Viernes, 26 de Octubre de 2007
Hace un año Second Life resultaba prácticamente indiscutible. Las empresas y hasta Barak Obama montaban espacios en el metaverso norteamericano como símbolo de tecnofilia. Hoy, cuando la generación artificial de escasez del modelo Linden le juega malas pasadas y las malas compañías roban titulares a las empresas más glamourosas, todo apunta a que el modelo cerrado y monetarista de LindenLabs será superado por un nuevo tipo de metaverso.
La carrera ya ha comenzado y nuevas tecnologías distribuidas harán que en los próximos meses y años tener un servidor de metaverso en las empresas, tanto para atender al público como para trabajar en equipo y hacer videoconferencias, sea tan normal y común como ahora tener un servidor para web y correo electrónico.
En un par de años, puede que tener un servidor de metaverso personal, se haya convertido en algo tan poco emocionante como hoy tener un dominio propio. Pero las exploraciones están teniendo lugar ahora. Llevan hasta fecha y hora sobreimpresa. En la contextopedia del grupo La Cripta, podemos encontrar la emocionada huella de los primeros exploradores en nuestra lengua en establecer un metaverso distribuido, confederal, donde cada usuario corre una isla o un pequeño terreno en su propio ordenador y al conectarse a otros queda unido al de su red en una geografía virtual única y me atrevería a decir, confederal:
Explorando DeepGrid el primer OpenGrid Público. Esta sencilla frase difícilmente puede plasmar los sentimientos que nos embargaron al Grupo de la Cripta, cuando hoy, 9 de Junio del 2007, a la una de la madrugada, el grupo, orientado y dirigido por el compañero Darok Kaminski,y formado por Leizah Rosana,Silvia Mills Alesandra Capra y Albert Revolution, accedió a DeepGrid
¿Qué ha pasado?
Volvamos menos de año y medio atrás, justo antes del estallido mediático y económico de Second Life.
Junio de 2006: escribía mis primeras críticas al modelo Second Life en la contextopedia. A raíz de ellas me llamaron a la radio:
En fin
me voy a la radio. Esta vez a hablar de algo tal vez más cercano
pero con lo que no soy menos crítico: Second Life. Y me voy con Snow Crash bajo el brazo. Si por casualidad a eso de las 12 estáis en marcha podéis escucharme en la SER en A vivir que son dos días.
Al final todo se mueve, dentro del mundo virtual, en la misma dicotomía: descentralizar para fabricar escasez o distribuir para disfrutar de la abundancia.
En los meses posteriores, seguí trabajando el tema en la misma lógica, distinguiendo la crítica a la escasez artificial de los linden de la mirada reaccionaria de un Zizek. En pocas palabras, indianos, ciberpunks y alguna honrosísima excepción más como Icaro Moyano y su Tejedora, nos convertimos una vez más en pepitos grillos que decían lo que nadie quería oir. Así que dejaron de invitarnos para comentar el fenómeno.
Mientras, desde dentro del metaverso, algunos adelantados como Alberto Navarro, organizaban ya grupos de trabajo para aprovechar la apertura del código cliente de SL con vistas a crear un metaverso distribuido:
Situación actual. La liberación por parte del Linden del código del cliente ha sido el escopetazo de salida. La comunidad en favor de la liberación del código de Second Life no se caracteriza por su paciencia, y con algunos hackers en sus filas, se han integrado dentro del proyecto de 3pointD en sus objetivos de conseguir un Metaverso Distribuido, y para ello han iniciado su proyecto de código abierto, ó secondlife liberado: libsecondlife.
Lo que nosotros propugnábamos y ellos contruían entonces, se iría haciendo un clamor general conforme la experiencia social del metaverso Linden, con su materialismo cutre, sus especuladores, sus negocios de sexo, sus constantes homenajes chovinistas y su incapacidad para generar espacios colaborativos, frustrara a más y más usuarios atraidos por la burbuja mediática.
¿Qué viene ahora?
