Viernes, 30 de Junio de 2006

Por qué este blog es de dominio público

En todas las páginas tanto de este blog como la contextopedia que le acompaña podéis encontrar el siguiente pie:

Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog es David de Ugarte, quien las escribe y hace devolución expresa de ellas al Dominio Público

Lo he hecho así tras constatar la terrible confusión conceptual en la que ha ido degenerando la réplica en España de la lógica anglosajona del sistema de licencias.

Desde el punto de vista de cualquier economista esta confusión no es en absoluto inocua. Impone unos costes crecientes de transacción que inhiben precisamente aquello que se pretendía alcanzar.

Objetivos

Desde un punto de vista general, como sabéis, no creo que un sistema individualizado de licencias, ni siquiera el acogimiento al dominio público, pueda solventar el problema social derivado de la actual normativa de la propiedad intelectual. Creo que es necesario reducir los tiempos de explotación monopolística que la ley concede a los autores de patentes y obras, es decir, me adscribo al Movimiento por la devolución.

Pero mientras la solución política llega, es lógico buscar una salida para el régimen de la propia obra. Tanto en la idea de facilitar su difusión y utilización por terceros dentro del marco legal existente, como en la de poco a poco crear un procomún, un ámbito de creación libre capaz de competir con la cultura industrial privativa de un modo similar al del software libre frente al propietario. Esa es la idea que vengo defendiendo desde hace años.

La clave: los costes del bricoleur

Entre los que renunciamos al monopolio que la LPI nos ofrece sobre nuestras creaciones, hay un consenso general que parte de la renuncia a utilizar en mayor o menor medida los derechos de explotación sobre la obra con contenido económico. Esto en si mismo no es demasiado novedoso ni implica un cambio conceptual importante. Es perfectamente convencional que un autor pretenda facilitar la difusión no comercial de su obra y que anime a otros a colaborar con él de esa manera en su promoción.

La clave, sin embargo, está en las obras derivadas, en la posibilidad del bricolage… El bricolage consiste en crear cosas nuevas a partir de trozos de otras que fueron creadas para fines distintos de los que cumplen en la nueva obra.

La variedad de protecciones “otorgadas” para cada una de esas piezas por sus autores bajo Creative Commons, Coloriuris, etc. incluso por las licencias libres del estilo de la GFDL, genera una traba, un coste de transacción innecesario y probablemente insalvable.

No es sólo que la mayoría de estas licencias no sean libres y no aporten el equivalente de las 4 libertades del software libre. No es sólo que la idea de otorgar más “derechos de propiedad”, más control al autor de los posibles usos, al estilo de Creative Commons, sea una mala idea, que lo es porque el bricolage, consiste precisamente en descubrir usos no esperados, no imaginados previamente.

Lo que se hace evidente cuando hablas con tu editor o cuando alguien te pide permiso para usar una obra tuya es que el mero hecho de tener tal maraña contractual (una licencia es un contrato) aumenta los costes de información necesarios a cualquiera que quiera utilizar la obra.

El resultado social es que la diversidad de CC’s, licencias de colorines y demás artefactos jurídico declarativos, está imposibilitando la aparición de ese procomún que pretenden propiciar. La heterogeneidad legal que promueven tiene el mismo efecto que el que tendría tener que firmar un contrato cada vez que compramos algo distinto en el supermercado. Menudo procomún éste en el que antes de usar algo tenemos que leer cuidadosamente los términos de licencia y constatar si ese ingrediente es compatible con los otros que pensamos usar y con el collage que andamos preparando.

La alternativa del dominio público

Sin embargo ya existe un procomún con sustento legal y tradicional claro: el dominio público. Todos, hasta el último editor, saben en qué consiste y en qué términos puede utilizarse sin necesidad de leer nada. Todos saben el carácter inalienable que en nuestra legislación tienen los derechos morales y una visión bastante clara sobre en qué consisten.

Es decir, ya existe ese espacio libre, definido con claridad, conocido por todos y amparado legalmente. Socialmente de lo que se trata es de ampliarlo con obra reciente. No hace falta ni una licencia más ni un marco legal nuevo para ello.

¿Y cómo esperas explotar tu obra si es del dominio público?

Realmente es muy difícil escapar de los contratos modelo en una editorial precisamente por los gastos de transacción que implica acogerse a una licencia: conseguir que el editor lo entienda, que el abogado recoja la licencia X en el contrato, pasar luego por el notario y hasta cambiar las plantillas de copyright.

