El poder de las redes De las naciones a las redes

Jueves, 30 de Junio de 2005

Ciberarqueología

Este año estamos de aniversario: 15 años de Ciberpunk español. Recapitulando estoy rescatando viejos textos míos para el movimiento y subiéndolos con sus fechas al blog. Releyéndolos uno entiende las pocas simpatías que levantamos entre muchos que en teoría tendrían que estar cercanos.

Juan, Marta, Teira, Natalia y yo mismoHe querido comenzar este “viaje en el tiempo al servicio de las nuevas generaciones” con un textito que fue reelaborado mil veces entre marzo de 1996 y julio de 2000: “¿Por qué el ciberpunk es tan importante en Internet?“. Una especie de “editorial identidad” del grupo que ponía en perspectiva la llegada de Internet a España y la primero naciente y luego, desde diciembre de 1998, aparentemente triunfante burbuja .com.

Es, visto en tiempo real, lo que luego llamaríamos la batalla de las .com. Donde planteábamos que la burbuja abría entre empresas e Internet civil algo similar a lo que la batalla por el control del Oeste entre ganaderos y granjeros. Nosotros nos considerábamos, obviamente, los indios. Ya estábamos ahí antes de que llegaran las .com y sus gurús con la jerga de la secta del management. Y claro, esto no gustaba a muchos. Muchos que entonces se pretendían adanes. Si repasamos ahora el campo léxico de la época (primeros, pioneros, líderes…) entendemos fácilmente hasta que punto resultábamos incómodos simplemente por hablar y hacer cosas.

Enfrentábamos los entonces nacientes blogs a las .com y apostábamos por Internet como espacio de relación social frente a Internet como centro comercial. Hoy parece obvio. Y muchos de los que nos bloqueaban -en medios y donde podían- hoy son adalides de los blogs (aunque siguen racaneandonos lo que pueden, seguramente porque más de uno ha tomado la misma pose de “los inventé yo”). Y eso es un triunfo, sobre todo cuando recuerdo lo mal que sentaban algunos artículos, como uno genial de David Teira, en los que abogábamos por subvertir la lógica del pago por contenidos.

Pero no nos quedábamos ahí, en el segundo post que he recuperado, “Impostura y subversión“, abríamos la campaña que luego sería “Ugarte: leyenda urbana“.

Poco después de aparecer el post, en los foros de Ciberpunk, entonces todavía abiertos, aparecían quejas contra un traductor llamado Jaume de Marcos. Jaume de Marcos es una persona real. Había traducido al español Wyrm, una novela que era todo un compendio de autohomenajes identitarios de la comunidad hacker… sólo que de Marcos, un pastor protestante ajeno por completo a la cultura teki había traducido hacker por pirata. Su web personal, era realmente pintoresca. Jaume de Marcos era un fantástico personaje real al que atribuir la autoría imaginaria de la novela subversiva que los ciberpunk preparabamos.

La idea era unir mediante un relato imaginario de forma coherente y verosimil una serie de informaciones esparcidas en la prensa y la red. El relato que tejiera la información sería un nuevo tipo de relato mítico, mucho más verosimil que la mejor novela realista por absurdas que fueran sus tesis. Una versión web de lo que Welles hizo con La guerra de los mundos. Un nuevo tipo de novela hipertextual que se transmitiría por la red como una leyenda urbana y que aprovecharía la capacidad del hipertexto para ampliar el relato mediante el contexto. Así que la historia no sería sólo redactada por nosotros. Periodistas ajenos a la idea que animaba el proyecto también integrarían su trabajo en ella. ¿Por qué no darles el protagonismo del primer capítulo?.

Desde luego en esto había un poco de mala idea. Hoy releer la prensa de la época, plagada de discurso .com, produciría sonrojo. En el momento nos enfadaba. Esa, tampoco nos la han perdonado :) . (Por no hablar del primer moblog, recogido por Wired en su momento, pero a quien los medios digitales españoles de la época negaron pan y sal… tendiendo en cuenta que los mismos que aseguraban que no era relevante ahora viven de hacer blogs, y citan a Rheingold cuando pueden, es de entender desde luego que no perdamos ese perfil de “incómodos por existir”)

Corría ya el mes de agosto, mes de culebras y noticias escasas. Preparamos una nota de prensa que enviamos a la prensa tecnológica y económica. La nota tenía trampa. En primer lugar anunciaba la venta del dominio y los contenidos de Ciberpunk.com a Piensa en Red, la empresa que había fundado y dirigía yo mismo por aquel entonces. Pero sobre todo, definía Ciberpunk.com como un conocido portal de ciencia ficción, cosa que era obviamente falsa para cualquiera que desde 1996 hubiera leído alguna vez el ezine. Tuvimos aún más suerte. La falta de rigor de los periodistas del diario económico Expansión, el diario de referencia español en su sector, produciría un efecto cascada en la prensa económica internacional. Al referir la nota de prensa, que recogieron de EuropaPress, sin contrastar con las fuentes en ningún momento, añadirían una frase de fantasía: el monto de la transacción no ha sido especificado por ninguna de las partes.

Pero había una trampa previa: el mismo dominio ciberpunk.com había sido abandonado antes por el grupo en una arriesgada jugada cuyo objetivo era recuperarlo después con una nueva fecha de origen en el registro internacional de dominios. La fecha de la recompra era en tan sólo dos días anterior a la de la nota de prensa. Si los periodistas no habían visitado nunca la página y no sabían por tanto que no se trataba de un portal, deberían haber contrastado al menos su presunta antigüedad en el registro público, disponible a través de cualquier web de venta de dominios. Evidentemente tampoco lo hicieron.

Teníamos el primer capítulo, teníamos un autor a quien adjudicarle la historia. Faltaban protagonista y tesis. El mero hecho de reproducir acríticamente la nota de prensa ya hubiera sido un buen arranque para la historia, pero al añadir la insinuación de una venta millonaria los periodistas nos daban un argumento que olía ya a leyenda urbana. El protagonista de la leyenda sería yo mismo. Tejer la historia alrededor de una persona ajena al grupo tenía todo tipo de riesgos, desde una demanda por difamación hasta un desmentido demasiado creíble.

Procedí pues a descuartizar mi propia biografía, buscando cuanto contacto con los medios había tenido a lo largo de los últimos años, buscando una tesis que apareciera como verosímil pero fuera al mismo tiempo tan increíble y absurda que sólo una inconmovible fe en los medios de comunicación y el inconfesado deseo de lo fantástico que late bajo las leyendas urbanas, pudiera mantenerla.

Comencé a redactar la noche del 30 de agosto. Descubrí que los periodistas habían fechado mal algunas noticias relacionadas conmigo y que eso documentaba una cierta forma de ubicuidad. Me encantó el nuevo golpe de suerte. Las tesis salieron solas: yo mismo, David de Ugarte, no existía, era una creación colectiva. ¿De quién?. Era fácil. Nuestro país, padece un antiamericanismo profundo y endémico, que ha heredado toda la tensión mítica de sus orígenes fascistas. Las tertulias y los periódicos reproducen incólumes (y poco después lo harían aún más hasta alcanzar grados de crueldad sólo comparables a su voluntad suicida) todo tipo de historias absurdas que sólo se mantienen sobre el deseo de tener un motor único y universal del mal en el mundo. El antiamericanismo es la forma específica del antisemitismo español y tiene todo el trasfondo mezquino y fantástico de éste. Ugarte sería, sin llegar a decirlo abiertamente, un producto americano, un pseudónimo con el que cubrir conspiraciones político-tecnológicas, incluso político biotecnológicas del malvado Leviathan.