Ya algunas empresas se han dado cuenta de que un metaverso particular y colaborativo, puede ser una necesidad para las grandes venecias corporativas. Nosotros intentamos vender ese concepto allá por el 2001 basando el desarrollo en la entonces todavía inédita en Europa, PlayStation2 de Sony. Era demasiado pronto. Y hoy son evidentes nuevos y más exigentes requerimientos.
Las grandes empresas pueden ser las que extiendan el metaverso como una nueva web y desde un nuevo estándar libre. Sus necesidades empujan hacia ello: requieren soberanía, es decir la posibilidad de crear metaversos residentes en servidores propios. Pero también interoperabilidad con la web y con otros metaversos de clientes, usuarios o empresas.
Precisamente aquello en lo que anda la comunidad de software libre. La alianza entre los hackers del metaverso y las nuevas Venecias traerá un nuevo mundo
o mejor dicho, decenas de millares de ellos.
Domingo, 21 de Octubre de 2007
Según casi todos los analistas el maridaje entre blogs y grandes corporaciones se está intensificando. Especialmente en ciertos sectores como la banca, donde Netbanker asegura que para diciembre serán casi una 300 los blogs públicos de instituciones financieras en EEUU.
La experiencia más conocida es, seguramente, la de Wells Fargo Bank, quien mantiene una decena de blogs. No han faltado tampoco los hypes para la última novedad del Royal Bank of Canada: RBC-P2P, subtitulada Not your parents banking site:
Six university or college students will be the RBC p2p bloggers maintaining video and text blogs where theyll answer your (and their) questions, using the p2p Host to access Royal Bank of Canada resources and experts. You ask the questions, you talk about the issues, and well help find the answers.
La cuestión es que los blogs están entrando desde el punto de vista de la comunicación y la interacción directa con segmentos de la clientela. Pero aunque funciona (y brillantemente) desde el punto de vista de comunicación y marketing se queda cojo si no tiene una base sólida. ¿Cómo vas a crear comunidad con tus usuarios cuando no eres comunidad previamente?. En este sentido creo que es sintomático que la experiencia pionera en banca en España, el blog de innovación del Banco de Sabadell, nacido del encuentro de la institución con Enrique Dans en julio pasado, está inactiva desde el 8 de agosto.
Mucho más vuelo le auguro a la visión del BBVA de impulsar una blogsfera interna por etapas, generando una comunidad sólida y viva y proyectando desde ahí al exterior.
Y no sólo porque responde a la idea de crear comunidad dentro para articular comunidad fuera, sino porque si se consolida tendrá consecuencias identitarias muy positivas para el propio funcionamiento de la organización:
la blogsfera corporativa es mapa y periódico de una comunidad basada en la movilidad y la inteligencia en la que la frontera entre la comunidad real y la imaginada se desvanece paulatinamente. La empresa se perfila como nuez de una comunidad cuya identidad va tomando protagonismo en las biografías de sus miembros por encima de la nacionalidad u otras consideraciones.
Domingo, 14 de Octubre de 2007
Son pocos ya los que recuerdan en la blogsfera la increible aventura de Freedonia (1997-2002), la primera comunidad virtual que estuvo a punto de alcanzar la territorialidad. Era la época en que EEUU y Europa se incorporaban masivamente a Internet, la época de la expansión de la World Wide Web (WWW) y el html. La época de la segunda gran oleada de nuevos internautas, los días de gloria la burbuja puntocom. Internet aparecía como un nuevo territorio donde todo era, o sería, posible. En el confiado mundo post-muro de la era Clinton los visionarios triunfan y un buen titular sobre un artículo ensoñador bastan para configurar un estado de ánimo.
Ya en los días finales de la aventura MetroActive titula: Wanted: Homeland for 300 Webheads1. La entradilla sigue
In cyberspace, anyone can stake a claim to nationhood and rule with a scepter and a mouse
Hoy, cuando sólo en NationStates2, el sitio albergado por el escritor postciberpunk australiano Max Barry para promocionar su última novela, existen casi dos millones de estados imaginarios con sus respectivos jugadores, no podemos evitar una sonrisa. Pero en el 2000, sonaba distinto y el país imaginario del joven John Kyle parecía poder tomar materialidad en cualquier momento.
