Jueves, 30 de Agosto de 2007

Exploradores de un mundo sin nombres

Leyendo el aporte a la conceptualización de Exploradores Electrónicos que ayer hacía Lore me doy cuenta de que me faltan palabras… Me viene a la memoria Cien Años de Soledad: Las cosas eran tan nuevas que no tenían nombre.

Las Indias, no es ningún secreto, es hija del movimiento ciberpunk, una rara avis del ciberespacio en cuyo marco se desarrolló durante años más que una teoría, un lenguaje que se ha demostrado una herramienta fundamental para entender el mundo de las redes distribuidas. Lo comentaba anteayer al respecto de la esterilidad comparativa del debate de la web 2.0 en la blogsfera anglófona. Fuimos pescadores de nombres y en nuestras redes se quedaron algunos conceptos (lógica de la abundancia, generación de artificial de escasez, pluriarquía…) sin los que la crítica de la web 2.0 o la perspectiva sobre nuevo y lo porvenir serían casi imposibles…

De hecho la mutación de la lógica indiana a la de Exploradores Electrónicos, no sólo representa el paso de un momento a otro en el desarrollo e internacionalización del trabajo de las Indias. De fondo está el fin de la etapa ciberpunk y la aparición del sionismo digital precisamente a raíz de los debates con y sobre la Wikipedia que hace algo más de un año condesaron nuestra crítica de la web 2.0. Crítica que se materializó por cierto no sólo en la conceptualización de las contextopedias sino en feevy tal como es hoy.

Y resulta sorprendente descubrir cómo el sionismo digital va abriendo espacios en distintos blogs más allá de nuestro círculo al tiempo que en las Indias se plantea la necesidad material de nuevos conceptos.

Estoy convencido de que sería un error intentar crearlos ex-novo. Hemos de partir del sionismo digital como enfoque (transnacionalidad, antinacionalismo, inversión de la logica de pertenencia, lógica de red distribuida…) y como vocabulario. Y hemos, creo yo, de comenzar también a fundamentar una especie de constitución, un conjunto de principios que articulen los distintos nodos para asegurar que el espacio transnacional generado sea una base material capaz de asegurar esa ubicuidad desnacionalizada y creativa para cada uno de los exploradores de hoy y de mañana…

En mi próximo post prometo remangarme y empezar con ello…

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Martes, 28 de Agosto de 2007

La web 2.0 y la esterilidad de las blogstars anglófonas

El de Manel Guerra es, desde hace mucho, uno de los blogs más interesantes del panorama español. El otro día comentaba el Manifiesto Anti Web 2.0 de Andrew Keen.

La verdad es que considero este manifiesto tan confusionista como el archifamoso artículo de O’Reilly. Hace tiempo que el debate anglosajón pendula entre los hypes y la moralina sin aportar nada serio al conocimiento del funcionamiento de las redes y los mecanismos socialización en Internet.

El debate y la alternativa no está entre culto del amateurismo y profesionalismo aunque ahora se haya puesto de moda criticar a la Wikipedia en esa lógica.

El tema central una vez más es la ambiguedad del concepto de Web 2.0 entre lógica de la abundancia y generación artificial de escasez. Ambiguedad que nace de no haber reparado en la topología de la red subyacente en la organización social generada por cada servicio.

El problema no es el amateurismo o la profesionalidad de la Wikipedia o de la selección de noticias de Menéame. El problema es su totalitarismo asambleario, kibutzim, basado en la más rancia y dieciochesca concepción de los ideales platónicos.

El debate anglosajón sobre la web 2.0 no podía ser más pobre, más moralizante. ¿Qué se forman oligarquías participativas? Evidente, pero no se trata de enunciar el problema para hacer una condena moral. Se trata de entender como los efectos red subyacentes la generan inevitablemente si la estructura social está basada en la generación democrática de escasez.