En mi primer libro nos limitamos a dejar fuera de contrato la edición electrónica del libro. En este segundo espero poder llegar más lejos gracias precisamente a la facilidad que supone la extensión y tradición del concepto de dominio público. Basta con que el editor pague los costes de la declaración ante notario para que quede establecido de forma sencilla y clara el carácter de la obra. Total del coste: una cita con el notario y unos 60 euros.

Yo no le pido a mi editor que se dedique al marketing ni que me pague por utilizar lo que he escrito para hacer libros… a no ser, claro está, que los escribiera por su encargo. Lo que le pido es que aparezcan al precio más asequible posible en el mercado y con la mejor distribución posible. Y por supuesto que ayude a la calidad y comercialidad de la obra con criterio y consejo editorial.

Como profesional, en general pretendo cobrar por los servicios que presto a otros. Por eso espero que mis ensayos y trabajos renten no sólo en imagen y posicionamiento, generándome contratos para cursos y conferencias, sino que abran una relación comercial con los editores basada en que estos contraten, más allá del uso del texto de la obra, servicios profesionales. ¿Cuales? Pues desde participar en la promoción de la edición dando conferencias, hasta aportar por encargo a una eventual contextopedia de la coleccióncreada por los propios autores, pasando por ayudar en la edición de la obra de otros. El abanico es amplísimo. Eso sí, depende de la voluntad de las partes y de la evaluación que cada cual haga de la relación y no de la imposición del monopolio legal sobre el uso de las propias creaciones.

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Lunes, 26 de Junio de 2006

Second Life y la invasión de los ciborgs sionistas

Second LifeLa verdad es que no puedo quejarme, antes empiezo a escribir y documentar qué es y qué representa el sionismo digital y antes me llaman de la radio a hablar sobre Second Life, seguramente la mayor comunidad política de ciborgs del mundo.

Sí, lo han oido bien. La gracia de Second Life, hasta el momento el proyecto de Sión Digital de mas éxito, reside jústamente en esas dos características, ser una comunidad de ciborgs y definirse como un espacio político. Como muestra de hasta qué punto se trata de un espacio político -y no sólo económico y de socialización interpersonal- les invito a ver el vídeo de las manifestaciones de anteayer.

La realidad del ciborg y los espacios virtuales

Ayer en la radio la presentadora de “A vivir que son dos días” me preguntaba si no había peligro de confundir la vida real con la vida en Second Life. Yo le respondí, que la gracia está en que es real. O al menos real en el mismo sentido en que lo es una comunicación “normal” por videoconferencia. Las personas que están al otro lado son reales, existen y nos perciben como nosotros les percibimos a ellas.

La presentadora respondió algo del tipo “pues ya veo que no hay peligro, definitivamente te has vuelto loco” :D
Y es que hay un cierto rechazo instintivo al ciborg, un prejuicio que niega la realidad de las convenciones que nos permiten representar consensuadamente el mundo, cuando pasan de cierto límite. Nadie duda de la realidad de un consejo de administración mantenido mediante videoconferencia porque esa realidad alterada, extendida, que perciben, se presenta como reproducción digital de un entorno analógico.

Conferencia en SLPero ¿Qué pasaría si cada consejero pudiese elegir su avatar, si los fondos de salas de reuniones fueran sustituidos por un pequeño teatro en mitad del campo? El resultado sería muy similar al de la última conferencia que pudimos ver en la isla que la Universidad de Harvard tiene en SL.

La invasión y el futuro

Second Life tenía esta mañana 289.191 residentes registrados interactuando como ciborgs. Si mantiene el ritmo actual de crecimiento bien podría llegar al medio millón a finales de este año.

Su diseño social, basado en el principio de generación de escasez, le convierte además en un buen negocio. La topología del sistema obliga a depender del monopolio de la empresa Linden Labs para poder disponer de espacio en ese metaverso…

No creo sin embargo que el futuro sea vivir en un país virtual con cualquiera. No basta con tener una isla digital propia para invitar a clientes o amigos. Tarde o temprano, cuando la experiencia ciborg se extienda y se convierta en una forma más de comunicación social, no tardará en aparecer un software que utilizando el ordenador o la consola personal nos permita conectarnos y compartir el espacio virtual con quienes queramos. Un software que modifique además la geografía global de nuestro Sión digital consensuado cada vez que aparezca o se vaya de la red alguien de nuestro entorno.

