« Virus, amor y vida artificial « Portada » Rajoy, llamada perdida »
Viernes, 12 de Marzo de 200411-M: el futuro fue ayerVersiones Latoc ETA ha vuelto a matar en Madrid porque tiene que ser ETA, decía la presentadora del Telenoticias de Telemadrid, confesando la necesidad de que el enemigo tuviera una cara familiar. El horror del 11-M es tal que todos en España, desde los servicios de Inteligencia a la presidencia del Gobierno necesitaban un punto de arranque desde el que entender qué estaba pasando. ETA es un enemigo conocido frente al que se sabe que hay que hacer. Es nuestro cancer. Doce horas después todos los discursos de los líderes políticos quedaban irremediablemente viejos. La hipótesis de que la autoría perteneciera a un grupo miembro de la red Al-Qaida se abría y con ella una nueva luz empezaba a calar en las conversaciones. Tanto si se trata de una nueva estrategia de la banda terrorista vasca como si se trata del primer ataque de la red fundada por Ben Laden, estamos frente a un nuevo enemigo. Este es el siglo XXI. Toca abrir los ojos y entenderlo de una vez. Un nuevo horror: netwar contra redes civilesEl atentado de ayer es radicalmente diferente comparado con todo lo que hemos sufrido hasta ahora. Ha sido el más mortal de nuestra historia porque ha usado una tecnología desconocida en nuestro suelo, la misma del 11-S en Estados Unidos. El 11-M ha sido un acto de netwar, terrorismo de red, el horror del siglo XXI en forma estricta. Estructuralmente el atentado ha sido, como el 11S, un hacking al sistema público de transportes. Los terroristas han entrado en la red ferroviaria usando su propia estructura para colapsar el sistema maximizando el número de bajas. Sólo un error de nuestra propia red, el retraso de dos minutos de un tren, evitó que la matanza fuera aún mayor y culminará con la demolición de la estación de Atocha. La base tecnológica del atentado de ayer no estuvo en el tipo de arma sino en la forma de organización: fue un atentado de red, netwar en estado puro: las redes son el campo de batalla y nuestros sistemas civiles el arma que los asesinos usan contra nosotros. Pero hay mucho más, la info clave es pública, el seguimiento de los terroristas no se basa en células de información que persiguen los movimientos de las futuras víctimas, sino en datos que eran públicos y accesibles en cualquier guía turística de Madrid: el horario de trenes de cercanías y la estructura arquitectónica de la estación de Atocha. En el mundo red cualquiera con voluntad de hacerlo y una mínima estructura puede hackear el sistema. Eso, que nos hace libres como nunca fuimos, tiene una vertiente maravillosa: el software libre, la libre distribución de música, las redes sociales de solidaridad, la prensa electrónica Pero también tiene una vertiente terrible: nunca el sistema había sido tan débil, tan fragil como es ahora, la posibilidad de hackear el sistema también está abierta para los asesinos. Las nuevas armas de destrucción masiva son el producto de la unión de información abierta y armas convencionales fácilmente asequibles por cualquier red criminal. Red contra netwarPero ayer también fue el día en que emergieron las redes civiles y en las que las tecnologías de la información se revelaron como lo que han de ser: el arma con que defendamos la sociedad civil. Desde el primer momento, la red de telefonía móvil y sobre todo el SMS (los servicios de voz se colapsaron en el centro de Madrid) permitieron la emergencia de una red espontánea de voluntarios que donaron sangre, socorrieron a las víctimas y enfrentaron las consecuencias del atentado con una masividad y agilidad impensables desde los medios del Estado, escuetos ante tanto horror. Internet multiplicó por ocho su uso y el listado de heridos del Ministerio del Interior sirvió para que desde toda España las familias buscaran a amigos, hijos y familiares. Pero en general, la debilidad en la implantación de las herramientas de la Sociedad Red entre la Sociedad Civil y el Estado en España, mermaron nuestra capacidad de respuesta. ¿Somos un gran país?Somos un gran país, decía en su discurso su Majestad el Rey. Lo que nos demuestra el 11-M es que si no llegamos a ser una gran nación red, desde luego dejaremos de ser. Para serlo hay antes que replantearse nuestra perspectiva y nuestra mirada como país. Y el caso es que fuimos uno de los países