contextopedia El poder de las redes De las naciones a las redes

Lunes, 25 de Abril de 2005

Mediterráneo con vista a las estepas

Ultimos días en Kiev. Paseo, metro, estación de tren y unas cuantas razones definitivas para sostener la tesis de que los ukis son mediterráneos

Jreschatek(Continuación) La avenida Jreschatek sigue cortada al tráfico durante todo el domingo. Vamos dando un paseo hasta Independencia. Los vendedores ambulantes hacen compartir puesto a una camiseta popart con la efigie de Timoshenko con otras rojas, para turistas, con el viejo CCCP (=URSS) de los equipos deportivos del fenecido Imperio. Bajamos a subte-Chiba y compramos fichas de metro a 1 hrivnia por cabeza. Tenemos que ir a la estación de tren a comprar billetes con Aña.

El metro es una experiencia en si mismo. Conserva la saturación icónica de la propaganda soviética y los inmensos pasillos, las perspectivas imposibles de unas escaleras que son lo más parecido que he visto nunca a una catarata mecánica. Pero con gente. Deberían hacer obligatorio el casco.

Metro

MetroEn la escalera, los anuncios son luminosos, hacen series y sólo da tiempo a leerlos por entregas, cambiando de referencia como quien cambia de testigo en una carrera. Todo está increiblemente limpio. En los vagones el último rinconcito, el último asa, tiene un anuncio hecho a medida. Es como ver un gazpacho con lupa. Un montón de colorín en el que se sumergen, ciegos, los locales.

La estación de tren es un despliegue de ucrianidad. Algo así como debía de ser Atocha a finales de los sesenta. En cualquier momento nos sale un Tony Leblanc rubio pajizo, gallina a cuestas, a contarnos el tocomocho… si no se lo merienda en el camino una de las versiones obrero-campesinas de Timoshenko que pululan por aquí abroncando a gritos a los funcionarios, guardando interminables colas, protestando precios y retrasos. La estación está en penumbra. Sólo el hall principal, clavadito a la escena del tiroteo de Los Intocables de Elliott Ness, tiene luz natural. Al margen de las oscuridades la sensación es terríblemente familiar. Amaya dirá lo que quiera pero los ucranianos son definitiva y palmariamente mediterráneos:

  1. Gesticulan como locos. Los afortunados con móvil mientras dan paseos arriba y abajo de la calle, Yushenko y Timoshenko en la tele, la señora campesina que gruñe al funcionario de la mampara… todos juntan las yemas de los dedos elevándolas al cielo y agitando la mano arriba y abajo en ese gesto, ese preciso gesto, que en cada esquina de nuestro mar quiere decir una cosa diferente pero que nadie fuera de sus vapores usaría. Aquí, por cierto, en una especie de lectura leninista, cada movimiento del antebrazo se acompaña de una razón, como si los enfados debieran ordenarse en tesis.
  2. Se buscan la vida. Aquí no funciona ningún sistema de ofertas comerciales a la europea, porque rápidamente da pié a un retailing. Ejemplo: las tarifas planas de móviles. Aquí una tarifa plana cuesta 100 dólares mes, el salario medio de un obrero cualificado o un oficinista satisfecho. Los operadores alemanes lo pensaron como un producto para la nueva burguesía… y la han tenido que retirar. ¿Por falta de clientes? Todo lo contrario, por ese emprendedurismo a la gaditana tan propio de (Rita dixit) nuestro mar. El sistema es fácil, pides un prestamo a amigos, familiares o mafia, coges la tarifa plana (que se paga por adelantado), te compras una cadenita y engarzas el móvil. Buscas una esquina en una calle en la que la protección no sea muy cara pero pase gente. Te calcas un cartelito de “Un minuto 1 hrivnia, mínimo 1 hrivnia!“… y una vez repartidos beneficios con los que controlen la calle en cuestión a reinvertir en nuevos móviles con tarifa plana hasta convertirte en un cruce entre Cruella Deville (con 101 cadenitas colgando del cinto) y un locutorio chino de Plaza de España. Al cabo de unos meses te puedes llegar a sacar limpios unos 300$, lo mismo que gana un jefe de servicio en un hospital de primera línea.
  3. Fuman todos. Aquí no hay esa relación con la culpa y el cuerpo tan típica del torturado brasor protestante. Aunque no se pueda fumar en casi ningún recinto cerrado (quitando bares y cafés). Son mu limpitos eso si, tienen ceniceros en los exteriores de las tiendas (a veces con calefactores) para que hagas tertulia mirando el escaparate. E invitan.
  4. La higiene según la mamma. Sí señor, vaya usted a una casa ucraniana y flipe. ¿Pensaba a que unos cuantos miles de quilómetros se libraría de su madre con el trapo limpiando los cercos de los vasos? Estaba muy equivocado, la Internacional Matriarcal es más poderosa que el Bundesbank o la Fundación Soros. Esto, puertas a dentro es Cádiz, Granada, Túnez, Nápoles, Malta o Beirut: mientras haya una auténtica madre ucraniana cerca podrá comer en su propio fregadero, que no tendrá nada que envidiar a un quirófano de la Ruber en higiene y brillo.
  5. Son flexibles, si en el restaurante pasa un pollo asado y tu te habías pedido un arroz blanco y le preguntas a la chica si puede coger un poco del aceitito y echártelo por encima, en vez de ese careto cortocircuitado que te pondrían, es un ejemplo, en Alemania, sonríe como diciendo qué mono y te lo pone en el momento con toda naturalidad. La flexibilidad tiene sus lados malos, claro, como la de los profesores de las unis más prestigiosas que se sacan un sobresueldo (entre 5 y 10$ por alumno y asignatura) por “asegurar” las notas a los estresados o los que dependen de beca. Claro que la escoba naranja ya anda barriendo también en estos campos y en unos años la flexibilidad mal entendida seguramente no sea más que un recuerdo.
  6. Nadie nos toma por guiris. Y eso que aunque el gabán ciberpunk de Nat ayuda, lleva los zapatos más planos del mercado desde aquella vez en que el bueno de Suso de Toro, al verle llegar sobre unas sandalias con plataforma de madera le dijo aquello de “Pero… ¡¡si anda sobre muebles!!“. La cosa es coherente con lo que nos cuentan de la emigración uki (tienen ya dos millones de emigrantes). Los que vienen a España ganan menos que los que van a EEUU pero son los envidiados, porque a diferencia de los otros aseguran estar integrados, pasárselo bien, no sufrir rechazo, tener novios/ novias españolas… Resultado: ser español está bien visto. Somos unos lejanos, bullangueros, apasionados y simpáticos primos del otro lado del Mediterráneo que no pueden competir en dinero con alemanes o americanos pero que son “de la familia”… Y si ellos lo dicen…

Nat y AñaPor la noche volvemos a inflarnos de platos de carne en el Putzata Jata. Aña se horroriza cuando me ve coger mijo como guarnición. Demasiados recuerdos de los años de vivir al borde del precipicio. Eso sí, se coge un hígado encebollado y en pleno ataque de maternidad ucraniana acaba dándoselo a probar a una Natalia aterrorizada que sólo dice, no no, spasiba… pallalsta, pallalsta… y acto seguido se bebe de un tirón medio litro de cerveza cárpata para intentar borrar el sabor…

Luego café en uno de esos pubs sótanos tan del Este. Tan acogedores, donde el camarero pregunta confiado en ruso a Natalia cuantos vamos a ser y ella, supersegura y con el mejor acento kievense le responde: “¡Café!“. Repuesto del cortocircuito vuelve y pregunta en inglés si quiere el café con hielo, eso sí, con acento de espía del KGB de las pelis de la época Reagan. Algo así como “vis ais?“. Y Nat, bien enseñá, y con acento esta vez ligeramente bieloruso, de la parte lindando con Mieres, y con la misma seguridad le dice: “Pallalsta, ya ne gabarit ukrianski iasik, no iesli vui gabarit paruskiy ya niemnoga panimaiu…” (”lo siento, no hablo ucraniano, pero si habla en ruso le entiendo un poco“). El pobre se fue corriendo. Para mi que a hacer un curso de autoayuda en CEAC.

Ya no nos queda tiempo para pasarlo bien. Hay trabajo por delante. La marcha se presiente en los huesos al modo en que se presiente una tempestad en medio de la mar o una desgracia en un sueño. Algunas cosas tendrán que cambiar en mi vida entonces.

Aña y yoDe este país en parto me llevo muchas cosas. Entre otras el impulso, el seguimos para adelante, el disfrute, con mucho o con poco, de la calle. Ese suicida dar la cara masivo que fue la Revo Naranja. El espíritu de las mujeres. La necesidad física de libertad. El sacarse las castañas. El Mediterráneo y la revolución. El naranja del movimiento y el rojinegro (libertad o muerte) cosaco que luce hoy taconazos y vestidos en vez de espuelas y uniformes…

Todo eso me llevo y mucho mío se queda, porque, como decían los activistas negros de los 70 en Estados Unidos, Once you go black, you never come back.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 1:32 am | (2)

Domingo, 24 de Abril de 2005

La luna llena sobre Kiev

Siguiendo mi luna acabo de ruta nocturna kievense entre guardaespaldas de dos por dos y lo más cool de la sociedad ucraniana.

La libertad es el alma del viaje
(William Hazlitt)

Vuelta a los 80(Continuación) La puerta más bonita del mundo, esa era nuestra Aña “tan sólo” tres horas después de haber entrado a una ducha rápida. La estética de la noche kievense es un tanto ochentero-mecanera. Nada que ver con la calle y el rock. La noche es exclusiva y su epicentro el club.