Ese día los ciborgs del futuro próximo descubrirán la plurarquía como su sistema político natural y el metaverso se fracturará en la libertad probabilística.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 8:20 am | (0)

Viernes, 23 de Junio de 2006

Individuación vs individualización

Ultimamente, con tanto pesado avalanzándose sobre el servidor y con tanto trabajo en las Indias escribo aún más apresuradamente de lo normal… y claro lío, por lo que se ve, a propios y extraños. La última confirmación ha sido el post de Juan Urrutia, quien se plantea la diferencia entre individualización e individuación en relación con dos conceptos sobre los que he trabajado últimamente.

A Juan las contextopedias le parecen un claro ejemplo del primer proceso, relacionado con la evolución de las redes sociales hacia una estructura distribuida.

Creo yo que lo ha entendido mejor que Rafa Estrella, quien pensaba que al desarrollarse las contextopedias individualmente, como los blogs, no eran un “espacio de conocimiento compartido“. Todo lo contrario. Al multiplicarse esos espacios individuales es como surge un espacio realmente compartido. Como la blogsfera frente a Barrapunto.

Como resultado de un proceso de individualización de la Wiki, no sólo el resultado agregado sigue siendo un espacio de conocimiento compartido, sino que es mayor y más diverso, más rico que si se concentrara en un sólo punto… y sobre todo más libre. En las contextopedias claro que hay espacio para todos porque cada uno lleva el suyo. En la wikipedia siempre habrá cosas que la mayoría considere no relevantes. Aunque sea una mayoría justa.

A Juan en cambio, el sionismo digital le plantea muchas más dudas.

En realidad de lo que estamos hablando es de la diferencia entre individualización e individuación. Mientras la primera es en realidad una forma de socialización entre pares, no mediada por instituciones, castas o capas de ningún tipo, la segunda representa una forma de aislacionismo, de separatismo personal que acaba afirmando, al fin, la imposibilidad de la comunicación con el otro en el más puro relativismo cultural. Mientras la primera surge de la posibilidad de renegar de los intermediarios, la segunda surge de renegar de la vida social.

El sionismo digital: ¿individualización o individuación?

En la definición que daba en mi Contextopedia señalaba tres características del sionismo digital:

  • Rechazar tomar parte en redes cuya topología no sea distribuida. Sin embargo, a diferencia del Ciberpunk, los sionistas digitales no construyen alternativas colectivas distribuidas, construyen su nodo y si se forma red mejor, pero no es el objetivo de su actividad.
  • Transferencia a lo virtual del mayor número dimensiones sociales de la propia vida (trabajo, desarrollo intelectual, creatividad…). Una estrategia para vivir la mayor parte posible del propio tiempo en redes distribuidas disfrutando de la libertad y la forma de socialización que les es propia
  • Intentar restringir la comunicación entre el ámbito social territorial y el virtual, separando ambos bien mediante la búsqueda de territorios de referencia ajenos a los de su comunidad territorial, bien cambiando de ubicación territorial, a menudo en un proyecto colectivo.

En los dos primeros puntos vemos como el sionista digital no es proselitista, no construye un Arca e invita a los otros a ir, pero tampoco construye un refugio personal, no es un anacoreta, no quiere dessocializarse, quedarse solo, individuarse convencido de que no tiene nada que hablar con nadie porque nadie le va a entender…

Pero tal vez sea el tercer punto el más conflictivo o dudoso. ¿Por qué buscar esa impermeabilidad entre lo territorial y lo virtual? Simplemente porque el reino del territorio lo es también de la escasez, mientras que el de lo virtual es el de la relación social libre. Quien quiera individuarse no tiene nada que hacer en la red virtual, una herramienta que sirve exclusivamente para comunicar.

El sentido del sionismo digital es en realidad independizar la vida virtual del mayor número de componentes territoriales posibles. Tal vez un ejemplo baste para iluminarlo.

Yo imagino mi Sión como un sagrado, como un sitio tranquilo fuera de las fronteras del país donde vivo. Un sitio donde llevar los servidores e incluso mudarnos si las leyes se volvieran demasiado absurdas o el ambiente político tan pesado o violento que no permitiera hablar de otras cosas o vivir sintiéndome seguro. Y mientras tanto… entreveo Sión como un hotelito rural en un sitio agradable donde reunir una o dos veces al año a aquellos amigos de los que más he aprendido para hablar tranquilos entre siestas, paseos y lecturas.

¿Qué pasaría si otras personas en mi red se hicieran un Sión así? Pues que habría una red de sagrados redundante. Si tuviera la extensión suficiente incluso permitiría la ilusión de pensar que no me podría afectar gravemente casi ningún evento distinto al cambio climático o a una guerra mundial. Y en ausencia de desastres territorializados tendríamos un calendario vacacional estupendo. Todo lo contrario de la individuación.

