Recordando a Federico Mañero (Quico Mañero) desde la distancia montevideana. Preparando una paella en el hemisferio Sur.
El lunes se ha pasado en un segundo. La mañana se fue en hacer conexión y preparar agenda. Enterados por Sandra de mi estancia aquí, empezaron a llamar periodistas: tengo ya esta semana una entrevista en la tele y otra en la radio. Y a la cita ya agendada con el Ministro de Industria, don Jorge Lepra, hay que añadir otra con Daisy Tourné, la diputada pionera de la difusión del software libre en América.
Entre las previsiones “turísticas” de la semana, una visita a Piríapolis el jueves (ya les contaré por qué es lugar de peregrinación indiano) y un meeting del Frente Amplio mañana a la noche, que ya reportaré.
Comimos en el Abasto, un antiguo mercado del centro reacondicionado para albergar restaurantes. Qué quieren que les diga: pedí un “petit entrecot” que es como un chuletón de Avila y se me hizo pequeño de lo mal acostumbrado que estoy ya a los homenajes de carne. Cayeron en el embite dos botellitas de un estupendo vino uruguayo de uva Tannat.
A la salida pasamos junto a la sede del PSOE. Nos invitaron a entrar y pasamos un rato muy agradable. Como si me leyera el pensamiento en la distancia, justo cuando nos íbamos a ir llamó al móvil Quico.
Gran conocedor del mundo iberoamericano y consejero de una gran empresa española, Quico, ha salido ya varias veces en este blog: como amigo, como maestro y sobre todo como abridor de caminos y comunicador de mundos.
Su nombre “real” es Federico Mañero y sin ir más lejos aquí en Uruguay es alguien muy muy querido. Corrían los años de la dictadura cuando a Quico, que a la sazón era un joven activista socialista español, no se le ocurrió otra que fletar un avión en Madrid y llenarlo con los hijos de los exiliados para que conocieran su país y sus familias. El brete para la dictadura, como pueden imaginar, fue tremendo. Un envite no-violento, lleno de significación y que aquí no olvida nadie. Para rematar -y esta es muy suya- el avión volvió con más pasajeros de los que partió. Gente que corría peligro de quedarse aquí. Entre ellos, Sandra, hoy nuestra cicerone montevideana.
Historias similares podrían contarse de él en medio mundo, pero en especial en América Latina. Cuento todo esto porque creo que por primera vez no se enfadará conmigo si cuento estas pequeñas trazas de su biografía aprovechando que estoy acá. Es que si no, símplemente ni se entenderían las complicidades que brotan a mi paso. Quico es de esos tesoros sólo conocidos por los amigos porque se empeña celosamente en quitar importancia a una trayectoria llena de acciones hermosas y muchas veces decisivas. Hasta ahora nunca nos ha dejado escribir sobre él. Pero hoy, tras comentarlo con Sandra me he decidido y creo que le he convencido al teléfono: cuando vuelva nos encerraremos juntos a grabar una larga conversación. El objetivo: trazar el origen de todas esas redes iberoamericanas y europeas basadas en valores y que de una generación a otra, de los ochenta hasta ahora, han sido lazo e impulso de cambio.
Por cierto, que esta noche viene a cenar Fernando da Rosa, el tecnólogo y activista uruguayo de más proyección, pionero en la difusión del software libre en la banda oriental.
Le hemos prometido paella. Claro que no hemos tardado en descubrir que aquí no se encuentran así de fácil ni migas de bacalao, ni alcachofas, ni el mítico paellero Carmencita. Y de sartenes para hacer paellas ni hablemos.
(…)
Caro y Roger se han pegado tremendo paseo y al final han vuelto con una sartén tamaño familiar. El resultado del intento no ha sido espectacular pero era pasable. Y con la conversación de Fernando, los especiales de Carrera que había de postre y esas chajás “con durazno” que nos hicieron recordar una vez más a Cris, se olvidaban los errores. Espero.
Hemos empezado a discutir proyectos -pensando en colaborar desde España- de lo más interesante. Desde luego no faltan ideas ni capacidad por aquí. Falta financiación. Y tal vez se pueda aportar ese “toque Indias” para la generación de redes sociales distribuidas y sin género de dudas le daríamos además un enfoque de igualdad.
Empiezo a entrever posibilidades y oportunidades. La semillita que es, en si, este viaje, comienza a agitarse, aunque aún me queda mucho que aprender antes de cuajar nada.
Mañana a ver si cierro los billetes a Tucumán, que mis amigos tucumanos parecen un tanto perdidos en el eje logístico y a fin de cuentas me esperan el día tres en San Miguel. Los compañeros de Atina Chile por su parte tienen todo ya completamente organizado, hoy llamó Jorge Domínguez y la verdad es que el plan de viaje y de trabajo suena fantástico. Benditas capacidad y seriedad chilenas. Espero estar a la altura y saber aportar a la medida de sus expectativas.
[+ en el album de Montevideo del fotoblog]



Hay a quien le gusta el futbol. A mi me gusta la pelota. Sí, soy de esos que tienen curvado el meñique por apurar demasiado la pared y que cuando llegan a una nueva ciudad o un nuevo barrio preguntan dónde está el frontón. Tal vez por éso, en la evolución y las modas de este juego acabo viendo una metáfora de las tendencias y las inercias sociales del país.
Hace poco apareció un documento atribuido a asesores del gobierno de la Generalitat en el que se evaluaba la viabilidad de un cuerpo de defensa territorial catalana.
Gracias a un mensaje de
Es decir, los videobloggers tendrían el mismo tratamiento que las cadenas de televisión. Woodward, siempre según the Times, propone una alternativa que exigiría a los estados de la UE pornerse de acuerdo en una nueva definición de television: 
Tras
Este año tenemos nuevo restaurante favorito. No está muy lejos del
Muchos conoceréis a 
Como os
Slavoj Zizek se está convirtiendo en uno de los filósofos europeos más influyentes de la década. Seguidor de Lacan, utiliza proposiciones centrales de este para revisar la epistemología del materialismo dialéctico y resolver o cuando menos compatibilizar algunas cuestiones abiertas por la