Pero vayamos aún más atras, hasta comienzos de los noventa. En marzo de 1992 John Kyle era un estudiante de 13 años que acababa de entrar en el Instituto en su ciudad natal, Houston (Texas, EEUU). Estaba, según sus propias palabras,
fascinado por el concepto de que uno pudiera tomar su casa y declararla territorio independiente de los Estados Unidos
Es decir, estaba muy influido por la propia tradición confederal texana y sus mitos fundacionales en una época en que, como cuenta Manuel Castells3, no pocos condados de este estado se unían en un movimiento por el no reconocimiento activo del gobierno federal. Kyle y sus amigos crearon entonces Freedonia, sin saber que tenía el mismo nombre de la nación ficticia de los hermanos Marx en Sopa de Ganso (en el doblaje español, Libertonia) como parte de un juego cuyo objetivo era declarar la independencia de las casas de sus padres. Ensayan entonces organizarse como comunidad como si de un juego de rol se tratara. Prueban primero una especie de oligarquía, después (1996) una república presidencialista y finalmente (1997) una monarquía parlamentaria (cuyo parlamento nunca llegó a funcionar), cambiando su nombre en 1998 por el de Principado de Freedonia.
En 1997 el juego se traslada a Internet3 coincidiendo con la graduación de Kyle y su ingreso en el Babson College. Se incorporan nuevos ciudadanos activos desde todos los rincones del mundo y la comunidad virtual de Freedonia alcanza los casi 300 miembros. La evolución ideológica de Kyle hacia posiciones en la línea del Partido Libertario y su descubrimiento del entonces ya abandonado Proyecto Atlantis, darán un giro al proyecto. A partir de entonces la comunidad virtual se considerará un esbozo de las estructuras políticas de un futuro estado territorial.
En un primer momento la búsqueda de territorialidad se centra en la recuperación del Proyecto Atlantis. Freedonia entra en contacto con la misma empresa fabricante de estructuras flotantes en la que se basaba aquel proyecto. Los costes y los problemas de reconocimiento derivados de la entonces novedosa legislación internacional sobre islas flotantes, les llevarán a abandonar este camino.
Pronto el proyecto se orientará hacia la consecución de una cesión de soberanía cuando descubran la historia de la Isla Pitcairn, una pequeña colonia en el Pacífico de 5km, tamaño aproximado del Islote de Lobos (Canarias), que Gran Bretaña se había planteado abandonar en los ochenta en favor de Francia por sus costes de mantenimiento e incluso vender a un millonario norteamericano. Los contactos con Gran Bretaña se revelarán pronto difíciles e infructuosos y los freedonianos se reorientarán hacia un nuevo y éxotico destino: la región de Awdal en Somaliland, antigua colonia de la Somalia Británica.
Somaliland es un estado nacido de facto de la descomposición de Somalia en mayo de 1991 y sólo reconocido internacionalmente por Etiopía. En el caos del cuerno de Africa durante los 90, Awdal había a su vez proclamado su independencia de Somaliland en calidad de sultanato independiente, animada por las promesas de inversión de algunos inversores norteamericanos.
A finales de 1999, Kyle llegó hasta Awdal de la mano de dos aventureros del entorno libertario norteamericano (Michael Van Notten y Jim Davidson), que habían fundado una compañía, la Awdal Roads Company4 para convencer a los clanes locales de su proyecto de desarrollo para el nuevo país.
A finales del año 2000 y principios de 2001, Van Notten y Davidson, quien estaba casado con la hija de uno de los personajes más relevantes del clan Samaron, dominante en Awdal, tuvieron una serie de encuentros sobre el terreno con altos representantes del recien nacido sultanato independiente. En medio de la misión aparece un fax malicioso que asegura que el verdadero fin del viaje es la consecución para Freedonia de una amplia franja de la costa local. En los siguientes encuentros con ministros y funcionarios aparecen la desconfianza y la decepción. Los empresarios son amenazados de muerte y expulsados del país. En los días siguientes se produce una algarada al paso de la comitiva del Vicepresidente. Muchos awdalíes han oido la historia y se manifiestan a favor de los supuestos planes de la Awdal Roads Company. La guardia del vicepresidente abre fuego y mueren entre dos y cuatro personas según fuentes locales. En los siguientes días seis personas más serán detenidas a consecuencia de las protestas.