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Jueves, 22 de Junio de 2006

Discurso e identidad en red, aplicaciones para la empresa

En las Indias fuimos los primeros en España tanto en ensayar el blog corporativo (la bitácora de las Indias) como la proyección en mosaico del discurso grupal mediante agregadores. Cuando a finales del año pasado hacía balance de 3 años de blogs corporativos en España proponía un modelo basado en la individualización de la imagen de la empresa en sus trabajadores y colaboradores: a cada uno su blog personal, de cada uno su contribución al discurso común de la marca.

La pregunta obvia es ¿cómo se construye una imagen de marca en la red desde la diversidad de los blogs personales y sin políticas internas de comunicación que inhiban a los propios trabajadores de implicarse al 100% en su propio desarrollo en la blogsfera?

La primera solución que intentabamos entonces aportar replicaba un modelo asociativo ensayado por primera vez en la asociación Ciberpunk: un agregador que presentara a la empresa como un mosaico de personas y en el que los blogs de los trabajadores se complementara con un blog oficial (pensado como referente identitario) y blogs del entorno de la empresa, de modo que el reflejo de unos se viera en otro…

Es sin duda un modelo interesante y dado el estado del Arte, innovador… Pero estaba cojo.

Discurso e identidad

Los blogs son creadores de discurso personal. Descubren de forma dinámica la identidad de su autor, que aparece como aquello que se adivina, que se entrevé bajo el relato de una reflexión y un aprendizaje contínuo. Pero en la medida en que escribimos justamente sobre aquello que aprendemos -es decir, lo que todavía no sabemos realmente- la identidad personal aparece en su dimensión flujo, no en la de stock.

Y lo que interesa a la empresa es precisamente hacer emerger ese stock de conocimientos con claridad, porque ése es su verdadero núcleo identitario.

En el capitalismo que viene, Juan Urrutia redefine la empresa contemporánea cada vez más como un contexto en el que accionistas, consumidores y trabajadores interactúan en una división de papeles cada vez menos nítida. Los consumidores cada vez juegan un rol productivo más importante, los accionistas son cada vez más share holders que stock holders y los trabajadores y su talento cada vez cambian de empresa/entorno con más facilidad.

¿Qué queda de la empresa? ¿Qué identidad común puede esperarse de algo que cada vez más parece más volatil, que parece cada vez más un entorno cada vez menos una institución? Pues lo que emerge es precisamente la empresa como background, como un conjunto de contextos y referencias, en una palabra, como identidad.

La gran oportunidad que brinda este nuevo marco, este capitalismo que viene a las nueva empresa es ligar a sus colaboradores (trabajadores, accionistas y consumidores) de un modo nuevo. Un modo que es más profundo y permanente, más explícito, más sólido y generador de confianza que el mero discurso o cultura empresarial.

La proyección en red de la identidad corporativa

Partamos del modelo original. Tenemos una empresa bloguizada. Sus bloggers, en su mayoría trabajadores de la propia empresa, son los dueños de sus dominios, de sus blogs. Aumentan el entorno social de la empresa, el ámbito de su conversación en la medida en que proyectan su discurso. La empresa les confiere por tanto más valor conforme más potente es esa proyección personal del blogger corporativo. Sabe que no puede poner en cuestión la propiedad del blog si no quiere desanimar o inhibir la potencialidad comunicativa de su autor. Pero teme el efecto de su marcha, por otro lado inevitable. ¿Qué hacer?

La primera cuestión es casi de definiciones. ¿Qué es la empresa para su entorno? En el marco del capitalismo que viene, cada vez más un contexto, un conjunto de conceptos y conocimientos, de experiencia establecida. Justamente aquello que explicitamos con una contextopedia.

Si los blogs de los colaboradores de la empresa representan la caballería que expande su discurso y abre la conversación, la contextopedia corporativa (creada colectivamente por todos los que trabajan en ella) representaría su identidad, el marco común conceptual en el que se desarrollan misión, discurso y conversación.

Este modelo mixto de blogs personales y contextopedia colectiva tiene una ventaja adicional: si los bloggers marchan a otra empresa muy posiblemente sigan enlazando aquellas definiciones que contribuyeron a hacer o tal vez las citen en el nuevo destino. Tejerán así no sólo la red de la empresa sino un codiciado grial: el liderazgo.

