Martes, 23 de Marzo de 2004

Tecnologías para ganar una guerra

Nunca la tecnología había sido tan instrumental, tan poco protagonista por si misma como en este nuevo tipo de guerra. Como escribían, ya en los 90, Arquilla y Ronsfeld en un conocido documento doctrinal sobre swarming:

la revolución informacional está cambiando la forma en que la gente lucha a lo largo de todo el espectro del conflicto. Lo está haciendo fundamentalmente mediante la mejora de la potencia y capacidad de acción de pequeñas unidades, y favoreciendo la emergencia de formas reticulares de organización, doctrina y estrategia que hacen la vida cada vez más difícil a las grandes y jerárquicas formas tradicionales de organización. La tecnología importa sí, pero supeditada a la forma organizativa que se adopta o desarrolla (…) Hoy la forma emergente de organización es la red

En este mundo reticular, con una multiplicidad de agentes que actúan autónomamente, usando las redes para coordinarse, el conflicto es “multicanal”, se da simultáneamente en muchos frentes, emergiendo del aparente caos un “orden espontáneo” (el “swarming”) que resulta letal para los viejos elefantes organizativos.

Esta coordinación no requiere en la mayoría de los casos ni siquiera una dirección consciente o una dirección centralizada. Al contrario, como señalaba el propio profesor Arquilla: la identidad de red, “la doctrina común es tan importante como la tecnología“. La guerra en la sociedad red, la netwar, es una guerra de corso, en la que pequeñas unidades “ya saben lo que tienen que hacer” y saben que tienen que comunicarse entre si no para preparar la acción sino sólo a consecuencia de ella. La definición de los sujetos en conflicto, lo implícito, es más importante en este tipo de enfrentamiento que lo explícito (los planes o estrategias de combate).

Para vencer a una estrategia de swarming, de conflicto simultáneo y autoorganizado en todos los frentes, sólo cabe reorganizarse reticularmente y mejorar la propia capacidad informacional: hacer swarming defensivo, como el británico durante “La batalla de Inglaterra”. Por eso es un error dramático aumentar la centralización y el control de los individuos: la única consecuencia real es debilitar la propia capacidad para formar redes espontáneas en el bando propio sin mermar las del contrario.

No es casualidad que las propuestas más interesantes surgidas en la web durante los días posteriores al 11M giren precisamente en torno al desarrollo de herramientas sobre teléfonos móviles para localizar terroristas, o a la descentralización de estructuras urbanas para ofrecer menos blancos al terrorismo de red. La lógica emergente es una lógica de swarming, y como nos señalaba en estos días Alejandro Rivero, uno de los más interesantes y lúcidos pioneros de la web española, podemos encontrarla tanto en las manifestaciones-SMS del día 13 como en el planteamiento de los atentados y en la necesaria reacción frente a ellos.

Abiertas, distribuidas y muy conectadas…

En 1994 el periodista vinculado al movimiento ciberpunk y fundador de Wired, Kevin Kelly, describía en su libro Out of Control los primeros modelos de swarming. La conclusión: para que exista swarming tiene que haber una red densa previa, muy conectada… pero no demasiado. Esta conclusión es interesante precisamente porque siguiendo a Kelly y Arquilla podríamos llegar a la conclusión que en un conflicto de swarming lleva ventaja siempre el que esté más descentralizado. Y sin embargo hay un punto de descentralización e interconexión tal, de densidad de red, en el cual el conflicto se hace episódico y prácticamente inviable. Una conclusión muy cercana a la que en temas empresariales y económicos llegó por esas mismas fechas y sobre la que vuelve ahora, Juan Urrutia.

Aunque el concepto de límite en teoría de redes nos de una luz y al tiempo nos genere nuevas fronteras al análisis, lo que parece claro es que el sentido de nuestra reorganización para el nuevo mundo tiene que pasar por el fomento de todo tipo de tecnologías que ayuden a la articulación de redes sociales. Un objetivo para el que no todas las tecnologías valen. Ellas mismas han de poder evolucionar reticularmente para ello. Han de ser abiertas y distribuidas. El 13m fue “la noche los móviles” y nos mostró la potencialidad del swarming cuando se encuentran extendidas herramientas definidas sobre la movilidad que permiten y desarrollan la información distribuida. Pero no podemos quedarnos ahí, en el abanico de los nuevos instrumentos la propia web, el software libre, las redes ciudadanas wifi o las comunidades imode, todas todavía poco extendidas entre nosotros marcan un horizonte de trabajo y activismo.