Planeamos ir a Opium, lo más de lo más. Anuncian la programación y los DJ’s (traidos desde Londres) en Afish, un cruce local entre El País Estilo de principios de los noventa y la Guía del Ocio.

Tu Samsung tu europeidadNo puedo evitar temerme lo peor: en este país piensan que Eurovisión es cool, europeo y moderno, y el uso público y comercial, los anuncios de CocaCola, de Samsung y la publicidad institucional lo pintan como la macro rave del milenio, como la oportunidad definitiva de mostrarles al mundo (cuando ellos creen que les van a estar mirando) que son definitivamente europeos guays y no atrasados exsoviéticos. Aquí Europa vende. La mayonesa que más se anuncia en la tele se llama Mayonesa Europea, en el anuncio un chico preparara una ensalada y unas patatitas cocidas para la cena de una chica que por algún misterioso motivo cultural le regaña y le da un beso como premio; el mensaje es claro, para merecerte una auténtica timoshenka ucraniana tienes que europeizarte, man. Esta revolución de mujeres sobre zancos no va a esperar a una nueva generación para cambiar los roles. “Tu Samsung, tu europeidad” proclaman los coreanos más listos que el hambre. Cuando se enteren en Seul del rollo que lleva la filial local no quiero ni imaginarme.

Natalia y yo nos miramos escuchando el relato de Aña y nos entra una pereza infinita. Nat decide quedarse en casa. Yo exploraré sin embargo las calles al paso de los tacones de fiesta y junto al brillo de las chupas de poliester. Kiev bien vale una disco.

Opium por fuera es un híbrido entre bingo madrileño y restaurante marbellí llevado por la mafia local. Los deportivos se agolpan en la puerta salpicados por el barro de un camino, que aún en pleno centro, sigue sin asfaltar. Tremenda la seguridad. Tremendos los seguratas. Exclusiva entrada de pago (dos euros).

Pongo cara de ucraniano-enfadado-que-quiere-tener-un-punto-europeo-pero-no-le-acaba-de-salir y me encomiendo a los dioses. No hay way. En la cola de la consigna veo que se me acerca, tremendo, el jefe de los seguratas: traje negro, camisa negra, corbata negra. Le miro serio a los ojos. “Chto eta?” pregunto sacando mi mejor acento. Sonríe con una pena infinita, como quien va a darme el pésame por la muerte de un ser querido y señala mi brazo bajando los ojos. ¡¡Sielos!! ¡¡Una mancha!! Sigo el rollo y pongo cara de me han pillado con la bragueta abierta, limpiándomelo inmediatamente. Es sólo el comienzo.

La discoteca está más reluciente que una patena. En la zona de baile no se puede fumar ni beber, sólo bailar. Me sorprende la ordenación espacial: el DJ -gogos a los lados- frente a la gente pero a su misma altura y un amplio espacio desaprovechado detrás para que se preparen los ayudantes… hasta que me doy cuenta de que es exactamente igual que la de la misa bizantina que vimos por la tarde. ¿Nosotros elevamos a los DJ’s por que nuestros curas hablan desde el púlpito?

Hay un bar para tomar algo. Poco, muy poco alcohol, esto es de clase alta y hay que diferenciarse del macho ucraniano. Por un momento temo que me saquen mayonesa europeizante de tapa del Bacardí-Cola que pido, para compensar la vulgaridad. Por cierto, la Pepsi del combinado es de litro, como en los cumples.

Paseamos por los muchos saloncitos limpios como ellos solos y ordenados en ambientes que podrían llamarse Arabesque, Kubrick e Ikea sin que causara la más mínima sorpresa. Por un momento dudo si estoy en alguna expo y venta de muebles en la carretera de Toledo. Y es genial: todos usan ceniceros, no hay ni una colilla en el suelo. Los chicos llevan gafas de sol (para que se les vea), las chicas visten interpretaciones creativas -más o menos- de la ropa de fiesta de los setenta y maquillajes que harían recuperar el sentido del color a un daltónico. Como es de noche, hay que maquillarse más, como en la tele, para que se vea, me dice Aña.

En toda la noche sólo veo una pareja que se da un beso. Ni un roce violento ni una mala cara tampoco. Ni una borrachera. Todos educadísimos, sensatísimos… y hasta sonrientes. Un cruce entre guateque y fiesta de peli de James Bond. Me doy cuenta de lo lamentable que es -por comparación- nuestra borrachuza y escandalosa pijería. Me entra una cierta confianza en la futura burguesía de este país.

Volvemos con la amanecida. La luna aún cuelga tras las torres de oficinas. Negociamos taxi, estamos muy cerca de casa, pero los tacones finalmente se cobran su precio en Aña.

El tiempo se acaba y un mordisco me agarra la boca del estómago.

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Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 1:31 pm | (1)

Sábado, 23 de Abril de 2005

Música y luna en la ciudad azul

La tarde/ noche/ madrugada en Kiev da para mucho, desde escuchar misa ortodoxa y canciones cosacas hasta el clubing ochentero, pasando por el rock revolucionario

Santa Sofía(Continuación) Tras el café subimos a la parte alta de la ciudad, a los grandes templos del catolicismo ortodoxo, buscando no sólo observar, sino escuchar y participar de una auténtica Misa bizantina. Una de las tareas pendientes que quería compartir con Nat.

Primera parada: Santa Sofía. Claro que no estábamos muy al día del horario de misas: desde 1932 la antigua catedral es un museo nacional. Indescriptible la cara de militante del PCUS que aún anda digiriendo la glasnost que le dedicó a Aña la conservadora a la que preguntó.

Las catedrales ortodoxas de los países eslavos se ierguen en el medio de recintos amurallados. El campanario hace de torreta en la muralla. Y en interior las cúpulas doradas parecen coronas de gigantescas setas crecidas repentinamente en el tan bien protegido jardín. Un jardín al margen del tiempo.

En uno de los bancos un cosaco de palo está dale que te pego con el bandur. Juraría que es el mismo que sale en la Wikipedia. Estar a la intemperie le ha dado ese aspecto rojizo-moreno que se supone a los cosacos históricos. Alrededor, ucranianos. Los ukis que escuchan el bandur en Santa Sofía no puede dejar de recordarme a España. Vienen aquí buscando ese país que sienten que les quitaron, el que hubiera podido ser de haber alcanzado la independencia setenta años antes, de haber ganado la doble guerra contra alemanes y rusos, de haberse acabado el comunismo tras la segunda guerra mundial, de haber llegado los aliados antes que los rusos, de… Todos esos “des” caben en la melancolía de la música cosaca. Identidad de víctima. Veneno puro. Una enfermedad que vive residente en esa forma tan mediterránea de entender la política como una continua, obsesiva, reivindicación de pasados alternativos. Me viene a la cabeza el infame Eduardo Galeano. ¿Cuantos de mi generación y un par de anteriores no murieron tratando de “restaurar” aquel pasado alternativo que él había inventado? ¿A cuantos convertiría en lemmings corriendo hacia una muerte segura? ¿Cuanto no le queda por sufrir, pongamos a Bolivia, a cuenta de una identidad así? Sí, algo de todo esto suena entre las notas metálicas del bandur. No es el trapicheo, ni la omnipresencia de carteristas, ni el machismo a veces brutal, lo que me niego a ver en esta Ucrania revolucionaria. El futuro se los comerá con el paso firme, sobre agujas de charol, de millones de Timoshenkos liberadas. Es esa melancolía, ese caldo de Evos Morales y José Marías Aznar, de Wolfowitz’s y Chavezes, lo que me aterroriza.

San MiguelUlises huyendo del canto de las sirenas, salimos a paso firme de Santa Sofía. Línea recta hasta San Mijail. 300 metros y ramitas de arbusto de flor blanca, algodonosa y peluda que sustituye aquí a las palmas. Por la diferencia de calendarios religiosos es ahora Domingo de ramos. San Mijail es un santuario nacional, a las puertas de sus muros la memoria de los muertos en la hambruna de la colectivización (dos millones). Centro de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana. A Aña, ortodoxa griega ucraniana (es de Galitzia), no le importa que oigamos misa aquí. Son en ucraniano antiguo y mantienen toda la magia, verdadera magia del cristianismo bizantino.

San MijailEs desde aquí, desde el orden, los olores, las voces increibles, la Iglesia sin bancos donde todos se mueven haciendo redes de miradas cruzadas entre reverencias al Pope y sonrisas entrevistas; aquí, donde los fieles entran y salen de la Misa para poner velas a los iconos santiguandose tres veces cada vez que toca santiguarse; aquí, en el no tiempo que la música de los popes, llevados por un sacerdote tenor de los que no quedan en la ópera, resguarda del mundo; aquí, donde nosotros, latinos al fin post-vaticano-segundo, críados en el horror al pop cristiano de cura garfunkeliano y niñas de pendiente de perla con guitarrita, podemos entender por fin cómo el cristianismo pudo comerse el mundo políidentitario de los viejos dioses, ganándoles con magia, esto es, con imágenes y sabiduría, multiplicando a Jano en los santos y sus imágenes, incorporando nuevos sentidos al ritual. La experiencia es potente. Salimos de la Catedral con la música adherida a los huesos. El eco aún en la caja pectoral. Aña strictu sensu comulgada, esto es, religada a su comunidad a través del rito, Nat impresionada, yo conmovido.

Pocas palabras de vuelta a la Plaza de la Independencia. Una luna inmensa saluda a Kiev.