La historia se publicaría el 1 de septiembre de 2001. Diez días depués enlazaría con el subconsciente colectivo que deseaba que las torres gemelas y el pentágono hubieran sido atacadas por los propios norteamericanos. Ni que decir tiene que tuvo una gran repercusión. Todavía en diciembre de 2002, cuando Marcos Taracido, en Almacen, me hace una larga entrevista online, la cosa está viva. Valgan las respuestas de entonces como balance a este juego literario que, al modo ciberpunk, se confundió con la realidad no para cubrirla, sino para desnudarla:

Marcos Taracido: Creo que tienes auténtica pasión por los avatares y las historias ficticias con apariencia real. En cierto manera es un modo de taxidermia. ¿Qué papel cumple la red en esto?

Mis avatares, desde Eugenio de Aviraneta a Jaume de Marcos, representan algo que para mi es consustancial a la libertad de la red: la posibilidad de cambiar de identidad sin dejar de ser uno mismo. Cada uno de nosotros tiene muchas identidades. La identidad es un tejido de trama fina. El mundo físico limita sin embargo la posibilidad de expresión de muchas de esas identidades: se nos reconoce en una única comunidad en la que a su vez nosotros reconocemos nuestra identidad… a costa de renunciar, en la práctica a otras. En la red podemos simultanear comunidades, llevar vidas sociales paralelas y desarrollar todas esas facetas de nosotros que no tienen cabida en un mundo socialmente más reducido como es el físico.

Marcos Taracido: Neuromante, de William Gibson, describe un futuro desolador, artificial, violento, sin apenas libertades, de semihumanos no sólo física sino también intelectualmente; una sociedad en la que el mundo virtual es tan auténtico y decisivo como el real. ¿Por qué es la novela adorada por la generación Ciberpunk?

Bueno, creo que Pat Caddigan lo dijo una vez muy claramente: “la ciencia ficción nunca pretendió hablar del futuro, sino del presente”.

Marcos Taracido: “En verano de 2001 estaba decidido a desahogar las frustraciones propias de mi vida laboral volviendo a la esencia. Retomando la red para subvertir. Ideando una forma de emular y adaptar a la red la más subversiva de las acciones del maestro Welles: La Guerra de los Mundos“. El resultado fue Ugarte, leyenda urbana (de lectura apasionante). ¿Cuál fue el resultado? ¿Qué conclusiones puedes sacar de la impostura orwelliana en tiempos del ciberespacio?

Verás, originalmente me proponía, siguiendo a Welles, subvertir la convención según la cual medios relatan más o menos objetivamente lo realmente ocurrido. Y hacerlo mediante un montón de hiperenlaces a agencias, medios, periódicos, que confrontados unos con otros demostraran mi propia inexistencia. Ahora, más de un año después se han ido muriendo la mayoría de los enlaces y la historia ha perdido mucho, pero la expericiencia sigue enseñándome muchas cosas. Sobre todo, el poder seductor de la palabra y la fuerza de la verosimilitud.

Para mi era un ejercicio literario. Era verdad o mentira en el mismo sentido que una novela lo es. No se me ocurrió ni que primero iba a haber gente que me dijera “se que lo hiciste tú” como si desvelara un gran secreto, ni que mucha gente que me conocía o había conocido escribiera mails al supuesto autor de la página intentando refutar la tesis de mi inexistencia. Y ha habido de todo: desde compañeros de colegio que escribían haciendo descripciones delirantes de mi infancia, hasta gente que venía a la empresa haciendose pasar por potenciales clientes para luego relatárselo por correo al autor de la web. Hasta un conocido periodista de El Mundo me vino a entrevistar para acabar confesando que lo que le había traido era la curiosidad tras leer la página. Hasta una exnovia escribió a mi avatar biógrafo para prometerle jugosas revelaciones sobre mi vida íntima con ella :))

Es decir, la gente hacía suyo el avatar, defendía o negaba su existencia, documentaba la historia más allá de lo que yo había hecho o la refutaba indignada. ¡¡Fue hermoso!!. Creo que de forma casual descubrimos algo importante de la forma que los tiempos piden a la novela: su virtualidad, su confusión con la existencia, su necesidad de contexto global que sólo puede tomar y crear de la red.

Pero en realidad, lo que estábamos experimentando con “Ugarte Leyenda Urbana” obedecía a causas más profundas. La literatura no es sino una forma de representación de la realidad. Realidad que no sólo es diferente en cada época y entorno cultural, sino es que es percibida diferentemente por sus protagonistas, porque los conceptos e instituciones con las que se manejan y ordenan son distintos. Por eso para que una obra evoque algo parecido a lo que pretendía su creador, las instituciones que mediaban la vida social del autor y los conceptos a través de los cuales se expresaba deben permitir relaciones de comparabilidad con los del lector. Si no, entre ambos se daría una de esas situaciones en las que “decimos lo mismo pero queremos decir cosas diferentes” (que es lo que creo pasa hoy por ejemplo con el Quijote).

Por eso, cuando se pretende que la literatura nos explique, que nos de las claves de nuestros problemas, de nuestros valores, no puede olvidarse que si lo hace es precisamente porque parte de un marco conceptual e institucional que nos es afín o cuando menos comparable. Cuanto más aisladas o separadas en el tiempo estén los entornos de escritor y lector, mayor tendrá que ser el ejercicio de contextualización histórica y por tanto la inversión previa en “cultura”, en tiempo dedicado a conocer un contexto ajeno.

Y precisamente lo que caracteriza la emergencia de la Sociedad Red es el proceso que Iñigo Medina ha llamado “institucionalización del individuo”, es decir, el desarrollo de la capacidad de los individuos para prescindir de la mediación de instituciones externas en su relación social. En trazo grueso este proceso podría describirse mediante la comparación de las bitácoras con los periódicos de papel, de las microempresas virtuales con las tradicionales o de las redes agitativas con los partidos políticos. En todos estos casos los individuos actúan por si mismos, “convirtiéndose” puntualmente en instituciones (actúo como y frente al exterior soy un periódico, una microempresa o una asociación, según mi actividad a distintas horas del día). Redefiniéndose e interactuando en redes pluriárquicas de libre adscripción en las que no puede serles impuesta una acción o las consecuencias colectivas de ella.

¿Cómo sería la literatura que corresponde a un mundo así? Seguramente “Ugarte Leyenda Urbana” represente al menos dos de las claves.

Aunque anclada en viejas complicidades, estructura su mito biográficamente: no está en discusión una institución o conjunto de instituciones colectivas, sino la realidad de las creadas por el personaje a lo largo de su actividad. Algo que corresponde muy bien con el modelo social de la blogsfera, vivido o compartido por buena parte de los lectores de la historia. Además se presenta conscientemente como un mito, como una “leyenda urbana”, es decir, como una aproximación de amplio cauce cuya verdad no tiene porque estar restringida por los datos ni por una única lectura posible. Tiene mucho de “construye tu propia aventura”, por eso sus contradicciones, su inclusión ad hoc de posibles “soluciones” planteadas por algunos lectores. Es decir, el relato es, en realidad, una propuesta de relato en el que el lector está invitado no ya sólo a interpretar, sino a escoger entre opciones, a personalizar la profundidad y las conclusiones atendiendo a sus propios criterios de verosimilitud.