donde menos entendimos las consecuencias del 11S y lo que significaba. Junto con Italia, somos el país más antiglobi de Occidente. Nuestra opinión pública es capaz de creer cualquier tipo de leyenda urbana con tal de que su rechazo al progreso, su antiamericanismo y su antisemitismo sigan inconmovibles. La verdad es que somos un país cuya opinión pública ha sido capaz de disculpar el horror del 11S Puede que ETA haya mutado y se acabe de unir a esta lista terrible. En cualquier caso, sea ETA o Al-Qaida el organizador de la masacre de ayer, lo que es evidente es que nuestros enemigos ya han llegado al Siglo XXI y nosotros no, nuestra organización civil en red sufre enanismo y nuestra comprensión del mundo se niega a admitir lo que representan la unión de globalización y Sociedad Red, es más se niega a admitir que esa y no otra es la realidad y que toca no pronunciarse, sino asumirlo y luchar con nuevas armas propias de los nuevos tiempos. 11-M: el futuro fue ayer ETA voltou a matar em Madri porque tem que ser ETA, dizia a presentadora do Telenoticias de Telemadrid, confessando a necessidade de que o inimigo tivesse uma cara familiar. O horror do 11-M é tal que todos em Espanha, desde os serviços de Inteligência à presidência do Governo precisavam um ponto de arranque desde o que entender que estava a passar. ETA é um inimigo conhecido em frente ao que se sabe que há que fazer. É nosso cancer. Doze horas depois todos os discursos dos líderes políticos ficavam irremediavelmente velhos. A hipótese de que a autoria pertencesse a um grupo membro da rede A o-Qaida se abria e com ela uma nova luz começava a calar nas conversas. Tanto se trata-se de uma nova estratégia da banda terrorista basca como se se trata do primeiro ataque da rede fundada por Ben Laden, estamos em frente a um novo inimigo. Este é o século XXI. Toca abrir os olhos e entendê-lo de uma vez. Um novo horror: netwar contra redes civisO atentado de ontem é radicalmente diferente comparado com todo o que sofremos até agora. Foi o mais mortal de nossa história porque usou uma tecnologia desconhecida em nosso solo, a mesma do 11-S em Estados Unidos. O 11-M foi um acto de netwar, terrorismo de rede, o horror do século XXI em forma estrita. Estruturalmente o atentado foi, como o 11S, um hacking ao sistema público de transportes. Os terroristas entraram na rede ferroviária usando sua própria estrutura para colapsar o sistema maximizando o número de baixas. Só um erro de nossa própria rede, o atraso de dois minutos de um comboio, evitou que a matança fora ainda maior e culminará com a demolição da estação de Atocha. A base tecnológica do atentado de ontem não esteve no tipo de arma senão na forma de organização: foi um atentado de rede, netwar em estado puro: as redes são o campo de batalha e nossos sistemas civis o arma que os assassinos usam contra nós. Mas há bem mais, a info finque é pública, o seguimiento dos terroristas não se baseia em células de informação que perseguem os movimentos das futuras vítimas, senão em dados que eram públicos e accesibles em qualquer guia turística de Madri: o horário de comboios de cercanias e a estrutura arquitectónica da estação de Atocha. No mundo rede qualquer com vontade do fazer e uma mínima estrutura pode hackear o sistema. Isso, que nos faz livres como nunca fomos, tem uma vertente maravilhosa: o software livre, a livre distribuição de música, as redes sociais de solidariedade, a imprensa electrónica Mas também tem uma vertente terrível: nunca o sistema tinha sido tão débil, tão fragil como é agora, a possibilidade de hackear o sistema também está aberta para os assassinos. As novas armas de destruição em massa são o produto da união de informação aberta e armas convencionales facilmente asequibles por qualquer rede criminosa. Rede contra netwarMas ontem também foi o dia em que emergiram as redes civis e nas que as tecnologias da informação se revelaram como o que têm de ser: o arma com que defendamos a sociedade civil. Desde o primeiro momento, a rede de telefonia móvel e sobretudo o SMS (os serviços de voz se colapsaron no centro de Madri) permitiram a emergência de uma rede espontánea de voluntários que doaram sangue, socorreram às vítimas e enfrentaram as consequências do atentado com uma masividad e agilidad impensables desde os meios do Estado, escuetos ante tanto horror. Internet multiplicou