Cada vez que me arrastro en su camino sale mi luna;
los inviernos se transforman entonces en primaveras
y todos mis días parecen ser fiestas

(Yunus Emre)

Cuando llegamos nos encontramos de frente con Okean Elzi. Miles de melenas rubias blanquísimas siguen a botes el ritmo entrando en calor. Los chicos se pasan cervezas y a pesar del look general de malevaje que se gastan, entran con tamaña inocencia a las poderosas afroditas de tacón alto que no pueden dejar de producirme ternura.

Me siento limpio y eufórico. Salto como el que más. Memorizo los estribillos. Okean Elzi es uno de los grupos que unió su nombre a la Revolución Naranja. Dieron conciertos en las concentraciones de protesta por todo el país cuando parecía un suicidio. La gente vive en el ritmo aquel espíritu.

En el Este, desde el 89 al menos, el rock es la música de la revolución, salto y angustia en la calle. El clubing, el tecno, lo guay y encerrado es música para acompañar un repliegue a los interiores. El narcisismo como consuelo. Tiempos de rock, tiempos de cambio, tiempos de revolución y discusión abierta. Rock&Redes de jerseys viejos y abrigos con agujeros. Sonrisas cruzadas entre los botes. Saltos apoyados en hombros ajenos.

Okean Elzi

En Jraschatek compramos tomates, ahumados, panes y cerveza. Volvemos a casa para cenar y ponernos guapos. Volveremos a salir. ¿Quién abandonaría su luna por unas horas de sueño?

(Continúa leyendo el relato de este viaje)

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 11:44 pm | (0)

Putzata Jata

El sol se deja entrever ya en Kiev y nosotros, ya con nuestra compañera Aña, nos lanzamos voraces sobre el primer restaurante popular de comida tradicional ucraniana de la capital.

Auténtico almuerzo ucraniano(Continuación). Esto de viajar consume mucho. ¿De dónde nos habrá salido tremenda hambre? Nos vamos directamente de casa al Putzata Jata, un restaurante self-service de auténtica -y sabrosísima- comida ucraniana.

El Putzata Jata está de moda porque es moderno y tradicional al mismo tiempo y los ucranianos están empezando a darse cuenta de que la globalización está muy bien cuando uno, pasado el sarampión y la fiesta del primer encuentro con la diversidad empaquetada de las multinacionales, elige y vuelve a valorar aquello de lo que partía sin renunciar a nada, haciendo una cesta donde todo cabe en distintas medidas.

Auténtica pasta ucranianaY es curioso, todo, todo, pero todo cuanto se hace aquí tiene un sabor característico, desde la omnipresente pizza a la Pepsi, un saborcillo de fondo que sólo se presenta en primera persona cuando, por abrir el estómago y templar el ánimo, te tomas un auténtico borsch y una cerveza de los Cárpatos. Algo irrenunciable y definitivamente uki. Como esta pasta con nata agria que comemos maravillados. Maravillados porque cuando uno mira el mapa y y sabe que Crimea era la última base europea (veneciana y genovesa alternativamente) hacia Asia, se da cuenta de que la pasta llegó aquí primero… ¡¡y aquí entendieron la receta mejor!! No sólo eso, sino que años después le añadieron patata, creando ese mix de gnochi con ravioli, relleno a elegir de carne, pollo o queso, que reposa sus últimos segundos en la foto junto a Nat y Aña.

Jreschatek saliendo hacia el PasashTras la comida, en la que nos ha faltado hueco para carnes y dulces (ya volveremos a por ellos), paseito de nuevo por Jraschatek. Los fines de semana cortan la avenida -8 carriles y un bulevar- hasta más allá de la Plaza de la Independencia. Como ha dejado de nevar, la gente ocupa, vestiditos de domingo, el paseo. Algunos lo hacen en una especie de triciclo-taxi que va tan rápido que no me ha dado tiempo a cazar en foto.

La plaza de la IndependenciaEl paisaje humano es fascinante: soldados en uniforme de combate discuten con activistas ecologistas sobre el aniversario de Chernobil. Las mujeres duplican la capa de maquillaje y alzan -y parecía imposible- los tacones de aguja para remarcar que ha empezado el fin de semana. Parejas de jóvenes tártaros, provenientes seguramente de Crimea, pasean de la mano. Un tipo vestido de kosaj (cosaco), toca un bandur, primo lejano de la bandurria y la zamboñas castellanas, entonando una canción triste mientras grupos heavies, cantautores y roqueros, despliegan sus trastos a lo largo de la avenida. La atracción sin embargo la ganan unos peruanos que a los locales les parecen exotiquísimos y que se aprestan a perpetrar una versión andino-ascensor del irremediable Condor que nunca acaba de pasar. Al fondo, en la plaza de la Independencia, operarios del ayuntamiento preparan el concierto gratuito de esta noche. Los grupos que participarán no son públicos, pero se rumorea que tocará Okean Elzi. Vendremos.

Tomamos café en el Pasash, el “Pasaje”, un cafe pijo que quiere recuperar el aire vienés, centroeuropeo, elvosense, de la cultura del café local. Antes, en una farmacia/supermercado con toques de dispensario soviético y carritos Jané, compro pasta de dientes.

En la mesa, con Aña y Nat, junto al café, que traen con un chupito de agua y una minipastita con forma de corazón, saco mi Moleskine y apunto una idea para un cuento. Kiev, aún gris el cielo, empieza a parecerse a casa.

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Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 5:04 pm | (1)

Nieva sobre Kiev

Una densa capa de nubes cubre Europa. Más allá de Colonia el suelo se vuelve inexcrutable, inimaginable bajo fantásticas orografías de vapor. Bienvenido al mundo según Friedrich.

Una densa capa de nubes cubre Europa. Más allá de Colonia el suelo se vuelve inexcrutable, inimaginable bajo fantásticas orografías de vapor. Bienvenido al mundo según Friedrich.

El avión desciende rápidamente. “¿Qué ves?“, pregunta mi compañero de asiento en un ruso perfecto haciendo ademán de asomarse a la ventanilla. Niechevo, le digo, todo está blanco, tan blanco que no se pueden distinguir el suelo de las nubes. “Sí“, me responde, meditativo como un personaje de Turgeniev que volviera tras años en busca de su primer amor, “este año la primavera se ha retrasado”.

En el aeropuerto, esperando la cola de inmigración, fascinado ante las policías de aduanas -ceñidos los uniformes a la cintura, falda corta, maquillaje excesivo, taconazo de aguja imperativo- hablo un rato con Raul. Vino hace veinte años. Es cubano. Se casó con una ucraniana y en el trapicheo constante que es la supervivencia a este lado del Imperio acabó fundando una fábrica de velas artesanas en Dnopetrovsk. “Estamos esperando que entre alguien, da igual, alemanes, americanos… pero que entre alguien“.

Recuerdos de Africa en el hall del aeropuerto. Intermediarios de los taxistas a la caza del guiri. Regateo inevitable. Empezamos por 400 hrivnias. Aquí regatean mal, tienen una pulsión centroeuropea: la prisa. No entienden que retirarse no es romper la negociación, sino parte de la danza, del ritual. La prisa es compartida por la mayoría de los viajeros. Esto es una bolsa personalizada de taxis y hrivnias. Natalia está un poco asustada del ambiente. Observo los precios de equilibrio: 300 para los alemanes, 120 para los ucranianos de provincias. Los kievenses consiguen 90. Negocio con otro, más joven. Se desconcierta. Le recuerdo que el tiempo perdido conmigo son viajeros de menos que negocia y la posibilidad de meternos en un taxi “informal”. Trato hecho: 65 hrivnias, 11 euros por 40 kilómetros en un viejo cacharro que no ha visto una ITV en su vida. Ni la verá.

Nieva sobre Shelkavichnaya BulitzaA media tarde llegamos a nuestro apartamente en Shelkavichnaya Bulitza. Sigue nevando. Tomamos un té mientras desoxido mi ruso con Olga, nuestra vecina a la que encontramos paseando el perro.

Obligatorio paseo luego por Jreschatek nevado. Cuesta acostumbrarse a las proporciones. La vida en estos días se hace subterránea en Kiev. Bajo la plaza de la Independencia se agolpan, junto a las tiendas, entre el humo y las cervezas, los jóvenes. Ambiente Blade Runner con pizza. Observo que la Kangool gana ya a la vieja gorra local tantas veces vista en las pelis de Einsestein. Vuelta a la nieve y cerveza casera en Shato, que parece estar de moda.

Timoshenko en ElleA la noche baño y tele. La geopolítica del gas ocupa las noticias. La portada de internacional la da Iushenko en la cumbre del GUAM (Georgia, Ucrania, Armenia y Moldavia), las interiores España y su ley de adopciones.