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Lunes, 19 de Junio de 2006

Por qué soy sionista digital

La vida en el ciberespacio no es precisamente dulce y educada. A fin de cuentas esto sigue siendo la frontera digital, un lejano Oeste que nunca se urbaniza.

Precisamente por eso puedes ser libre aquí. Siempre puedes ir más allá. Construir por tu cuenta algo nuevo, disfrutarlo y encontrarte un día con que otros han seguido un camino similar y tu vida electrónica es mucho más rica.

Un buen día podría por ejemplo conectarme por la mañana y descubrir que mucha gente se ha construido su propia contextopedia. Podría recurrir entonces a las definiciones de un físico para entender por fin la teoría de cuerdas, a mis escritores favoritos para conocer sus distintas definiciones de novela o a un parlamentario para que me explicara claramente el sistema electoral. Y seguramente algunos seguiríais viniendo a ver mis entradas sobre Teoría de redes sociales.

¿Utópico? Si hemos visto nacer la blogsfera desde la nada ¿por qué no una red de contextopedias? Y quien dice contextopedias dice cualquier otra cosa que podamos pasar de descentralizada a distribuida.

Funcionarios y profesionales

Este escisionismo que mediante el impulso de nuevas redes distribuidas, abre nuevas posibilidades a lo colectivo representa una novedad radical con el viejo mundo. Es la lógica de la abundancia frente la de la escasez.

Y no es que en el viejo mundo de las estructuras descentralizadas todo y todos fueran mezquinos y lamentables. Al contrario es un mundo verdaderamente épico para quien lo vive desde una lógica profesional, esto es profesando la convicción de que su trabajo cumple una misión social. Entre las personas que admiro en mi entorno virtual hay no pocos de ellos: JJ Merelo y Rafael Estrella, ambos profesores y profesionales en el sentido anterior serían dos estupendos ejemplos de hasta qué punto el viejo mundo produce y requiere también grandes personas, héroes cotidianos…

…pero eso no niega la posibilidad que todo sistema descentralizado -empezando por el viejo y entrañable sistema de Correos- abre a la arbitrariedad de quien ocupa un nodo intermedio entre la información y los comunes. No es nada nuevo

Volvía a casa y pensaba que Correos, el socialismo y las redes descentralizadas en general agonizan por esa marea de pequeñas o grandes arbitrariedades que permiten a los nodos y que al final -como pasó con el servicio militar- la sociedad acaba por no perdonarles. Igual que la mili desapareció porque nadie quería ser víctima de las arbitrariedades del cabo o sargento de turno, hoy por cada carta enviada por el sistema postal público se envían casi 10 emails. Todo un síntoma: el correo electrónico funciona sobre una red distribuida. Una red que a que a diferencia de Correos es robusta por si misma: en principio no hay cartero o central que pueda ponerte un filtro…

Y es que la mera posibilidad estructural de la arbitrariedad abre un proceso de selección adversa. Llegar a ser nodo centralizador tendrá más interés para los que quieran ejercer la arbitrariedad que para los profesionales. Los más interesados en ser concejales de urbanismo serán los que quieran ligarse a la especulación, los más interesados en ser funcionarios serán los que menos dispuestos estarán a entregarse a su trabajo y piensen que pueden vaguear o dar mal servicio al público, protegidos por la seguridad del contrato.

La historia de la salud democrática del estado y de la salud moral de las empresas ha sido hasta ahora una batalla épica entre el ejército de las sombras de los que veían ventajas personales en el poder de filtro y la guerrilla moral de los que luchaban porque los nodos centralizadores sirvieran a los comunes aún a costa de un extra de dedicación y trabajo.

Y eso se proyecta en todo aquello del mundo online que replica estas estructuras descentralizadas: en el origen de los tiempos virtuales el viejo USENET, luego el Open Directory Project (ODP)… ahora menéame o la Wikipedia .

Sionistas en un mundo de abundancia

Pero no nos engañemos, en el mundo virtual, a diferencia de en el mundo físico, la estructura descentralizada no es la menos mala de las posibles. El salto a lo distribuido está siempre ahí como posibilidad. Por eso la crítica a la gestión acaba tan rápidamente en crítica a la estructura de este tipo de sitios. Y los influidos por el ciberpunk español no somos los únicos en darnos cuenta. Jaron Lanier daba el salto muy rápidamente en un reciente artículo que me recordó mucho a los de Enrique Gómez o a los míos.