En este sentido se puede decir que partíamos del modelo de Welles pero que acabamos construyendo una historia de estructura similar al Criptonomicón o el Ciclo Barroco de Stephenson. Una señal de los tiempos, y en cierta manera, una vindicación de cuanto trasciende al género en el ciberpunk literario.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 12:51 pm | (3)

Miércoles, 29 de Junio de 2005

Libertad y diversidad

Antes de seguir con la línea que llevaba sobre cooperación y competencia en relación con la diversidad, hago una paradita para ahondar la relación entre diversidad y libertad, coincidiendo con las fiestas de mi barrio, Chueca, en un año histórico, el de la emancipación legal de los homosexuales.

Metro de Chueca[Cuarta entrega del metapost sobre diversidad~ si quieres lee las anteriores: 1, 2, 3]. Mañana será el cumpleaños de Imán. Vuelvo de comprar los regalos atravesando Chueca, mi barrio. Todo se prepara para las fiestas del orgullo. Y me viene a la cabeza que este año, todos seremos un poco más libres. Este año hay para celebrar, pues el reconocimiento legal de las parejas gays, su equiparación completa a los matrimonios heterosexuales supone en realidad la emancipación legal de los gays y las lesbianas, la continuación del salto que supuso la emancipación legal de la mujer con la Constitución del 78. Entonces se acabó con la discriminación legal por razón de sexo, ahora con la discriminación legal por razón de opción sexual.

¿Qué tiene esto que ver con la diversidad? Mucho. Una de las cosas que más me llamó la atención hace dos años, cuando debatíamos con las ciberfeministas inglesas era que ellas definían la libertad como algo que haces. Evidentemente, esto nos separaba. Una libertad tal, donde la medida es spencerianamente autista, llevaba además a sitios muy muy divergentes.

Tal y como la entiendo, la libertad está en el menú, no en la comanda. Es decir, en lo que no se escoge tanto o más que en lo que se hace. Ampliar las opciones, si las nuevas opciones amplían realmente la diversidad “permitida” por el orden social y cultural, amplía mi libertad, entren esas opciones o no entre las que yo elija realmente para mi. Dicho de otro modo, la emancipación de las mujeres, como la equiparación de los matrimonios homosexuales y heterosexuales, amplía mi libertad, así sea yo o no homosexual o elija o no casarme. De este modo la diversidad se integra como componente en la libertad. La medida de la libertad no sería otra cosa que el orden, el grado real de diversidad aceptada cultural y legalmente. Y digo orden porque evidentemente no es meramente la “longitud” del menú, sino su naturaleza lo que influye: dentro de cada “universo cultural”, de cada “grado de libertad” las opciones son prácticamente infinitas. Un estofado de rabo de toro amplía mi libertad dentro del menú de un restaurante chino, porque me permite comer chino o comida española estándar, pero no lo haría sustancialmente dentro del menú de una casa de comidas de toda la vida.

Es decir, toda ampliación de libertad supone un jaque al sistema de valores establecido. No se consigue más libertad sin conflicto, simplemente porque toda cultura tiene vocación de monopolio.

Topografías de Red (Baran, 1967)Pero, ¿por qué una ampliación de diversidad que abre un campo de opciones que nunca escogeré amplía mi libertad? Evidentemente podríamos dar una respuesta ética. Pero no es necesaria. La sociedad es realmente una red interconectada… en lo que el poder puede una red descentralizada, pero conforme la Revolución de las Redes permea el orden social, cada vez más una red distribuida. En ese proceso los clusters, las subredes sociales, tienden a hacerse mayores y más diversos, o visto de otro modo, cada individuo tiende a formar parte de más clusters porque se define en más dimensiones que hasta ahora y se junta a distintos grupos de “iguales” que son “diferentes” entre si.

Este proceso, la verdadera emergencia de la Sociedad Red, hace que cada vez se hace más probable que alguien que forme parte de alguna de mis redes, de los clusters en los que me integro, se vea beneficiado directamente por tal ampliación de libertades.

Por otro lado las libertades de cada cual no están estancas unas de otras. Si soy gay y quiero casarme y finalmente lo hago, el conjunto de opciones vitales posterior se abre, puedo “llegar más lejos allá donde quiero llegar con mi vida“. Y eso, más conforme más amplia sea mi red social en conjunto, hace posible nuevos terrenos para la cooperación y por tanto aumenta mi propia libertad. La ampliación de libertades para miembros de mi mismo cluster supone una ampliación indirecta de mi campo de posibilidades y muy posiblemente de mi propia libertad efectiva: podré hacer cosas que quería hacer y que hasta ahora no podía. Por ejemplo, el fin de la restricción que impedía a las mujeres mayores de edad permanecer más de cierto número de horas fuera del hogar de su tutor (padre, hermano o marido) sin un permiso escrito y explícito de este, que no llegó a España hasta la Constitución del 78, nos ha permitido a las últimas generaciones disfrutar de vacaciones, viajes y fines de semana en grupos de amigos de ambos sexos, es decir, en realidad nos ha permitido tener grupos de amigos “mixtos”. Lo cual no es poca ampliación de libertad.

Resumiendo: la diversidad aceptada social y legalmente es la medida de mi propia libertad individual, argumentar (como lo hacen todos los reaccionarios, llámense obispos o SGAE) desde un supuesto conflicto entre libertades individuales y diversidad es diréctamente absurdo, hipócrita o malintencionado, porque todos saben que los cambios a los que se enfrentan nunca mermarán su libertad, sino sus privilegios, sus rentas extraordinarias, los beneficios nacidos del monopolio de una exclusividad sólo sostenible desde la capacidad represiva del estado. Porque desde luego no será la reforma legal que permita de modo efectivo el copyleft la que de paso a que se compartan creaciones, ni el matrimonio civil gay el que de paso a que existan parejas y familias formadas por homosexuales. La diversidad ya existe, está ahí fuera, negarla es forzarla a las afueras de la legalidad, cargarla de los costes de la marginalidad, no eliminarla.

Como se ve, al incorporar la lógica de las redes no salimos de Stuart Mill y su liberalismo, sino que le permitimos tener fundamentos objetivos en los lugares donde aún se sostenía sobre bases éticas.

Y es con este fondo conceptual con el que debemos abordar la siguiente parte de esta serie, la explicación prometida del posible fin de la sustituibilidad entre cooperación y compentencia con el nacimiento de las nuevas formas de propiedad.

(Continuará)
Post Scriptum: ¡¡Felices fiestas del orgullo!! Este año todos un poco más libres.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 4:17 pm | (4)

Lunes, 27 de Junio de 2005

No hay post inocente…

No, no hay post inocente… ni secretos en la blogsfera. Y aquí está la prueba :-)

Imán y Nat en focoEsta mañana andaba yo buscando clarificar las ideas sobre la blogsfera y resumir los temas que estoy trabajando en estos días en cuatro ideas, cuatro argumentos sencillitos y fácilmente transmisibles. Resultado: el post anterior.

Pero no, no hay post inocente porque no hay acciones inocentes: era por algo. Y ese algo no era otra cosa que el último documental de Manuel Campo Vidal sobre los blogs y la blogsfera, para el que nos habían pedido una entrevista a Imane y a mi.

Claro que eso no os lo contaba… porque justo, justo, llegó el equipo de rodaje y le di a enviar a toda prisa. Sin embargo, mientras, Imán escribía… así que los que seguís Ciberpunk seguro imaginásteis que mi motivación era propia del típico resumen que uno se hacía antes de los exámenes… y es que no hay secretos en el blogoespacio.