A Iushenko se le ve agotado. Como a Timoshenko, portada en el Elle que compramos en Globus. “¡Primera!” asegura el titular. Y tanto, en un país terriblemente machista y precisamente por eso mantenido por las mujeres -siempre estresadas, siempre corriendo, siempre hiperarregladas- Timoshenko representa algo más que el poder femenino, representa la vindicación de un profundo cambio social. En los años de la desindustrialización, de la miseria y el paro masivos, los hombres cayeron masivamente en el alcoholismo. Depresiones y suicidios triplicaron su tasa y con ella el ya de por si saturado y mal equipado sistema sanitario. Las mujeres trabajadoras mantuvieron el país y la cohesión social en pié a base de matarse a trabajar y, como dicen ellas, “conseguir”. Aunque fuera a base de mijo los niños de entonces -jóvenes revolucionarios hoy- comieron. Da angustia verlas corriendo con sus taconazos, la carperta en una mano, la bolsa de compra en otra y el maquillaje entre las dos. Siempre negociando, regañando, protestando… Timoshenko es ese espíritu. Ha puesto semana laboral de 7 días a ministros y diputados. Los minitros trabajan de 7 de la mañana a 2 de la mañana del día siguiente (y les obliga a patinar dos horas al día en Presidencia, para “relajarse y pensar”). La Rada, el parlamento, tiene sesiones hasta en domingo, un canal de televisión que retransmite los debates (que duran muchas veces hasta casi las once) y altavoces por las calles principales que lo retrasmiten, mientras la gente se acerca al Congreso para apoyar a unos u otros y discutir con los que pasan los temas del día. La revolución sigue indiscutiblemente viva. Nunca vi un telediario con tantas caras, con tantos portavoces ni tantos movimientos ciudadanos. Desde Odessa -donde el alcalde enfrenta una revolución naranja local- hasta Lviv, desde los estudiantes hasta los médicos o los obreros de la construcción, la revolución avanza saneándolo todo, dando voz a todos, abriendose paso entre la costra de mafias y torticeros intereses económicos.

Primer desayuno en KievPor la mañana bajo a la tienda, un antiguo despacho soviético de viejas mamparas de marmol en el que los productos alemanes o alemanizados han sustituido a las escasas marcas de los viejos tiempos. Los precios son demasiado parecidos a los españoles para un país donde un médico no alcanza los 200 euros de salario mensual. Las antiguas proveedoras, a las que la tienda debía lo poco que tenía en aquellos años para ofrecer, compraron la tienda en su día. Son del Oeste y no hablan casi ruso, me responden en un ucraniano para duros de oido. Me cuentan que en realidad cada una compró uno de los mostradores, así que en realidad son tres tiendas, una de embutidos, otra de lácteos y otra ultramarinos. A la segunda le compro el zumo y la leche. A la tercera el Nescafé, que está, por europeo, de moda, a pesar de que aquí, lo suyo es el café expresso, como en España.

A las diez aparece Aña. Ha tardado 11 horas en tren desde Lviv, que está a 450 kilómetros. Viene casi sin dormir porque en el compartimento de al lado una campesina llevaba a su gallo favorito consigo. Y se ve que al animalito le estresaba el viaje y no se aclaraba con el horario, así que no paró de cantar. Trae comida y una Bafelniy Tortye que ha hecho ella misma. Hora del desayuno.

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Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 11:09 am | (5)

Jueves, 21 de Abril de 2005

Chernyshevsky en el tiempo de los colores

No se si os dísteis cuenta, pero mis últimos posts, sobre las comidas en la Alegría, el Igo y la ajenidad de la literatura clásica son contenido político duro. Y no es broma.

Nikolai ChernishevskyLa Rusia ilustrada tras la represión y hundimiento del movimiento revolucionario de 1860 miraba a Nikolai G. Chernishevski en busca de un balance, de una crítica. A fin de cuentas era el líder intelectual de los Narodniki, la referencia de esa vía rusa a la modernidad que no quería renunciar a las estructuras comunitarias campesinas de la que nacieron el populismo ruso, el socialismo revolucionario e incluso el anarquismo ucraniano de la Majnoshina.

Y cuenta la Historia que en 1863, recluído en la fortaleza de San Pedro y San Pablo, Nikolai Gavrilovich era consciente de ello. ¿Pero como podría romper los muros de la censura sin cruzar los muros de la prisión alguien condenado a “ejecución civil”? ¿Alguien sin derechos, sin existencia a quien se le había fusilado con balas de fogueo para representar su paso al limbo de los no existentes, al húmedo infierno del invierno en la más terrible fortaleza petersburguesa?

¿Qué hacer? ¿Qué hacer? empezó a garabatear sobre una cuartilla… y una historia empezó a delinearse tras los trazos. Día a día las cuartillas iban pasando la censura y publicándose por entregas en el exterior. Ni una sóla mención a la revolución, ni una sóla alegoría reconocible.

¿Qué hacer? se convirtió en el libro de la temporada. Sus protagonistas eran un grupo de jóvenes que personificaban las actitudes de una nueva generación, la que el naciente capitalismo estaba trayendo a Rusia. La que leía a Robert Owen y, como la protagonista, montaba talleres de costura cooperativos con las excluídas de las migraciones rurales, la que ensayaba nuevos sentimientos, nuevas formas de relacionarse y expresarse en un tiempo nuevo.

Cuando acabas las páginas de ¿Qué hacer?, sin haber rozado siquiera la “política”, el mensaje sin embargo está claro: el futuro del cambio pasa por una nueva generación con nuevos medios, actitudes y valores. Una generación que discute cosas nuevas en lugares nuevos y sobre unos ejes nuevos. Lo que hay que hacer es simplemente no entrar a los trapos que nos ofrecen. Mirar de una nueva manera y repensar el mundo desde ella. Y disfrutarlo.

Mañana, de madrugada, saldremos hacia Ucrania. Para éso. Porque el mensaje de fondo del que seguramente fuera el libro más influyente en la historia política Rusa hasta 1917 es, en estos tiempos de mudanzas y colores, radicalmente válido. La forma de contarlo también.

Por cierto, los censores de Chernishevsky acabaron entendiendo el mensaje. Fue juzgado de nuevo y condenado a serviedumbre penal -cuasi esclavitud- en 1864. Penó hasta 1872 en que fue deportado a Siberia. Murió en 1889 a los 61 años tras vivir sus últimos cinco en libertad vindicado por la generación que entonces emergía, de liberales a anarquistas pasando por socialdemócratas y bolcheviques. Una generación que protagonizaría la revoluciones democráticas de 1905 y febrero de 1917 y la revolución social de octubre de aquel año.

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Miércoles, 20 de Abril de 2005

Alegrías gastronómicas

Para celebrar el post del otro día y la próxima marcha de un equipo ciberpunk con Natalia y David a la cabeza a Ucrania, qué mejor que un auténtico almuerzo ciberpunk oriental.

AlegríaAlegríaEl auténtico gourmet siempre vuelve a la escena de sus crímenes… normalmente llevando consigo a unos cuantos amigos.

Y aprovechando que siempre hay cosas que celebrar, como la marcha de David y Natalia a Ucrania… qué mejor que darnos un auténtico homenaje oriental.

Esos camarones fritosAmayaLa fiesta -bien regada por un par de botellas de Rioja- se abrió con dos platos de camarones secos con perejil chino, frititos, crujientes… la versión oriental de los chanquetitos andaluces, mientras David y María discutían el rediseño de Ciberpunk haciendo dibujitos en la Moleskine, una moda que según me cuentan introdujeron Roger Colom y Suso de Toro en el grupo y de la que ha sido apostol Amaya.

CristinaNat y JoseSeguimos con una ensalada de algas que no pareció acabar de convencer a los de tierra adentro pero que hizo las delicias de los añoradores de la mar, seguidas de las inevitables fuentes de Xien Lon Bao (a la plancha y al vapor), pastelitos de arroz con corazón de judía roja y una fuente de pasta de arroz salteado con cangrejo.
María y UgarteLa cuentaLa cosa pasó a mayores con el arroz frito Jie-Kai con verdura agria y verdura seca y unas exquisitas y delicadas navajas del mar de China con salsa de puerros y soja… previas a la rendición del café porque ni para postres quedaba ya hueco.

Y caminito del café… nos encontramos jugando la gran final del campeonato mundial de futbol plaza. Plaza del dos de mayo. Edad media del equipo contrincante: 10 años. Sí, llevas razón: unos abusicas… sabían que faltaba nuestro mejor delantero. Pero no nos arredramos… corrimos, saltamos, gritamos… Y sobre todo, lo pasamos genial. La alegría de vivir abre mundos.
Fútbol

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Martes, 19 de Abril de 2005

Igo: ¡¡¡go,go,go!!!

2005, todos los juegos, desde las prácticas de vuelo hasta el ajedrez están dominados por las máquinas. ¿Todos? No, queda un juego irreductible computacionalmente: el Igo.

Así lo presentaba The Economist:

goLos pesos pesados de la tele por cable llevan apodos como el monstruo, la cuchilla de afeitar, el carnicero, el asesina o la aguja de hacer punto. Las partidas más famosas de la historia incluyen la partida de vomitar sangre de 1835, la famosa matanza de 1926 y la bomba atómica de 1945.

goY no, éste no es un deporte de fuerte contacto físico. Es un juego sencillito donde dos contrarios, sentados confortablemente y equipados normalmente tan sólo con cigarrillos y un cuadernito de papel, se dedican a colocar pequeñas piedras, uno negras, otro blancas en una rejilla de madera plana. Es sencillo en sus reglas y movimientos. Y a pesar de todo tan complejo que a pesar del premio que desde hace muchos años ofrece una recompensa de $1.6 millones de dólares, no hay todavía un ordenador que sea todavía capaz de ganar a un chico despierto de diez años.

En Occidente le llaman Go, en coreano Baduk, en chino Weiki y en japonés Igo. Y siempre se consideró una prueba para retar la inteligencia estratégica de los contendientes.

Tal vez quepa una reflexión comparativa. El ajedrez, su equivalente chino/indio/occidental está basado en la diferenciación de piezas que representan cuerpos de ejército y a las finales, como bien señaló Pollidor, clases sociales. Porque su famosa frase “los peones son el alma del ajedrez” no era en realidad sino la traducción de las lecciones militares de la revolución francesa y el primer bonapartismo.