En el viejo mundo Arquíloco era un anacoreta. En el mundo virtual es un explorador.
En el viejo mundo Arquíloco era un traidor a la causa común al no querer combatir. En en mundo de las redes distribuidas, sirve al común rechazando luchar por la polis, separándose del demos y construyendo para si.

Arquíloco, en el viejo mundo, prefería huir a morir en el combate… pero a cambio de la vida tenía que asumir el riesgo de ver cuanto había construido arrasado, defendido por otros que además, nunca le perdonarían la defección. La duda moral estaba entre asumir la soledad del que no entra en combate por lo colectivo y luchar junto con los profesionales de los que hablábamos antes, en el seno de una identidad preestablecida y con la que nunca se podría encajar completamente.

Hoy Arquíloco es el héroe, porque al tirar el escudo puede marchar hacia una frontera infinita en la que configurar un nuevo mundo. Y como hemos visto no tiene porque sufrir la soledad, puede vivir en la fraternidad de las redes distribuidas. Arquíloco puede ser un sionista digital.

¿Qué es ser “sionista digital”?

El sionismo digital es una etiqueta con la que intentar capturar un espíritu presente sin duda en nuestros días y nuestro mundo. Es difícil describir todas sus formas posibles pero yo lo caracterizaría en una serie de actitudes

La más llamativa es que el sionista digital rechaza las estructuras centralizadas y descentralizadas. Sin embargo, a diferencia del ciberpunk tal como lo entendiamos hasta ahora, no emprende la construcción colectiva de un entorno distribuido, sólo hace su parte: si se suman otros, mejor, si no, ya le basta con ella. No crea una nueva urbanización y la promociona, movilizando a la gente para instalarse. Construye su bungalow sin importarle si serán muchos los que le seguirán o no. Es decir, el sionista digital es un ciberpunk no proselitista.

Además, busca no sólo que la totalidad de su vida virtual se desarrolle en un entorno distribuido, fraterno y de libre elección, esto es, donde comparta identidad (contextos) y a lo mejor hasta proyectos. Busca que el entorno virtual ocupe una parte protagonista de su vida intelectual e incluso profesional. Sigue obviamente una estrategia para disfrutar en el mayor número de dimensiones vitales de esa nueva libertad que le permite la red, trasladando a la red cuanto puede.

El sionista digital es resumiendo, aquel que se separa de las redes cuyas arquitecturas permiten la arbitrariedad, aquellas regidas por el principio de escasez más o menos artificialmente.

Sin embargo, hay un punto irreductible de escasez. Somos un cuerpo, no un espíritu o un fantasma digital de una conciencia. Ocupamos espacio y asociado a todo lo que lo rija (ciudad, estado, comunidad) imperará el problema de escasez.

La estrategia del sionismo digital frente a este problema es intentar contingentar y limitar la permeabilidad de un mundo respecto a otro… esa y no otra es el origen, creo yo de tanto afán inútil por hacerse con un estado o fundar uno nuevo… pero eso es otra historia y merece ser investigada más y explicada con más tranquilidad buscando, de paso, alternativas accesibles.

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Viernes, 16 de Junio de 2006

La wikipedia, ese paraíso

Bueno, después de unos días de comment-bombing y cutre-injurias, tras la rabieta que les dió a los bibliotecarios de la Wikipedia española porque empezara mi propia contextopedia ahora pretenden borrar la biografía que me subió Bambino y que luego compas de Ciberpunk completaron… Para calentar el ambiente, ha habido juego sucio previo de algunos bibliotecarios. Me han acusado por ejemplo de plagiar en Contextos entradas de la Wikipedia… cuando esas entradas estaban sacadas enteritas de mis propios textos, publicados desde hace años en la página de Juan Urrutia o en la mía… o incluso habían sido copiadas en la Wikipedia del mi propia entrada en Contextos con horas de diferencia… En fin. Que cojan de mi web y mi contextopedia lo que quieran que para éso está, pero que no acusen en falso. Es triste, estúpido e inutil. ¿Por qué le tienen tanto miedo a mi modestísima contextopedia personal? ¿Temen tanto la aparición de una Wikipedia Distribuida hecha de verdad por la gente sin su supervisión?

Obviamente no voy a entrar en la votación sobre mi propia relevancia, que borren cuanto quieran, perderá calidad su producto, no mi vida. Y sobre todo así demostrarán aún más claramente lo que de verdad quieren demostrar: que la Wikipedia, no es un servicio público, es su feudo y está hecha a su imagen y con sus modos. Lo siento Rafa, tu idea era buena en lo que toca a darle vida a nuestra lengua, pero el sistema de gobierno de quien recibía instrumentalmente el favor no, ¿ves como al final no merecía la pena? La lógica de la represalia demuestra empíricamente la insensatez de meterse ahí. Si no se hubiera abierto el debate y no hubiera criticado a la Wikipedia y su lógica de gobierno mi biografía seguiría indiscutida. A eso le llamo yo neutralidad de los contenidos.