por oito seu uso e a listagem de feridos do Ministério do Interior serviu pára que desde toda Espanha as famílias procurassem a amigos, filhos e familiares. Mas em general, a debilidade na implantação das ferramentas da Sociedade Rede entre a Sociedade Civil e o Estado em Espanha, mermaron nossa capacidade de resposta. Somos um grande país?Somos um grande país, dizia em seu discurso sua Majestade o Rei. O que nos demonstra o 11-M é que se não chegamos a ser uma grande nação rede, desde depois deixaremos de ser. Para sê-lo há dantes que replantearse nossa perspectiva e nossa mirada como país. E o caso é que fomos um dos países onde menos entendemos as consequências do 11S e o que significava. Junto com Itália, somos o país mais antiglobi de Occidente. Nossa opinião pública é capaz de crer qualquer tipo de lenda urbana contanto que sua rejeição ao progresso, seu antiamericanismo e seu antisemitismo seguam inconmovibles. A verdade é que somos um país cuja opinião pública foi capaz de disculpar o horror do 11S Pode que ETA tenha mutado e se acabe de unir a esta lista terrível. Em qualquer caso, seja ETA ou A o-Qaida o organizador do massacre de ontem, o que é evidente é que nossos inimigos já chegaram ao Século XXI e nós não, nossa organização civil em rede sofre enanismo e nosso entendimento do mundo se nega a admitir o que representam a união de globalização e Sociedade Rede, é mais se nega a admitir que essa e não outra é a realidade e que toca não se pronunciar, senão o assumir e lutar com novas armas próprias dos novos tempos. 11-M: o futuro foi ontem ETA volveu a matar en Madrid porque ten que ser ETA, dicía a presentadora do Telenoticias de Telemadrid, confesando a necesidade de que o inimigo tivese unha cara familiar. O horror do 11-M é tal que todos en España, desde os servizos de Intelixencia á presidencia do Goberno necesitaban un punto de arranque desde o que entender que estaba pasando. ETA é un inimigo coñecido fronte ao que se sabe que hai que facer. É o noso cancer. Doce horas despois todos os discursos dos líderes políticos quedaban irremediablemente vellos. A hipótese de que a autoría pertencese a un grupo membro da rede A o-Qaida abríase e con ela unha nova luz empezaba a calar nas conversacións. Tanto si trátase dunha nova estratexia da banda terrorista vasca coma se trátase do primeiro ataque da rede fundada por Ben Laden, estamos fronte a un novo inimigo. Este é o século XXI. Toca abrir os ollos e entendelo dunha vez. Un novo horror: netwar contra redes civísO atentado de onte é radicalmente diferente comparado con todo o que sufrimos ata agora. foi o máis mortal da nosa historia porque usou unha tecnoloxía descoñecida no noso chan, a mesma do 11-S en Estados Unidos. O 11-M foi un acto de netwar, terrorismo de rede, o horror do século XXI en forma estrita. Estructuralmente o atentado foi, como o 11S, un hacking ao sistema público de transportes. Os terroristas entraron na rede ferroviaria usando a súa propia estrutura para colapsar o sistema maximizando o número de baixas. Só un erro de nosa propia rede, o atraso de dous minutos dun tren, evitou que a matanza fóra aínda maior e culminará coa demolición da estación de Atocha. A base tecnolóxica do atentado de onte non estivo no tipo de arma senón na forma de organización: foi un atentado de rede, netwar en estado puro: as redes son o campo de batalla e os nosos sistemas civís o arma que os asasinos usan contra nós. Pero hai moito máis, a info clave é pública, o seguimiento dos terroristas non se basea en células de información que perseguen os movementos das futuras vítimas, senón en datos que eran públicos e accesibles en calquera guía turística de Madrid: o horario de trens de proximidade e a estrutura arquitectónica da estación de Atocha. No mundo rede calquera con vontade de facelo e unha mínima estrutura pode hackear o sistema. Iso, que nos fai libres como nunca fomos, ten unha vertente marabillosa: o software libre, a libre distribución de música, as redes sociais de solidariedade, a prensa electrónica Pero tamén ten unha vertente terrible: nunca o sistema fora tan débil, tan fragil como é agora, a posibilidade de hackear o sistema tamén está aberta para os asasinos. As novas armas de destrución masiva son o produto da unión de información aberta e armas convencionais fácilmente asequibles por calquera rede criminal. Rede