El debate que hace más de un año sosteníamos sobre la wikipedia en la red de habla española y catalana, deja muy atrás los debates que ahora están teniéndose en inglés con amplio soporte de ezines tekis y medios de todo el mundo.

Y es revelador… Revelador de que la terriblemente rankizada blogsfera anglófona no cumple el rol de intercomunicador global que el uso de la lingua franca como lengua propia haría esperable y deseable. Hace mucho que la blogsfera anglo no escucha, sólo emite. Hace mucho que reproduce y representa un mundo que no sale de los viejos mapas del Imperio Británico.

Lo verdaderamente triste sería que ahora, volvieramos la cabeza hacia el pobre y autista debate de las blogstars anglófonas, reconociéndolo como el debate… No sería improbable en un entorno donde traducir y comentar los blogstars anglófonos se sigue haciendo pasar por muchos como un gran aporte no ya instrumental, sino intelectual. Pitigrilli dijo una vez cuando quería saber qué pensar buscaba corriendo el editorial escrito por el director del periódico para el que trabajaba. Buena parte de la blogsfera cool en lengua hispana parece tener la misma carencia de criterios.

El debate sobre la web 2.x, sobre las estructuras sociales que genera es fundamental. La web 2.0 y la web 2.1 son el gran laboratorio social de hoy. No echemos más de un año para atrás el debate para hacer de meros espectadores de unas autistas blogstars anglófonas.

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Lunes, 27 de Agosto de 2007

En tiempos de Bourne, quién echaría de menos a Bond

A principios de verano nos habían regalado dos invitaciones de Universal y habíamos decidido esperar al estreno de El ultimatum de Bourne. Fuimos esta noche. Luna llena y la cabeza hirviendo de redes.

La factura es impresionante. Acción bien rodada, genialmente fotografiada y mejor pensada. Dos horas reconociendo las ciudades de mi vida de una forma nada habitual en superproducciones. Largas escenas en calles y estaciones de sobra conocidas por quien ha vivido en ellas, filmadas sin pretenciosidad ni guiños turísticos innecesarios. Planos aéreos para la presentación en vez de la consabida vista al monumento emblemático de turno. El ambiente de la calle, el estilo de los bares, la caída de los abrigos de los policías y la mugre de las pensiones retratados con medios de Hollywood y sensibilidad de Pinewood. El escenario símplemente perfecto.

Pero lo esencial es Bourne resumiendo el siglo XXI como Bond resumió el XX. Frente al Bond de una pieza, funcionario con licencia para matar, Bourne no existe en ningún lado ni para nadie… salvo para la agencia que quiere matarle a él. En vez de estar al servicio de Su Majestad, consciente y orgulloso de su puesto en el estado, usando alta tecnología a medida hecha en laboratorios secretos, Bourne es un nativo digital que no trabaja para nadie, no se inserta en ninguna estructura. Tiene por el contrario que dotarse de sentido, descubrir quién es. Lo hace por si y para si, no desde la jerarquía, sino desmadejándola. Bourne es un radical libre, un nodo que ha escapado y teje una red distinta por su cuenta. Bourne es conflictivo, contradictorio, está en búsqueda… Matt Damon está perfecto interpretando a un tipo que no pretende ser duro ni perdonar la vida a nadie, que no conquista, ni ocupa, ni posee. Un tipo que no siente que tenga un trabajo, que salta por las capitales del mundo de sus enemigos con la naturalidad del sionista digital que sabe que sólo en el camuflaje, el nomadismo y la multitud tiene respiro, que las mismas calles nunca configurarán para él las mismas ciudades que para sus antagonistas. No es violento, pero tampoco rehusa enfrentarse, siquiera tomando vías extremas cuando le permiten abrir una puerta a lo que precisa para descubrirse. Bourne simplemente lucha por tener una vida.