En todo esto también ha habido cosas divertidas. La mejor, descubrir que los bibliotecarios, esos grandes defensores de la calidad que supone el debate y control de contenidos entre pares, tenían blogs como este… ¿A qué se refieren con pares? De verdad resultan más fiables los contenidos revisados por alguien que llena su blog a base de fotos cutres de culos y tetas? En fin… Que borren lo que quieran, no llevo años escribiendo y haciendo cosas por aparecer en un sitio u otro, sino porque hacerlas y aprender me pagan de sobra. Con todo esto, a pesar de estas mezquindades finales, no han sido pocas las cosas que he aprendido en positivo.

Lástima que el precio de aprender cosas nuevas sea, muchas veces, descubrir otro rinconcito oscuro, refugio de mezquinos anónimos.

Actualización: la noche de los cristales rotos wikipédicos

Descubro ahora que para rematar han puesto etiqueta de “no neutralidad” a la biografía de Juan Urrutia (un viejo texto puesto al día), aduciendo que es una hagiografía… extraña hagiografía la que tan sólo lista las obras publicadas por un autor… Y por supuesto han declarado “sin relevancia aparente” las ciberturbas. No puedo dejar de acordarme de aquella canción de los ochenta que decía “la asamblea de majaras ha decidido: mañana, sol y buen tiempo“…

Creo de hecho que hay más barbaridades del mismo estilo, todas perpetradas por el mismo bibliotecario, para variar anónimo y sin blog. ¿Buscará también a mis familiares? ¿Nos darán él y sus colegas de casta el ciberpaseillo wikipédico a todos los ciberpunks, bloggers y gente de mal vivir de la red? Se ve bajo tanto berrinche y afán de represalia una fantasia a lo “Noche de los cristales rotos“… y me da risa.

Pobrecico, se sintió amenazado, temió por un momento perder su monopolio, su pequeño momento de poder diario y anónimo, ése momento, ése poder y ésa gloria que sólo algo como la Wikipedia, podía permitirle. Tranquilo, amigo, por eso me fuí, por eso empecé mi propio repositorio de referencias personales, para no tener que discutir con pares como tú si el 13M, o las revueltas francesas eran relevantes o no, o si Juan Urrutia había publicado demasiados libros y tenía una biografía demasiado positiva como para ser aceptada por alguien como tú y tus amigos…

Actualización 17/6: Veo en las estadísticas que me han llegado dos visitas de menéame. Voy al sitio y me encuentro con que un usuario ha propuesto este post. Sólo hay dos votantes… y un aviso de múltiples votos negativos junto con sus respectivos comentarios. Es decir, los dos que han votado han votado en contra de la relevancia del artículo. Uno de ellos es unf, un bibliotecario de la Wikipedia que me dejó ayer un comentario en este mismo mensaje. En su comentario -allí y aquí- explica que el concepto de contextopedia le parece peligroso. Bien. ¿Pero qué tiene que ver eso con la relevancia? Nada. Pero nada podía darme más la razón, la forma de actuar de las castas de este tipo de sitios: su forma de ejercer el poder es declarar irrelevante aquello con lo que no están de acuerdo, 1984 style

Actualización 18/6 : Esta mañana hemos tenido un fuerte ataque en el servidor. Estoy trabajando para arreglarlo. Si intentásteis dejar comentarios esta mañana o entrar a la contextopedia, lo habréis notado. Vuelvo pronto.

Actualización 18/6 17:22hh: ¡¡Ya está!! Ya funciona otra vez. Ya tenéis la Contextopedia de nuevo a disposición… Y no, no creo como muchos que me habéis escrito que hayan sido los bibliotecarios. Ni falta que hace. En la red siempre hay alguien dispuesto a hacer el cafre y con suficientes conocimientos como para cuando menos intentar tirar tu sitio… sobre todo si hay un grupo que te anda demonizando. Por desgracia en eso también rige la lógica de la abundancia…

Posts sobre este mismo tema

Comentario final

Y por cierto, parece que la Wikipedia anglófona suscita similares análisis: tanto respecto a la gestión y las expectativas como a la estructura de red. De Nuevo colectivismo y Maoismo Digital califica Jaron Lanier la lógica de la Wikipedia de una forma tal vez no tan penetrante como Enrique… claro que al menos a él no le borran en represalia.