Por cierto, que en el documental aparecerán las historias de más de una docena de bloggers, algunos ya eran gente conocida publicamente por sus escritos cuando publicaron su primer post como Enrique Dans o Arcadi Espada, pero también aparecerán algunos que hicieron el viaje a la inversa, como Almudena Montero, o que no hicieron tal viaje en ninguno de los dos sentidos y que construyen sus pensamientos en y para la red.

Que yo sepa se tratará, en cualquier caso, del primer documental sobre la blogsfera española. Manuel Campo Vidal, fue también el primero en abordar el 13M como “la revuelta de los móviles” y en relatar (con imágenes, entrevistas, cifras y simulaciones) qué había pasado en aquellos días, desde las redes de solidaridad vía SMS el mismo 11M, al debate en la blogsfera y como todo eso cuaja en el 13M.

Resumiendo, que la iniciativa viene con los mejores antecedentes.
En septiembre en los mejores canales :)

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 6:39 pm | (3)

La importancia de llamarse blog

Hago un alto en la serie de posts sobre la diversidad (que sigue en continuará) para hacer unas notas sobre los blogs y la blogsfera.

UbuntuHoy sólo unos apuntes. Las prisas, el curso de análisis de redes sociales de este fin de semana y mi cambio de vida no me han dejado tiempo esta mañana para seguir con la serie sobre la diversidad de la semana pasada. No, no me refiero al upgrade vital que pensáis, sino mi paso a Ubuntu por influencia de Pere primero, de Iñigo después e Imán al final. Vamos, que estaba rodeado y he acabado asumiendo las ventajas del efecto red ;).

Así que sólo unas notas sobre reflexiones que me han surgido en el proceso de redactar el libro en el que estoy trabajando desde hace unas semanas:

  • La blogsfera puede considerarse un medio de comunicación si la tomamos en su conjunto. En este sentido, se convierte en una forma de organización política nueva en determinados contextos, como las revos de colores.
  • Buena parte del poder de penetración de los blogs nace de que aunan desde la matriz de la vida personal del autor, desde su proyecto vital, las ideas que defiende. En el blog no sólo se escriben ideas, se muestra un estilo de vida que da pie a esas ideas y que de algún modo prefigura como sería la vida colectiva de compartirlas la red. Los blogs no son opinión, son vida. La forma de vivir y de escribir que lo reflejan, en y para la red, muestran un proyecto social.
  • Por su propia estructura de enredadera no es posible la homogeneidad en la blogsfera. La blogsfera es muy difícilmente manipulable como medio. Puede que una minoría organizada gané coyunturalmente una imagen de hegemonía con un discurso de polarización cogido de los grandes medios y evidentemente con fines más amplios. Lo hemos vivido en España. Pero eso es insostenible si el medio en su conjunto crece continuamente. Con un marco así, la diversidad siempre gana. En nuestro país por ejemplo, se han duplicado los blogs en un año. Y personalmente, creo que buena parte de ese crecimiento ha sido reactivo frente al intento de “copar” el medio por los extremistas.
  • Esta “robustez” del medio tiene que ver con su propia estructura de base. A diferencia de los grandes medios tradicionales, que nacieron sobre las primeras redes descentralizadas (el telégrafo), la blogsfera tiene por condición la primera gran red distribuida, Internet. De hecho es el primer gran medio de comunicación distribuido. Con todas las consecuencias. Presentes. Y, tal vez, futuras….
  • …incluidas las consecuencias políticas. Si el sistema de representación y organización de los partidos por ejemplo, es hoy un trasunto de la estructura de la información nacida de las redes de telégrafo (agencias, periódicos nacionales y periódicos locales), es previsible que la paulatina emergencia de nuevas formas de participación política que reflejen la lógica del paso de la descentralización a la distribución del poder. Y a fin de cuentas, ¿no es eso lo que empezamos ya a ver en el 13M o en las revoluciones de colores donde cuajó, a partir de ella una reflexión alternativa a los medios, que se convirtió en movilización vía SMS?.
Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 12:01 pm | (2)

Jueves, 23 de Junio de 2005

Diversidad, patentes y voluntad divina

De Dios a las patentes, el tema de la diversidad da desde luego mucho, mucho de si. Seguimos este viaje intelectual en el que los viejos debates teológicos del barroco y los comienzos de la era industrial nos iluminan discusiones de hoy que nos parecían absolútamente novedosas.

John Stuart MillLos dos últimos posts son un pequeño tour intelectual a partir de John Stuart Mill. En el último, llegamos a algo interesante, la conexión entre diversidad y cooperación social. Antes, en el artículo cuya lectura me puso en marcha, Juan Urrutia abordaba esta relación por otro lado, como resultado de la complementariedad de factores a corto plazo.

La idea, desde el punto de vista evolucionista es que ni siquiera importa la complementariedad ahora. Puede que el otro, el diferente o minoritario, el freaky, no aporte ningún factor que sea complementario al nuestro en este momento. Pero puede que sí que lo sea mañana porque no sabemos como será entonces el entorno en el que nos movamos.

Si no sabemos cuales van a ser los factores que serán necesarios mañana para seguir vivo, la diversidad se convierte en una forma de cooperación necesaria para la supervivencia (no sólo colectiva, sino propia) a medio y largo plazo, tanto o más que la competencia a corto.

En este marco podemos definir la competencia como la lucha por obtener más recursos más eficientemente. Esa lucha es fundamentalmente un proceso de aprendizaje y superación por parte de cada individuo y por cada grupo en su forma de organización. Normalmente está basada en un sistema de incentivos que “premia” la innovación exitosa con una parte mayor de lo mismo que se ha producido. Los resultados para los individuos se miden en % de producción apropiada y para el conjunto en eficiencia paretiana, productividad, etc.

La cooperación en cambio se mediría como porcentaje de la producción redistribuida. La lógica es que una vez obtenidos los recursos, una vez mejorada la máquina social, toca hacer extensivos también las consecuciones a los que protagonizaron innovaciones no triunfadoras o simplemente siguieron como hasta ahora. La medida de esa redistribución, cuánto viene a caer en manos del que no participó de la apuesta, vendría a representar en cuanto valoramos la diversidad. Dicho en otras palabras, cuanto valor damos hoy a la posibilidad de que nos sean útiles mañana.

Todos los sistemas sociales desarrollan formas de competencia y cooperación, aunque no siempre bajo el mismo sistema de incentivos. El denostado mercado también distribuye los incrementos de riqueza generados entre aquellos que no participaron de su generación. Por ejemplo, una mejora tecnológica que aumente la productividad. Aunque se localice en un sólo sector y en una sola empresa, todos los agentes acaban viéndose beneficiados por ella. Otra cosa es que esa redistribución se considere insuficiente o que los mecanismos a través de los cuales hace extensiva sus ventajas al resto de la población puedan parecer contradictorios a corto plazo. En este ejemplo es muy probable que el cambio tecnológico produzca “paro” a corto aunque mejore el poder de compra a largo. Lo corto que sea el corto plazo y lo largo que sea el largo plazo dependerán de la estructura del mercado de trabajo, de las regulaciones generales, del grado de concentración industrial, del grado de internacionalización de la economía y de otros factores… Pero el caso es que, se pinte como se pinte, existe redistribución y cooperación “cohesiva” en el mercado.

Poisson TreeAhora, la extensión del conocimiento, la redistribución de las ventajas obtenidas por la innovación triunfadora, dependen sobre todo de la extensión social de lo aprendido.