La clave del swarming: la identidad de red

Pero lo más importante en la netwar no es lo explícito, la tecnología, sino lo implícito, la identidad. Al-Qaida no necesita enviar un dirigente desde los montes afganos para dirigir los atentados, no necesita dictar instrucciones al teléfono de los jefes de comando, estos “ya saben lo que tienen que hacer”. A diferencia del terrorismo territorial y jerárquico de ETA, las comunicaciones con el centro transmiten mucha más info después que antes de los asesinatos y además de forma pública, a través de los medios. No existen complejos debates sobre la línea política ni una exaustiva supervisión de los planes de acción porque la dirección es un centro de red, no una jerarquía orgánica. Las claves estratégicas son públicas (y aparecen en la CNN, en Al-Quds, Al-Jazeera y Al-Arabia). La identidad común es implícita y sencilla (cuatro elementos teóricos) y por tanto mucho más amplia que la que podría parecer en cualquier grupo de fanáticos. Cualquiera, con info pública puede procurarse los medios y cometer un atentado que le haga merecedor de ser firmado por la red y ser aceptado en ella. Dentro de las amplias fronteras del salafismo y el wahabismo, no hay nada menos sectario que la red de Bin Laden. Por eso es, tomada en conjunto, tan poco vulnerable.

Al-Qaida es una enredadera, una identidad red distribuida e incluyente dentro de su mundo. Y nos toca aprender a serlo a nosotros también y a todos los niveles. Las viejas identidades nacionales al estilo del XIX no nos permitirán sobrevivir en el nuevo siglo. O aprendemos a definirnos como enredadera, como nación red incluyente o moriremos como árboles caducos que caerán indefectiblemente entre salmodias identitarias y homenajes a banderas, senyeras e ikurriñas.

Conclusiones

El 11M representa el fin de una época. Nuestro bautizo de sangre en la Sociedad Red. No hay vuelta atrás. Como hemos defendido en esta serie, la única forma efectiva a medio plazo de enfrentar los nuevos peligros, es sumergirse hasta el fondo en el nuevo mundo, alentar la construcción de redes sociales, definirnos como nación red. Las tecnologías que han de marcar esta nueva etapa son precisamente aquellas que llevan el concepto de red social hasta el último rincón de nuestras vidas: abiertas y distribuidas, móviles y libres. El desarrollo de las libertades individuales en organizaciones abiertas será el único triunfo que cabrá esperar en esta guerra y el único medio de alcanzarlo. Una nueva generación debe protagonizar las transformaciones que necesitamos y reorganizar el mundo tal como somos, como una enredadera y no como un árbol.

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Lunes, 15 de Marzo de 2004

Rajoy, llamada perdida

Sábado, hora de comer. Justo antes de la hora en que las cuadrillas de amigos quedan y organizan la tarde. Suena el móvil. Mensaje de texto:

¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdazi trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede PP C/ Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo

En menos de una hora el mensaje ha llegado ya a Barcelona y una red informal de gente se pone a convocar una movilización equivalente. Allí el teléfono fijo también movilizará redes de amigos. Los foros, la mensajería instantánea, las bitácoras, las listas de correo, trabajarán a pleno rendimiento hasta las seis. A esa hora ya hay más de doscientas personas en la calle Génova de Madrid. La prensa digital lo recoge. Conforme pasan las horas el número va creciendo, mil, dosmil, tresmil… La radio se hace eco y se alcanzan las cincomil personas. En Barcelona se convierte en una cacerolada masiva. El fenómeno está saltando de ciudad en ciudad: Bilbao, Gijón,Oviedo, Valencia, Palma de Mallorca, Santiago de Compostela, Alicante, Granada, Las Palmas, Sevilla, Zaragoza, Burgos, Badajoz…