En un guiño del autor de las novelas*, Bourne, en realidad se llama David Webb… Por la tela de araña, o por los Webb… o por el rey David, el hondero, o probablemente, por ninguna de las tres cosas. Bourne, al fin, existe porque se inventa a si mismo atando cabos, uniendo piezas que, él mismo sabe, nunca harán un mapa completo, una imagen en la que pueda reconocerse totalmente… Pero como dice a modo de despedida en la estación de buses de Tanger a Sarah, la analista de la CIA que se había unido a la vida en fuga en Madrid: It gets easier in time…

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Viernes, 24 de Agosto de 2007

Putin, los bloques y el neonacionalismo imperial ruso

El Economist de hoy abre con un editorial centrado en la vuelta de los bombarderos nucleares rusos, que volverán a patrullar el mundo 24 horas al día cargados de bombas nucleares, la apertura de una nueva base militar en el Mediterráneo y la creciente presión sobre el Artico del ejército ruso. Este escenario sería coherente -nos asegura la revista británica- con un resurgir de la lógica de bloques impulsado desde Moscú y Pekin y sobre todo con el creciente peso del servicio de inteligencia en la dirección política del país.

El panorama es ciertamente inquietante, pero en cualquier caso, creo que conviene puntualizar algunas ideas para entender este pretendido resurgir nacionalista y de los bloques.

¿Resurrección o continuidad?

La ideología del estado soviético, fue esencialmente la un nacionalismo rusificante cuya virulencia fue in crescendo continuo desde 1928 hasta 1945. La obligatoriedad del paso al cirílico de muchas de las lenguas de las repúblicas soviéticas no eslavas, el pacto con la Iglesia Ortoxa y sobre todo los esfuerzos movilizadores de la Gran Guerra Patria marcaron otros tantos jalones visibles todavía en la propaganda y el cartelismo de la época.

El nacionalismo gran ruso se vestiría con adornos universalistas marxistas, igual que el nacionalismo francés lo hizo de valores universales republicanos, el español con los católicos cristianos o el estadounidense con los liberales jeffersonianos… Pero eso no cambio su naturaleza aunque engalanara su discurso. Discurso que enseñado machaconamente con toda la fuerza de la institucionalidad estatal, informó incluso a los disidentes y contradictores del sistema de las generaciones posteriores a la Revolución del 17. Recordemos tan sólo a Solzhenitsyn.

No hay pues ningún resurgir, tan sólo una continuidad del discurso nacionalista de estado que hemos visto reciclarse y buscar nuevas raices tanto desde la literatura popular como desde el sistema oficial de enseñanza (que como dirían los defensores españoles de la construcción nacional, como Andrés de Blas: para eso está).

El papel de los sistemas de inteligencia

Pero seguramente lo más interesante de todo este fenómeno es el ascenso del FSB al poder. Ascenso simbolizado por Putin y que pone al nacionalismo ruso contemporáneo más cerca del autoritarismo estalinista que del nacionalismo popular democrático ruso, origen de los movimientos narodniki y eserita que marcaron la Historia social y política del país durante casi un siglo.

Y es que la subida de los servicios de inteligencia es una muestra más de la crisis de la nación, de su incapacidad para dar sustento a un estado solvente. Los estados se construyen -o reconstruyen- desde estructuras jerárquicas capaces de estar y representar su poder unificador y homegeneizador en cualquier punto del territorio, de la capital a la última aldea. La última novela de Camilleri publicada en español (El movimiento del caballo) ofrece una interesante perspectiva sobre esto.

Por eso el ejército -o el clero, como en Irán- suele ser la última opción antes de la caída definitiva: la conversión en estado fallido a la somalí o la afgana. En Rusia ni siquiera el ejército era operativo como estructura de cohesión/represión/representación territorial. Sólo el FSB, heredero directo del KGB y por tanto de su complejo financiero e industrial, ha tenido la potencia suficiente como para enfrentar la descomposión alimentada por las mafias y los clanes mafiosos herederos de la burocracia soviética. El triunfo de Putin en su lucha por todos los medios por retomar el control estatal de las grandes empresas energéticas privatizadas en los años de Yeltsin, representó sin duda un punto de inflexión, el momento en el que el poder en ascenso del nuevo estado ruso era por fin equivalente al de los grandes señores mafiosos. El horror checheno, por cierto, representó algo parecido respecto a los nuevos sujetos de la descomposición aparecidos en la periferia imperial, mitad yihadistas, mitad mafiosos.