Patentes y “propiedad intelectual” son sistemas que buscan incentivar la competencia a costa de la cooperación. Lo nuevo no se hará extensivo durante un periodo determinado (75 años en según que casos), no porque los demás no quieran seguirlo, sino porque legalmente estará garantizado que no se extienda, que ningún otro distinto del patentador podrán hacer uso de ese avance sin pagarle una renta extra directa.

¿Es esto erróneo? Pues depende, a fin de cuentas, si sabemos que los factores de supervivencia y éxito de la comunidad son estables ¿de qué me valdría la diversidad? ¿por qué dejar que el mercado redistribuya y desarrolle la cooperación? ¿Por qué no ir más rápido hacia donde sabemos se irá indefectiblemente, favoreciendo la competencia a costa de la cooperación y más allá del mercado mediante un monopolio temporal sobre la invención asegurado legalmente?

Lo que parece claro es que si bien un mundo donde esto fuera así, donde las claves de todos los futuros posibles fueran conocidas, es imaginable, es seguro de que no es nuestro mundo. Ni el que conociera Mill.

Y ahora volvamos a traducirlo a términos teológicos: ¿cuando tiene sentido el desprecio de la diversidad? Cuando conozco los designios de Dios, cuando sé que es manifestación de la voluntad divina y qué no. Por eso, la batalla por la diversidad es al fin una batalla entre los que parten de la incognocibilidad de Dios y los que parten de su conocimiento completo, de los que creen saber que hay teleología, que toda la Historia se encamina hacia un punto, hacia un final, y los que asumen que seguramente no sea así y que si en todo caso fuera de ese modo, sería imposible saber cual es el destino deseado.

No vivimos una guerra de civilizaciones ni entre religiones, vivimos una guerra entre los distintos avatares de un Ozymandias iluminado e integrista y los demás, seamos devotos, deicidas, politeistas, agnósticos o simple y modéstamente, humanos.

Pero, entonces ¿qué hay de rigurosamente nuevo en nuestros días? Mucho. Empezando porque a lo mejor, la sustituibilidad entre cooperación y competencia, entre fomento de la superación y valoración de la diversidad se está extinguiendo. Y con ella de algún modo muere Darwin y vuelve Blake…

(Continúa)

Whirlwind of lovers - Blake
Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 6:27 pm | (5)

Darwin en el ciberespacio

Siguiendo con las notas sobre la diversidad, cuando uno bucea un poco descubre por qué liberales y socialistas, que respondían en origen (Mill y Marx) a la diversidad, olvidaron pronto su punto de partida. La mirada sobre Darwin es importante.

Charles DarwinEs difícil entender el impacto que la tardía publicación de las teorías evolutivas de Charles Darwin causó en su momento. Creo que sólo sería comparable a la revolución newtoniana, cuyos hijos directos (entre ellos toda la teoría económica) siguen formando parte de nuestras herramientas básicas de comprensión del mundo.

La pregunta a la que respondía Newton era la de la unidad (¿por qué y cómo las cosas interactúan todas entre sí?). Newton, que nunca abandonó una motivación mística, buscaba, nos cuenta Keynes, la ley del amor. En un momento dejó de creer en la literalidad del texto bíblico y empezó a pensar que la ley divina debía de estar escondida en algún otro lado… Tras un primer coqueteo con la Kabalah, su práctica de la alquimia le lleva a la hipótesis de que la Ley está implícita en cada elemento creado y es expresable en la lengua universal divina, la de las proporciones…

En búsqueda pues de la expresión matemática de la ley del Amor llega Newton a preocuparse por el amor entre las cosas. Por la Gravitación. Smith lo leería de un modo similar, convirtiendo la iniciativa individual en el trasunto social de la gravedad y la sociedad en un mapa de vectores de fuerzas newtonianas que milagrosamente, atendiendo a un orden implícito e invisible, produciría, como entre los cuerpos físicos, un equilibrio final.

Que la mano de Dios se manifestara a partir de lo que para los individuos no era sino competencia y superación en el límite, no era pues ninguna novedad para el hombre culto victoriano. La idea de la Naturaleza como un entorno competitivo era algo evidente si leíamos a Newton desde Smith. Lo revolucionario de Darwin estaba en otro lado. Y no, no estaba en la negación del creacionismo divino. Más allá de los titulares periodísticos, Adán y Eva no formaban parte ya de la literalidad de las creencias de muchos.

Lo verdaderamente trascendente de Darwin atendía a otra cosa. A la diversidad. Me cuenta Iñigo Medina que el tema de la diversidad en la unidad de la voluntad divina había preocupado ya a todos los pensadores cristianos de la Era Moderna y en particular a su amado Leibniz. Darwin respondía pues a algo con gran sustrato anterior, a la madre de todas las preguntas.

Darwin responde a por qué hay tal diversidad de especies, por qué partiendo de la unidad orginal -el plan divino- atestiguada por los geólogos (que iban por entonces bastante desencaminados en la datación) se había llegado a una diversidad tal de especies. Es más, ¿por qué aparece la diversidad? ¿Por qué no hay un ganador en la carrera evolutiva? ¿Por qué muchos y no uno? ¿Es que Dios no tiene una única respuesta? ¿No hay acaso unidad en Dios? De un golpe, rompe el nudo gordiano de la preocupación teológica que había alimentado el pensamiento europeo (cristiano) sobre la diversidad.

No es de extrañar por tanto que los dos “descendientes” de Darwin en las ciencias sociales, los dos primeros “darwinistas sociales” no hubieran sido educados en la tradición cristiana. Desde mi punto de vista son además los dos grandes genios de su época: Marx (de familia judía descreida) y Mill (educado en el benthamismo).

La conexión de ambos con Darwin es explícita. En el caso de Mill, como comentábamos, el objetivo es explicar (tal vez con fuertes motivaciones biográficas) que la diversidad de individuos, de comportamientos, de actitudes, objetivos y morales, lejos de ser una amenaza a la comunidad es la garantía de su supervivencia. En el caso de Marx -al que Engels compara directamente con Darwin en el prólogo, creo, del Manifiesto Comunista- el objetivo es explicar la diversidad de sistemas de organización económica y social (modos de producción) y su dramática subsunción en el capitalismo.

No encontré en Marx nada de moralina antidarwiniana. Mucho menos en Mill. Al revés. Sin embargo, tanto por la inevitable influencia del sentimentalismo cristiano a lo Disraeli que periódicamente contamina tanto a liberalismo como sobre todo a las tendencias socialistas y socializantes, pronto el término darwinismo social , asociado en principio a Spencer pero sobre todo a autores “menores” como Summer, se convertiría en tabú.

Ni Summer ni el mismo Spencer habían entendido a Darwin: no sólo la supervivencia no se restringe a la especie más fuerte, ni siquiera dentro de ella sobrevive sólo el más fuerte. Porque la supervivencia no depende de un único factor y porque los mismos factores que permitirán sobrevivir mañana seguramente sean diferentes a los de hoy. En la naturaleza, como en el mercado, sobreviven muchos y muy diversos. Y es esa diversidad el verdadero misterio original. Misterio cuya lógica al fin desvelada reside en la especialización y en la generalización de lo aprendido con ella, es decir, en la cooperación tanto como en la competencia.