contra netwarPero onte tamén foi o día en que emergieron as redes civís e nas que as tecnoloxías da información reveláronse como o que han de ser: o arma con que defendamos a sociedade civil. Desde o primeiro momento, a rede de telefonía móbil e sobre todo o SMS (os servizos de voz colapsáronse no centro de Madrid) permitiron a urxencia dunha rede espontánea de voluntarios que doaron sangue, socorreron ás vítimas e enfrontaron as consecuencias do atentado cunha masividad e agilidad impensables desde os medios do Estado, escuetos ante tanto horror. Internet multiplicou por oito o seu uso e o listado de feridos do Ministerio do Interior serviu para que desde toda España as familias buscasen a amigos, fillos e familiares. Pero en xeral, a debilidade na implantación das ferramentas da Sociedade Rede entre a Sociedade Civil e o Estado en España, mermaron a nosa capacidade de resposta. Somos un gran país?Somos un gran país, dicía no seu discurso o seu Majestad o Rei. O que nos demostra o 11-M é que si non chegamos a ser unha gran nación rede, desde logo deixaremos de ser. Para selo hai antes que reformularse a nosa perspectiva e a nosa mirada como país. E o caso é que fomos un dos países onde menos entendemos as consecuencias do 11S e o que significaba. Xunto con Italia, somos o país máis antiglobi de Occidente. A nosa opinión pública é capaz de crer calquera tipo de lenda urbana con tal de que o seu rexeitamento ao progreso, o seu antiamericanismo e o seu antisemitismo sigan inconmovibles. A verdade é que somos un país cuxa opinión pública foi capaz de desculpar o horror do 11S Poida que ETA mute e acábese de unir a esta lista terrible. En calquera caso, sexa ETA ou A o-Qaida o organizador da masacre de onte, o que é evidente é que os nosos inimigos xa chegaron ao Século XXI e nós non, a nosa organización civil en rede sofre enanismo e a nosa comprensión do mundo négase a admitir o que representan a unión de globalización e Sociedade Rede, é máis se nega a admitir que esa e non outra é a realidade e que toca non pronunciarse, senón asumilo e loitar con novas armas propias dos novos tempos. 11-M: o futuro foi onte ETA #a tornat # #el a aucir en Madrid pr'amor que li cal èsser ETA, disiá la presentairitz del Telenoticias de Telemadrid, en coheissant lo besonh que l'enemic aguès una cara familiala. L'orror del 11-M es tala que totes en Espanha, dempuèi los servicis d'Intelligéncia a la presidéncia del Govèrn avián de besonh un ponch d'arranque qu'entendre qué passava dempuèi el. ETA es un enemic conegut tèsta al que se sap que cal far. Es lo nòstre cancer. Dotze oras après totes los discorses dels caps politics demoravan irremediablemente vièlhs. L'ipotèsi que l'autoria apertenguèsse a un grop membre de la ret Al-Qaida se dobrissiá e amb ela un nòu lum començava a calar en las convèrsas. Tant se se tracta d'una nòva estrategia de la banda terrorista basca coma se se tracta del primièr atac de la ret fondada per Ben Laden, sèm tèsta a un nòu enemic. Aqueste es lo sègle XXI. Tòca dobrir los uèlhs e o entendre d'un còp. Un nòu orror: netwar contra de rets civilasL'atemptat d'es ièr radicalament desparièr comparat amb tot çò qu'avèm sofèrt fins ara. Es estat lo mai mortal de la nòstra istòria pr'amor qu'a usat una tecnologia desconeguda en lo nòstre solèr, la meteissa del 11-S en Estats Units. Lo 11-M es estada un acte de netwar, terrorisme de ret, l'orror del sègle XXI en forma estricta. Estructuralmente L'atemptat es estat, coma lo 11S, un hacking al sistèma public de transpòrts. Los terroristas son entrats dins la ret ferroviària en usant la siá pròpria estructura per saturar lo sistèma maximizando lo nombre de bassas. Sonque un error de la nòstra pròpria ret, lo retard de doas menutas d'un tren, evitèt que la tuada fòra encara màger e culminarà amb la demolicion de l'estacion de Atocha. La basa tecnologica de l'atemptat d'ièr pas foguèt dins lo tipe d'arma mas dins la forma d'organizacion: foguèt un atemptat de ret, netwar dins estat pur: las rets son lo camp de batalha e los nòstres sistèmas civils l'arma que los assassins usan contra nosautres. Mas i a fòrça mai, la info clau es publica, lo seguiment dels terroristas se basa pas en de cellulas d'informacion que perseguisson los movements de las futuras victimas, mas en de donadas qu'èran publics e accessibles en quina guida toristica que siá