El stablishment tiene miedo. Su Majestad el Rey llama al candidato socialista, Zapatero, para pedirle que llame a la cadena SER y pida que no de más cancha a la manifestaciones. Este lo hace. Pero no siendo el motor de la movilización tiene difícil pararla. El candidato popular, Rajoy, que ha dejado durante toda la campaña la cara más autoritaria para sus lugartenientes da una rueda de prensa en la sede de su partido pidiendo la represión de las manifestaciones. Al recogerlo los medios y aparecer en televisión, lo que quiere sea una sutil combinación de victimismo y firmeza se le vuelve en contra: aparece crispado, violento, patético, buscando convocantes inexistentes… fuera definitivamente del tiempo histórico. “Este tipo no sabe ni lo que es una cadena de mensajes, que decir de un flash-mob“, comenta un manifestante en un bar cercano a la zona de protestas. En ese momento se percibe en el aire la indignación: una nueva cadena masiva recorre España “Contra el golpe de estado del PP“, con nuevos puntos de cita. Desde sus casas, con móviles, algunos conectores de la naciente red informal se dedican a avisar a la prensa y llamar a radios y sitios de noticias. La noticia se amplifica una y otra vez. El mensaje funciona: España percibe que alguien cuyas respuestas son tan extemporáneas no puede ser el Presidente en los nuevos tiempos que el horror ha abierto. Rajoy ha perdido, él solito, las elecciones. El guerracivilismo autoritario del PP, que había optado como estrategia por asociar al terrorismo a todos los que no compartían su visión de la identidad nacional, ha acabado cobrándose al delfín de Aznar como víctima.

El fin de una etapa histórica

El gobierno del PP durante estos cuatro últimos años ha representado el último intento histórico de remozar España conforme a un ideal decimonónico de identidad nacional que no podía estar más alejado ni del sustrato diverso del país real ni del nuevo tiempo reticular que se abrió en el 89.

La generación nacida entre 1970 y 1980, la generación de los Spectrums y el SMS, de la web y los keitai, pero también, la generación de las víctimas del 11M y los manifestantes del sábado, representa otro tipo de identidad y otra realidad de país. Se abre un tiempo en el que nos va a tocar repensar el mundo, pero también en el que vamos a tener oportunidad de explicitar alternativas y opciones. Rajoy recibió un SMS y devolvió una llamada perdida. Sayonara, baby.

Apéndice: Archivo de SMSs de mi keitai

11M

De:Iñigo Medina
david dime que tu ave salia mas tarde o ayer estas bien? besos

De:Elena Acín
TE IBAS HOY A SEVILLA? ESPERO K ESTES BIEN, ELENA

De:Cristina Cortina
Hola!quiero pensar que estas en casita. Cuidate mucho y besos mil, Cris

De:Natalia Fernández (las Indias)
Estoy n ifema, de momento me quedo aqui, nat

De:Amaya
Parece que lo que escribes se cumple

12M

De:Beatriz
Intoxicacion informativa: Al Quaeda ha reinvindicado el atentado 4 veces. El gobierno lo niega. Pasalo..Ayer.

13M

De:Bie
¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdazi trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede PP C/ Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo

De:Amaya
Lo has oido? Detenidos marroquies e hindues

De:Niki
CONTRA EL GOLPE DE ESTADO del pp tod@s a la calle a las doce en sol* pasa el mensaje

De: Natalia Fernández (las Indias)
Si lo dieron en tele 5, pero seran ellos de verdad? Nat.

De:Niki
Miles.D.Personas.Estamos.En.Puerta.Del.Sol.Esto.No.Esta.Saliendo.En.Tv.Intenta.Q.Lo.Comuniquen.En.La.Red

De:Niki
Seguimos.Miles.D.Personas.En.La.Sededel.Pp.Genova.Gracias.Por.La.Info.Bso

14M

De:Suso
GANAMOS

De:Yasmina
Sinceramente, no me lo esperaba. ¿q ha pasao?.Pongo la tele y pum!

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Viernes, 12 de Marzo de 2004

11-M: el futuro fue ayer

“ETA ha vuelto a matar en Madrid… porque tiene que ser ETA“, decía la presentadora del Telenoticias de Telemadrid, confesando la necesidad de que el enemigo tuviera una cara familiar. El horror del 11-M es tal que todos en España, desde los servicios de Inteligencia a la presidencia del Gobierno necesitaban un punto de arranque desde el que entender qué estaba pasando. ETA es un enemigo conocido frente al que se sabe que hay que hacer. Es nuestro cancer. Doce horas después todos los discursos de los líderes políticos quedaban irremediablemente viejos. La hipótesis de que la autoría perteneciera a un grupo miembro de la red Al-Qaida se abría y con ella una nueva luz empezaba a calar en las conversaciones. Tanto si se trata de una nueva estrategia de la banda terrorista vasca como si se trata del primer ataque de la red fundada por Ben Laden, estamos frente a un nuevo enemigo. Este es el siglo XXI. Toca abrir los ojos y entenderlo de una vez.