Nadie rompería el tabú de la condena moral del darwinismo social. Nadie recordaría cual era la verdadera aportación de este. Ni desde los liberales post-Mill (que se centrarían una y otra vez defendiendo el benthamismo implítico en la teoría económica frente a economistas católicos a lo Pareto y Schumpeter empeñados en extirpar el utilitarismo de la teoría del valor) ni mucho menos desde la izquierda. Y al no hacerlo, ambas teorías perdieron una parte fundamental de su comprensión de la diferencia y del papel de esta en la unidad. Y esto tiene mucho, pero mucho que ver con la actitud frente a Internet, la sociedad red y todo lo que representa…

(Continúa en el siguiente post)

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Miércoles, 15 de Junio de 2005

De Holmes a Boone y de Stuart Mill a Juan Urrutia

De Holmes a Boone y de Stuart Mill a Juan Urrutia, la diferencia y la diversidad han sido temidas y deseadas, odiadas y vindicadas. Un post sobre lo que para mi es el liberalismo o, visto de otra manera, lo que hoy que puede salvarse de él.

Sherlock Holmes es ya un tópico, un arquetipo que no nos asombra en absoluto. Originalmente era tal el shock que provocaba que la cultura popular ha tardado casi un siglo en vacunarse completamente a través de mil avatares, de los cuales, el penúltimo (Grissom, de CSI Las Vegas) se permite incluso ser políticamente correcto hasta el hastío.

Este proceso de asimilación era necesario porque Holmes planteaba, en su ser, cuestiones realmente profundas en un tiempo, la primera globalización, que obligaba a enfrentarse a algo realmente amenazante: la diversidad.

Se cerraba el dibujo del mapa mundi y no cabía pensar ya que estuviera dividido en civilización (cristiana) y barbarie. Es cierto que siempre lo más terrible en Holmes viene del remoto extranjero (desde los mormones del Estudio en Escarlata al primo asesino de El Perro de Baskerville pasando por las flechas de curare que no recuerdo muy bien en que aventura salían). Pero frente a la oscuridad y lo terrible de ese mundo externo y ajeno que al abrirse al comercio y la exploración traían el oscurantismo y la perfidie a la tranquila metropoli británica, Doyle ofrece una solución que aporta certeza: la confianza en el poder la ciencia. Y esa solución viene de la mano de un auténtico freaky, un tipo raro, solitario, probablemente gay, con escasas habilidades sociales y adicto a los opiaceos. Recuerden, Inglaterra victoriana. El tipo, un cromo: obsesivo, asocial y nada, nada convencional. La clase de persona que en el imaginario popular de la época se dedicaba a las ciencias aplicadas.

Personalmente siempre me imaginé al bueno de Sherlock hecho a la medida de William Stanley Jevons (1835-1882), quien a todas luces era más excéntrico que el detective de Baker Street. Aunque parece que en realidad la figura está inspirada en un profesor de anatomía del propio Doyle.

HarrietLa primera aventura de Holmes se publicaba en 1887, diecisiete años después de On Liberty de John Stuart Mill. Siempre me asombró que los que histérica y violentamente se reclaman como liberales, nunca citaran este libro ni lo colocaran entre sus obras de referencia. Para mi, como la propia autobiografía de Mill (una auténtica vida de freaky que me hizo saltar las lágrimas de emoción en el penúltimo año de facultad), ha sido uno de los libros más influyentes tanto vital como intelectualmente. De él fuí inevitablemente a sus textos sobre la cuestión femenina y la cuestión obrera, influidos cuando no escritos, por ese maravilloso personaje que fue Harriet Taylor, cuyo modelo analítico puede rastrearse sin grandes problemas en lo que sigo escribiendo a día de hoy y que en aquel momento me dieron un primer buen basamento en mis debates con las ideas autoritarias imperantes entre la progresía.

Estoy seguro de que mis antiguos alumnos de la Carlos III allá por 1999 y 2000, recordarán todavía las lecturas dramatizadas, los debates sobre On Liberty… Y yo recordaré siempre cómo se emocionaban, cómo entendían que aquello, una argumentada y hermosa defensa de la diversidad, hablaba de ellos y para ellos. Como entendían que el derecho a ser diferente, a tener un espacio, a vivir y ser de un modo distinto, no sólo permitía a los freakies ser felices e innovar, sino que era la única garantía de la que la comunidad podía dotarse ante un mundo en cambio permanente donde los patrones comunes y aceptables hoy de nada podían servir mañana y en el que lo que hoy parecía inutil o absurdo, inmoral o fuera de lugar, mañana podía pertenercer a esa base de consensos necesarios en cuya defensa salen siempre los conservadores de toda condición muertos de temor frente a la diversidad.

The curious incident of the dog in the night timeEstos días me estoy acordando mucho de Mill. Seguro que pensáis que por las demostraciones de pánico que a algunos les genera el reconocimiento legal de la existencia de homosexuales. Pero no, no es por eso. La responsabilidad recae más bien en un libro maravilloso: The curious incident of the dog in the night-time. Una novela de detectives postmoderna contada en primera persona por Christopher Boone, un chico de 15 años con sindrome de Asperger. En la cruda prosa, no sólo está Holmes, estamos nosotros, los freakies de JS y Harriet, y sobre todo -ninguna vergüenza me da confesarlo- me siento yo. Escribe Christopher:

“Sherlock Holmes had, in a very remarkable degree, the power of detaching his mind at will” And this is like me, too, because if I get really interested in something, like practising maths, or reading a book about the Apollo missions, or Great White Sharks, I don’t notice anything else and Father can be calling me to come and eat my supper and I won’t hear him (…) Also Doctor Watson says about Sherlock Holmes “his mind was busy in endeavouring to frame some scheme into which all these strange and apparently disconnected episodes could be fitted”

Seguramente leyendo esta novela el público de hoy podrá sentir algo parecido a lo que un victoriano británico sentía al leer a Doyle. Igual que esa sensación de frame some scheme into which all these strange and apparently disconnected episodes could be fitted, que todavía sentimos muchos con JS Mill, se multiplica y actualiza en las nuevas líneas de trabajo de Juan.

Leyéndole se entiende porque entre el caleidoscopio de Brewster, que muchos pensaron un juguete inutil, y los grandes telescopios de hoy, que sólo son robustos gracias a la diversidad, hay una línea directa. Por eso creo que hoy, lo que toca, sigue siendo construir caleidoscopios, apostar por la diversidad. Que es hacerlo por la libertad. Como siempre. Pero en un mundo que vuelve a cambiar y dónde un nuevo tipo humano, todavía considerado freaky, acabará siendo el que aporte las nuevas pautas que permitan a la comunidad sobrevivir. Lo bonito es que todavía no se sabe cúal es. Aunque nos podemos ir haciendo una idea, ¿no?

(Continúa en el siguiente post)

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 5:43 pm | (5)

Carlinhos Brown contra el reverendo No

Manifestaciones, sambas, libros y fiebres. Reflexiones sobre economía, farmacias y manifestaciones en un Madrid en primavera sumamente lejano de las descripciones a lo Patagonia Rebelde que de él hace la prensa conservadora.

Hoy estoy en casa. Imán duerme la fiebre de unas anginas que no nos han dejado hoy, como queríamos, ir a Zaragoza, llamar de camino a los amigos, quedar para comer un ternasco halal y pasear juntos por mis rincones favoritos del casco.