de Madrid: l'orari de trens d'entorns e l'estructura arquitectonica de l'estacion de Atocha. En lo mond ret qui que siá amb volontat d'o far e una minima estructura pòt hackear lo sistèma. Aiçò, que nos fa liures coma foguèrem jamai, a un vessant maravillosa: lo logicial liure, la liura distribucion de musiciana, las rets socialas de solidaritat, la premsa electronica Mas a tanben un vessant terrible: jamai lo sistèma èra estat tan flac, tan fragil coma es ara, la possibilitat de hackear lo sistèma es tanben dubèrt pels assassins. Las nòvas armas de destruccion massiva son lo produch de l'union d'informacion dubèrta e armas convencionalas facilament accessiblas per quina ret criminala que siá. Ret contra netwarMas ièr tanben foguèt lo jorn en que emergieron las rets civilas e que las tecnologias de l'informacion se revelèron en el coma çò qu'an d'èsser: l'arma amb que defendam la societat civila. Dempuèi lo primièr moment, la ret de telefonia mobila e sustot lo SMS (los servicis de votz se saturèron en lo centre de Madrid) permetèron l'emergéncia d'una ret espontanèa de volontaris que donaron sang, socorrieron a las victimas e afrontèron las consequéncias de l'atemptat amb una masividad e agilidad impensables dempuèi los mejans de l'Estat, escuetos davant tant orror. Internet multipliquèt per uèch lo sieu emplec e lo listat de ferits del Ministèri de l'Interior serviguèt a que dempuèi tota Espanha las familhas cerquèsson a d'amics, de filhs e familiales. Mas en general, la feblesa en l'implantacion dels esturments de la Societat Ret entre la Societat Civila e l'Estat en Espanha, mermaron nòstra capacitat de responsa. Sèm un grand país?Sèm un grand país, disiá en lo sieu discors lo sieu Majestad lo Rei. Çò Que nos demòstra lo 11-M es que cnjse arribam pas a èsser una granda nacion ret, daissarem segur d'èsser. Per o èsser i a abans que replantearse nòstra perspectiva e lo nòstre agach coma país. E lo cas es que foguèrem òm dels païses a on entendèrem mens las consequéncias del 11S e çò que significava. Amassa amb Itàlia, sèm lo país mai antiglobi de Cogant. La nòstra opinion publica es capaça de creire quin tipe que siá de legenda urbana amb tala que lo sieu refús al progrès, lo sieu antiamericanismo e lo sieu antisemitismo seguissètz inconmovibles. La vertat es que sèm un 11-M: lo futur # # #el ièr ETA ha tornat a matar a Madrid perquè ha de ser ETA, deia la presentadora del Telenoticias de Telemadrid, confessant la necessitat que l'enemic tingués una cara familiar. L'horror de l'11-M és tal que tots a Espanya, des dels serveis d'Intel·ligència a la presidència del Govern necessitaven un punt d'arrencada des del qual entendre què estava passant. ETA és un enemic conegut enfront del que se sap que cal fer. És el nostre cancer. Dotze hores després tots els discursos dels líders polítics quedaven irremeiablement vells. La hipòtesi que l'autoria pertanyés a un grup membre de la xarxa Al-Qaida s'obria i amb ella una nova llum començava a calar en les converses. Tant si es tracta d'una nova estratègia de la banda terrorista basca com si es tracta del primer atac de la xarxa fundada per Ben Laden, estem enfront d'un nou enemic. Aquest és el segle XXI. Toca obrir els ulls i entendre-ho d'una vegada. Un nou horror: netwar contra xarxes civilsL'atemptat d'ahir és radicalment diferent comparat amb tot el que hem sofert fins a ara. Ha estat el més mortal de la nostra història perquè ha usat una tecnologia desconeguda en el nostre sòl, la mateixa de l'11-S a Estats Units. L'11-M ha estat un acte de netwar, terrorisme de xarxa, l'horror del segle XXI en forma estricta. Estructuralmente l'atemptat ha estat, com el 11S, un hacking al sistema públic de transports. Els terroristes han entrat en la xarxa ferroviària usant la seva pròpia estructura per a col·lapsar el sistema maximizando el nombre de baixes. Només un error de la nostra pròpia xarxa, el retard de dos minuts d'un tren, va evitar que la matança fora encara major i culminarà amb la demolició de l'estació de Atocha. La base tecnològica de l'atemptat d'ahir no va estar en el tipus d'arma sinó en la forma d'organització: va ser un atemptat de xarxa, netwar en estat pur: les xarxes són el camp de batalla i els nostres sistemes civils l'arma que els assassins usen contra nosaltres. Però hi ha molt més, la info clau és pública, el seguiment dels terroristes