Del Go, en cambio que es lo primero que llama la atención de sus minimalistas reglas es que inspiran un espíritu diferente: envolver en vez de romper, incorporar en vez de atacar, tornar en vez sacar… Reglas que en su sencillez, como los algoritmos de Wolfram, llevan a un mundo complejo, cambiante, de potencias spinozianas en conflicto y movimiento.

ChihiroUn mundo al fin, como el de Chihiro, que no se pretende un enfrentamiento entre bien y mal, sino un juego, dramático, cruel, hermoso y a veces tierno, donde los personajes crecen a base de hacer aliados.

go
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Lunes, 18 de Abril de 2005

Escenas en Belén

El café de Belén es uno de esos sitios del barrio de Chueca por los que hacía años que no pasaba. El viernes una cita que no acababa de llegar me dio excusa para llenar unas páginas de mi Moleskine

Ojos de botón,
nariz recta de dibujo pijo Barcelona.
El meñique y el pulgar juegan en la mano en la que el cigarro,
por apurar,
hace la línea ascendente exacta para mostrar el dominio,
la voluntad
del ser que se sabe adorado,
temidas sus ausencias, por aquel otro que
frente a ella,
en la mínima mesa del café,
dobla la espalda hacia el frente.

Una mínima sonrisa,
más intuida que vista,
bastará para él.

Una apertura de la escena con la mano,
le dará la vida
y un desvío de la mirada,
súbitamente perdido el interés,
se la quitará,
relegándole al oscuro agujero del
nunca-podrá-ser
del que nunca debió salir.
Siquiera fuera por la que el cree
diosa

Música suave: Wanabe Sade. Dos chicos a mi izquierda se cortejan, tiernos y hermosos, dulces y agresivos. Ami derecha dos guiris, chico y chica, guapos, ajenos, comparten un cigarro pedido mientrás ríen, como en el cole, oteando víctimas de sus miradas zahoríes.

Levanto la vista del papel, la camarera mira esquiva, casi asustada. Cambió la escena. Directores de atrezzo y vestuario deben jadear ahora tras bambalinas. Caras sorprendidas asoman por la puerta. Se atreven a entrar. Son las dos. Empieza un nuevo acto.

Al salir,
la chica que miré
me busca

No le devuelvo la mirada

No por crueldad,
falta de reflejos.

(more…)

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Viernes, 15 de Abril de 2005

Dire non

La vida se hace de pequeñas batallas, la épica del cada día trae un mundo nuevo. Los grandes cambios se larvan en los pequeños gestos, en la épica de cada día. En la voluntad del que harto de lo que vive apuesta por construir.

Myuni
“tout le monde parlais de cette jeune fille qui a osé défier les grands”

Los grandes cambios se larvan en los pequeños gestos, en la épica de cada día. En la voluntad del que harto de lo que vive apuesta por construir.

Ese es el verdadero significado de la blogsfera más allá de egolatrías, sectarismos y basurillas varias. La blogsfera nos ha dado la voz y la posibilidad de hacer red, de revelarnos hoy para rebelarnos siempre.

Por eso, el mundo que dibujamos es “una apuesta por que el I-Ching de los nuevos tiempos marque el más hermoso de los hexagramas: Triunfo de lo pequeño“.

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Jueves, 14 de Abril de 2005

Myini

Un viaje a Rabat, a la situación de la mujer, a la revolución por hacer… a casa.

RabatMyini vive en Rabat y sus posts saben a rabia, coraje, sal y canela:

Estoy en revuelta, hace unos meses declaré una revolución en todo aquello que representa mi vida… declaré una revolución allá donde se me considera un ser sin inteligencia, que necesita en todo momento un tutor… donde los demás tienen todo el derecho de programar mi vida… vivo en un mundo diferente del vuestro, donde mi único derecho es sobrevivir. Las prohibiciones me rodean por todos lados (en casa, en el curro, con mis amigos… e incluso en mis pensamientos) Digo basta. Comienzo una nueva fase en mi vida… comienzo a aprender a vivir… y ni siquiera mis faltas de ortografía me podrán parar

Puede que el verse bicho raro por estar soltera a los 24 suene muy raro en Madrid… a algunas que son muchas. Pero ahí fuera, en el mundo menos confortable que nos rodea, el mundo en el que crecimos -y del que huímos- muchos, es todavía cotidiano.

Nuria VarelaY aquí. Aquí… tampoco es para echar las campanas al vuelo precisamente. No puedo estar de acuerdo con Myini en que su mundo sea sustancialmente diferente. De hecho es el mundo que tocó vivir a mi madre, a nuestras madres. El mundo antes de la Constitución del 78 en España. Un mundo del que somos hijos y en el que aún nos hacen falta intensivos de Feminismo para principiantes como el que acaba de publicar nuestra amiga Nuria Varela.

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Cables, redes y revoluciones

Cuando en Julio de 1858 el telégrafo unió por primera vez Estados Unidos y Europa, los poemas y las celebraciones se cebaban en el impulso que esperaban diera a la paz mundial. No fue tanto así. ¿O tal vez sí? La experiencia de la “Internet Victoriana” nos permite entender mejor qué está pasando y que consecuencias está teniendo Internet desde la Guerra de Iraq a las Revoluciones de Colores.

El Agamemnon tiende el cable translatlanticoEn noviembre de 1851 se abrió al público la primera línea de telégrafo entre el Reino Unido y Francia. El primer mensaje directo entre Londres y París llegaba pocos meses más tarde. En 1858 el primer cable transatlántico unía EEUU a la red europea. Eran los comienzos de la Internet Victoriana, como le bautizó Tom Standage.

Aunque Standage se manifiesta irónico en su libro sobre el efecto final del telégrafo sobre las relaciones diplomáticas, en la medida en que modificó los asuntos militares de forma por cierto parecida a la que el GPS e internet ahora, no deja de ser interesante que los tres primeros protagonistas de aquella red hayan formado bloque hasta ahora. Y es que el telégrafo no sólo unió las bolsas, sino que realmente unió y mestizó los intereses económicos de los tres países, dando impulso a la primera globalización con más potencia que la rivalidad impulsada por las fuerzas centrífugas de la competencia entre los tres países. El nacimiento de las agencias de noticias (Associated Press y Reuters), hijas directas del telégrafo, contribuyó además a casar el “orden del día” del debate público entre las tres potencias al modo en que los canales árabes de satélite están ahora haciendo entre Europa y sus vecinos. De hecho, entender por qué y cómo Alemania y Rusia quedaron fuera en aquellos momentos originales de la primera revolución de las redes descentralizadas da las claves de buena parte del siglo XX, del mismo modo que entender la diferencia entre redes descentralizadas y distribuidas nos permite comprender lo verdaderamente revolucionario de nuestra época.

Nuevos medios, nuevos sujetos, nuevos valores

topologías de red, Baran 64Y es que de hecho el telégrafo también fue la clave del ascenso de nuevos sujetos con nuevos valores. Fue la clave que permitió soñar con acciones sindicales coordinadas entre Francia e Inglaterra (motivo de la convocatoria de la Primera Internacional) primero y luego con grandes organizaciones que coordinaran movimientos sociales a nivel nacional, elevando los intereses de los trabajadores a la agenda política y los Parlamentos. Podemos decir que la SocialDemocracia y su modelo, el SPD, son los hijos de aquella visión “descentralizada” (que no distribuida) del mundo, desde su organización territorial hasta su concepción del estado. El caso del socialismo francés, es anecdóticamente llamativo pues su historia va ligada, por encima de París, a una ciudad, Clermont Ferrand, cuya centralidad reside en la estructura ferroviaria y telegráfica francesa.

Aunque Standage deja fuera de su libro estas consecuencias políticas, si que se centra en la aparición de los nuevos medios de comunicación y hace un relato apasionante de como apareció por primera vez una opinión pública sobre la actualidad internacional, generando una nueva esfera política sobre lo que hasta entonces había sido competencia casi exclusiva de las cancillerías. Más aún que la comparación del desastre de los neocons que trajo el telégrafo con los que trajeron las redes, la comparación entre la información descentralizada del sistema agencias/periódicos y la distribuida que supone la blogsfera da la clave de que supone realmente la Revolución de las Redes en el paso del poder descentralizado al poder distribuido, tanto para las libertades como para sus enemigos.

Conclusiones

Es común escuchar a personas renuentes a nuestro discurso, argumentos del tipo “la sociedad siempre estuvo organizada en redes, que podamos comunicarnos más rápido no cambia nada“.

En realidad cambia mucho, no sólo por la velocidad (cambio que en realidad protagonizó en telégrafo) ni por la disponibilidad de acceso a la comunicación uno a uno (que ya la dió el teléfono) sino sobre todo por la posibilidad de acceso a la emisión y a la retransmisión de los mensajes en las redes sociales de forma más rápida de lo que se mueven en las redes del poder. Algo que ha sido clave en las revoluciones de colores, pero también pudimos intuir el 13M. Es decir, los cambios en la tecnología impulsan cambios en la topología de la red de comunicaciones que determinan cambios en la organización social; redistribuyendo el poder y dando entidad política a nuevos sujetos, valores y causas.

Queda ahora, tal vez, aprender de las consecuencias políticas de la primera globalización y la primera revolución de las comunicaciones, la experiencia de las Internacionales y los partidos de masas, para, en sus nuevas formas, contenido y espíritu, no perder el Norte1.