Un nuevo horror: netwar contra redes civiles

El atentado de ayer es radicalmente diferente comparado con todo lo que hemos sufrido hasta ahora. Ha sido el más mortal de nuestra historia porque ha usado una tecnología desconocida en nuestro suelo, la misma del 11-S en Estados Unidos. El 11-M ha sido un acto de netwar, terrorismo de red, el horror del siglo XXI en forma estricta.

Estructuralmente el atentado ha sido, como el 11S, un hacking al sistema público de transportes. Los terroristas han entrado en la red ferroviaria usando su propia estructura para colapsar el sistema maximizando el número de bajas. Sólo un error de nuestra propia red, el retraso de dos minutos de un tren, evitó que la matanza fuera aún mayor y culminará con la demolición de la estación de Atocha.

La base tecnológica del atentado de ayer no estuvo en el tipo de arma sino en la forma de organización: fue un atentado de red, netwar en estado puro: las redes son el campo de batalla y nuestros sistemas civiles el arma que los asesinos usan contra nosotros. Pero hay mucho más, la info clave es pública, el seguimiento de los terroristas no se basa en células de información que persiguen los movimientos de las futuras víctimas, sino en datos que eran públicos y accesibles en cualquier guía turística de Madrid: el horario de trenes de cercanías y la estructura arquitectónica de la estación de Atocha.

En el mundo red cualquiera con voluntad de hacerlo y una mínima estructura puede hackear el sistema. Eso, que nos hace libres como nunca fuimos, tiene una vertiente maravillosa: el software libre, la libre distribución de música, las redes sociales de solidaridad, la prensa electrónica… Pero también tiene una vertiente terrible: nunca el sistema había sido tan débil, tan fragil como es ahora, la posibilidad de hackear el sistema también está abierta para los asesinos. Las nuevas armas de destrucción masiva son el producto de la unión de información abierta y armas convencionales fácilmente asequibles por cualquier red criminal.

Red contra netwar

Pero ayer también fue el día en que emergieron las redes civiles y en las que las tecnologías de la información se revelaron como lo que han de ser: el arma con que defendamos la sociedad civil. Desde el primer momento, la red de telefonía móvil y sobre todo el SMS (los servicios de voz se colapsaron en el centro de Madrid) permitieron la emergencia de una red “espontánea” de voluntarios que donaron sangre, socorrieron a las víctimas y enfrentaron las consecuencias del atentado con una masividad y agilidad impensables desde los medios del Estado, escuetos ante tanto horror. Internet multiplicó por ocho su uso y el listado de heridos del Ministerio del Interior sirvió para que desde toda España las familias buscaran a amigos, hijos y familiares. Pero en general, la debilidad en la implantación de las herramientas de la Sociedad Red entre la Sociedad Civil y el Estado en España, mermaron nuestra capacidad de respuesta.

¿Somos un gran país?

“Somos un gran país“, decía en su discurso su Majestad el Rey. Lo que nos demuestra el 11-M es que si no llegamos a ser una gran nación red, desde luego dejaremos de ser. Para serlo hay antes que replantearse nuestra perspectiva y nuestra mirada como país. Y el caso es que fuimos uno de los países donde menos entendimos las consecuencias del 11S y lo que significaba. Junto con Italia, somos el país más “antiglobi” de Occidente. Nuestra opinión pública es capaz de creer cualquier tipo de leyenda urbana con tal de que su rechazo al progreso, su antiamericanismo y su antisemitismo sigan inconmovibles. La verdad es que somos un país cuya opinión pública ha sido capaz de disculpar el horror del 11S… Puede que ETA haya mutado y se acabe de unir a esta lista terrible. En cualquier caso, sea ETA o Al-Qaida el organizador de la masacre de ayer, lo que es evidente es que nuestros enemigos ya han llegado al Siglo XXI y nosotros no, nuestra organización civil en red sufre enanismo y nuestra comprensión del mundo se niega a admitir lo que representan la unión de globalización y Sociedad Red, es más se niega a admitir que esa y no otra es la realidad y que toca no pronunciarse, sino asumirlo y luchar con nuevas armas propias de los nuevos tiempos.

Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 10:19 am | (1)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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