¿Un nuevo bloque?

Es muy aventurado a mi juicio pensar en terminos de “bloque” respecto al pacto de Shanghai. Una alianza militar no es un bloque tal y como los conocimos en la guerra fría. Aquellos bloques no sólo tenían contenido ideológico, representando una cierta forma imperial de superación del nacionalismo clásico, sino que sobre todo generaban y mantenían un cierto ordenamiento económico, una cierta división internacional del trabajo que revelaba la incapacidad del estado nacional para sostener al modo clásico, el crecimiento de la productividad y la aceleración subsiguiente del desarrollo.

La alianza chino-rusa tiene la lógica de una alianza militar regional clásica, no de un bloque. Y todo el aspecto de estar internamente motivada por la necesidad de acotar y amedrentar a las poderosas fuerzas centrífugas que siguen surgiendo de la descomposición de las capas dirigentes de ambos países.

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El sorprendente testamento de Batya Gur

Anteayer acabé Un asesinato en directo… y estoy todavía en shock.

Batya Gur pertenece a la gran generación de novelistas de género del Mediterráneo. Es el par israelí de Vázquez Moltanbán, Camilleri, Markaris… La constante más significativa de su obra es la exposición, tan sutil como inmisericorde, de los principales ejes de conflicto interno de la sociedad israelí.

El tenaz relato de la irreductibilidad de la diferencia entre mizrajíes y askenazíes y la profundidad del racismo nacionalista -de indudable origen germánico- tan extendido entre los círculos de poder de estos últimos, la convirtieron en una de las figuras críticas más potentes y populares de la literatura israelí actual.

Seguramente, fuera de Israel, su obra más conocida sea Asesinato en el kibutz donde sella el acta de defunción de este modelo social relatando su funcionamiento wikipedico como último totalitarismo asambleario.

En Un asesinato en directo todavía hace un pequeño autohomenaje a lo que supuso aquel libro en 1994, de boca de un personaje marginal en la trama:

Hoy se puede decir que el kibbutz es una reliquia, pero en aquel momento…Fue el primer asesinato que investigó la policía en un kibbutz, la primera vez que la policía entró en uno, de hecho.

Pero el motor de la trama de esta última novela es un crimen de guerra. Un asesinato impune de prisioneros durante la guerra del Yom Kipur. Muy simbólico teniendo en cuenta que los protagonistas y guardianes del secreto son estrellas de los informativos de la televisión pública, “el lugar donde se forja la conciencia nacional“, que acaban amenazándose y matándose entre si.

Cuando Michael Ohayon, el protagonista de toda la serie de novelas, descubre finalmente la verdad, una plancha de silencio oficial se impone desde su mando directo, el director Shorer, que a lo largo de toda la serie se ha ido configurando como la figura paterna y la referencia moral de Ohayon, el símbolo de lo incorrupto que mantiene con vida el estado.

-No sé si podré callármelo -dijo Michael finalmente- no sé cómo va a ser posible vivir con un secreto como este.
-¡Ya lo creo que va a ser posible! -le dijo Shorer, ahora con pena-. ¡Y de qué manera! No vas a decir una palabra -afirmó cada vez más apenado. Y tras un breve silencio añadió-: ¿No ves que estamos evolucionando? Cada vez somos capaces de callarnos cosas más graves

En la escena final Ohayon queda con su hijo Yubal, reservista del ejército que comienza por pregutarle si siguie siendo sionista y argumenta con el tipo de razones que informan a los objetores israelíes de mi generación. Repasando la Historia israelí, cada vez más claramente repudiada por Yubal, Ohayon dice:

-El problema es que como judíos esperábamos tener un comportamiento más moral…, mostrarnos más comprensivos con el prójimo…. y resulta que somos exactamente iguales a los demás.