no es basa en cèl·lules d'informació que persegueixen els moviments de les futures víctimes, sinó en dades que eren públics i accessibles en qualsevol guia turística de Madrid: l'horari de trens de rodalies i l'estructura arquitectònica de l'estació de Atocha. En el món xarxa qualsevol amb voluntat de fer-ho i una mínima estructura pot hackear el sistema. Això, que ens fa lliures com mai vam ser, té un vessant meravellós: el programari lliure, la lliure distribució de música, les xarxes socials de solidaritat, la premsa electrònica Però també té un vessant terrible: mai el sistema havia estat tan feble, tan fragil com és ara, la possibilitat de hackear el sistema també està oberta per als assassins. Les noves armes de destrucció massiva són el producte de la unió d'informació oberta i armes convencionals fàcilment assequibles per qualsevol xarxa criminal. Xarxa contra netwarPerò ahir també va ser el dia en què emergieron les xarxes civils i en les quals les tecnologies de la informació es van revelar com el que han de ser: l'arma amb que defensem la societat civil. Des del primer moment, la xarxa de telefonia mòbil i sobretot el SMS (els serveis de veu es van col·lapsar en el centre de Madrid) van permetre l'emergència d'una xarxa espontània de voluntaris que donaron sang, van socórrer a les víctimes i van enfrontar les conseqüències de l'atemptat amb una masividad i agilitat impensables des dels mitjans de l'Estat, escarits davant tant horror. Internet va multiplicar per vuit el seu ús i el llistat de ferits del Ministeri de l'Interior va servir perquè des de tota Espanya les famílies busquessin a amics, fills i familiars. Però en general, la debilitat en la implantació de les eines de la Societat Xarxa entre la Societat Civil i l'Estat a Espanya, van minvar la nostra capacitat de resposta. Som un gran país?Som un gran país, deia en el seu discurs el seu Majestad el Rei. El que ens demostra l'11-M és que si no arribem a ser una gran nació xarxa, des de després deixarem de ser. Per a ser-ho hi ha abans que replantejar-se la nostra perspectiva i la nostra mirada com país. I el cas és que vam ser un dels països on menys vam entendre les conseqüències del 11S i el que significava. Juntament amb Itàlia, som el país més antiglobi d'Occident. La nostra opinió pública és capaç de creure qualsevol tipus de llegenda urbana amb tal que el seu rebuig al progrés, el seu antiamericanismo i el seu antisemitismo segueixin inconmovibles. La veritat és que som un país l'opinió pública del qual ha estat capaç de disculpar l'horror del 11S Pot que ETA hi hagi mutado i s'acabi d'unir a aquesta llista terrible. En qualsevol cas, sigui ETA o Al-Qaida l'organitzador de la massacre d'ahir, el que és evident és que els nostres enemics ja han arribat al Segle XXI i nosaltres no, la nostra organització civil en xarxa sofreix enanismo i la nostra comprensió del món es nega a admetre el que representen la unió de globalització i Societat Xarxa, és més es nega a admetre que aquesta i no una altra és la realitat i que toca no pronunciar-se, sinó assumir-ho i lluitar amb noves armes pròpies dels nous temps. 11-M: el futur va ser ahir
ETA ha vuelto a matar en Madrid porque tiene que ser ETA, decía la presentadora del Telenoticias de Telemadrid, confesando la necesidad de que el enemigo tuviera una cara familiar. El horror del 11-M es tal que todos en España, desde los servicios de Inteligencia a la presidencia del Gobierno necesitaban un punto de arranque desde el que entender qué estaba pasando. ETA es un enemigo conocido frente al que se sabe que hay que hacer. Es nuestro cancer. Doce horas después todos los discursos de los líderes políticos quedaban irremediablemente viejos. La hipótesis de que la autoría perteneciera a un grupo miembro de la red Al-Qaida se abría y con ella una nueva luz empezaba a calar en las conversaciones. Tanto si se trata de una nueva estrategia de la banda terrorista vasca como si se trata del primer ataque de la red fundada por Ben Laden, estamos frente a un nuevo enemigo. Este es el siglo XXI. Toca abrir los ojos y entenderlo de una vez. Un nuevo horror: netwar contra redes civilesEl atentado de ayer es radicalmente diferente comparado con todo lo que hemos sufrido hasta ahora. Ha sido el más mortal de nuestra historia porque ha usado una tecnología desconocida en nuestro suelo, la misma del 