Actualización: Vaya, parece que la Wikipedia anglosajona se decide a convertirse en un sistema editorial “normal”, que es lo que siempre imitó, y dejar poderes de edición sólo a los bibliotecarios. A Nicholas Carr, fuente del artículo del NYT, tampoco le borran su entrada, y eso que a diferencia de la mía tiene más relevancia googleana que su propio blog. Curioso, curioso…

Actualización (21/6): Rafa Estrella en El País

El problema, según Estrella, es la acumulación de trabajo de los administradores. “En la edición española, por ejemplo, son unos 70, pocos para la tarea editorial que tienen por delante”.

Fé de erratas: Compruebo y efectivamente confirmo que el mensaje recibido de un anónimo es cierto, el borrador compulsivo no es un bibliotecario aunque sí un contribuyente muy activo -y también anónimo- a la Wikipedia

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Miércoles, 14 de Junio de 2006

El primer gran mapa distribuido de identidades

Enrique Gómez comentaba ayer la perspectiva de una Wikipedia distribuida como resultado de la extensión de contextopedias personales como la suya o la mía.

Desde el punto de vista individual, la contextopedia de cada cual sí que puede ser una alternativa a la Wikipedia. Evidentemente me resultan infumables algunos artículos de la Wikipedia que definen cosas fundamentales para lo que escribo. Mis propias entradas servirán mejor como contexto a mis posts que las wikipedicas sobre Teoría de redes o memética por ejemplo.

Pero si agregamos, si contemplamos el mapa de conjunto de decenas de contextopedias personales nutriendose unas de otras y divergiendo a veces en matices a veces en fundamentos de las definiciones, el resultado no es, como parecería intuitivamente una Wikipedia distribuida… o al menos no tan sólo. Por supuesto que surgirían índices, síntesis con distintas marcas y firmas, con distintos cánones y garantías que ofrecerían “enciclopedias electrónicas” en función de tal o cual discurso estructurador.

Pero esto no sería lo realmente revolucionario.

En un mundo donde cada cual se expresa como una serie de textos en evolución (el blog por ejemplo), la identidad es una comunidad de contextos. Compartimos tal o cual faceta de nuestra identidad con otro u otros en la medida en que compartimos definiciones comunes de los conceptos sobre los que construimos nuestra propio camino de aprendizaje.

El blog es una heramienta de penetración, de comunicación, de evolución personal. Es algo en cambio. Lo que escribo hoy puede contradecir a lo que escribí ayer porque se da en un proceso dialéctico, en un camino de descubrimientos en el que voy contrastando hipótesis, ideas, intuciones, teorías…

Pero más allá hay un fondo mucho más estable, la base de mi evolución: los contextos.

Podemos diferir en un post con otro blogger sin por ello poner en duda que hay una identidad común (que es la que da sentido a la discusión). La evolución personal se ve bien reflejada en las series temporales de temas e ideas que hacen un blog y contrastándolas podemos encontrar confluencias y divergencias. Pero ¿Dónde se explicita lo que se va sedimentando? ¿Cómo se mide la empatía, la existencia de comunidad?

Ahora lo veo claro: en los contextos. Al explicitarlos descubrimos nuestra propia identidad. Al poner nombre a las cosas y darles lindes con conceptos, iluminamos el tejido que es invisible en los posts.

Una red de bancos de definiciones, una red de contextopedias, es un mapa de identidades real, no basado en valoraciones subjetivas -y por lo general efímeras- de la afinidad, sino en las definiciones subjetivas que cada cual hace de las piezas que importan a su mundo.

Con las contextopedias pasamos de comparar evoluciones y distribuir opiniones y noticias (=blogs) a comparar las estructuras con las que cada cual cimenta su subjetividad. Distribuimos en red identidades como ni FOAF ni los blogs pudieron hacer nunca. Si como decía el otro día Pere Quintana, “nuestra identidad está en nuestros textos“, lo que hacemos ahora es escarbar bajo ellos, dejar su fundamento y ponerlos a la luz para que cada cual tome, compare, juegue, aprenda, se mestize o nos abomine. Para que cada cual pueda desplegar, como una carta marina de la blogsfera, el gigantesco mapa de los fondos que dan sentido a sus corrientes, las casi infinitas identidades superpuestas que constituyen su geografía bajo las aguas.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 8:09 am | (0)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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