La mirada del economista, por Juan UrrutiaLa tiritera le despertó a eso de las cinco y media, así que cogí el día por la punta y me pateé la ciudad buscando una farmacia 24hh, mientras pensaba por el camino cuanta razón llevaba Juan ayer mismo cuando recordaba que poco sentido tienen hoy en día las restricciones a la oferta, ya vengan de los colegios profesionales, de los gremios de pequeños comerciantes o de las leyes de copyright. Temas por cierto, que ya estaban en sus exploraciones originales de los noventa sobre la “Economía de la Abundancia” y que aparecen publicadas ahora en La Mirada del Economista, editado por Biblioteca Nueva con una acertadísima introducción de David Teira. No dejéis de comprar y leer ambas. A los amigos, que ya leyeron los artículos del volumen en su día, les urjo a pensar sobre el politeismo del pensamiento de Juan en los términos que describe David. A todos a leer los textos de Juan aquellos días repensando el nacionalismo, o mejor, pensando un nacionalismo alternativo basado, al fin, en la objetivación de la fraternidad aristotélica. Algo que viene bien leer estos días donde a todos se nos ponen los pelos de punta con el nacionalismo manisfestante y pancartero.

Hablando de éso y sin que sirva de precedente, me entero por el periódico del bueno de Jauregui de que el tandem Rouco/Fraga/Rajoy (que parece confirmar estéticamente las teorías de Lobo) ha convocado una contramanifestación el día en que Carlinhos Brown salía de samba por Madrid.

Es de suponer que se manifiestan contra el samba no sólo porque trazado y horario demuestran animo contramanifestante, sino porque por lo visto tiene por lema “La familia sí importa”. Supongo que temeran que un auge del samba aleje a la gente de sus obligaciones conyugales, paternales y filiales. Vamos, que en un alud de modernidad, Rouco y Rajoy se visten de reverendo Farrakhan (el líder de Nación Islam) y me convocan una versión castiza de la “Marcha del millón de hombres“.

Un nuevo gorrito para la campaña gallega¿Qué será lo próximo? ¿Quién hará la versión local de MalcomX? ¿Acebes? ¿Michavila? Fijo que el gorrito le favorece. Es de suponer sin embargo la sorpresa en el casting final en un país donde Camilo Sexto pudo ser JesuCristo SuperStar, aunque la elección de actor para Judas no la cuestionó nadie por aquel entonces y me da a mi que ahora tampoco.

Son curiosos estos católicos en sus cosas. Personalmente les tengo el mayor de los respetos, aunque no dejen de parecerme un tanto excéntricos en algunas de sus manifestaciones políticas y sociales. En cualquier caso, más vale prevenir, quiero hacer un llamamiento a la calma, que nos parezcan extraños e incluso intolerantes, que junto con sus amigos del principal partido de la oposición imiten al más freaky y sectario de los grupos políticos afroamericanos, no quiere decir que tengamos que ser intolerantes con ellos, por eso me sumo al llamamiento de Prieto a favor de permitir el matrimonio entre católicos, a pesar de los profundos dilemas morales que sé de seguro os planteará a muchos, en especial por la responsabilidad respecto a los hijos, las adopciones, etc. Dilemas que harán a muchos, sin duda, apelar a una objeción de conciencia que, en el caso de los funcionarios públicos por mucho que haya quien comparta su repulsión moral, no viene al caso (a no ser que se me permita a mi la objeción de conciencia a la hora de pagar determinados impuestos con los que se sufragan sus salarios).

Defender la diversidad significa sobre todo defender el derecho a la expresión y a vivir una vida plena de acuerdo a sus ideas, de excéntricos y raros por marginales que sean y por peregrinas que sean sus manifestaciones. Incluso cuando se manifiesten contra el samba. Es más, debemos manifestarnos contundentemente contra todo intento de imponer la obligación legal de bailar samba a católicos y conservadores, pero eso sí, con calma, que luego el día menos pensado, a papá se le mete jabón en los ojos mientras está en la ducha, se nos equivoca en el dial y sale trastabillando al teléfono pensando que Madrid es una especie de Patagonia Rebelde, que el barrio de Salamanca, en llamas, se ha declarado comuna insurrecta y que Esperanza Aguirre va ya camino del balcón de la presidencia de la Comunidad de Madrid a declarar la república madrileña dentro del estado vaticano español… y no, Nat, que no es para tanto.

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Viernes, 10 de Junio de 2005

Por qué admiro a Iñigo Medina

Iñigo Medina, junto con mi maestro Juan Urrutia son en los últimos años mi principal fuente de ideas y reflexiones. Hoy a escrito un post de esos que te obligan a pensar y repensar durante dos meses. Este post es un pequeño homenaje.

Iñigo Medina junto con mi maestro Juan Urrutia, es en los últimos años mi principal fuente de ideas y reflexiones. Conceptos clave como la institucionalización del individuo que él introdujo llevan su sello en cuanto he escrito sobre ellos.

Iñigo se incorporó a pleno rendimiento a Ciberpunk cuando el grupo y su actividad estaban más politizados. Son los últimos años de la última legislatura del PP, cuando haciamos campaña por los cibercafés madrileños frente a Gallardón, pedíamos responsabildades políticas por el desastre del Prestige… o yo me iba cuatro meses a ayudar a Belloch en Zaragoza en la campaña de municipales como asesor en los temás tecnológicos a incorporar al programa y la campaña electoral).

La llegada de Iñigo entonces supuso la vuelta a las raices, la profundización teórica y la acción por nuevos caminos, como el proyecto 11S.

El proyecto principal derivado de 15 años de Ciberpunk no es otro que la BIE, idea y heroico trabajo de Iñigo. Heroico de verdad. Y digo esto con tanta admiración como impotencia por mi incapacidad para inventar algo que en vez de heroico hiciera que tanto esfuerzo fuera solamente placentero.

Daniel Rodríguez HerreraY ojalá, amigos ciberinvitados de Ciberpunk, todo el heroismo que tuviera que realizar Iñigo consistiera en soportar a los niñatos verbalmente violentos de la red. El último, un tal “von mises” (pobre escuela austriaca), autor y principal comentarista de un blog que aloja en un subdominio de Daniel Rodríguez Herrera y que imita el estilo de Chinchetru, a quien debe admirar, lanzaba ritualmente el otro día la consabida catarata de improperios, barbaridades y malas intenciones contra Juan, Imán y yo. Los ciberinvitados (en este caso Prieto y César) eran en realidad el objetivo. En la típica escuela de matón de patio de parbulario, los posts y comentarios parecen querer decir con verdadero desespero: “si vas con los que no me gustan y escribes con ideas distintas de las que publicitan en la radio mis héroes te cubriré de insultos”. En un momento, creo que tratando de insultar a César o alguien que había caído en la trampa de intentar decir algo, dice “para parecerte a tu jefe sólo te falta emplazarme a una pelea con los puños desnudos, al estilo victoriano” (para quienes no lo sepan, Iñigo es el deportista y boxer del grupo).

La idea de jefe es ajena a nosotros, pero es verdad, si tuviera un jefe en Ciberpunk me gustaría que fuera Iñigo (aunque casi seguro estaríamos riñendo toooodo el día).

Esta mañana intenté escribir un post expresando mi preocupación porque a mi juicio algunos ciberinvitados estaban dejándose llevar por una forma de encarar las cuestiones políticas del país que al final creo que sólo conviene a los adalides de la crispación. Como casi todos mis post, muy torpe.

Pero cuando vuelvo a conectarme ahí está el post de Iñigo. Una obra maestra. Una idea clave que desmonta de un golpe la lógica común de toda la morralla violenta (desde los etarras y los yihadistas a los “patriotas” varios) pero que al tiempo ilumina sobre nuestros propios errores, dándonos herramientas para la autocrítica de nuestros -inconfesados- deseos de heroismo. Y una maravillosa referencia bibliográfica que ya nos pasó Juan hace unos años: Juan Aranzadi.