11-S en Estados Unidos. El 11-M ha sido un acto de netwar, terrorismo de red, el horror del siglo XXI en forma estricta. Estructuralmente el atentado ha sido, como el 11S, un hacking al sistema público de transportes. Los terroristas han entrado en la red ferroviaria usando su propia estructura para colapsar el sistema maximizando el número de bajas. Sólo un error de nuestra propia red, el retraso de dos minutos de un tren, evitó que la matanza fuera aún mayor y culminará con la demolición de la estación de Atocha. La base tecnológica del atentado de ayer no estuvo en el tipo de arma sino en la forma de organización: fue un atentado de red, netwar en estado puro: las redes son el campo de batalla y nuestros sistemas civiles el arma que los asesinos usan contra nosotros. Pero hay mucho más, la info clave es pública, el seguimiento de los terroristas no se basa en células de información que persiguen los movimientos de las futuras víctimas, sino en datos que eran públicos y accesibles en cualquier guía turística de Madrid: el horario de trenes de cercanías y la estructura arquitectónica de la estación de Atocha. En el mundo red cualquiera con voluntad de hacerlo y una mínima estructura puede hackear el sistema. Eso, que nos hace libres como nunca fuimos, tiene una vertiente maravillosa: el software libre, la libre distribución de música, las redes sociales de solidaridad, la prensa electrónica Pero también tiene una vertiente terrible: nunca el sistema había sido tan débil, tan fragil como es ahora, la posibilidad de hackear el sistema también está abierta para los asesinos. Las nuevas armas de destrucción masiva son el producto de la unión de información abierta y armas convencionales fácilmente asequibles por cualquier red criminal. Red contra netwarPero ayer también fue el día en que emergieron las redes civiles y en las que las tecnologías de la información se revelaron como lo que han de ser: el arma con que defendamos la sociedad civil. Desde el primer momento, la red de telefonía móvil y sobre todo el SMS (los servicios de voz se colapsaron en el centro de Madrid) permitieron la emergencia de una red espontánea de voluntarios que donaron sangre, socorrieron a las víctimas y enfrentaron las consecuencias del atentado con una masividad y agilidad impensables desde los medios del Estado, escuetos ante tanto horror. Internet multiplicó por ocho su uso y el listado de heridos del Ministerio del Interior sirvió para que desde toda España las familias buscaran a amigos, hijos y familiares. Pero en general, la debilidad en la implantación de las herramientas de la Sociedad Red entre la Sociedad Civil y el Estado en España, mermaron nuestra capacidad de respuesta. ¿Somos un gran país?Somos un gran país, decía en su discurso su Majestad el Rey. Lo que nos demuestra el 11-M es que si no llegamos a ser una gran nación red, desde luego dejaremos de ser. Para serlo hay antes que replantearse nuestra perspectiva y nuestra mirada como país. Y el caso es que fuimos uno de los países donde menos entendimos las consecuencias del 11S y lo que significaba. Junto con Italia, somos el país más antiglobi de Occidente. Nuestra opinión pública es capaz de creer cualquier tipo de leyenda urbana con tal de que su rechazo al progreso, su antiamericanismo y su antisemitismo sigan inconmovibles. La verdad es que somos un país cuya opinión pública ha sido capaz de disculpar el horror del 11S Puede que ETA haya mutado y se acabe de unir a esta lista terrible. En cualquier caso, sea ETA o Al-Qaida el organizador de la masacre de ayer, lo que es evidente es que nuestros enemigos ya han llegado al Siglo XXI y nosotros no, nuestra organización civil en red sufre enanismo y nuestra comprensión del mundo se niega a admitir lo que representan la unión de globalización y Sociedad Red, es más se niega a admitir que esa y no otra es la realidad y que toca no pronunciarse, sino asumirlo y luchar con nuevas armas propias de los nuevos tiempos. Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 10:19 am
En otros blogs este post recibió las siguientes referencias (URI de Trackback)
ComentariosTout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just « Virus, amor y vida artificial « Portada » Rajoy, llamada perdida »
Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog hace devolución expresa de ellas al Dominio Público
|
|