Nota 1: …como hay quien lo pierde todavía oponiéndose a las redes municipales públicas de telecomunicaciones, sacrificando la mayor, el cambio en la topología del poder de la descentralización hacia la distribución, por miedo a la eventual concentración de poder en el estado que la titularidad de las redes pudiera suponer.


Nota sobre las ilustraciónes: En la primera ilustración el “H.M.S. Agamemnon” encuentra una ballena durante el tendido del primer cable telegráfico transatlántico (1858). La segunda reproduce del famoso dibujo del memorandum de 1964 en el que Paul Baran, “arquitecto” de la Internet original, muestra las diferencias entre las tres topologías principales de redes: centralizadas (izq), descentralizadas (centro) y distribuidas (derecha). La representación también nos sirve como metáfora histórica: Las redes de organización social y poder tenderían también a pasar desde la primera hacia la segunda (telégrafo) y finalmente a la última (Internet).

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Miércoles, 13 de Abril de 2005

Tiempos de innovación, nuevas palabras

Reflexionando sobre lo que hablábamos ayer aquí con Daniel Bellón sobre el Quijote, acabo en Saint Just via Hobsbawn

Eric HobsbawnPensando en lo que le decía ayer a Daniel en el marco de nuestro debate particular sobre el Quijote con la gente de Barataria, me acordé de una frase que me gustaba mucho que citaba Hobsbawn en esa maravilla que sigue siendo “Las Revoluciones Burgesas“:

Estos son verdaderos tiempos de gloria para los ingenieros
James Nasmyth, inventor del martinete de vapor

Y me acuerdo porque Iñigo Medina comentó una vez, como de pasada, que un ingeniero de entonces era lo menos parecido que podíamos imaginar a lo que es hoy un ingeniero.

Y es que un ingeniero de los que crearon las bases de la revolución industrial era lo que hoy llamaríamos, de una manera un tanto steampunk, un hacker. Y es que al final, ingeniero viene de ingenio.

En el siglo XVIII y hasta mediados del XIX (hasta que la Universidad intento fabricarlos dando lugar a ese peculiar cuerpo napoleónico) a alguien que obtenía placer del ingenio, modificando el diseño de las cosas e inventando “ingenios” se le llamaba ingeniero.

Hoy, como vindicaba Richard Stallman en la entrevista que le hicieran David de Ugarte y Marta Peirano, la palabra para la misma categoría sería hacker.

Y en ese marco, la frase “tiempos de gloria para los ingenieros” tiene un significado completamente distinto, produce una imagen completamente distinta en el lector. ¿O no?

Todo esto para explicar cómo, al cambiar las palabras y su significado con el tiempo, al evolucionar las categorías sociales subyacentes, los textos y en especial los clásicos, se convierten en documentos históricos y dejan de ser literatura, pues hablan desde un sistema de categorías distinto del que las lee, sistema que ha de ser traducido (mediante esas infinitas notas al pie y prefacios) para producir una comprensión aproximada de lo que el autor quería transmitir desde su cuadro conceptual.

Podemos querer discutir la política neocon desde el Quijote… ¿Pero la discutimos desde él? ¿Nos aporta algo? ¿Lo hacemos desde sus categorías o símplemente con citas más o menos en contexto o recontextualizadas?

Creo yo que lo segundo, y que precisamente por eso por muy loables que sean las intenciones de Sancho y Amaya, nunca encontrarán en la blogsfera y los medios más que citas, frases y excusas, no hilos de ideas realmente originados por Cervantes.

Y es que como también cita Hobsbawn de mi adorado en la infancia Saint Just,

En tiempos de innovación, todo lo que no es nuevo es pernicioso

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Martes, 12 de Abril de 2005

Zen y el Arte del mantenimiento de su computadora

Reflexiones sobre libros, valores y la revolución de las redes en el curso del debate sobre el Quijote y su pretendida actualidad.

Zen y el Arte del mantenimiento de la motocicletaLos argumentos en el debate del Quijote no dejan de tener su gracia. Sancho, el editor de Barataria 2005, escribe:

Pero algo debe de haber de errado en estos quijotes del ciberespacio cuando uno se acerca a las listas de libros electrónicos gratuitos más descargados y sistemáticamente encuentra la edición original y la inglesa entre los cinco libros más descargados.

Cuando uno pincha en el enlace se encuentra con… 1753 descargas del Quijote en Español durante todo el 2004… lo que no es precisamente para echar las campanas al vuelo cuando lo comparamos con las que alcanzan los libritos en pdf de Ciberpunk.com y sin ir más lejos con las más de 80.000 de 11M Redes para ganar una guerra.

Pero lo mejor lo encuentro en uno de los comentarios. A fin de cuentas cada blog encuentra su público. Allí un lector comentando el último eslogan de David1 (”Despertad! El siglo XXI hace quince años que tiró el muro y se coló en Europa. Está en la calle. Abrid las ventanas y miradle a los ojos“) decía citando a Touraine:

Despertad!”, se nos dice. ¿Quién está más dormido?
“La modernización exige ruptura, pero también la continuidad. Si la discontinuidad es total es porque la modernización viene completamente de fuera, por la conquista, y entonces vale más hablar de colonización o de dependencia que de modernidad”.
Alain Touraine. Crítica de la modernidad. Temas de Hoy (p.401).

Y claro… hasta aquí hemos llegado. Por mi que celebren el centenario del Quijote aunque en la blogsfera ni les mienten, por mi que se disfracen de fenicio, de orco, de Cid Campeador, o de Peter Pan… pero una cosa es eso y otra muy distinta hacer un alegato tan puro de la reacción contemporánea y esperar que les rían la gracia.

Porque vamos a ver ¿qué es eso de que “la modernización viene completamente de fuera, por la conquista”? Justamente todas las generaciones españolas después de los sesenta se crían ya en unos referentes globales, eso es lo que dice precisamente el vehemente párrafo de David que pretende criticar:

Os invito a dejar de escribir como si España siguiera siendo la de la Transición, un país de blancos donde se escribe con plumas y máquinas de escribir y se debate en cenáculos y entender que este país nuestro, siquiera el poder siga siendo básicamente el mismo, es ahora, ante todo un país mestizo, donde el tronco de tradiciones de cada uno de nosotros tiene más que ver con EEUU que con Trento, más con la California de la época de nuestros padres que con la España en la que hicieron sus letras, más con la www que con “el viejo topo” o “ajoblanco”. Donde nuestras armas -internet, los blogs, el P2P…- deben más a los Grateful Dead que a Paco de Lucía y nuestra retórica se mancha más de Rai y kebab, de AlJazeera y CNN que de COPE y El País.

Nuestros referentes culturales son ya globales, no un producto exclusivo de la Historia local, nacional o regional y por eso precisamente la sociedad red no viene “desde fuera”, siemplemente porque ya no hay fuera dentro del planeta. Y cuando la imposición de la que se huye es la de los tiempos, como era el caso del Quijote y la España que en él personalizaba Cervantes, el discurso no puede ser sino reaccionario, tecnofobia y enroque de poder en estado puro.


Robert Pirsig y su hijo
Y eso me lleva a algo que prometía esta mañana: extenderme sobre uno de los libros de la lista de Chris: “Zen y el Arte del Mantenimiento de la Motocicleta“.

El contexto es el de unos amigos moteros que emprenden un largo viaje- excursión, y que yo sepa esta es la primera descripción literaria de un hacker y también de su choque con el mundo circundante:

Me tenía tan obcecado su negativa en lo referente a pensar en cualquier tema mecánico, que seguí buscando algún modo para arrastrarle a esas actividades, pero sin saber por dónde empezar.

Pensé que esperaría hasta que se estropeara algo en su máquina y entonces le ayudaría a arreglarla (…)

Cuando me trajo la moto, saqué el juego de llaves, pero advertí que ningún esfuerzo con ellas podía suprimir el deslizamiento, ya que los extremos de las abrazaderas estaban bien cerrados.
- Tendrás que calzarlos -le dije
- ¿Qué es calzar?
- Utilizar una tira metálica muy delgada. La metes alrededor del manillar, bajo esa abrazadera, y te la abrirá de modo que puedas apretarla de nuevo. Se utilizan estas calzas para ajustar toda clase de máquinas.
-¡Oh! exclamó. Empezaba a interesarse- Estupendo, ¿Dónde las compras?
- Las tengo aquí -conteste jovialmente blandiendo una lata de cerveza
Por unos momentos no comprendió y después balbuceó:
- ¿Cómo? ¿Esa lata?
- Claro, asentí, proporciona las mejores calzas del mundo
Pensaba yo que todo esto era muy ingenioso por mi parte. Le ahorraba un viaje sabía Dios adónde, para buscar el material. Le ahorraba tiempo. Le ahorraba dinero.