Kyle, impresionado, publica en medio de un aluvión de presiones y bombardeos de trolls, una carta de descargo que es abalada por Davidson y Van Notten. Decepcionado y temeroso de las consecuencias del moviento al que había dado nacimiento, se retira dejando morir a la comunidad virtual que le sostiene. Mantiene hoy tan sólo la página web como una reliquia histórica. Su último mensaje a la comunidad fue enviado el 4 de julio de 2002.
La historia de Freedonia representa la transición y la continuidad entre el segregacionismo randiano sesentaiochesco y el nuevo mundo de las comunidades transnacionales. La tentación segregacionista aparecerá una y otra vez desde la segunda mitad de los noventa en las redes virtuales. Es la respuesta fácil. Cuando la vida de en la red ocupa el espacio identitario y explica más que la nación quienes somos y con quién conversamos, la tentación inmediata es replicar el modelo nacional, buscar un territorio y construirse un microestado a medida. El segregacionismo siempre estuvo ahí bajo una u otra forma para invitarnos a tomar un islote perdido o construir una ciudad flotante donde dar cabida a la comunidad real y ensayar nuevas formas de organización social. Y el mito del éxito mormón es todavía poderoso.
Pero los grupos del siglo XX no eran ya como los del XIX. Los intentos randianos no serán los de una comunidad presencial, real, al estilo de los mormones. En su forma de sociedad por acciones se parecerán más a las fracasadas sociedades de colonización que a las perseguidas y cohesionadas parroquias religiosas de John Smith donde, a pesar de ser más, se conocían, trabajaban y confiaban personalmente unos en otros generando de paso una base económica y lazos afectivos capaces de sostener los gigantescos esfuerzos y sacrificios que fueron necesarios.
Y si lo pensamos, Sealand, desprovisto de la capa mítica del Criptonomicón y Wired, no va más allá de la aventura de una familia de ocupas británica. Malas compañías incluídas.
Freedonia, la primera comunidad de la era Internet en búsca de territorialidad, es en su inocencia, precursora y frontera. Sus escasos tres centenares de miembros, llegaron a tener una vida política real e intensa. Construyeron una conversación que les explicaba y daba sentido. Compartieron sus días y construyeron una identidad común que les ligaba más entre si que a sus respectivos contextos nacionales. En una palabra, constituyeron una comunidad transnacional. Pero nunca tuvieron una base económica, un mapa, un espacio común entre los flujos de la conversación y su propio sustento.
Es verdad que una comunidad puede sostenerse conversacionalmente y en exclusiva sobre el juego político. En un largo e interesante experimento6 el etólogo holandés Frans de Waal, muestra como una manada de chimpancés donde todos sus miembros gozan de acceso irrestricto a la comida, no sólo mantiene sus estructuras de poder, sino que las vive más inténsamente que nunca. La política no nace en los primates como una consecuencia de la escasez, no es únicamente una lucha organizada por el excedente como pensaba Marx. Está ahí antes y después de la abundancia.
Pero mantener la conversación y el juego social no es sostener una comunidad humana. Nada más allá de la conversación generaba la necesidad ni la posibilidad de un territorio base en Freedonia. No existía ni una persecución que les conminara a hacerlo, ni una actividad económica previa entre los miembros que justificara el establecimiento en lugar alguno. Como tampoco había en los randianos ninguna de las dos cosas. Por éso, freedonianos y randianos buscan un destino con lógica de colono, pensando en que el territorio generará su propia estructura económica. Una economía apenas esbozada bajo principios libertarios sobre la que se habría de asentar una comunidad que ya no se pretende transnacional ni virtual, sino territorial. Error. Por eso fracasa el segregacionismo. Sin economía compartida no hay comunidad humana sostenible en el tiempo. Por eso la infidelidad, la transitoriedad, la temporalidad de las alianzas son, como comenta Juan Urrutia7, la nota común de las identidades conversacionales en la red.
