Mi vieja Moleskine, compañera desde febrero, ya no daba para más. Empiezo una nueva época, un cuaderno en blanco. Y rompo un tabú.
Ayer di el paso: me compré una preciosa Palm Zire como la de la foto. Era algo que tenía reprimido. Después de dedicar 3 años de mi vida al desarrollo de software para Palm, años que fueron muy duros en trabajo y escasos en resultados (¿a quién se le ocurre montar una empresa de software para PDAs en hospitales en la España del 2000 sino a Nat, Juan, Jorge y a mi?) me quité de aquellos maravillosos bichitos.
Pero el que nace para freaky, nace para freaky. Me he tirado toda la noche trasteando con el bichito y mi Ubuntu. Este finde veré como cambiarle el sistema operativo interno (PalmOS 5) por algo más libre. Cosas del verano.
Hoy día de excursión a casa de Rosa, la llevaré conmigo. Para preparar los siguientes posts y tomar notas para esa ponencia que ando preparando para la próxima asamblea de Ciberpunk… donde por cierto hay nuevas firmas. No se pierdan a Carmen Castro.



El que esto leía era Seanna Walsh, el compañero de celda de Bobby Sands, el primer miembro del IRA en morir en la famosa
Ayer por la noche vimos
Cuando pensamos en secreto pensamos en la famosa fórmula de la CocaCola. CocaCola nunca la ha patentado, tampoco la ha publicado. Con el tiempo, otras empresas desarrollaron productos parecidos (que no iguales) algunos de los cuales han conseguido, incluso, mayor cuota de mercado que el original. Aunque sin duda la innovación que supuso en su día la invención de la cola, ha obtenido, sobradamente, su incentivo.
Y es que mientras la tecnología doméstica de reproducción ha evolucionado trepidantemente desde los vídeos beta hasta el home cinema, la tecnología de reproducción publica sigue siendo básicamente la misma que en 1932 cuando se comenzó a incorporar el sonido al cine. ¿Por qué?
Corría el año 1965, era el momento de las superproducciones históricas, los nuevos peplums a la americana, tiempo de presupuestos epatantes, estrellas rutilantes y “como diezmil extras” que decían Les Luthiers. Y Goscini y Uderzo, geniales gaullistas (que en su vertiente anti-imperialista nunca dejaron de tener su coña), presentaban Asterix y Cleopatra como:
Anteayer Alberto se planteaba si era
La semana pasada 
En la comida, Tere, la compañera de Suso de Toro, hizo un comentario al vuelo sobre los atentados de hoy: “es un efecto similar al de las epidemias de suicidios entre adolescentes“. Me quedo pensando: eso es matematizable, podrían calcularse tiempos de propagación y por tanto niveles de riesgo de “secuelas” tras un atentado. Una herramienta que podría ser interesante.

En el camino a Barna leemos el periódico Nat y yo me indigno: la cobertura de ElPaís es símplemente lamentable: no se han enterado de nada, se desesperaba hoy
Posteamos ahora, tras nuestro particular show en el 
Varias cosas me han recordado estos días aquella anécdota. Sobre todo,
El poder hoy, se nos presenta como el de los alienígenas en la adaptación de Spielberg de
Cuando leo las
Lo blogueaba ayer, 
Acaba de llegar a la 
El pasado día seis recibí el siguiente comunicado desde la dirección de un amigo que trabaja en una pequeña editorial. Era el tema que pensaba tratar el día siete. Los
El modelo de organización para el que está pensado la “Enciclopedia de la Yihad” es una organización distribuida. Una organización que según los parámetros clásicos no es tal, sino una “red social”, esto es, una red distribuida de personas que no se articulan formal ni jerárquicamente. Una red de afinidad en la que la tecnología militar clave (el know how) es público y la línea política queda a la interpretación personal a partir de comunicados que ya se encargan de difundir las grandes cadenas globales de televisión y folletos y revistas que pasan de mano en mano y servidor a servidor en Internet.