Pero para mi sorpresa, él no supo ver ingenio en ninguna parte. De hecho, se mostró especialmente altanero ante semejante posibilidad. Al poco rato, recurría ya a toda clase de excusas y evasivas, y antes de que yo comprendiera lo que en realidad significaba su actitud, habíamos decidido no tocar para nada su manillar.
Que yo sepa, su manillar sigue con los deslizamientos. Y yo creo ahora que aquella vez se sintió auténticamente ofendido. Yo había tenido la osadía de proponerle reparar su nueva BMW de mil ochocientos dólares, el orgullo de medio siglo de habilidad mecánica germana, ¡con un pedazo de lata de cerveza vacía! (…)

Lo que apareció en forma vaga al principio, y después con perfiles más acusados, fue la explicación de que yo había estado viendo aquella calza de un modo intelectual, racional y cerebral en el que las propiedades cintíficas del metal eran todo lo que contaba. John atacaba la cuestión inmediata e intuitivamente, abriendo una ranura en ella. Yo lo hacía en términos de colocar una calza. El la acometía en términos de apariencia inmediata. Yo veía lo que significaba la calza. El vía lo que era la calza. (…)

El se encuentra en esta diferencia dimensional subyacente en gran parte de los camnbios cuturales de los años sesenta, creo yo, y que todavía procede a remodelar toda nuestra perspectiva nacional en general. El “bache generacional” ha sido el resultado (…) Ahora empieza a ser evidente que esta dimensión no es un espejismo que va a desvanecerse el año próximo o el siguiente. Está aquí para quedarse porque es una manera muy seria e importante de contemplar las cosas, que parece incompatible con la razón, el orden y la responsabilidad, pero en realidad no lo es. Y ahora sí que hemos llegado a la raíz de la cuestión (…)

Y ¿cúal sería esa raíz? Zen, amigos, zen: la arbitraria asociación entre deshumanización y tecnología que hacen los que no entienden que “El Buda, el Cabeza divina, reside tan confortablemente en los circuitos de un ordenador digital o en los engranajes de una transmisión de moto como en la cima de una montaña o los pétalos de una flor” y que lleva a que:

cuando se les contempla colectivamente, como hacen los periodistas, se obtiene la ilusión de un movimiento de masas, un movimiento masivo antitecnológico, de toda una izquierda política antitecnológica que brota repentinamente al parecer de ningún sitio, diciendo: “Parad la tecnología. Metedla en otro lugar. No la queremos aquí”.

¿No os recuerda todo ésto (América, años 60) terríblemente a algo?


Notas
1. “David de Ugarte es el mejor escritor de eslóganes que conozco. Esto es todo menos un insulto. Escribir un eslógan bueno no significa reducir la realidad a una sola frase, sino abrir una frase a la realidad. El trabajo tiene algo de poético y algo de propagandista. Eslógan, palabra que nos llega del escocés a través del inglés, significaba grito de guerra” (Roger Colom)


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Chris, Quijote y los clásicos

¿Dijo Quijote? A los oyentes de Radio K Oso nos queda un poco antiguo…

Si hay una serie de TV que resultara influyente en el imaginario de un cierto sector, unos ciertos barrios y unos ciertos horarios, incluso también un cierto rango generacional, fue Northern Exposure, por estos lares conocida como Doctor en Alaska…

Pues bien, aquí encontré un listado de los libros que el bueno de Chris Stevens citaba en la serie:

  • Edna St. Vincent Millay, “Renascence and Other Poems“
  • Joseph Campbell, “Power of Myth“
  • Shakespeare, the complete works
  • Stephen Hawking, “A Brief History of Time“
  • Hegel, “Early Technological Writings“
  • Kierkegaard, “Sickness Unto Death“
  • Emmanuel Kant, “Critique of Pure Reason“
  • Walt Whitman, the complete works
  • Nietzsche, “Logic” and “The Metaphysics of Morals“
  • Tolstoy, “War and Peace“
  • Maurice Sendak, “Where the Wild Things Are“
  • Baudelaire, “Las flores del mal“
  • “The Papers of Thomas Jefferson“
  • Alexis do Tocqueville, the complete works
  • Jack London, “Call of the Wild“
  • Holling Clancy Holling, “Paddle to the Sea“
  • Herman Melville, “Billy Budd“
  • Robert Pirsig, “Zen and the Art of Motorcycle Maintenance“
  • Raymond Chandler, “Red Wind“
  • Joseph Campbell, “Hero With a Thousand Faces”
  • Gabriel Garcia Marquez, “Cien años de Soledad”
  • E.B. White, “Charlotte’s Web“
  • The Portable Jung

Chris Stevens en KBHR (Radio K Oso)En negrita he marcado cuatro libros que al final me influyeron mucho, que leí animado por las arengas matutinas de Radio K. Oso y que comentaré en próximos posts.

Y ¿esto a cuenta de qué? Pues a que no, no sale el Quijote. Ya se que hay muchas más listas de libros que nos influyeron y seguramente más significativas… pero apuesto en que de salir el ingenioso hidalgo, ocupa una posición marginal.

Lo siento por Sancho, pero como decía la ranchera perdiste corazón, no vuelvas a apostar. Sí, esto va por Barataria 2005, un blog de lo más quijotesco que pretende recoger lo que la blogsfera dice de la actualidad utilizando al Quijote como metáfora… en fin… que no tiene materiales a los que enlazar y los que linka están linkados por los pelos.

Ni siquiera la invocacion a las fuerzas del mal le ha funcionado y al final aquel al que denosta se convierte en vindicado por la fuerza misma de los hechos y la ajenidad del Quijote y la blogsfera.

En lo que sí que doy razón a Sancho, el autor del blog, es en la actualidad de la metáfora… si se la aplicamos al Centenerio en su conjunto y a su propio blog. Quijote es una burla sangrante de una España que no se había enterado de que el tiempo de los libros de caballería había terminado, de que -más allá del poder español y de la miseria moral y el arcaismo de las relaciones sociales en sus pueblos- había llegado un nuevo tiempo.


PS. Con todo, recomendaros dar una vuelta y poner algún post por el Foro Armas y Letras… sobre todo con vistas a ese tremendo premio.

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Lunes, 11 de Abril de 2005

Alegría

Madrid es una caja de sorpresas, al ladito de la Plaza de España esta uno de los mejores restaurantes asiáticos de España: un “chino” para chinos -con cocina china de verdad- y !a precios chinos¡

Flores de Sepia con puerros
Restaurante AlegríaNo es ningún secreto mi pasión por la buena cocina, tanto la mediterránea como la asiática. Eso sí, ambas tienen que ser “de verdad”… y eso, cuando uno sale a comer fuera no es tan fácil, sobre todo si no está dispuesto a gastarse el equivalente a un mes de alquiler antes de decir Buenos Días.

Empanaditas de carne al vaporPues bien, hoy me toca daros la pista de uno de mis mayores secretos: el restaurante Alegría, en la calle San Leonardo, al lado de Plaza de España. Un sitio donde acaban de traducir la carta al español por primera vez (estaba en chino), donde todavía cocinan delante tuya (la otra noche vi como preparaban estas riquísimas empanaditas al vapor que me comí al día siguiente) y donde -único fallo- las amabilísimas señoras que atienden el local a duras penas entienden español.

Lo mejor: auténtica cocina casera tradicional china, una carta cantonesa inmensa donde no falta de nada, mano de madre al fogón y magia con las empanaditas a la plancha y al vapor.

Sopa con fideos y albondigas de pescadoConsejo: Mirar lo que comen los habituales alrededor y señalar con el dedo. Los nombres no son muy significativos a veces, por ejemplo, la foto de arriba (Flores de sepia en salsa de puerros) aparece en su traducción española como “Albóndigas de Sepia” y la “Sopa de pescado con wan-tung de merluza y fideos” de la foto no confiesa ser sopa -lo que es la base de la cultura gastronómica china- sino Fideos con pescado… pero en fin, las sorpresas son siempre, aquí, agradables, así que tampoco pasa nada. Por cierto, si queréis ver la diferencia con cosas que os serán familiares pedid un rollito de primavera o un modesto wan-tung frito (a la plancha) y veréis como a partir de ahora nada será igual cuando penséis en comida china.

Agradecimientos: a Rosa por esas fotos que abren el apetito.

:D Anécdotas: El otro día comimos juntos por primera vez con Rosa en el Alegría y como para demostrar hasta que punto cruzar la puerta equivale a traspasar una frontera cultural, cuando pidió -para brindar- una cerveza con limón, le trajeron… una cerveza y… un limón

Precios: Casi, casi tan auténticamente chinos como todo lo demás. A razón de unos seis euros por persona bebidas y cafés incluídos.

Valoración: Alegría es una auténtica joya. Vale, es feo, la luz es de oficina de los cuarenta, la decoración -por lo demás muy similar a los restaurantes populares en china- horrorosa, la banda sonora aceptable (karaokes con la música de moda en China)… pero la comida, la comida… es maravillosa. El mejor restaurante chino de Madrid. Y sí, he ido al del Villamagna.

Guardado por Tetsuo en su moleskine a las 5:49 pm | (6)

Ariadna y las últimas naranjas del invierno

Un microcuento sobre naranjas, escalofríos y olores de mañana de domingo cuando Madrid entra en primavera.

Al salir del portal el primer sol del domingo asomaba tras el María Guerrero. El frío y el viento de la noche habían dejado un cielo azul rabioso. Ni una nube.

Bajando ya por el bulevar, en la irrealidad de esas noches de sábado que quieren alargarse hasta el vermú del domingo, Ariadna recordaba la primera vez en que su cuerpo se había conmovido de veras por un hombre. Escena de tren. Compartimento de seis. Un borbotón de zumo que cae sobre las piernas con los nervios de la conversación forzada. Y el chico que se pone de rodillas y le limpia con una servilleta inocente.

Cibeles. Él le abraza por la espalda, le dice “espera” al oido y ella siente la palabra bajar tropezando por el costado hasta perderse casi tras los muslos.
- ¿Por que no vamos a desayunar a la Plaza Real? Hoy ya es primavera y todavía harán los zumos con las últimas naranjas del invierno.