Tras Freedonia las comunidades transnacionales de conversación evolucionarán espectacularmente, tanto en número como en forma. Algunas, como Second Life, incluirán como atractivo una pequeña economía paralela -produciendo escasez artificialmente- y un cierto espacio político. Pero, al menos hasta el momento, no son más que juego y representación, pasatiempo y simulación de un mundo que ya se intuye pero ha de venir de otro lado.
Las nuevas identidades surgirán sólo cuando los espacios conversacionales transnacionales se superpongan a espacios económicos de un ámbito similar y ambos interactúen entre ellos. A distintas escalas, desde las redes de decenas de miles de individualistas neonómadas a las grandes venecias corporativas, esto es precísamente lo que estamos empezando a observar en esta década y lo que prefigura las formas del gran mapa postnacional de mañana.
1. http://www.metroactive.com/papers/cruz/11.22.00/netnations-0047.html
2. http://www.nationstates.net/
3. Manuel Castells, La era de la información, 1994
4. http://www.freedonia.org/
5. http://www.awdaldevelopment.org/
6. Frans de Waal, La política de los chimpances (Alianza Editorial 1993)
7. Juan Urrutia, El capitalismo que viene. Disponible en http://juan.urrutiaelejalde.org/capitalismo
Jueves, 11 de Octubre de 2007
Enrique Gómez y Arnau Fuentes escribirán también en De las naciones a las redes. Si El poder de las redesfue el balance final de todo ese increible viaje que representó el ciberpunk español, este nuevo libro representa el arranque de un nuevo viaje, hoy tan visionario como podía ser hace 17 años el ciberpunk.
En realidad De las naciones a las redes nace de las consecuencias de una ruptura que ya apareció claramente en la crítica a la Wikipedia y a partir de ella a la supervivencia del pensamiento moderno en el mundo de las redes distribuidas. Este libro representará la aplicación de la misma estructura crítica a los estados y las ideologías universal-nacionalistas
Y como siempre, en el proceso de elaboración y discusión van apareciendo cosas que no estaban ahí en el planteamiento inicial. Voy aprendiendo y van apareciendo ideas fuerza.
La primera es que la nación surgió de una necesidad real
y a pesar de ello el proceso de su universalización llevó casi dos siglos y fue, cuando menos, correoso, encontrando constantes resistencias de todo tipo.
Abandonar las comunidades reales donde sabías la cara y el nombre de todo el mundo para abrazar la nación (una comunidad abstracta donde no conocías a los otros, los imaginabas) fue un proceso costoso y difícil. De hecho en muchos sitios, como España, la identidad familiar, las cofradías, el cantonalismo
siguieron vivos mucho mucho después. Incluso en el nacionalismo vasco original (vizcainista y obsesionado por los apellidos) hay mucho de rebelión contra ese esfuerzo imaginativo que la nación exige.
Las segunda es que las comunidades y redes virtuales identitarias con capacidad de superar a la identidad nacional, tienen una naturaleza distinta. conocemos a sus miembros uno a uno incluso aunque no les hayamos visto. Es en cierta manera una comunidad real o mejor, una comunidad imaginada que se precipita hacia la realidad.
Y a partir de ahí, súbitamente, otras cosas comienzan a conectarse. Es como si estuviésemos en una especie de espiral en la que las formas premodernas aparentemente destruidas por la industrialización, reaparecieran empoderadas por el brutal desarrollo de la productividad alcanzado en estos 200 últimos años. Dicho de otra manera, es como si el capitalismo (que no es lo mismo que economía de mercado) se reperfilara como una etapa transitoria, como una especie de reducción de marcha que empieza a entregar a las formas premodernas de organización social la potencia productiva que sólo él podía desarrollar.
Veamos algunos ejemplos: La industrialización supuso el paso de la producción individual a la colectiva pero también de la artesanalidad al uso intensivo de la tecnología. El tipo de sociedad de producción distribuida que apunta a través del hoy muy precario fabbing, supondría una reindividualización de la producción
pero con un uso intensivo de la tecnología.
En los medios de comunicación, si lo pensamos un poco, también se sigue el mismo molde. Del sistema mediático descentralizado al distribuido emergente a través de la blogsfera lo que media es un reempoderamiento de las personas con herramientas y lógicas hasta hace poco sólo alcanzables mediante grandiosos esfuerzos colectivos (como reunir el capital de un periódico).