-Ése es el comportamiento que tienen los perros, que marcan su territorio- murmuró Yubal (…)

Más allá del conflicto específicamente israelí, la clave de la crisis del sionismo hertzeliano está en su propio aporte histórico: la conversión del sionismo en un nacionalismo. Al tener un estado como los otros hicimos lo que los estados hicieron siempre, nos viene a decir un Ohayon estupefacto todavía pues acaba de descubrir la raiz oscura de todo contrato nacional: callar, negar y hacer como que no existe aquello en lo que el estado nacional se basa y que por su propia naturaleza sanguinolienta no puede ser relatado en los términos de las leyendas identitarias que sostienen a la comunidad nacional imaginada.

Comunidad que por ser tan sólo imaginada, tiene tan poca existencia fuera del estado que éste tiene tiene que estar construyéndola permanentemente, es decir por un lado azuzando y exagerando los mitos morales sobre los que se construye y por otro reafirmando las bases de su propia existencia, marcando el territorio a sangre frente a vecinos o disidentes.

El secreto del estado nacional no reside en un crimen concreto. Es, como insinúa la frase de Shorer, general y cada día más grave, más oscuro. La cultura nacional, el orgullo nacional, el honor nacional… al fin las naciones, su identidad, se basan en ese tipo de pacto de silencio y olvido. Todas las naciones tienen sus cadáveres en las cunetas, sus crímenes de guerra, sus expolios, que sólo pueden ser desenterrados, expuestos a la luz y al recuerdo, destruyendo el contrato nacional1.

Pero… ¿para qué hace falta un contrato nacional, no sería mejor un contrato cívico alrededor de un estado postnacionalista? Tal vez no haya tal alternativa, al menos en los estados nacidos del nacionalismo, nos insinúa Gur. En la última página del libro, cuando Ohayon califica de constructiva la rebelión pasiva de los soldados encargados de custodiar los asentamientos, Yubal le responde:

- Pero yo no quiero, de ningún modo vivir en un sitio así. Creo que sería mejor… marcharme a otro lugar. En realidad lo que quiero es marcharme de aquí.

-¿Adonde?- le preguntó Michael conteniendo la respiración, aunque al cabo de un instante se dijo que, de momento, aquello no eran más que palabras, de manera que se concentró en su panecillo con queso fresco.

-Puede que a Canadá2 -respondió Yuval pensando en voz alta, y Michael tuvo que disimular el escalofrío que le recorrió el cuerpo entero (…)

Y entonces Ohayon decide compartir con su hijo el peso del secretoÂ…



Nota 1: Por cierto que no deja de ser curioso que esta reflexión venga desde una escritora popular israelí y no desde otros países, donde los autores tienen ejemplos tan cercanos en el tiempo como los israelíes de esa dinámica de remitificación constante, exclusión y crimen de estado… y sin embargo…

Nota 2: Canadá es también el punto de fuga de una trama paralela que aparece en la novela y que refuerza y prepara el replanteamiento del sionismo no religioso que subyace en las actitudes de Yubal. En ella un rabino profético organiza una red de evasión de capitales para contruir en el país norteamericano una nueva Yavné con ciento y picomil seguidores, convencidos de que es necesario un refugio “donde poner a salvo nuestra raza“.