Y el sabor de las naranjas frescas le vino a la boca. Y por un segundo parecía que el viento trajera olores de azahar desde el Retiro. Y supo, de esa manera en que sólo se saben las cosas en algunas mañanas de domingo, que ya no hacía falta ir a ningún sitio.

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Sábado, 9 de Abril de 2005

Inquiere Javier

Javier Gómez nos manda todo un cuestionario a los que hacemos Ciberpunk.net sobre las cuestiones políticas que le interesan. Aquí va mi respuesta.

Tux Ciberpunk según RasJavier Gómez nos ha mandado a la familia Ciberpunk un email-cuestionario de lo más interesante, en la medida en que nos permite repasar algunos posicionamientos por los que por lo visto, se nos conoce en la red.


Inquiere Javier:

cual es tu argumentación sobre la provisión del Estado de acceso a redes de telecomunicaciones.

  • Las herramientas y por tanto el acceso a ellas, no son neutrales políticamente. El desarrollo tecnológico está impulsando un cambio en la organización social que hace que esta cada vez se parezca menos a una red descentralizada y cada vez más a una red distribuida. Hablando en plata esto quiere decir que el individuo gana poder y se redefine incluso como categoría gracias al acceso a la comunicación mediante blogs, correo, telefonía ip… Es el ascenso de la “Sociedad Red”. En este contexto la existencia y acceso a las infraestructuras básicas de telecomunicaciones representa:
    1. para los individuos la posibilidad de acceder a mayor libertad, poder de decisión, información, influencia política y oportunidades de todo tipo. Igualmente, conforme el acceso a la red se amplía, también se amplía la distancia entre conectados y no conectados. Se generan dos ciudadanías diferentes, no sólo una mejor informada que la otra, sino una con una capacidad de influencia mayor que la otra.
    2. para la sociedad en su conjunto, la precondición para poder reordenarse de una manera más libre (de la descentralización a la distribución del poder), manera más libre que es también más robusta.

    Y claro, sin acceso a Internet son imposibles sus consecuencias. Por eso la primera aproximación fue enfocar las infraestructuras de comunicación desde el punto de vista de la garantía de los derechos cívicos y alentar a los ayuntamientos a garantizarlo de modo efectivo invirtiendo en cableado donde la banda ancha no llega, del mismo modo que lleva el alcantarillado o el agua potable.

  • Evidentemente esto tiene una crítica tan fácil como falsa, que vendría a decir “los ayuntamientos son parte del estado, así que lo que estáis defendiendo es el monopolio estatal y por tanto negando la libertad de mercado y la iniciativa individual“. Esta crítica nos ha dado siempre la impresión, y en especial a Enrique, que partía de unas hipótesis falsas que los que la asumían se negaban a criticar. Así que vayamos por partes en su deconstrucción:

    Si los presupuestos fueran ciertos, que no lo son, cabría un debate en el que no está nada claro si lo que están defendiendo nuestros críticos no supone renunciar a una nueva distribución del poder en todos los ámbitos, que acaba dando más protagonismo y libertad al individuo, a cambio de una defensa rígida de la libertad de empresa. Este podría ser un debate constructivo, pero tiene un fallo: parte de premisas falsas. En al menos dos ámbitos:

    1. El punto de partida no es un mercado libre de empresas que generan infraestructuras y de operadoras que ofrecen servicio sobre ellas. El punto de partida es un cuasimonopolio de infraestructuras que sólo mediante la regulación legal se ha convertido en un oligopolio de servicios. De hecho el oligopolio (que ha llegado a envenenar y absorver a la CMT dentro de su estructura) es hoy el principal obstáculo al desarrollo de una mínima competencia efectiva y a la extensión real del acceso a banda ancha.
    2. El terreno de la competencia reside en los servicios. El que haya una infraestructura municipal allá donde ni siquiera llega el oligopolio, no impide ni que otros construyan infraestructuras alternativas de caracter privado, ni mucho menos implica que el ayuntamiento se convierta en monopolista de los servicios. Al contrario, una infraestructura pública, con acceso garantizado a todos los proveedores de servicios sería a día de hoy la mejor garantía de competencia real en el ámbito local.

Inquiere Javier:

qué es el software libre, el copyleft, ventajas del s.libre,

Las licencias libres no son en realidad sino la forma jurídica de un nuevo tipo de propiedad pública. Propiedad que es pública sin ser estatal.

Estas licencias surgen del desarrollo del sistema productivo. Cuando el peso en el valor final de la producción del componente creativo, científico y técnico, es decir, del capital intelectual, se vuelve mayoritario, el sistema empieza a requerir nuevos incentivos y nuevas formas de organización…

Formas de organización e incentivos que se traducen jurídicamente en formas de propiedad que lógicamente se parecen mucho a las que tuvieron los “papers” académicos toda la vida, porque a fin de cuentas representan medios para un objetivo similar. Llega un momento en el que la innovación se basa en tal número de aportaciones previas que el porcentaje de innovación del último emprendedor siempre resulta pequeño y el coste de llegar al mismo lugar de partida por otro camino resultaría insoportable.

Imagínate por ejemplo crear un sistema operativo de cero y convertirlo en un competidor válido… resulta casi imposible. Ahora piensa que puedas partir de todo lo básico y algo más que lo básico como si fuera un acerbo colectivo y centrarte en innovar sobre tus puntos fuertes de conocimiento. Eso es lo que hace por ejemplo Apple, desarrollado su MacOS desde BSD (un primo de Linux que es también -aún con diferencias- software libre). Y lo que hace cualquier pequeña empresa de desarrollo y personalización que parta de software libre, asumiendo que además sus aportaciones quedan a disposición de los que vengan detrás.


Inquiere Javier:

oposición a las patentes y a los derechos de autor

El núcleo de nuestra oposición es sencillo: Las patentes son un monopolio legal transitorio sobre una invención. Se crearon para garantizar que existieran incentivos a la innovación.

Pues bien, toda la literatura económica reciente en todas las grandes revistas internacionales sostiene que los cambios en el sistema productivo generados por Internet y el desarrollo de la Sociedad Red, han cambiado esto radicalmente: existen incentivos y son mesurables, lo que obtienen gracias a las patentes y los derechos de autor las empresas son beneficios extraordinarios monopolistas, nada más. Michele Boldrin y Juan Urrutia lo explicaban ya en el 2002 en un artículo que apareció en Las Indias.


Inquiere Javier:

por qué estos deben revelar el código fuente en los programas

Dada la estructura de costes hoy en día una industria local de I+D sólo es sostenible desde el software libre, asi que la respuesta para los desarrolladores que trabajan por su cuenta o para las PYME’s es que deben liberar su código para poder participar en un mercado mayor donde podrán sobrevivir y competir mejor aunque de otra manera.

En el caso Google, que ha desarrollado un verdadero poder “regulador” en la web obviamente la respuesta es otra. Y en el caso de Microsoft… bueno, pues la competencia de todo lo que viene del software libre ya les dirá, como de momento la experiencia Firefox parece avanzar.

Lo que si hay que remarcar es que nosotros nunca hemos sido partidarios de “expropiar” código, canciones o ninguna otra cosa. No se libera código distribuyendo copias de quien no quiere que se las distribuyan en una suerte de “evangelización a cristazos” digital. Que revelen o hagan públicas sus creaciones quienes quieran. La estrategia que proponemos es muy distinta de la mal llamada “piratería”. Eso sí, lo que si que vindicamos es el derecho de los autores a poder dar licencias libres a sus creaciones, derecho que a día de hoy los contratos de adhesión a la SGAE y la LPI hacen prácticamente imposible ejercer.


Bueno, ¡menos mal que existen enlaces!

Por cierto Javier, te recomiendo que eches un vistazo al listado de artículos de la Bitácora de las Indias desde 2002, que me he tenido que repasar a fondo para responderte. A través de los artículos de David y Natalia se puede ver bastante bien el hilo del debate en Ciberpunk durante estos últimos dos años y medio.

Y lo que surge de la lectura es una evolución coherente. Por supuesto con errores y críticas, pero con una buena elaboración teórica, voluntad práctica y un optimismo a veces hasta naif -el de la buena gente que nace de ser demasiado “inclusivo”- que no dejó de llevar a situaciones desagradables. Pero si hubiera que hacer un balance, independientemente incluso del grado de acuerdo, yo creo que estos 15 años y pico de Ciberpunk han servido, sobre todo, para aprender mucho, cambiar algunas cosas y cuando menos han ayudado a dar visibilidad a otras no menos importantes.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 3:59 pm | (2)

Lunes, 4 de Abril de 2005

Daniel Bellón

Daniel Bellón vino a Madrid… no pude verle ni conocerle en vivo como otros, pero dejó un libro, una semilla preciosa para la familia ciberpunk

Te descubrí
Y a fin de todas estas cuentas
Me vine a enterar
De una vez
Que las islas sólo existen
Cuando se ha amado en ellas

Al día, la noche, siguiente de marchar Daniel aún devorábamos sus poemas de madrugada, extraños, ajenos en rincones sucios y cutres de la noche de Malasaña. Extraño contraste el la oscuridad cutre del barrio con la luminosa sensualidad de las palabras:

Quiero morderte
Herirte
Beberte el sudor la sangre
Y esas aguas que bebes
Cuando te toco

Más, mucho más e increíblemente hermoso en: Tatuajes, un libro del que se podría decir

Brota un agua de ti que libera la vida
Un licor que desarma a quien bebe
Disparándole a los territorios de tu piel
Deshaciéndole diques y espigones

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 3:04 pm | (1)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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