¿No hay una cierta simetría con la evolución desde la comunidad material identitaria (familia, cofradía, aldea, parroquia) a la comunidad imaginada sobre el mercado, la lengua y el territorio, es decir, la nación y de esta a las nuevas comunidades materiales, concretas y al mismo tiempo necesariamente imaginadas por no estar basadas en la presencialidad?
Sábado, 6 de Octubre de 2007
No es descabellado pensar que en grandes organizaciones el porcentaje de bloggers activos no es menor al de la media de autores en los territorios en los que actúan. De hecho todo indicaría que debería ser mayor dados los perfiles de edad y formación. Una extrapolación reciente nos señalaba que sólo en el grupo BBVA podrían existir casi dos centenares del bloggers activos.
Llegados a un cierto punto de extensión geográfica y población, la generación de una blogsfera propia se convierte en el camino principal para hacer aflorar conocimiento y poner en valor experiencias que en la estructura jerárquica tradicional quedarían aisladas e inaprovechables. Distribuir la información y poder monitorizar el curso de los debates para localizar los problemas y conversaciones emergentes en la periferia de la red, se convierte en la nueva frontera de los gestores.
Al mismo tiempo, casi inevitablemente, la blogsfera corporativa se convierte en la primera forma distribuida de representación de la empresa1 y va transformando el curso y el destino de las carreras internas, haciéndolas mucho menos dependientes del territorio. Nuevos valores relacionados con la red emergen poco a poco y con ellos, un nuevo perfil de reconocimiento. El trabajador de éxito pasa a ser alguien con sensibilidad para reconocer demandas emergentes en el entorno de la empresa, formar equipos transnacionales adhoc y generalizar la asunción de nuevos discursos y enfoques en la red corporativa.
El papel jugado por la relación entre la identidad del trabajador y la identidad nacional de origen de la empresa se va trasladando al idioma porque el espacio de relación virtual es el lugar donde se focaliza poco a poco la vida profesional. Además, como la capacidad para seducir y convertir en acción las nuevas demandas es una habilidad cada vez más valorada, va extendiendose poco a poco una forma de normalización espontánea de la lengua basada en los elementos compartidos.
Pero este proceso, a su vez remarca la divisoria entre las grandes áreas lingüísticas. Las empresas extendidas en áreas relativamente homogéneas obtienen nuevos elementos competitivos
pero las que quieren crecer entre poblaciones de clientes y trabajadores lingüísticamente heterogéneas, pierden buena parte de las nuevas ventajas y oportunidades.
En el nuevo mundo de las transnacionales, la blogsfera corporativa es mapa y periódico de una comunidad basada en la movilidad y la inteligencia en la que la frontera entre la comunidad real y la imaginada se desvanece paulatinamente. La empresa se perfila como nuez de una comunidad cuya identidad va tomando protagonismo en las biografías de sus miembros por encima de la nacionalidad u otras consideraciones.
Si hemos visto en menos de dos décadas el salto de la empresa nacional a la empresa transnacional, no deja de ser tentador imaginar el siguiente paso, la identidad ciudadana transnacional basada en la empresa. La analogía con el mito veneciano es obvia, pues en el auge veneciano la construcción de negocio y la ciudadanía, la carrera personal y la biografía política, eran la misma cosa. Como la Venecia clásica, las nuevas transnacionales se definen sobre una base territorial exigua y una red siempre cambiante de relaciones y rutas, de itinerarios y sedes más o menos efímeras en los puertos de comercio. Como Venecia, los nuevos protagonistas empresariales se hacen cargo de más y más aspectos de la vida de su gente haciéndoles al tiempo, cada vez más protagonistas del destino común. De hecho no creo que resulte aventurado imaginar en la próxima década a grandes o pequeñas transnacionales, redes de PYMEs deslocalizadas o empresas de nuevo tipo, identificándose y compitiendo con modelos sociales diferenciados. En parte ya han comenzado a hacerlo azuzados tanto por el entorno como por la competencia por el talento.