En fin, ¿por qué admiro a Iñigo? Pues porque es el mejor de entre nosotros. Y hace tiempo que quería decírselo.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 5:04 pm | (9)

Preocupación

Madrid está en alerta. La apertura de un diálogo con ETA conducente a la entrega de las armas y el fin de la banda es un proceso extremadamente delicado. Las tensiones derivadas -y las generadas con fines particulares- no pueden hacernos perder el Norte.

Madrid está en alerta. La apertura de un diálogo con ETA conducente a la entrega de las armas y el fin de la banda es un proceso extremadamente delicado. Necesario en este momento, como defendemos desde este pasado diciembre. Pero con muchas probabilidades de salir mal precisamente porque en el otro lado, no hay un liderazgo fuerte que aporte seguridades respecto a que la banda no se fraccionará en el proceso. Fraccionamiento que puede ser sólo el paso bien hacia a un seguir igual (como fue con la escisión de ETApm), bien hacia una alqaedización y en cualquier caso la antesala de un Omagh cuyo mero planteamiento remueve las entrañas.

Por supuesto el mismo hecho del diálogo y cómo se enfrente es un problema político. Y llega en un momento malo por el nihilismo post-11M del sector dominante en el principal partido de la oposición. Nihilismo que busca apoyarse en las víctimas, algo que no puede llevar a nadie y en primer lugar a las propias víctimas a nada bueno.

El campo del diálogo es necesariamente estrecho porque sería una irresponsabilidad histórica imperdonable mostrar que de algún modo la violencia y el terrorismo pagan. Por eso el gobierno llevó al Parlamento una propuesta que abiertamente negaba la posibilidad de concesiones políticas. En realidad a los etarras sólo les cabe esperar algunas ventajas penitenciarias: básicamente reagrupación en el País Vasco y Navarra y algunos beneficios comunes.

Igual de lógicamente esto no gusta a las víctimas. Pero aunque deban de ser atendidas y escuchadas, no creo que un gobierno deba poner por delante la voluntad de las víctimas de que se les nieguen derechos penitenciarios y se les pongan, dentro de la ley, las cosas un poco más fáciles a las familias de los asesinos, si con ello renunciáramos al fin de ETA.

Hasta aquí todo es extremadamente delicado (sobre todo por la fragilidad de toda interlocución con esos tipos, como bien supieron Gonzalez en Argel y Aznar en Suiza) y por el stress añadido por la permatente amenaza de coste político que un muy posible fracaso tendría para el gobierno (esto si que es una novedad porque los anteriores procesos de diálogo nunca fueron boicoteados por el partido de la oposición).

Resumiendo: hasta aquí todo es para tener el alma en vilo.

Y sin embargo hay algo más que me preocupa: el clima social. No son los exaltados que intentan llevar el agua a su molino equiparando al presidente del gobierno con ETA en plena deriva guerracivilista… no… Al menos no en si mismos.

El país hasta ahora ha demostrado que no quiere dejarse llevar por los intentos de libro de desestabilización política que siguieron al horror del 11M en un intento de convertir el resultado electoral en el comienzo de un conflicto social.

Pero si esas barbaridades no han fructificado son en buena parte por el talante. Por la voluntad de no entrar al trapo, de no responder en el mismo tono nunca a los extremistas, sino haciendo lo que se debía, sin alharacas, en cada momento: siguiendo con normalidad el proceso legal y parlamentario con el plan Ibarretxe (que lógica y previsiblemente no pasó), llevando hechos e ideas sensatas a la comisión del 11M, no entrando en el lenguaje general de denigración y descalificación impulsado por la COPE y agitado por sus seguidores y activistas en la red y el entorno social…

Y ahora, entre los propios ciberinvitados de Ciberpunk me encuentro con joyas como las últimas de Prieto y Fernando. Y me preocupo. Mucho. Entiendo que estén cansados de la crispación, que se enfaden con unos y otros y la politización de las víctimas… Pero no entiendo que la forma de responder pase por alimentar el proceso que quieren aquellos a los que con tal de que sus ideas e intereses acaben imponiéndose parecen dispuestos a romper toda convivencia, todo respeto básico y toda concordia.

No lo entiendo. Y me preocupa. Por si se trata de algo más general y no están solos.

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Jueves, 9 de Junio de 2005

Toledo

Mientras Madrid se alarma, aprovechamos una reunión de trabajo para hacer un poco de Turismo por Toledo: mezquita del Cristo de la Luz, Sinagoga del Tránsito y Catedral. Sol, buen yantar y alegría de vivir en un país así de hermoso y con un patrimonio, en este caso, tan bien cuidado.

Jardines junto a la Sinagoga del Tránsito
Jardines junto a la Sinagoga del Tránsito
La mezquita del Cristo de la Luz
La sala de columnas de la mezquita del Cristo de la Luz
Puerta de la sangre
La puerta de la sangre (Zocodover)
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Martes, 7 de Junio de 2005

Tiempo de construir

Los tiempos están cambiando, mucho. Este, como escribe Javier de la Cueva, ya no es tiempo de hacer pronunciamientos, sino de construir. No es tiempo de gestos dramáticos y gritos crispados, sino de trabajar. Tiempo también, de saber decir no a ciertas cosas sin aspavientos, mirando eso sí, como dice Enrique, más hacia Kiev que hacia el Eliseo.

Los tiempos están cambiando, mucho. Este, como escribe Javier de la Cueva, ya no es tiempo de hacer pronunciamientos, sino de construir. No es tiempo de gestos dramáticos y gritos crispados, sino de trabajar. Tiempo también, de saber decir no a ciertas cosas sin aspavientos, mirando eso sí, como dice Enrique, más hacia Kiev que hacia el Eliseo.

Por cierto que en esa línea me pareció el mensaje del Rey Don Juan Carlos (sí, sí, asombraos todos, estoy citando al Rey) cuando dijo aquello de que la diversidad es la única garantía de la unidad. Nunca encontré tanta sustancia en un mensaje institucional. Todo un toque de atención sobre el que no voy a comentar más porque hay un artículo de mi maestro en vísperas de publicación y prefiero comentarlo con vosotros luego.

Imán, María y César en OrdesaMientras en Madrid seguían jugando a pillar el tren de la modernidad olímpica de los ochenta (casi veinte años de retraso que llevan algunos), en Ordesa nos juntábamos María, Imán y yo mismo con César Calderón y la familia Prieto-Varela en pleno para comer, descansar y hablar de lo bueno y lo malo de la vida. Prieto trajo imanes para la nevera y tarjetas de su blog, una idea chula para explotar a Netoratón como símbolo irónico divertido de los ciberpunks.

Para colmo de buenas nuevas, Javier Lorente(Conexión jabber de Javier) nos manda buenas noticias: Yahui y él ¡se van a Shanhai! y prometen una cuenta de fotos en Flickr que incorporaremos a Ciberpunk.

netoratónAdemás de la promesa de fotoblog, del fin de semana han salido dos nuevos proyectos. El primero que me hace una ilusión infinita es el libro de Bié: “La aventura de convertirse en familia“, un manual copyleft para padres adoptados/adoptantes en el que mi preciosa ahijada, Daniela, tiene mucho que ver. Si seguís el enlace veréis que aún no está totalmente acabado (es sólo un boceto), pero espero poder contaros más y daros el enlace definitivo en unos días.

Del segundo espero daros noticia en menos de una semana. He vuelto lleno de energías y ganas y con un índice listo para un nuevo libro electrónico. Se llamará “La era de las ciberturbas” y se subtitulará “Manual ilustrado para activistas del siglo XXI“.

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