismo y debates. Más cuando la mal llamada propiedad intelectual está ahí para evitar que usemos públicamente buena parte de los materiales. Materiales que, por cierto, si los tiempos de explotación en monopolio se redujeran a 5 años, como defiende el devolucionismo, serían ya del dominio público. Buena parte de los libros y aún de los vídeos no había sido traducida o subtitulada antes y muchos de los materiales de partida estaban (y alguno aún está) en inglés, alemán o portugués. Pero es importante recuperar la memoria y mostrar como el debate de lo que fue el movimiento ciberpunk y la cibercultura es mucho más antiguo, profundo y potente que el continuo hype de la reciente, homogeneizadora -y esteril- conversación dospuntocerista. Con el fin de poder contrastar la selección de materiales con vosotros, dejaré abierta durante 24 horas la página-itinerario. Espero vuestras impresiones en los comentarios. Si estáis interesados en utilizarla o disfrutarla durante más tiempo, por favor, avisad en los comentarios a este post para que os pase la contraseña. En fin, en cualquier caso, espero que os aporte y os guste la selección, el resultado está en: Miércoles, 21 de Mayo de 2008El cuco y los iluminadosUna memoria prestada no es un regalo, existe porque la propia, la que merece de verdad ser llamada memoria, fue olvidada previamente. Acabo de terminar los subtitulos en español de 23. Es la única película que describe cual era el ambiente en el que nacieron los primeros grupos ciberpunk, la obsesión pre-caída-del-muro por la gran guerra nuclear, el desastre de permeación del mundillo hacker por la cultura de las drogas, el papel de la literatura pulp y la ciencia ficción en nuestra búsqueda de respuestas a un mundo que no encajaba ya en nuestras formas de pensar y socializar… 23 es desmitificadora, dramática, sucia, incómoda. La policía asalta y golpea. El ambiente del conflicto social es denso. La televisión es obsesiva. Gadafi es llamado revolucionario en las noticias. Los tipos sociales alternativos están perdidos, solos, vacíos. Nosotros hace veinte años. Cachorritos adolescentes buscando referencias en un mundo que se caía a pedazos. Lejos, muy lejos de imaginar un tiempo donde hasta el CCC fuera de cool.
Curiosamente, en español, la historia de la cultura de red se cuenta mayoritariamente desde esa mirada californiana y anglo. Desde Jobs y no desde el Spectrum. No es una memoria, es una traducción. Como los artículos de la wikipedia en español. Una memoria prestada no es un regalo, existe porque la propia, la que merece de verdad ser llamada memoria, fue olvidada previamente. Tengo una mala noticia que darte…….. no puedes ser policía, qué desilusión”.Y me remite a una noticia de El Mundo.Me encanta ese sentido del humor que comparte con Rafa y lo echo de menos. Y la psoriasis me recuerda a su pobre hermano Ramón qien está en el origen de la mía. (0) Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just « « Portada » »Página siguiente (posts más antiguos)
Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog es David de Ugarte, quien las escribe y hace devolución expresa de ellas al Dominio Público
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