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Lunes, 20 de Agosto de 2007

Por un manifiesto de los Exploradores Electrónicos

Dentro de poco, el primero de octubre, hará cinco años que Juan, Nat y yo mismo fundamos la Sociedad de las Indias Electrónicas. Nos habíamos gastado la mitad de nuestro capital fundacional (3001 euros) en el papeleo, no teníamos otras fuentes de ingreso, ni un sólo cliente ni forma de promoción alguna. Pero teníamos años de experiencia en la red y muchas ganas de apostar por el resurgimiento civil que la incipientísima blogsfera anunciaba tras el desastre del boom puntocom. Menos de una semana después abríamos el primer blog de empresa del que tenemos constancia, heredero de todo un trabajo desarrollado tanto en el mundo empresa a través de Piensa en Red, como del movimiento ciberactivista que siempre estuvimos ligados desde el nodo ciberpunk español.

En uno de los capítulos de su libro, Pedro Martín juega con la hipótesis de que Colón salió hacia América desde Palos porque conocía los textos de Al-Masuri, muy conocidos aún en la Andalucía renacentista, sobre el viaje de exploración del cordobés Jashjash Ibn Said Ibn Aswad, que salió de Delba (Palos) en el año 889 y cruzó el Atlántico trayendo lo que se supone fueron los primeros mapas sudeuropeos de la costa americana. El cordobés, explorador y comerciante, definitivamente nos atraía más como modelo que el genovés, conquistador y extractor. Por eso nos fundamos un primero de octubre… aunque no pudo ser en Palos, sino en Madrid. En una entrevista que me hizo Marcos Taracido en aquella época decía:

En la Sociedad de las Indias Electrónicas hoy mismo discutíamos nuestra “misión”. El concepto de “misión” es algo que va mucho más allá de los productos que ofreces o de la calidad con que piensas ofrecerlos. La misión te da el Norte a la hora de plantearte qué cosas hacer y qué no. Es el por qué del trabajo de cada día más allá de las tareas o los proyectos. Y cuando discutíamos llegamos curiosamente a que nuestra misión giraría en torno a tres ejes: desarrollo de la cultura tecnológica; independencia de las personas, las pequeñas empresas y las comunidades para organizarse, comunicarse y prosperar y desarrollo del sentido comunitario y cooperativo de la tecnología en general y de Internet en particular. Esos tres ejes, en realidad forman parte de un mismo universo ideológico, el de los que vemos Internet y la tecnología como un intrumento al servicio de las libertades y la independencia personal de los miembros de la comunidad en todos los campos de la vida.

Y fue desde ése espíritu desde el que nos acercamos y comenzamos a aportar a la formación de redes en otros continentes. Un movimiento espontáneo, natural, producto de las afinidades de la red y del ansia por aprender, compartir y explorar nuevos territorios de libertades electrónicas.

Así, hoy, cinco años después de comenzar la travesía, cuando los indianos y su proyección van mucho más allá de las Indias, cuando nuestra capacidad humana, creativa y financiera es muchas veces mayor de la que entonces teníamos, creo que conviene hacer un alto y replantear el rumbo.

Hemos conocido e incorporado a nuestro trabajo a exploradores electrónicos de primera línea. Estamos trabajando y animando a otros hermanos a unirse a la red creando nuevos nodos… Ya no podemos ser sólo las Indias. Ha llegado el momento de responder al crecimiento de nuestra red al modo en que crecen las enredaderas, no ensanchando el tronco, sino sumando brotes y multiplicando enlaces.

Las Indias ha propiciado algo más grande y no creo que deba intentar contenerlo, mantenerlo en su seno, sino alimentarlo aún más, reconocerse parte de la red naciente y manteniendo su identidad en ella, disfrutar de no navegar y construir ya solos, sino en diversidad.

Quiero invitar a la red indiana de hoy a tomar la palabra para constituir un espacio transnacional en el que los Exploradores Electrónicos de cualquier lado del mundo puedan colaborar y hacer proyectos juntos. Un espacio que se identifique y proyecte ante nuestros clientes desde lo cercano, desde su espacio físico, pero al tiempo que les ofrezca las potencialidades de trabajar con una red que piensa, crea y experimenta desde, para y en tres continentes distintos.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 8:12 am | (2)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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