Ha llegado el momento de preguntarnos con sinceridad que es o pretende ser Exploradores Electrónicos. Una red comercial o un espacio identitario transnacional… ambas opciones son interesantes, ambas dan pie a nuevas cosas, pero la indefinición puede ser costosa.
Respondiendo el post de ayer, decía Lore en comentarios:
También me faltan palabras… y creo que es parte de esta “desinvención de la modernidad” no hay teoría ni demasiadas herramientas conceptuales que puedan presidir el hacer….vamos pensando en el hacer mismo…
Es verdad… pero sólo en parte y con matices muy muy importantes. Son ésos matices los que quería remarcar ayer y hoy me gustaría intentar profundizar una vez más.
Cuando en los 80 Juan Urrutia daba su grito de guerra (Internet es la Postmodernidad) y andábamos todavía dejando manifiestos en txt por las BBS, cuando se caía el Muro y literalmente bajo sus cascotes nacía ciberpunk, el adamismo tenía sentido profiláctico:
1989, en los días de la caída del Muro, Berlín es el centro del mundo. Un gran sumidero por el que desaparecerán bajo los cascotes 40 años de Guerra Fría, símbolos y miseria. A poca distancia del Muro, en las zonas alternativas de aquel cogollito bullente, teníamos nuestra primera conexión a Internet. Disfrutábamos por primera vez la sensación de las redes, esa nueva libertad que convertía en real aquellos juegos de rol de los que éramos practicantes habituales. Redes de personas, (los ordenadores en Internet son herramientas no sujetos), que no respetaban aquellas rígidas fronteras físicas, ideológicas y sociales que a pocos metros de nosotros caían a pedazos. Ninguna ideología tradicional había predicho aquello, ni la velocidad con que se produjo. Había que vaciar la biblioteca y comenzar de cero, o casi. Buscar nuevos referentes que valieran en cualquier parte del mundo, que reconocieran sus propias limitaciones para entenderlo.
Es llamativo que entonces -el el ocaso del mundo que habíamos mamado- buscáramos sin embargo nuevos referentes. La razón es que la tentación futurista, el culto del hacer, la exaltación de la velocidad y la juventud, había estado presente en nuestras primeras discusiones y segregaciones.
Han pasado casi 20 años ya. En 20 años hemos aprendido muchísimo: sobre las redes, sobre el conflicto, sobre la vida y la comunicación en una sociedad de redes distribuidas. Ya no podemos ser adamitas. Nunca quisimos ser futuristas. Estamos explorando un territorio conceptual nuevo: la creación de espacios transnacionales. Pero eso nace de esos 20 años de debates y práctica que culminan en una crítica muy concreta de los sistemas descentralizados (del estado nacional o la estructura mediática a la Wikipedia o Digg) y sus identidades (de la identidad nacional al dospuntocerismo o el rankismo) y que dan lugar a una primera delimitación: el sionismo digital.
No se debe renunciar a ello. Sin partir de ese acerbo, de esa experiencia teorizada, de esa limitación conceptual, podremos tener bajo el nombre Exploradores Electrónicos una red de empresas en varios países… lo cual estaría en cualquier caso muy bien, pero no un espacio comunitario transnacional. Identidad es sentido, significado.
Personalmente -después de este viaje a la individualizacion mediante la pertenencia que me deja desarrollando la lógica SD- ni siquiera estoy dispuesto a echar marcha atrás y vivir en una comunidad (o con una identidad) condenada a repetir estos 20 años otra vez para volver a aprender lo mismo o símplemente constatar -rosario de debates y experiencias mediante- que estábamos en otra. Eso sí, me encanta trabajar en red y una red de empresas con acuerdos entre si que generara un espacio comercial, de posicionamiento y de trabajo sería ya, de por sí, un tremendo avance y haría parte de la construcción del mundo en el que creo.
Así que creo toca definirse. ¿Será Exploradores Electrónicos una red de empresas sólamente? ¿O queremos vivir en pack como decía el slogan ciberpunk? Si se opta por la segunda vía claramente no me vale el todo está por aprender, porque sería una verdad a medias y estoy convencido de que resetear 20 años de experiencia teorizada en la que han participado decenas, si no cientos de personas, sería un desastre que magnificaría los resultados habituales del sucursalismo del pensamiento sobre la red que se expresa en lenguas latinas.
Por eso, el manifiesto de los Exploradores Electrónicos debería, a mi juicio optar claramente entre dos opciones:
- Si Exploradores Electrónicos quiere configurarse como una identidad transnacional, como una red para la vida en pack, el manifiesto estaría en continuidad con los Documentos Identidad de ciberpunk y las investigaciones sobre sionismo digital no sólo de los viejos ciberpunk como Pere, Arnau o Enrique, sino del entorno que se ha sumado al debate (Manel Guerra, Samonea, etc.). En ése caso debería ser un documento abierto desde las Indias con todos los que están construyendo en esa teorización y que se podría suponer estarían interesados en que se implementara ese espacio social transnacional en la perspectiva de utilizarlo.
- Si se trata de una red y un espacio comercial y de trabajo, los sujetos del debate serían los nodos-empresas… y deberíamos plantearnos en las Indias a quienes y con qué criterios invitamos en primer lugar. ¿Sólo a los tres nodos comerciales originales? ¿A otros amigos y colaborades?. En segundo lugar el manifiesto en si mismo más que unos principios, unas ideas o un plan de vida y exploración vital, debería sentar un conjunto de reglas, una constitución comercial que nos definiera como espacio económico.
Creo que ambas opciones son muy atractivas… pero toca definirse.
En la primera nos colocaríamos en continuidad con la que seguramente ha sido la experiencia teorizada más valiosa de la Internet social, la Internet realmente vivida durante los últimos 20 años.
En la segunda haríamos un experimento tipo UE: crear una base económica no identitaria y esperar que el tiempo decante qué significa o pretende significar…




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