Un post sentido con nombres, apellidos, citas y libros
Esta mañana comparecimos Imane y yo ante la jueza de familia. Vinieron también Santi, su novio, y una compañera de Silvia, mi abogada. La procuradora estaba dando a luz así que no pudimos traernos la sentencia, pero el hecho es que ya estamos divorciados. No sé cómo se imaginan los divorcios pero este constó de tres partes: un rato muy agradable de espera y conversa, 30 segundos de firma frente a la jueza y un cigarrillo en la puerta del juzgado antes de salir cada uno disparado a sus obligaciones del día. Lo que recordaré será ese segundo en el que, con un guiño, Imane y yo nos dimos las gracias mutua y sinceramente. Le veo con Santi, un tío estupendo, tan guapos y felices ambos y me siento orgulloso de como somos todos en esta red y de haber contribuido a ella.
A las bromas, quedo con Lore, Mary y Pablo en escribir un guión que se llame Del amor, la extranjería y otros trámites. Claro que también podría ser uno de esos libros para clientes de Starbucks que una vez leído el título ya sabes que va a pasar en cada página…
…algo que no se puede decir de los dos libros recibidos esta semana y que quiero agradecer hoy.
Primero el de mi amigo Pedro: Diversiones. Un libro que ya os comenté en formato electrónico y que ahora se me hace mucho mucho más comodo en papel en edición de Lulú.com. Un día quiero escribir de Pedro largo. Es alguien de quien mi buen amigo y también arquitecto Andrés Durán iba a disfrutar harto. Pedro es un indiano exquisito, un tipo fantástico y el primer hacker de verdad que conocí: no sólo un teki, sino un tipo que cuando encuentra un sistema, sean las pirámides, Cortazar, el Palacio Real o un sintetizador no para hasta averiguar el cómo, el porqué y sobre todo que más podría uno preguntarse y cómo podría rearmarse para que sirviera a algo distinto, nuevo y probablemente mejor.
Y cómo no, Once poetas críticos con la poesía española reciente, que me envía el gran Daniel Bellón. Se trata de algo más que una noticia de tendencia o una antología. Creo que es el comienzo de una decantación. Y por cierto nada podía hacerme más ilusión que encontrar en este libro, dentro de poco, ya verán, histórico, con uno de aquellos haikus para Tetsuo que para mi resume, con un guiño de nostalgia, la luz de nuestros tiempos:
todo es posible
sobre el teclado negro
los dedos bailan


Vuelvo en estos días a muchas 




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