En cualquier caso resulta cada vez más difícil imaginar a los trabajadores de las empresas globalizadas de las próximas décadas desde identidades constituidas a partir de lo nacional. Es harto difícil orientarse a una vida en movilidad, desarrollándose en espacios conversacionales desterritorializados y seguir explicando el propio ser en los términos en que el estado nación pretendía constituir a sus ciudadanos.
La nación fue la comunidad que imaginamos para explicar las relaciones sociales que nos envolvían cuando el mercado creció más allá de local. La comunidad que imaginamos para dar marco a una vida que se ramificaba en el territorio trayéndonos el mercado a cada aspecto de la cotidianidad. No fue fácil renunciar a la identidad tradicional, basada en la familia y la religión, que agrupaba sólo a personas cuyos nombres conocíamos en espacios que conocíamos palmo a palmo. Por eso la nación tardó siglos en madurar hasta parecer que siempre había estado ahí.
Pero hoy las nuevas venecias corporativas y sus nacientes espacios virtuales seguramente expliquen mejor y de forma más tangible, más personal, menos abstracta, más cercana a una comunidad real, la vida de centenares de miles de personas que se mueven por las grandes enredaderas comerciales y financieras del mundo.
1. Algo que habíamos predicho en El poder de las redes y que hoy empieza a ser común, véase por ejemplo: http://blog.wellsfargo.com/ o a una escala muchísimo menor http://lasindias.net
Jueves, 4 de Octubre de 2007
Cuando las grandes empresas españolas comenzaron su internacionalización en América Latina hace poco más de una década, el modelo organizativo de referencia era la multinacional anglosajona. Este modelo reforzaba la eficiencia en el desarrollo de objetivos bien establecidos sobre tareas protocolizadas y estandarizadas. Además reforzaba la ligazón de la empresa con el territorio en sucesivos ámbitos de autonomía, desde la sucursal de barrio a la Presidencia global, que calcaban la lógica del sustrato el sistema de comunicaciones descentralizadas que había estado en el origen del modelo1.
Pero los últimos diez años han sido los de la emergencia de las redes distribuidas. En el ámbito de la comunicación interna, las empresas funcionaban ya entonces como un mar de pequeñas y densas redes de comunicación electrónica distribuida gracias a la generalización del uso del email.
En el de creación de valor, cada día es más evidente que las ventajas de escala se generan desde la transnacionalidad, acompañando a los clientes finales en sus propios procesos de internacionalización. La propia globalización es en realidad el proceso de conversión de un mercado mundial que en la práctica era la suma de una serie de mercados nacionales interconectados a través de grandes instituciones con porder de filtro, es decir, una red descentralizada clásica, a una única gran red comercial y productiva en la que en cada producto y servicio acaban concurriendo elementos y personas que no pertenecen al mismo ámbito nacional.
De hecho, la propia palabra internacionalización pierde sentido y nos revela qué está pasando. Cuando en los 90 se hablaba de internacionalización de la pequeña empresa quedaba implícito que se trataba de la internacionalización de la pequeña empresa de los países centrales. La práctica ha sido desde luego distinta y la balanza de oportunidades parece escorar hacia los pequeños tan llamativamente que es ya tema de la literatura popular2. Los grandes bancos, consultores y operadores telefónicos que se habían internacionalizado en los 90 tenían ahora que acompañar a salir de las fronteras nacionales a los pequeños de cada país. Seguir rígidamente la estructura jerárquica hacia arriba en cada territorio hasta la central y de ahí de vuelta y hacia abajo en otra estructura nacional, se tornaba lento e ineficiente. Había que conectar directamente niveles entre si en organizaciones locales en el marco seguro y cada vez más referencial, identitario, de un paraguas central cada vez menos identificable en términos nacionales.
La multinacional da paso a la transnacional. De la lógica extractiva a la apuesta por la creación y generalización de bases de consumo. De los limpios organigramas descentrazilados a la maraña distribuida de un territorio comercial de relaciones amparado en una identidad-marca. Las nuevas venecias estaban naciendo.
1. David de Ugarte, El poder de las redes
2. Thomas Friedman, La tierra es plana, breve historia del mundo globalizado
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