Ya está en Madrid, me vais a perdonar que no postee en una temporadita más que de mucho en mucho, que no hable del referendum francés, ni de la red, ni de… Como decía aquel, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día todos los muertos de mi felicidad.






Vuelo de vuelta desde Casablanca, ni en el aeropuerto (todo lujo) ni en los aviones queda mucho de aquella Casablanca de pistas de tierra que conociera mi abuelo y grabara en el imaginario colectivo la película.
Cuando llego, 
Cae la tarde, vuelvo a Madrid desde Toledo con José Sanroma. Me había invitado a un interesante almuerzo-debate sobre los Derechos Humanos en el Derecho Internacional que se ha prolongado hasta la tarde. Miles de ideas en la cabeza por aposentar. Pero no es buen día hoy para eso. Un despertador (de emociones) me recuerda todo el tiempo que mañana por la noche estaré ya en Marrakech, que en un día y unas horas, tocaré el cielo con la mano.
Camino hacia casa. Frente al mercado una grúa se estira contra la luna. En la frutería más famosa del barrio recogen ya las bolsas de naranjas que cuelgan de la jamba por la mañana. Llego al portal tras ser informado por mi pequeña vecina de que ya tiene año y medio y de que barrer el patio común es extremadamente divertido. Tan pequeña y ya soltando indirectas.
Todo empezó el ocho de marzo. Las revoluciones de colores llegaban al núcleo duro del mundo wahabí.
El día comenzó hoy con una intensa y larga clase de Iñigo sobre la economía del copyleft. Le seguía yo, afónico perdido. Tema del día:
El blog resume el carácter de red de estos movimientos revolucionarios. Si la web del nodo activista es un auténtico repositorio de
Y mientras, sigo aprendiendo y empapándome de todos los debates, biografías, deseos y conversaciones que se desarrollan y nutren bajo el peronismo.
Y a última hora, para coronar el día 



Un mundo donde César, nuestro comentarista favorito nos trae pasteles por su cumpleaños en un salto entre las dehesas extremeñas y el pescaito frito en Jaffa. 
Como para demostrarlo quiso ese azar llamado agenda, que viniera hoy
Y como un ciclón, como si nuestra ofi fuera el escenario de una sitcom cuyos guionistas no quieren dejar descanso a los actores, Ana Lasunción, que anda montando una Casa de la Mujer Trabajadora en Rabat y que en cinco minutos nos da ideas de mil cosas para hacer con Imán, organiza mil cosas para traérsela a un congreso internacional de cooperación y acaba hablando con ella al teléfono en un francés elegantísimo.
Y mientras, no puedo dejar de pensar que mañana, por fin, iré a recoger los billetes de Marrakech. Y que dentro justo de una semana pasearé, como hombre nuevo por las calles de la ciudad roja, escuchando hablar amazig en Jemaa l-Fna, oliendo el apio, las especias, probando y aprendiendo media docena de formas más de hacer la bastela…
Ayer
El otro día, cenando unas pizzas en Edmundo con
El 
Actualización del martes por la mañana: Algo faltaba… De camino a la ofi, paradita en Chocolate Factory. Dos bolsitas, una para Cris otra para
Celebramos el fin del
De vuelta a la ofi voy pensando en un trozo de conversación que salió en la comida. María comentó que en Ikea usan linux. Yo bromeé que era coherente con que los usuarios andaran montándolo todo. “¿Te imaginas que regalaran una llave allen con las distros?“. Y la lucecita se encendió.
El jueves tuvimos la oportunidad de volver a visitar el mundo académico: Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense. Motivo: la presentación de
En el lapso entre debate y clase, tuvimos tiempo para todo: comprobar la wifi de la Complu, tomar el sol como cuando éramos alumnos, conversar con los profesores…
Esa visión de Internet y la virtualidad como sustitutivo del mundo social “físico”, hasta cierto punto antagónico de la vida social “real”, lleva a discusiones vacías y reiteradas sobre el concepto de esfera pública y su aplicabilidad a la red, a duras penas salvado por términos como periesfera o esfera pública periférica. Al final los argumentos que niegan el carácter de ágora real a la red confluyen en la idea de atomización, de aislamiento como producto de Internet… algo que empíricamente se demuestra falso: las comunidades online son sumamente porosas al offline y al revés. El problema: una concepción del 





Tras el primer y tranquilo paseo por el barrio, con incursiones a la calle Pez y todo, recalamos en el Al-Qamaru (ya, ya, tendría que ser Al Qamar, la luna, pero los españoles nos dejas declinar y con la falta de costumbre…), a tomar ese maravilloso guacamole del que luego os pondré la receta.
Al olor del rico yantar y a la voz del SMS fueron apareciendo 












Estoy todavía en la cama. Suena el teléfono. Busco voz.
Abro el jabber (



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